La palabra perífrasis significa literalmente “explicación alrededor”,
y por eso se la conoce también como circunlocución, ya que implica dar un rodeo
para decir algo. Una perífrasis es una figura literaria o expresión lingüística
que consiste en usar más palabras de las necesarias para expresar algo con el objetivo
de embellecer el lenguaje, aportar originalidad o evocar una idea mediante la descripción
de sus rasgos o cualidades, en lugar de nombrarla directamente.
La perífrasis verbal es la unión de dos o más, formas verbales que
funcionan como un solo predicado. Constan de una forma verbal personal, que ha perdido
total o parcialmente su significado léxico, y una no personal, infinitivo, gerundio
o participio. No se puede hablar de perífrasis si no es posible omitir el segundo
componente y sustituirlo por un pron. En las perífrasis, el significado del auxiliar
determina al auxiliado y a la vez exige la presencia del infinitivo. El núcleo del
SV tiene que ser desempeñado por una forma verbal, que puede ser un tiempo simple (escribimos), compuesto
(ha escrito), forma pasiva (fue escrito) o perífrasis verbal (va a escribir). En ellas el verbo auxiliar aporta el matiz
gramatical (tiempo, aspecto, modo, obligación, intención, etc.), mientras que el
verbo principal (verboide) aporta información gramatical (tiempo, persona), el significado
léxico de la acción y matices de obligación, posibilidad, inicio, duración, etc.
Puede haber dos o tres auxiliares, sobre todo en tiempos compuestos
y/o pasiva. Solo el primer auxiliar va en forma personal, el resto van en forma
no personal (vamos a ser machacados). Normalmente se componen de un verbo:
Auxiliar que aparece en forma
personal (conjugado) y aporta los contenidos gramaticales.
Auxiliado que lleva el contenido
semántico y va en forma no personal (infinitivo, gerundio o participio).
Un nexo de enlace (prep., conjunción)
que puede aparecer o no: tengo que ir; iba a salir.
Hay básicamente dos tipos de perífrasis: modales y aspectuales.
Las modales expresan la actitud
del hablante (obligación, posibilidad, duda, necesidad, probabilidad o aproximación
a lo real). Hay dos tipos:
Obligación: deber + infinitivo.
Tener que + infinit. Haber que/de + infinit.
Posibilidad, duda o aproximación:
Puede que + subjuntivo. Poder + infinitivo. Deber de + infinit. Venir a + infinit.
Las aspectuales indican desarrollo
de la acción en el tiempo (inicio, continuidad, término o resultado). Dentro de
ellas las hay de aspecto:
Imperfectivo, muestra la acción
sin límites, no le preocupa al hablante indicar si la acción ha comenzado o va a
terminar, lo único que le importa es ver la acción en su propia duración. Dentro
de ellas están las de aspecto durativo: Estar, andar, seguir, continuar, llevar,
ir + gerundio.
Perfectivo, marca claramente algún
límite en el que la acción ha cambiado, que la acción está a punto de comenzar o
acabar, o que sucede en un momento único y puede ser:
Ingresivo
/ incoativo: Estar a punto de/estar para + infinitivo. Ir a + infinitivo: va a caer
una buena tormenta.
Durativo
/progresivo: estar, seguir, continuar, ir, venir, llevar, andar + gerundio.
Resultativo
/ perfectivo: Estar / llevar / tener / dejar + participio: está hecho desde ayer.
Reiterativo:
Tener / volver a / dejar + participio: te vuelvo a decir que lo dejes aquí.
Terminativo:
Dejar de / acabar de / terminar de + infinitivo: acabo de entregárselo a Víctor.
Frecuentativo
/habitual: soler / acostumbrar a + infinitivo.
Temporal (valor de tiempo, sobre todo futuro perifrástico: ir a + infinitivo.