Los reflejos son reacciones musculares desencadenadas por un estímulo externo de forma instintiva, inmediata, innata e inconsciente. Estas reacciones se repiten de forma prácticamente idéntica cada vez que se aplica el mismo estímulo sobre el mismo receptor, y esa constancia es lo que la distingue de un movimiento voluntario, ya que un reflejo no se aprende ni se decide, se dispara.
Los movimientos reflejos son automáticos e involuntarios porque las neuronas sensitivas que reciben el estímulo transmiten los impulsos nerviosos a la médula espinal sin que lleguen al cerebro, lo que hace que la respuesta refleja sea más rápida y efectiva.
El proceso por el que la neurona sensorial lleva el estímulo al cerebro, y luego este envía un mensaje a la neurona motora se llama arco reflejo (base biológica y vía que conecta el receptor sensorial con el órgano efector). El arco reflejo involucra:
- Receptor: es la estructura sensorial que detecta el estímulo (calor, dolor, luz, presión, estiramiento, etc.).
- Centro nervioso (médula espinal o encéfalo): procesa la información.
- Órgano efector: generalmente un músculo o glándula que ejecuta la respuesta (contrayéndose o secretando una sustancia).
- Vía aferente o sensorial: Una neurona sensorial que lleva la información del estímulo desde el receptor hacia el SNC. (la sinapsis es el punto de conexión donde la neurona sensorial se comunica, procesa y elabora la respuesta dentro del SNC).
- Vía eferente o motora: Una neurona motora que transporta la señal de respuesta desde el SNC hacia el órgano efector.
Tipos. No existe un único criterio de clasificación, y ninguna de las clasificaciones es excluyente, así el reflejo patelar, es propioceptivo, monosináptico e innato.
-Reflejos exteroceptivos, parten de
estímulos del entorno como el tacto, la luz o el sonido.
-Reflejos propioceptivos, activados por
receptores que informan de la posición y el estiramiento del propio cuerpo,
como el huso muscular.
-Reflejos interoceptivos, originados en
receptores viscerales.
-Por la complejidad en el punto de sinapsis:
- Reflejos simples de estiramiento o monosinápticos: En estos reflejos, la neurona sensorial se conecta directamente con la neurona motora a través de una única sinapsis en la médula espinal. La respuesta es muy rápida y directa. El reflejo rotuliano, o reflejo tendinoso profundo (RTP), es un ejemplo de cómo un reflejo simple puede ser clínicamente relevante. Al golpear el tendón rotuliano, se estira el músculo cuádriceps. Este estiramiento es detectado por receptores (husos musculares) dentro del músculo. La señal viaja por una neurona sensorial a la médula espinal, donde sinapta directamente con una neurona motora. Esta envía rápidamente una señal de regreso al mismo músculo cuádriceps, causando que se contraiga y la pierna se extienda. Este reflejo ayuda a mantener el equilibrio al enderezar la rodilla si esta tiende a flexionarse inesperadamente, por ejemplo, debido a la gravedad mientras estamos de pie.
- Reflejos complejos o polisinápticos: Involucran una o más interneuronas entre la neurona sensorial y la motora. Estas interneuronas permiten un procesamiento más elaborado de la señal, aunque la respuesta sigue siendo automática (reflejo de retirada; reflejo aquíleo).
- Reflejo extensor cruzado multisináptico se asocia con un mismo estímulo doloroso, como lo que desencadena un reflejo flexor o de abstinencia. En él, los músculos extensores contralaterales se contraen (y se inhiben los músculos flexores ipsilaterales). Esto tiende a ajustarse ante cambios en el centro de gravedad, para mantener el equilibrio y que el peso corporal se apoye adecuadamente (al pisar algo que daña se retira inmediatamente la extremidad, pero la extremidad contraria se extiende fuertemente para mantener una base estable de equilibrio).
-Por su origen en el SNC:
- Reflejos espinales: Aquellos cuyo arco reflejo se completa en la médula espinal (reflejo rotuliano).
- Reflejos craneales: Aquellos cuyos centros nerviosos se localizan en el tronco encefálico (reflejo pupilar a la luz o el reflejo de succión).
-Por la naturaleza del estímulo y la respuesta:
- Reflejos somáticos: Involucran músculos esqueléticos y controlan el movimiento voluntario, aunque la respuesta refleja es involuntaria (reflejos tendinosos profundos, reflejo de retirada).
- Reflejos viscerales, autónomos o vegetativos: Involucran músculos lisos, músculo cardíaco o glándulas. Ayudan a mantener la homeostasis (reflejo pupilar, reflejo gastrocólico, regulación del ritmo cardíaco o la presión arterial).
-Por su adquisición. En la psicología conductista, los reflejos han sido fundamentales para entender el aprendizaje y la conducta. La distinción entre reflejos innatos (incondicionados), que son respuestas biológicamente preprogramadas, y reflejos condicionados, que son aprendidos a través de la asociación de estímulos, es clave. El trabajo de I. Pavlov con la salivación de los perros es el ejemplo más célebre de condicionamiento clásico, donde un estímulo neutro (sonido de una campana) se asoció repetidamente con un estímulo incondicionado (comida) que provocaba una respuesta incondicionada (salivación). Eventualmente, el sonido de la campana por sí solo se convirtió en un estímulo condicionado capaz de provocar una respuesta condicionada (salivación). Esto ilustra cómo el SN. puede formar nuevas vías de respuesta refleja basadas en la experiencia. Por su adquisición pueden ser:
- Reflejos innatos (congénitos, absolutos, incondicionados): Están presentes desde el nacimiento, incluso antes en la vida intrauterina y son característicos de la especie. No requieren aprendizaje previo (succión, prensión, retirada ante el dolor).
- Reflejos condicionados: Son respuestas reflejas adquiridas a través de la experiencia y el aprendizaje, asociando un estímulo originalmente neutro con un estímulo que provoca una respuesta innata (ejemplo clásico es la salivación de los perros de Pavlov). En muchos casos, cuando el bebé tiene dos semanas de vida, desarrolla la respuesta refleja de succión cuando se practican las rutinas preparatorias para darle el pecho, como puede ser ponerle el babero, sin estimular físicamente la boca del bebé.
- Reflejos primarios o arcaicos. Son una respuesta muscular automática e innata que el bebé muestra ante un estímulo y actúan como indicadores del desarrollo. Con el tiempo, estos reflejos disminuyen en intensidad y desaparecen, dando lugar a movimientos voluntarios y otras habilidades (reflejo de búsqueda, succión, moro, prensión, marcha automática, Babinski, cuello, Galant y abdominal).
- Reflejos secundarios. Son los que aparecen tras el nacimiento (reflejo del paracaídas, extensión dedos, Landau).
-Por su evaluación clínica:
- Reflejos profundos u osteotendinosos (miotáticos, de estiramiento muscular): Se desencadenan al percutir un tendón, lo que estira el músculo asociado y provoca su contracción refleja (reflejo rotuliano, aquíleo, bicipital).
- Reflejos superficiales o cutáneos: Se obtienen al estimular la piel o las mucosas (reflejo abdominal, reflejo corneal, estornudo, tos).
- Reflejos de postura y actitud: Respuestas reflejas que ayudan a mantener el equilibrio y la orientación en el espacio.
-Reflejos en los bebés: Los bebés nacen
con una serie de reflejos que son vitales para su supervivencia inicial e
importantes indicadores del desarrollo neurológico. En los bebés, los reflejos
primitivos son movimientos automáticos presentes desde el nacimiento. Algunos
reflejos comunes en los recién nacidos son:
Reflejo de
búsqueda, enraizamiento, hociqueo o de los puntos cardinales (Rooting). Cuando
se le toca o acaricia la comisura de la boca o mejilla, este vuelve la cabeza y
abre la boca para buscar la dirección de dicha caricia. Este reflejo ayuda al
bebé a buscar el pecho de la madre para alimentarse y cuanto más hambriento
esté el bebé, más fuerte será el reflejo. Este reflejo desaparece alrededor de
los 3-6 meses.
Reflejo de
succión. Se desarrolla sobre las 36 semanas de embarazo, por eso, en algunas
ecografías se puede ver al bebé chupándose el dedo. Cuando se introduce algún
elemento en la boca del bebé, como el pezón, el dedo o el biberón, el bebé
comienza a succionar.
Reflejo de
extrusión o empuje de lengua. Se activa cuando un objeto sólido entra en
contacto con la boca del bebé. En respuesta, el bebé realizará movimientos
regulares en la lengua, empujando hacia afuera de manera innata. Este reflejo
de protección permite al bebé expulsar objetos o alimentos sólidos si es
necesario. En general, desaparece alrededor de los 3-4 meses, marcando la
transición a la introducción de alimentos.
Reflejo del moro.
Se produce cuando el bebé se sobresalta por un sonido o movimiento brusco. En
respuesta a esto, el bebé echa la cabeza hacia atrás, abre los brazos y las
piernas y en ocasiones llora. Permanece hasta los 4-6 meses.
Reflejo de
agarre o prensión. Este dura hasta el quinto mes y es más fuerte en los bebés
prematuros. Al desaparecer, este es sustituido por una conducta aprendida, que
tiene una intención y que se desarrolla a medida que madura su cerebro.
Reflejo plantar o de Babinski. El bebé flexiona
o extiende los dedos del pie cuando se le estimula con un dedo en la base de estos.
El dedo gordo del pie del bebé se dobla hacia la parte superior y los otros
dedos se abren en abanico. Este reflejo desaparece alrededor del año.
Reflejo palmar.
Surge cuando se le presiona o acaricia la parte interna de la mano. En estos
casos, el bebé responde cerrando con fuerza los dedos, hasta tal punto que
podría incluso soportar su propio peso. La función de este reflejo es ayudarlo
a tomar objetos. En la mayoría de los casos desaparece entre los 5-6 meses. En
general, los bebés suelen tener las manos cerradas la mayor parte del tiempo, y
cuando cogen algún objeto lo hacen con fuerza. Cuando se toca la parte lateral
de la mano, por el lado del dedo meñique hasta la muñeca, el bebé va abriendo
el puño desde el meñique hacia el pulgar. Este reflejo es útil cuando queremos
que el bebé suelte algo.
Reflejo de
reptación o arrastre. Se produce cuando tumbamos al bebé boca abajo y apoya el
vientre sobre una superficie. Si el pequeño encuentra un tope en sus pies,
iniciará movimientos coordinados de brazos y piernas, intentando avanzar. Si
colocamos al bebé tumbado encima de la madre, este reflejo lo utilizará para ir
reptando y avanzando hasta encontrar el pezón.
Este reflejo suele desaparecer hacia los 3 meses.
Reflejo de
marcha automática, del paso o caminar. Aunque no es capaz de soportar su propio
peso, si lo sostienes erguido de sus axilas y permitiendo que la planta de sus
pies toque una superficie plana, él colocará un pie frente al otro e intentara
caminar. Este reflejo desaparecerá a los dos meses, luego al final del primer
año, vuelve a aparecer como el comportamiento voluntario aprendido de caminar. Una variante de este reflejo lo constituye el reflejo de
la escalera, al sostener al niño por las axilas si se le aproxima al borde de
una mesa, el bebé intenta subir con los dos pies el escalón que constituye
dicho borde. Cuando ambas plantas contacten con la superficie, tensará la
musculatura de piernas y tronco enderezando el cuerpo. Finalmente, al
inclinarle hacia delante, dará una serie de pasos. Se considera patológico si
se alarga más allá de los tres meses.
Reflejo tónico cervical
asimétrico o de esgrima. Este se desencadena cuando se le gira la cabeza hacia
un lado, sosteniéndola durante 15 segundos y después se vuelve a colocar en la
línea media. La respuesta consiste en extender el brazo y la pierna del lado
hacia el que se ha girado la cabeza, mientras que el otro lado permanece
flexionado a la altura del codo y el puño apretado. Este desaparece alrededor
de los 6-7 meses.
Reflejo de
Galant o de incurvación del tronco. Para que se desencadene este reflejo se
coloca al bebé boca abajo sobre la mano y se roza con el dedo los dos lados de
la columna (desde el hombro hasta las nalgas). El bebé responde curvando la
columna hacia el lado estimulado. Este reflejo desaparece sobre los 6-12 meses.
Reflejo
abdominal. Similar al Galant, pero en este caso, se estimula el abdomen a los
lados del ombligo.
Reflejo del
paracaídas. Este reflejo es una de las respuestas de protección automáticas
ante una amenaza como caer. Aparece cuando se coge al bebé por debajo de las
axilas de espaldas a nosotros y se simula que se lanza al bebé a una
superficie. El bebé ante esto reacciona estirando los brazos para protegerse de
la caída. Este reflejo aparece a partir de los 6 meses y persiste toda la vida.
Reflejo de Landau. Cuando se suspende al bebé boca abajo, extiende el tronco. Este reflejo aparece a los 4 meses y desaparece sobre el año.
La desaparición progresiva de estos reflejos primarios y la aparición de respuestas voluntarias y reflejos posturales más complejos son hitos importantes en la maduración del SNC. Su alteraciones como una respuesta exagerada (hiperreflexia), disminuida (hiporreflexia) o ausente (arreflexia), pueden ser indicativas de diversas condiciones patológicas como:
- Reflejos ausentes o disminuidos: Podrían sugerir daño en la neurona motora inferior, la vía aferente (sensorial), la médula espinal en ese nivel o el músculo efector.
- Reflejos exagerados: A menudo indican daño en la neurona motora superior (vías que descienden del cerebro), lo que libera a los reflejos espinales de la inhibición normal.
Los reflejos sirven para mantener la
postura y el equilibrio, controlar funciones automáticas como la frecuencia
cardíaca, la digestión o la presión arterial, y permitir respuestas mucho más
rápidas que las acciones conscientes.
Protegen en situaciones de riesgo o
lesiones, mediante una acción efectiva e inmediata provocada por un estímulo.
Son parte del estado de supervivencia,
al explorar y responder al entorno, y adquirir habilidades motoras más
complejas.
Preparar la transición a movimientos
voluntarios.
Detectar signos tempranos de desarrollo
neurológico y neuromuscular, y ayudar a detectar posibles anomalías, pues un
reflejo que aún esté presente tras la edad en la que normalmente debería
desaparecer es un signo de daño cerebral o del SN.
Establecer conexiones sensoriales y
motoras necesarias para el control motor, el equilibrio y la coordinación.
Los reflejos de búsqueda y succión son esenciales
para alimentarse, y los de prensión son parte del desarrollo inicial del control
muscular.
Los reflejos del recién nacido son fundamentales
para su desarrollo motor al constituir los primeros patrones de movimiento. La mayoría
implica un movimiento, aunque también pueden activar la secreción de una glándula.
Son fundamentales para evaluar su desarrollo neurológico y suelen desaparecer durante
el primer año de vida a medida que el SN madura y los reflejos primitivos se
integran y desaparecen, dando paso a movimientos más voluntarios y coordinados.
Algunos permanecen a lo largo de toda la vida como el del parpadeo (ante una
luz brillante), la tos (cuando se estimula la vía respiratoria), el nauseoso
(arcadas cuando se estimula la garganta o la parte posterior de la boca), el
estornudo (cuando las vías nasales se irritan), el rotuliano (un golpe bajo la
rótula hace que la pierna suelte una patada), o el del bostezo (cuando el
cuerpo necesita más oxígeno).
