La Edad Media es el período histórico que abarca desde la caída del Imperio Romano de Occidente (476 d. C.) hasta el descubrimiento de América o la caída de Constantinopla, y se divide en tres etapas:
- Temprana o Alta Edad Media que abarca los s. V al X.
- Plena Edad Media que comprende los s. XI al XIII.
- Baja Edad Media que engloba los s. XIV y XV.
Las etapas de los
reinos cristianos y la Reconquista se dividen en cuatro fases:
I. S. VIII-X: Supervivencia y consolidación de los núcleos cristianos del norte (Asturias, León, condados pirenaicos). Los cristianos avanzan sobre territorios despoblados del valle del Duero y la plana de Vic. La Batalla de Guadalete (711) marca el fin del reino visigodo y el inicio de la dominación musulmana. Tras caer la práctica totalidad peninsular bajo dominio islámico, un pequeño grupo de nobles y guerreros visigodos, junto con tribus astures locales refugiadas en las montañas cántabras, se negaron a rendirse. Era el germen de los reinos que, durante 800 años, protagonizarían la expansión conocida como Reconquista.
II. S. XI y primera mitad del XII: El reino de Castilla conquistó el valle del Tajo (Toledo 1085) y Aragón se expandió por el alto Ebro, ambos reinos utilizaron la repoblación concejil, con amplios fueros para ocupar las tierras entre el Duero y el Sistema Central.
III. Fines del s. XII e inicios del XIII: Tras la victoria en Las Navas de Tolosa el 1212 de la coalición cristiana de Castilla, Aragón y Navarra sobre los almohades, se da un salto en la Reconquista, por el gran avance hacia el sur. Castilla consiguió el valle del Guadiana y Aragón el bajo Ebro. Se recurrió a las Órdenes Militares para la repoblación.
IV. S. XIV y XV: Los castellanos ocupan el valle del Guadalquivir (Córdoba y Sevilla) y el Reino de Aragón Valencia y Baleares, utilizando la repoblación de repartimientos. Solo quedó en manos musulmanas el Reino Nazarí de Granada, hasta que en 1492 fue conquistado por los Reyes Católicos. Su unión dinástica se inició con el matrimonio de Isabel y Fernando en 1469. Su llegada al poder se produjo en el contexto de una guerra civil por el trono en Castilla entre Isabel y Juana, la Beltraneja. Isabel se proclamó reina de Castilla en 1474. La guerra finalizó en 1479 con el triunfo isabelino y ese mismo año su esposo Fernando fue nombrado rey de Aragón (Unión dinástica de Castilla y Aragón con los Reyes Católicos). En la Concordia de Segovia (1475) decidieron gobernar conjuntamente, aunque Fernando era rey consorte en Castilla e Isabel en Aragón. Cada reino mantuvo sus propias leyes, instituciones, moneda, lengua, fronteras, etc., pero les permitió tener una política común.
Los Reinos Hispano-Cristianos se organizaron en dos grandes zonas:
- Reinos y condados occidentales (Cordillera Cantábrica): el reino de Asturias (718-924). Fue el primer reino cristiano tras la invasión musulmana. Creado por Pelayo tras la batalla de Covadonga y ser elegido líder de los astures, se convirtió en caudillo de los refugiados en las montañas astures. En Covadonga, ganó una escaramuza contra los musulmanes, considerada como el inicio simbólico de la Reconquista tras la caída del reino visigodo. El reino inició la expansión hasta el Duero y trasladó la capital a León. El dominio leonés se extendió creando el Condado de Castilla.
- Reinos y condados orientales (Pirineos): el reino de Pamplona (luego Navarra), los condados aragoneses y los condados catalanes (Marca Hispánica) se expanden hacia el valle del Ebro. Reino de Pamplona (824 Íñigo Arista es aclamado rey). El 878 Wifredo el Velloso reúne todos los condados catalanes, y el Conde de Barcelona (s. IX) logró la independencia del Condado de Barcelona del Imperio Franco. La victoria de los vascones sobre los francos en Roncesvalles en el 778; marca la independencia de los núcleos pirenaicos frente al Imperio carolingio.
La organización política
de los reinos cristianos medievales se basa en la monarquía hereditaria. El rey
es considerado un «primus inter pares». Gobierna con el apoyo
de la Curia Real, formada por nobles y clérigos. Una de las instituciones más importantes
son las Cortes, que aparecen en el s. XII (en León), formadas por tres estamentos
(nobles, clérigos y burgueses). Su función es asesorar al rey y votar impuestos
extraordinarios (subsidios). A nivel territorial, la administración está a cargo
de Condes y Concejos.
El régimen señorial se fue consolidando según dos tipos de señoríos:
- El territorial o solariego: Son territorios entregados por el rey a particulares o instituciones (laicos o eclesiásticos) y cuyos campesinos deben pagarles rentas en especie o en trabajo.
- El jurisdiccional: El rey otorga a los señores derechos jurídicos sobre los habitantes, lo que supone una limitación del poder del rey, de modo que el control efectivo del monarca se limita a las tierras de realengo.
La sociedad estamental se basa en relaciones feudales y estaba formada por tres estamentos:
- Nobleza: Estamento privilegiado (no paga impuestos, poseen señoríos y leyes propias). Su función es el ejército y la política. Se distingue entre alta (ricos y condes) y baja nobleza (caballeros e hidalgos). Con la aparición del mayorazgo en el s. XIV, este estamento consolida su poder.
- Clero: Se divide en alto y bajo clero (tienen gran relevancia las Órdenes Militares). Dedicado a la oración y la cultura tienen privilegios, grandes propiedades y ejercen una enorme influencia política y social.
- Estado llano o Tercer Estado: Es la mayoría de la población (pagan impuestos) y está formado por campesinos (la mayoría sometidos al régimen señorial y algunos, como los payeses de remensa, adscritos a la tierra). En los reinos cristianos convivieron cristianos, judíos y musulmanes. Los musulmanes que permanecieron en territorios conquistados fueron llamados mudéjares, mientras que los cristianos que habían vivido bajo dominio islámico recibían el nombre de mozárabes.
Las ciudades crecieron especialmente a partir del siglo XI, favorecidas por el comercio, la artesanía y las peregrinaciones. La economía era fundamentalmente agrícola y ganadera, aunque desde el s. XII aumentaron considerablemente el comercio y las actividades artesanales originando la burguesía. Los artesanos se organizaban en gremios, mientras que las ferias y mercados permitían el intercambio de productos. Castilla destacó por la ganadería ovina y la exportación de lana, organizada en torno a la Mesta. Aragón desarrolló un comercio marítimo muy activo por el Mediterráneo.
La organización del
territorio y su repoblación. A medida que los reinos cristianos avanzaban hacia
el sur, necesitaban ocupar y organizar las tierras conquistadas. Tras la
conquista de Toledo se planteó el problema de la repoblación, lo mismo que
había ocurrido en los territorios al norte del Tajo, pero si en la zona norte
la misión de los monasterios fue importantísima, en Castilla la Nueva,
Extremadura, Valencia y Andalucía lo fueron las Órdenes Militares. Las estrictamente españolas fueron cuatro: Calatrava
(tuvo posesiones desde Madrid hasta Despeñaperros), Alcántara (nació en el
Reino de León, en las riberas del río Coa), Santiago (desde su priorato leonés
de San Marcos extendió su acción por el oeste de España y por Portugal hasta el
sur, con muchas propiedades y castillos. La labor efectuada desde el priorato
de Uclés fue intensísima, repobló tierras manchegas y edificó iglesias para
restaurar el culto «in terris desertis». Intervinieron en la conquista de Cuenca
(1177) y en la conquista y reparto de Murcia y Sevilla, y Montesa (fundada en
Aragón, para sustituir a los extinguidos templarios).
Tras la
Reconquista, la repoblación fue la acción de poblar territorios con nuevos
habitantes, en los territorios colonizados, ya sea porque los anteriores los
habían abandonado o porque los ocupantes eran expulsados o relegados y así
conseguir el dominio definitivo.
La «presura» (en
León) o «aprisio» (en Cataluña) fue el sistema de repoblación de los s. IX y X
en las tierras despobladas del valle del Duero. Consistía en la ocupación libre
de tierras por parte de campesinos que huían del norte o mozárabes que
emigraban. Al no haber una nobleza asentada previamente, se generó una sociedad
de pequeños propietarios libres que no dependían de un señor. Esto fomentó en
Castilla un carácter más independiente y guerrero, y una menor sujeción al
feudalismo clásico.
Los cristianos pasaron de las montañas cántabras a las llanuras castellanas, y a Brañosera (Palencia) se le da en el 824 la primera carta de repoblación hasta hoy conocida. Otras formas de repoblación son:
- Concejil. S XI-XII. Población organizada por concejos (ayuntamientos). Los reyes otorgan fueros (cartas de privilegios) a ciudades y villas para atraer pobladores. Se repueblan las tierras entre el Duero y el Sistema Central (Salamanca, Ávila, Segovia).
- Órdenes Militares. S. XII-XIII. Población en grandes lotes sobre todo en La Mancha y Extremadura, los reyes entregan enormes extensiones a órdenes militares, para que las defiendan y repueblen. Surge el latifundismo.
- Repartimientos. A partir del s. XIII y tras las grandes conquistas del valle del Guadalquivir (Córdoba, Sevilla) y Valencia, se reparten casas y tierras entre los nobles y soldados que participaron en la conquista, consolidándose el latifundismo andaluz.
En el 722 nacen los primeros reinos cristianos que se expanden hasta el 1212 (en la batalla de Las Navas de Tolosa, una coalición de Castilla, Aragón y Navarra derrota a los almohades) en que se consolidan los reinos de Castilla, León, Aragón y Navarra como avances de la Reconquista, expansión que culmina en el 1492 con la conquista de Granada.
Reino de Asturias, (Asturorum Regnum) es la primera entidad política cristiana peninsular. Tras el reino visigodo de Toledo, la muerte del rey Rodrigo en la batalla de Guadalete y la invasión musulmana, hasta el 715 en que la península cae bajo control musulmán, excepto algunos núcleos en los Pirineos y la cordillera cántabra donde sus pobladores, inician el principal núcleo de resistencia, y tras la victoria de Don Pelayo en la batalla de Covadonga (722) sobre los musulmanes (esta escaramuza tuvo un valor simbólico inmenso al convertirse en el origen de la Reconquista) se establece un pequeño territorio en las montañas que dará lugar al Reino de Asturias (como sucesor del reino Godo). Desde este pequeño núcleo, los reyes asturianos iniciaron una lenta expansión hacia el sur, ocupando tierras despobladas de la meseta norte, con capital en Cangas de Onís. Su primer caudillo fue Pelayo 718-737; seguido de Favila 737-739; Alfonso I 739-757; Fruela 757-768; Aurelio 768-774; Adosinda-Silo 774-783; Mauregato 783-789; Bermudo I el Diácono 789-791; Alfonso II el Casto 791-842 (establece la capital en Oviedo y construye la 1.ª iglesia sobre el sepulcro de Santiago); Ramiro I 842-850; Ordoño I 850-866 (conquista Tuy, Astorga y León); Alfonso III, el Magno 866-910 y García (910-913) posteriormente conquistan parte de Castilla y Portugal.
Reino de León. En el año 910, el rey Alfonso III, el Magno realiza una gran expansión hacia el Duero, y recupera el territorio leonés para los astures, y a su muerte el Reino se reparte entre sus tres hijos:
- García heredó León, Álava y Castilla fundando el reino de León (910-1000). El Reino de León se extendió rápidamente por la actual provincia de León, Zamora, Salamanca y parte de Extremadura. Fue el primer reino cristiano en cobrar importancia y en enfrentarse a Al-Ándalus.
- Ordoño II recibe Galicia. Este al morir García I en 914 sin descendientes, se traslada a León donde fue aclamado rey, y pasa la capital de Oviedo a León, crea el Reino de León, y aglutina al asturiano.
- Fruela II, que recibió Asturias, permaneció en ella, pero reconociendo la primacía del reino leonés de su hermano Ordoño.
Reino de Castilla, (junto con el de Aragón son los dos grandes reinos medievales) surge como entidad política autónoma en el s. IX como condado del Reino de León. El sentimiento de justicia y unidad de los primeros castellanos obligó a la corte de Asturias a la creación de la «Adjudicatura Castellana» el 843, que no se rige por el «Liber Gothorum» (leyes de tradición germánico-romana), sino por el «Fuero Libre Albedrío», siendo la libertad individual frente a la servidumbre gótico-asturleonesa, una de las primeras características del pueblo castellano. El primer conde de Castilla es Rodrigo en el 860 (bajo Ordoño I de Asturias y Alfonso III, el Magno). En el 931, el condado de Castilla se unifica con el conde Fernán González, haciendo de sus dominios un condado hereditario a espaldas de los reyes de León. La Corona de Castilla, tras el gran esfuerzo conquistador y repoblador, de cinco siglos, estaba exhausta, pero las conquistas del s. XIII con Alfonso X, incorporan extensos territorios y grandes ciudades. Su prestigio y auge económico de final del XIII e inicios del XIV se frena tras las pestes y guerras entre Pedro I y su hermanastro Enrique de Trastámara. El Condado de Castilla al este del reino de León (zona fronteriza y peligrosa llena de castillos, de ahí su nombre), surgió, hasta su independencia en el 1065, gobernado inicialmente por condes dependientes del rey de León. Fernán González con hábiles alianzas matrimoniales y políticas, y aprovechando las debilidades de los reyes de León, consolidó su poder y gobernó Castilla como un señor casi independiente, transmitiendo el condado a sus herederos de forma hereditaria. Castilla era tierra de guerreros y repobladores, con una sociedad más igualitaria y belicosa que la leonesa. La historia de Castilla y León fue un constante vaivén de uniones y separaciones:
- Primera unión: Fernando I de Castilla (hijo de Sancho III) hereda León al casarse con la hermana del rey leonés. Une ambos reinos por primera vez (1037).
- Separación: A su muerte, Fernando divide su reino entre sus hijos. Sancho II recibe Castilla, Alfonso VI León y García recibe Galicia.
- Unión definitiva: Sancho II es asesinado y Alfonso VI, que había sido desterrado, regresa y reúne bajo su corona Castilla, León y Galicia. A partir de entonces, aunque hubo divisiones temporales, la unión fue la tónica dominante. Esta unión dio lugar a la Corona de Castilla, que se convertiría en el reino más poderoso de la península. Se formó por la unificación definitiva de Castilla y León en 1230. 1085 Alfonso VI de Castilla conquista el reino taifa de Toledo. Se consolidan las Cortes, a las que el rey solicita subsidios (son asambleas convocadas por el rey en las que participaban representantes de los tres estamentos (nobleza, clero y ciudades), para asesorar al rey, aprobar impuestos extraordinarios y legislar. Las primeras Cortes fueron las del Reino de León (1188) convocadas por el rey Alfonso IX (consideradas por la UNESCO como el germen del parlamentarismo europeo). En Castilla se impuso el modelo autoritario de monarquía, en el que el rey concentraba gran poder. La unificación de Castilla y León (1230) favorece la unidad jurídica iniciada por Alfonso X (Las Siete Partidas), consolidada por Alfonso XI (Ordenamiento de Alcalá), y fija las Cortes con carácter consultivo (no legislativo). Otras instituciones castellanas son:
La Audiencia o Chancillería: Órgano supremo de justicia.
El Mayordomo Mayor: Administrador de las rentas reales.
En la corte: el Chanciller (custodio del sello) y el Condestable (mando supremo del ejército).
A nivel local destacan los corregidores (representantes del rey en los principales municipios).
Los municipios o
concejos ganan autonomía gracias a los fueros o cartas de derechos y
privilegios otorgadas por el rey para fomentar la repoblación.
En su política interior
durante los s. XIV y XV hay que destacar la pugna constante entre la monarquía que
quería aumentar su autoridad, y la nobleza o grupos privilegiados, que se
negaban a perder influencia. La lucha de la monarquía por afianzar su poder se
acentuó con Alfonso XI y Pedro I. El intento de Pedro I de someter a la nobleza
y a la Iglesia provocó que ambos estamentos apoyaran las pretensiones al trono
de su hermanastro, Enrique de Trastámara. Como consecuencia, estalló una guerra
civil que ganó Enrique, iniciando así la dinastía Trastámara. Enrique II buscó
el apoyo de la nobleza y de la Iglesia, a quienes concedió abundantes
privilegios.
En la política exterior, tres fueron los centros de interés: El Reino musulmán de Granada. El dominio de las rutas marítimas del Estrecho de Gibraltar y del Mar Cantábrico. Las Islas Canarias.
Reinos pirenaicos o Marca Hispánica, fue la frontera político-militar del Imperio de Carlomagno, rey de los francos, para proteger la frontera meridional. Tras la conquista musulmana, este territorio fue dominado por militares en Pamplona, Aragón, Ribagorza, Pallars, Urgel, Cerdaña y el Rosellón. La Marca Hispánica integrada por condados dependientes de los monarcas carolingios, a principios del s. IX, son sustituidos por nobles autóctonos y con el tiempo, los lazos de dependencia de los condados respecto de la monarquía franca se van debilitando, hasta que en la Batalla de Roncesvalles (778), el ejército de Carlomagno, al mando de Roldán, es diezmado por los vascones.
Reino de Pamplona. En el 824 Iñigo Arista expulsa a los francos del condado de Pamplona y se intitula rey. Con Sancho Garcés I (destronó a Fortun en favor de su nieta Toda que era su esposa) el reino se extiende al sur, alcanzando su máxima expansión con Sancho Garcés III (965-1035) que dominó los territorios de Castilla y Aragón, e influyó sobre el Reino de León, y los reinos de taifas sometidos al pago de «parias». Al morir, su hijo Ramiro recibe el condado de Aragón y anexiona los de Sobrarbe y Ribagorza, y su hijo Fernando gobernó el condado de Castilla. Con Alfonso I de Aragón en 1134 el reino de Pamplona se une al de Aragón. El rey Sancho Garcés VI en 1162 cambió el nombre de Reino de Pamplona por Reino de Navarra, al tener una notable expansión hacia el sur. Sancho III (1004-35) estableció la hegemonía política de Navarra, y unificó bajo su corona los principales territorios cristianos del norte (Navarra, Aragón, Castilla y condados catalanes).
Reino de Navarra.
Inicialmente, condado de Pamplona, le fundó Sancho Garcés I en 905. Su hijo
García Sánchez I (regencia de su tío Jimeno y luego con la reina madre Toda)
une el condado de Aragón al reino de Pamplona. En 1076 es asesinado cazando
Sancho Garcés IV y el reino se reparte entre castellanos y aragoneses. Sancho
VI fue el primer rey navarro. Al morir Juan II rey de Castilla (1406-54),
casado con Blanca de Navarra, se producen guerras entre Agramonteses
(profranceses, que apoyan a Juan II) y Beamonteses (procastellanos, que apoyan
a Carlos de Viana, heredero navarro, que muere de forma extraña). La organización política que prevaleció fue el pactismo, y el poder de las
Cortes marcó la debilidad de la Monarquía al tener que respetar los fueros.
Otras instituciones navarras son La Cort General (Tribunal supremo de justicia
que asesoraba al rey). La Cámara de Comptos (controlaba las finanzas reales).
El reino encerrado entre poderosos vecinos (Castilla, Francia y Aragón), tuvo
una historia de lucha constante por mantener su independencia, e inició un
acercamiento a Francia desde el siglo XIV, lo que significó la entrada de
dinastías francesas en el gobierno. En 1512, fue conquistado por Fernando el
Católico, quien lo incorporó al Reino de Castilla. Navarra alcanzó su máximo
esplendor con Sancho III el Mayor. Bajo su reinado, Navarra extendió su
influencia por toda la franja norte (incorporó el Condado de Aragón, dominó
Castilla y tuvo bajo su protección a los condados catalanes). A su muerte en 1035,
Sancho III dividió sus territorios entre sus hijos, originando los reinos de
Castilla y Aragón independizado de Navarra. García Sánchez III heredó Navarra. Fernando
I heredó el Condado de Castilla (que luego uniría a León). Ramiro I recibió el
territorio de Aragón, que se convirtió en reino independiente. Al final el
reino de Navarra se divide en Navarra:
Alta o
Peninsular, invadida en 1512 por Fernando, el Católico, que pidió permiso a
Navarra, aliada natural de Francia, para que sus tropas la cruzaran para atacar
Francia. La negativa del rey navarro motivó que ordenara a F. Álvarez de
Toledo, su ocupación, ayudando a los beamonteses, y ayudado por el Papa Julio
II, anexionó el Reino de Navarra a la Corona de Aragón.
Baja o
Continental, que coexistió con la corona francesa a la que se unió a finales
del XVI y cuyos reyes eran conocidos como de «France et de Navarre», pero
terminaron disolviéndose con la República Francesa tras la Revolución.
Reino de Aragón, al inicio condado de Aragón, se une al reino de Pamplona en el 933, al casarse García Sánchez I con Andregoto, hija del conde Galindo II y prima suya. Durante el s. IX los condados de Aragón, Sobrarbe y Ribagorza se independizan de los reyes francos y en el X se unen al reino de Pamplona hasta que al morir Sancho III (1035) el Grande, los divide entre sus hijos (Ramiro recibe Aragón, y Fernando Castilla). La boda entre Petronila, hija del rey de Aragón (Ramiro II) y Ramón Berenguer IV, conde de Barcelona en 1137 une los dos territorios, unión que será definitiva con su hijo Alfonso II de Aragón. La corona de Aragón finaliza su expansión tras la batalla de las Navas de Tolosa, al conseguir las Islas Baleares (1229-35), Sicilia el 1282, Cerdeña el 1323 y el reino de Valencia y Mallorca con Jaime I (1137). La legitimidad de la nueva dinastía la logran Sancho Ramírez y Pedro I al poner el reino bajo el amparo de la Santa Sede, pasando el Reino de Aragón a formar parte de los Estados Occidentales. Los demás condados pirenaicos (Sobrarbe, Ribagorza, Pallars, Urgel, y Barcelona) se unificaron a la Corona de Aragón. Esta tenía un sistema de gobierno muy rígido en cada uno de sus territorios, con unos privilegios de la nobleza que limitaban el poder del rey. Al morir el rey Martín, el Humano (1396-1410) sin descendencia, los aspirantes eran, Luis de Anjou y el conde de Urgel, tío del monarca. Fernando de Antequera (Trastámara) regente de Castilla alega su derecho por ser hijo de Leonor, hija del difunto. Sus problemas políticos se centraron en los enfrentamientos entre el monarca y la nobleza, pero reunidos en el compromiso de Caspe (1412) nueve compromisarios, tres por cada delegación de, Aragón, Cataluña y Valencia nombran rey a Fernando I de Antequera (1412-16) de la dinastía Trastámara que ya reinaba en Castilla. En el 1118 Alfonso I el Batallador, rey de Aragón, conquista Zaragoza, se convierte en potencia y estable su capital en ella. Su organización política fue la monarquía, aunque más débil, debido al pactismo entre las Cortes y el rey. Habrá Cortes en cada reino (Aragón, Cataluña y Valencia) y, a veces, Cortes Generales. El rey debe respetar los derechos y costumbres de cada reino (fueros, usatges, furs). Cada uno de sus reinos mantuvo sus propias Cortes. Los intentos de los reyes por afianzar su poder generaron graves tensiones, destacando la Guerra Civil Catalana, que enfrentó a la monarquía con la Generalidad. La corona catalana-aragonesa orientó su expansión hacia el sur y el Mediterráneo (convirtiéndose en una potencia marítima y comercial), arrebatando tierras a los musulmanes del valle del Ebro y dominando Sicilia, Cerdeña, el Reino de Nápoles y los ducados griegos de Atenas y Neopatria. Pedro I tomó Huesca. La monarquía en Aragón era pactista, ya que el monarca tenía que hacer continuos pactos con nobleza y burguesía. Las instituciones eran similares a las de Castilla, salvo que existían unas Cortes por cada reino que integraba la Corona (Valencia, Aragón, Principado de Cataluña y Baleares). También había dos instituciones que no existían en Castilla como la Diputación General, que vigilaba el cumplimiento de los acuerdos, y controlaba la recaudación de impuestos que desde el siglo XIV se hacen permanentes y añaden funciones políticas. El Justicia Mayor, una especie de mediador entre Rey y nobleza. El Consejo Real y La Audiencia.
Condados catalanes. La dominación franca se hizo efectiva tras la conquista de Gerona (785) y Barcelona (801). A finales del IX el conde Wifredo, el Velloso se impone a los condados de la Marca Hispánica y unifica el condado de Aragón y Navarra, aunque siguen bajo dominio franco hasta que en 957 Borrell II (947-992) se niega a renovar el juramento de fidelidad al rey franco. En Barcelona, el gobierno de la ciudad lo controla el Consell de Cent. La Marca Hispánica fue un territorio fronterizo creado por Carlomagno al sur de los Pirineos para frenar el avance musulmán. Estaba formado por varios condados dependientes del rey franco. El más importante fue el Condado de Barcelona. La integración de Cataluña en la Corona de Aragón en 1137 fue el paso definitivo para su consolidación como entidad política. Durante el reinado de Juan II de Aragón estalló una guerra (1462-72, Barcelona se rinde) entre dos bandos:
- La Busca, apoyada por Juan II de Aragón, y formada por maestros artesanos y pobres de remensa (pago que en concepto de rescate habían de dar los payeses a su señor para abandonar la tierra. Es uno de los seis malos usos). Sentencia Interlocutoria 1455. (Alfonso V el Magnánimo). Suspende los malos usos.
- La Biga, con la nobleza y la alta burguesía. El bando real consiguió derrotarla, pero no puso fin a los conflictos que provocan la guerra. Sentencia arbitral de Guadalupe. Fernando, el Católico, para evitar enfrentamientos impuso la insaculación (sorteo) de los cargos.
Reino de Portugal. En el 868 se crea el condado de Portugal dentro del reino de Asturias. En el 1139 Alfonso Enríquez se proclama rey y surge el reino de Portugal del condado de Portucalense. Se hace independiente el 1143, y la reconoce Alfonso VII de León formalmente. Estos reinos fueron expandiendo sus territorios hacia el sur. Con la conquista del Algarve (s. XIII) se establece una frontera similar a la actual. La conquista de Granada en 1492 pone fin al dominio musulmán peninsular.