lunes, 12 de octubre de 2026

LÍNEAS DE HARTMANN


El nombre de estas líneas se debe a E. Hartmann (1925-92) que estudió durante su práctica médica, la relación entre la radiación telúrica y la enfermedad, constatando que un alto porcentaje de muertes entre sus pacientes estaba directamente relacionado con geopatías, es decir, con el hecho de vivir o permanecer mucho tiempo en zonas con intensas radiaciones naturales.

Hartmann midió la resistencia eléctrica de varias personas en distintos lugares, y descubrió una gigantesca red de energía por toda la Tierra, conocida como Red Global de Radiación y extendida hasta unos 2 km de altitud. Su intensidad y densidad son muy variables, dependiendo de factores como la hora del día (su intensidad aumenta durante la noche) y los cambios atmosféricos. Los geobiólogos las detectan con mayor intensidad en las zonas urbanas con más contaminación artificial de campos electromagnéticos.

Las líneas H. y sus cruces. Los cruces o intersecciones conocidos como puntos geopatógenos, están ocupados por cuadrados de unos 21 cm de espesor, donde la energía está más concentrada y sus efectos son más notorios. Si los cruces de una red H. se sitúan sobre una zona geopatógena, como el paso de corriente de agua subterránea y/o cruce de dos venas (fallas tectónicas que se cruzan) las radiaciones de radiofrecuencia se vuelven muy nocivas para los seres vivos.


Las líneas de H. son la manifestación física de la interacción de dos tipos de energía, la telúrica procedente del núcleo terráqueo, y la cósmica procedente del fondo del cosmos y que se refleja sobre la corteza terrestre. Se localizan usando el Biómetro Bovis o dispositivo con una escala graduada en Unidades Bovis (UB). A. Bovis, el creador del Biómetro, determinó que el cuerpo humano se encuentra saludable entre 7000 y 8500 UB. Toda alteración telúrica con índices inferiores a 6000 UB se considera una geopatía capaz de alterar nuestra salud.

Palm, ayudante del doctor Hartmann dejó constancia de estas líneas, a las que denominó líneas H. de 1.er orden. Cada 7 cuadrículas de la red H. de 1.er orden existe otra más potente que llamó línea H. de 2.º orden. Cada 7 cuadrículas de la red H de 2.º orden hay otra más potente que llamó línea H. de 3.er orden. Existe también una línea H. de 4.º orden más peligrosa y en su vertical se registran 3500 UB.

Las líneas H. conforme van aumentando sus distancias también aumentan de orden, así una línea H de 1.er orden es de 5,10 m (N-S) y 4,20 (E-O) y unos 5600 UB, y llega al 4.º orden con 3500 UB y 1820 m (N-S) y 1460 m (E-O). El mismo proceso tienen los cruces H comenzando con 5800 UB y acabando en un 4.º orden con 3000 UB, siendo las distancias las mismas que las de las líneas H.

Estas radiaciones son en general rectilíneas, no afectándoles la presencia de fallas tectónicas o corrientes de agua subterránea, que son sinuosas en función de los accidentes del suelo, pero a veces, por la composición y evolución del suelo y su entorno, pierden esta tendencia rectilínea y crean nudos. La red y los nudos son detectados mediante equipos electrónicos de medición magnética por todas partes (Ministerio de Fomento de España), en terreno llano o en la montaña, en el agua, en el exterior e interior de las viviendas, aunque éstas sean de varias plantas. Las mediciones deben realizarse sobre terreno con una calidad biótica (en zonas neutras, libres de alteraciones telúricas) de 7600 UB.

Un cruce de líneas H. se puede captar por georitmogramas, medición de radiación, receptores de onda corta adaptados, etc. En ocasiones se encuentran cerca un cruce de líneas H. con un cruce de líneas Curry, conocidos como nudos estrella, lo que provoca efectos muy nocivos en la salud de las personas que permanecen largos periodos en dichas zonas.

El método habitual de detección es a partir de la sensibilidad de los geobiólogos e instrumentos de radiestesia o tele radiestesia, con SAAMA, con el péndulo o las varillas (dos profesionales dan la posición de las líneas H. con pocos cm de diferencia). El péndulo o las varillas en forma de «L» reaccionan de manera visible cuando nuestro cuerpo atraviesa una zona afectada por ese cambio brusco de la energía. Se trata de una reacción neuromuscular que provoca el movimiento del instrumento.

Las líneas de esta red ensanchan por la noche, y más los días con luna llena (este aumento se prolonga durante 4 o 5 días). Hacia las 21:30 hasta las 4:30 horas en verano, y de las 20:30 a las 3:30 horas en invierno, las líneas normales de la red cambian su ancho pasando de 21 cm a 33 cm y de unos 21 cm a 40 las líneas de 1.er orden (cambia el grosor, pero no la intensidad, que sigue siendo la misma). Con luna llena alcanza un grosor de hasta 60 cm. También se ven alteradas en la vertical de un elemento ferromagnético importante, como puede ser el motor de un coche, ensanchando unos 8 cm, motivo por el que el dormitorio no debe coincidir sobre el garaje. Hay quien afirma que la estructura metálica de las vigas, en los bloques de viviendas, actúa como una jaula de Faraday.

Las líneas Curry. El Dr. Curry y a S. Wittmann detectaron en Alemania, en 1920, una red de líneas en sentido oblicuo a los puntos cardinales, orientada NE-SO y NO-SE. La separación entre las Líneas Curry de orientación NE-SO oscila unos 8 m; y entre las líneas NO-SE unos 6 m. (con una separación entre una línea y la siguiente de entre 4 y 16 m, y un grosor aproximado de unos 40 m). La intensidad de sus radiaciones se incrementa en los puntos donde se cruzan sus dos orientaciones. Son de menor intensidad radiestésica que la retícula H., pero mucho más dañinas. Las radiaciones que podemos encontrar en un punto geopático, pertenecen todas al espectro no visible de la luz, rayos cósmicos, gamma, X, infrarrojos o rayos ultravioletas. Estas radiaciones crean gran cantidad de iones positivos, que alteran el equilibrio iónico natural del hombre. La célula actúa como un circuito electrónico resonante, y los ambientes con ionización altamente positiva que producen las radiaciones electromagnéticas favorecen la aparición de radicales libres que dañan las células.

Las líneas Benker y Peyré. Son dos tipos de redes con orientación norte-sur y este-oeste. Ambas presentan una retícula con las rectas más separadas entre ellas que la red de H. Así pues, la probabilidad de localizarlas es más reducida.

Las líneas Curry, Benker y Peyré presentan espesores de hasta 40 cm, mientras que en las H es de 21 cm.

En 1936 el radiestesista F. Peyré anuncio la existencia de una red electromagnética constituida por bandas de unos 40 cm. de ancho, separadas 2 m. en sentido N-S (polaridad negativa) y 2,5 m. en sentido E-O (polaridad positiva). Son como paredes invisibles desde la tierra hasta la ionosfera, y su efecto atraviesa cualquier tipo de material. En ellas convergen toda una serie de factores distorsionantes como una mayor ionización cósmica, radiaciones gamma e infrarrojas, o las dañinas radiaciones de ondas electromagnéticas de baja frecuencia como el Haarp, etc.

En los cruces de las líneas H. y Curry de la tierra existen dos zonas:

  • Neutra: espacios entre las líneas en los que no se producen alteraciones en el campo magnético natural.
  • Geopatógenas: los cruces de dichas líneas con efectos nocivos para la salud si se está en ellas durante un tiempo prolongado.

Según los estudios las líneas de la red H. no son patógenas por sí mismas, sin embargo, al combinarse con factores patógenos como las corrientes subterráneas, o sus cruces hay un aumento del 30 % de la radiactividad natural. La estancia frecuente en estas zonas se relaciona con alteraciones en el sistema inmunológico, endocrino y hormonal, lo que se traduce en molestias y desequilibrios como insomnio, cansancio crónico, dolor muscular, ansiedad, hiperactividad, nerviosismo o depresión y aumento de enfermedades degenerativas. Además, aumentan la presencia de microondas, una mayor ionización del aire, alteran las diferencias del potencial eléctrico atmosférico, varían los campos eléctricos y magnéticos provenientes del subsuelo y los cambios bruscos en la resistencia electro cutánea cuando el sujeto permanece en dicha zona.

La actividad magnética de las líneas H. se puede percibir, en ocasiones, a simple vista:

  • Por la presencia de árboles en cuyo tronco se detectan fuertes nudosidades, malformaciones o muy curvados sin motivo aparente.
  • Los gatos, las hormigas y los insectos se sienten atraídos por los cruces, pero no los perros.
  • Si tenemos un sofá en el que cuando estamos en él acabamos cansados o malhumorados, es muy probable que pase por él una línea H.
  • Si tienes plantas en un mismo lugar, y todas mueren, es posible que pase una línea H. Las plantas más sensibles son el culantrillo y el perejil.
  • En la vivienda una humedad ascendente en los muros de causa desconocida, grietas y fisuras en paredes sin hundimiento del terreno, etc.
  • En las personas, si están agitadas, sin apetito, con insomnio, dolencias continuas, etc. sin motivo aparente.

Es importante saber si por debajo de nuestra casa hay una falla geológica en el terreno (estructura rota por mayor tensión energética), cavidades subterráneas o venas de agua (pequeños ríos), anomalías geomagnéticas (depósitos naturales de minerales magnéticos, vetas metalíferas, etc.), permeabilidad del terreno (el calizo deja fluir hacia el interior de la corteza terrestre la mayoría de las radiaciones cósmicas refractándolas y liberando luego las radiaciones telúricas de una forma armónica. El arcilloso o cuarcífero refleja las radiaciones a nivel superficial).

Gracias a la red H. es posible predecir terremotos con 12 horas de antelación. Antes de un terremoto las líneas H. aumentan su grosor, pudiendo pasar de 21 a 80 cm. Si la presencia de un cruce H. o Curry coincide con alguna otra alteración geofísica como fallas o corrientes de agua subterránea, se multiplica el efecto geopatógeno de la zona. Según el doctor Hartmann la exposición a una zona geopatógena o alteración telúrica es responsable del 60 % de las enfermedades y del 80 % de los casos de cáncer. Además, hoy en día resulta más nociva que antaño, ya que la tierra utiliza también estas líneas para canalizar el excedente de campos electromagnéticos artificiales creadas por el hombre.

Enfermedades relacionadas con la red H., en función de la zona del cuerpo por el que se te crucen. Si se cruza por:

  • La cabeza causa epilepsia, tumor cerebral, vesícula, pérdida de visión y audición, trastorno de sueño, fatiga, dolor de cabeza y caída del pelo, torticolis, mareos, sinusitis, nerviosismo, quistes, problemas de tiroides, jaqueca, depresión, Parkinson.
  • Las caderas dan problemas de hígado, bazo, cistitis, prostatitis, esterilidad, inflamación articular y endometrial.
  • El estómago da úlcera, alergia, lumbago, problemas renales y de hígado.
  • El pecho da problemas respiratorios, arritmias, presión sanguínea inestable, problemas pulmonares, cáncer de mama, faringitis, amigdalitis, neumonía, tiroiditis, artritis de hombro, infarto, trastorno del sueño.
  • Las rodillas dan problemas articulares e hinchazón de pies.

viernes, 2 de octubre de 2026

GUERRA DE LA INDEPENDENCIA ESPAÑOLA (1808-14)

Informado Napoleón del lamentable espectáculo de El Escorial, así como de la burla que había en muchos puertos españoles al bloqueo decretado contra Inglaterra, envió en feb. de 1808, un poderoso ejército al mando de su cuñado el Gral. Joaquín Murat. Poco después envió a Madrid al Gral. Savary para lograr que Fdo. VII fuera a Bayona a entrevistarse con él y mostrarle sus planes de sustitución de los Borbones por los Bonaparte.

Napoleón siguió enviando tropas provocando el enojo de los españoles, y el futuro Fdo. VII aprovechando el enojo popular, promovió junto al conde de Montijo y miembros de la nobleza el Motín de Aranjuez. El 17/3/1808 fue asaltado el Palacio de Godoy y quemados todos sus enseres. Entonces, Carlos IV sustituyó a Godoy y se hizo con el mando, pero dos días después, fue obligado a abdicar en su hijo Fdo. VII y Godoy enviado a prisión. Murat se hizo cargo de Carlos IV y su esposa y los envió a Bayona. Fdo. VII envía a Napoleón una misión de nobles prometiendo ser un buen aliado, pero al entrar en Madrid como Rey de España, la capital estaba tomada por el ejército de Murat, por lo que el nuevo rey como su padre son prisioneros de Napoleón. Fdo. recibe la orden de ir a Bayona, donde llegó el 20/4/1808, pasando Murat a ser el dueño de la Corte española, y de la Junta de Gobierno (que Fdo. VII dejó con cuatro ministros y presidida por su tío, el Infante Don Antonio).

El joven Fdo. entra en Francia dejando un país gobernado en Madrid por una Junta Suprema de Gobierno reconocida por todos hasta el 2/5/1808 cuando un pequeño grupo de personas, ante el Palacio Real, impide la salida a Francia del Infante, hermano de Carlos IV, último Borbón en España, y ataca a las tropas francesas. Murat reprime de forma sangrienta el levantamiento popular. Con la inhibición del Consejo de Castilla se produjo en Madrid el primer levantamiento.

Aunque la insurrección fue popular, algunos sectores del Ejército, como Daoiz, Torres, Pedro Velarde, Santillán y J. Ruiz Mendoza, se sublevan en el Parque de Artillería de Monteleón. El ejército de mamelucos de Murat sofocó el alzamiento, y los que no cayeron en el asalto y fueron capturados, son fusilados el 3/5/1808 en la montaña de Príncipe Pío. Con el ímpetu de haber reprimido el levantamiento y acabar con lo que creía que eran brotes aislados fáciles de sofocar, Napoleón trazó una estrategia que Murat practicó la última semana de mayo. El Gral. Dupont avanzaría hasta Córdoba y Sevilla. El mariscal Jean-Baptiste mantendría las líneas de comunicación con el norte, al tiempo que dominaba a los rebeldes de Santander y Zaragoza. El mariscal Adriane Jeannot en Cataluña con el apoyo del Gral. Duhesme se encargaría de aplastar la rebelión en Valencia y Cartagena.

Napoleón el 6/5/1808 consiguió, tras amenaza de muerte, que Fdo. VII devolviera la corona a su padre, mientras que este ya se la había pasado a Napoleón. Este se la otorgó a su hermano mayor, José Bonaparte (Abdicaciones de Bayona). Napoleón convocó en Bayona a una «Junta de Nobles» y en nueve sesiones surgió el Estatuto de Bayona el 6/7/1808 (no entró en vigor). El 7/7/1808 José Bonaparte fue nombrado Rey de España y de las Indias (1808-13). La Junta de Gobierno y el Consejo de Castilla acatan las órdenes y reciben al nuevo Rey José I, que prometió la integridad e independencia de España con reformas políticas y sociales, de ilustrados como Urquijo y Cabarrús.

El 2/5/1808 significó en Madrid la ruptura entre la autoridad oficial, amilanada ante Murat, y el pueblo, cuando los alcaldes de Móstoles (A. Torrejón y S. Hernández) deciden lo que la autoridad no había tenido el valor de dictar. Al principio, las tropas francesas fueron capaces de hacer retroceder a los desordenados ejércitos españoles, pero debido a las valientes acciones de guerrillas y las fuerzas anglo-portuguesas de Wellington, junto con la pérdida devastadora de Napoleón durante la invasión de Rusia, las tropas francesas son vencidas en Waterloo el 18/6/1815 y Napoleón confinado en la isla de Santa Elena, donde murió.

El 25/9/1808 se crea en Sevilla la Junta Suprema de España e Indias (formadas por clérigos, militares y nobles, como el Conde de Floridablanca en Murcia y Palafox en Zaragoza), pero los fracasos militares y la falta de medios económicos les hacen ver la necesidad de un órgano superior que les coordine, y nace la Junta Central, que nombra un Consejo de Regencia en Cádiz. Al final se creó la Junta Central Suprema y Gubernativa del Reino representando la soberanía nacional, y dictando sentencias en nombre del Rey. Entre el 25/9/1808 y el 27/1/1810 gobernó con el conde de Floridablanca y el marqués de Astorga, y decidió el Tratado de Alianza con Gran Bretaña, la formación de un nuevo ejército y la creación de una Contribución Extraordinaria de Guerra.

Se nombró el 1.er Consejo de Regencia del 29/1/1809 al 28/10/1810, con P. Quevedo, F. Saavedra, M. Lardizábal, FJ. Castaños y A. Escaño. Un 2.º Consejo de Regencia del 28/10/1810 al 22/1/1812, con J. Blake, G. Císcar y P. Agar. Y un 3.er Consejo de Regencia del 22/1/1812 al 8/3/1813, con L.M. de Borbón, G. Císcar y P. Agar.

La Guerra de la Independencia manifestó la unanimidad de los españoles contra Napoleón, y se desarrolló en tres fases:

I. De mayo a nov. de 1808. El alzamiento popular de Madrid, a pesar de la dura represión posterior, sirvió de ejemplo para todo el país. En esta fase el ejército francés tuvo que dedicarse a sofocar los alzamientos que se extendían por las ciudades, como el 15/6/1808 en el Primer Sitio de Zaragoza, ciudad estratégica para controlar la vía de comunicación del valle del Ebro, y que resistió heroicamente bajo el mando del Gral. Palafox. El mariscal Dupont se dirigió desde Toledo hacia el sur tan deprisa que dejó sin control su retaguardia. Entra en Córdoba sin dificultad ni respeto hacia la vida y propiedad de sus habitantes, originando el levantamiento de toda la comarca. El Gral. Castaños gobernador militar del campo de Gibraltar cerró a los franceses la retirada en Despeñaperros, al tiempo que contraatacaba en Bailén, donde el 19/7/1808 las tropas francesas son vencidas por un ejército improvisado por algunas Juntas Provinciales de Andalucía. La rendición de Dupont significó la primera derrota napoleónica, y abrió el camino hacia Madrid, de forma que el 31 de jul. el rey José abandonó la corte y se fue a Vitoria.

II. Finales de 1808-12 o del apogeo francés. Ante la derrota de Bailén, Napoleón tomó el mando de la «Grande Armée». La mayoría de las ciudades caen, y la resistencia española son pequeñas partidas de guerrillas. Burgos cayó el 10/11/1808 a manos del mariscal Soult con un profundo saqueo, seguido de la derrota del ejército del Gral. Joaquín Blake en Espinosa de los Monteros, y del ejército del Gral. Castaños en Tudela, tras arrollar la caballería polaca la tenaz resistencia ofrecida por los españoles en Somosierra. El sometimiento de Madrid dirigido por el mariscal Soult, ofreció un respiro al ejército napoleónico para dirigirse al norte, donde el Gral. Sir John Moore trataba de cortar las comunicaciones con Francia. El empuje de Soult obligó a los ingleses a reembarcar en la Coruña para dirigirse a Portugal. El 2/12/1808 Napoleón llegó a las puertas de Madrid y tras intimidar a la población con cañonazos, la Junta de Defensa de la ciudad aceptó la rendición. En 1809 la Junta Central Suprema y Gubernativa del Reino, reunió todos los Consejos del Antiguo Régimen en uno solo "Consejo y Tribunal Supremo de España e Indias". Las Juntas Supremas fueron sometidas al poder de la Junta Central Suprema, en manos de Martín de Garay con el título de secretario de Estado. La Junta de Sevilla se sublevó contra la Junta Central Suprema, los aliados británicos y varios militares como el Gral. Palafox, y el Marqués de la Romana solicitaron la creación de una Regencia que se constituyó en enero de 1810, cuando la única región española que quedaba fuera de la influencia francesa era Andalucía. La regencia formada por cinco personas y presidida por el Gral. Fco. Javier Castaños y Aragorri, acabó dimitiendo ante las Cortes Constituyentes reunidas en Cádiz el 24/9/1810.

Mientras perseguía al ejército inglés, que había entrado en Salamanca por Portugal y se dirigía hacia Valladolid, Napoleón recibe noticias del rearme de Austria y de una conspiración urdida en París por Fouché y Talleyrand. Abandonó España dejando a sus generales que derrotaron a los ingleses en La Coruña el 16/1/1809. Al inicio de 1809 las tropas españolas están muy mermadas y desorganizadas, pero aparecen unas bandas armadas que los franceses llaman «la petite guerre», estas guerrillas consiguieron obstaculizar las comunicaciones entre los ejércitos franceses, y les obligan a destinar un número elevado de tropas a la protección de las comunicaciones y de las ciudades. A comienzos de 1809 las tropas francesas intentaron extender su dominio a todo el territorio español lo que implicó una típica guerra de desgaste que requirió tres largos años. La ocupación se llevó a cabo con tres líneas de penetración: Levante, Andalucía y Portugal.

La victoria de Napoleón sobre los austríacos en Wagram permitió el envío de refuerzos a España lo que posibilitó que, tras derrotar en Ocaña al ejército español, José Bonaparte, decidió la invasión de Andalucía con 55.000 soldados, mandados por los mariscales Claude Víctor Perrin, Horace François Bastien Sebastiani y Eduard Casimir Josep Mortier, en dirección a Sierra Morena, dejando el II Cuerpo de Ejército del mariscal Jean Louis Ebénézar Reynier junto al Tajo para vigilar a los ingleses. Después de la derrota del ejército español en las Navas de Tolosa, Andalucía cayó en poder de Napoleón, y su hermano José I entró en Sevilla el 1/2/1810, pero no ocupó Cádiz por las acciones guerrilleras.

En la zona occidental la penetración francesa estuvo dirigida hacia Portugal, para expulsar a los británicos al mando del duque de Wellington. El primer intento de ocupar Portugal se efectuó en 1809 desde Galicia por el mariscal Soult, que fracasó por la labor de la guerrilla en la retaguardia. El Duque de Wellington logró avanzar hasta Talavera. En 1810 un nuevo intento francés protagonizado por el Gral. André Masséna, hizo retroceder al Duque de Wellington al interior de Portugal, pero pronto vio cómo la guerrilla diezmaba sus efectivos. La estrategia aliada se basó en tres elementos: Arrasar amplias regiones para forzar la retirada francesa por falta de alimentos. La creación de un buen ejército de soldados regulares, ingleses, portugueses y españoles, y la construcción por ingenieros británicos y portugueses de la línea de Torres Vedras a lo largo de 47 km. desde el Atlántico hasta el estuario del Tajo, para contener al ejército napoleónico.

En la zona oriental, el Gral. Louis Gabriel Suchet al mando del II Cuerpo de Ejército en Aragón, asoló Zaragoza, tomando casa por casa; y Gerona donde el asedió duró siete meses (los franceses tuvieron 14.000 bajas). El 22/4/1810 derrotó a O'Donnell en Lérida, y finalmente tomó Tarragona. El 5/6/1811 venció al Gral. Joaquín Blake en Sagunto. La marcha victoriosa de Suchet hizo que Napoleón le concediese el bastón de Mariscal del Imperio. El nuevo mariscal ocupó Valencia el 20/1/1812 tras la capitulación de sus defensores, lo que le valió a Suchet el título de «Duque de la Albufera».

III. Primavera de 1812-14. La ruptura de intereses entre el Imperio francés y el ruso y el desastre de sus tropas obligó a Napoleón a disminuir sus fuerzas en España, tanto que con relativa facilidad Wellington capturó Salamanca y Zamora, y a finales de mayo Madrid, y planteó la batalla final en Vitoria donde el rey intruso tuvo que emprender su retirada. Los ejércitos anglo-españoles aprovecharon esta circunstancia para intensificar su ofensiva que culminó con la victoria de Arapiles el 22/7/1812. Aunque la victoria no fue decisiva, obligó a José I a huir a Valencia, y a retirar sus tropas de Andalucía. En estas circunstancias, además de mantener flanqueadas las líneas de comunicación francesas, en el repliegue del mariscal Soult hacia Francia, el Duque de Wellington con un ejército de más de 100.000 hombres, el 21/6/1813 en la batalla de Vitoria consiguió derrotar al ejército francés recuperando gran parte del botín artístico capturado. Con las batallas de Irún y San Marcial (31/8/1813) se completó el acoso y la derrota del ejército francés. José I se instaló en San Juan de Luz. El mariscal Suchet, que prácticamente había permanecido aislado en Levante, se retiró hacia Cataluña y desde allí a Francia en 1814.

En el transcurso de la guerra estalló la crisis: por un lado, los partidarios de la ruptura violenta con el pasado introducen el liberalismo y el capitalismo en las Cortes de Cádiz; por otro, los defensores de la España tradicional que quieren restablecer el orden antiguo. Un grupo minoritario de españoles apoyó al rey intruso y al final engrosaron la primera de las emigraciones políticas de la España contemporánea. Los seis años de guerra son decisivos para España por:

  • La intensidad y crueldad que las tropas francesas ejercen sobre la población, como se ve en las pinturas de Goya.
  • Participar en ella todo el pueblo, deja una huella de identidad y conforma definitivamente la Nación Española.
  • Las implicaciones políticas al dividir a los españoles en ilustrados «afrancesados» (apoyan al nuevo rey) y en «patriotas» que forman un grupo diverso, pero unido frente al invasor.
  • El inicio de la revolución liberal con la proclamación de la I Constitución española, que al ser promulgada el 19/3/1812, día de San José y 6.º aniversario de la subida al trono de Fdo. VII (motín de Aranjuez), se conoce como La Pepa (fue la 1.ª, pero hay 7: 1812/37/45/69/76; 1931/78), siendo la más avanzada de Europa. La sesión de apertura de las Cortes se celebra el 24/9/1810 con cien diputados. En ella se reconocen los principales derechos y libertades de los ciudadanos, la igualdad de los españoles ante la ley, la universalidad de la educación primaria, el catolicismo religión oficial del Estado, se ratifica que la soberanía reside en la nación y la legitimidad de Fdo. VII como rey, establece la monarquía liberal parlamentaria basada en los principios de la soberanía nacional, la separación de poderes, se proclama la inviolabilidad de los diputados, se fija el número de ministros o secretarios, deben aplicar las leyes los tribunales, los jueces y funcionarios son inamovibles, se instaura la libertad de expresión e imprenta y la unidad procesal. Se conceden dos fueros extraordinarios del clero y militar.

miércoles, 16 de septiembre de 2026

USO DE POR QUÉ - PORQUÉ - PORQUE - POR QUE

La clave está en si es una pregunta, una respuesta, un sustantivo o una combinación de preposición más pronombre.

Las dos únicas variantes para tener en cuenta son porque (en respuestas o explicar una causa. Es la más frecuente) y por qué (en preguntas o exclamaciones). Las otras dos variantes son infrecuentes y pueden sustituirse en la mayoría de los casos por expresiones más claras.

Por qué.

Es la forma que utilizamos para preguntar por la causa de algo.

Es una locución adverbial interrogativa que introduce una pregunta (con signo de interrogación o no), una duda, incertidumbre, o exclamación (causales o no causales, que se puede cambiar qué por cuál, cuáles o cuán) tanto directas como indirectas para indagar la causa, razón o motivo de algo.

Preguntas directas (aparecen entre símbolos de ¿?): ¿Por qué llegaste tarde? ¡Por qué calles más bonitas pasamos!

Preguntas indirectas (aparecen sin los símbolos de interrogación). En este caso subordinada a una oración con un verbo de habla: Me pregunto por qué no viniste a clase ayer. Dinos por qué no viniste a clase ayer.

Está formado por la preposición «por» y el pronombre interrogativo o exclamativo «qué» (palabra tónica que se escribe con tilde diacrítica (hace siempre función de pronombre interrogativo o exclamativo) para distinguirla del relativo y de la conjunción que).

En las interrogativas reconocemos esta forma porque permite que añadamos tras ella los sustantivos causa, razón o motivo (porqué (razón, motivo o causa) te marchaste tan pronto). Si puedes sustituirlo por «por cuál razón-por qué razón- por cuál motivo» o formular una pregunta, es por qué. Obsérva que, a diferencia del sustantivo porqué, la secuencia por qué no puede sustituirse por términos como razón, causa o motivo.

La locución «por qué» proviene realmente de «por qué causa/razón/motivo», más o menos equivalente a «por cuál causa/razón/motivo». Por tanto, podemos comprobarlo haciendo la sustitución: ¿Por qué/cuál causa/razón/motivo no viniste a clase ayer? Me pregunto por qué/cuál causa/razón/motivo no viniste a clase ayer.

Esta variante es infrecuente y por lo general se puede evitar casi siempre.

Porqué.

Es un sustantivo masculino sinónimo de «causa», «motivo» o «razón» de una acción o situación.

Se escribe junto y con tilde por ser palabra aguda terminada en vocal.

Se emplea en el sentido de pregunta que comienza por la locución causal «por qué» e indaga la causa de algo.

Puesto que se trata de un sustantivo (puede usarse en plural/los porqués), se usa siempre precedido de artículo (el, un, los, unos) o un determinante posesivo (mi, tu, su, etc.). No entiendo el porqué de su decisión (No entiendo la razón de su decisión). Explícame el porqué de tu decisión. (la razón). Hay muchos porqués sin respuesta. Todo tiene su porqué (su causa o motivo). No entiendo el porqué de su comportamiento (el motivo). Necesito saber el porqué de tu ausencia (la razón). Me explicó su porqué para decidir así (su razón).

Esta variante es la menos frecuente y te recomiendo que la evites, pues siempre se puede usar una alternativa más común.

Podemos hacer la comprobación intercambiando «porqué(s)» por «motivo(s)» sin añadir, eliminar o modificar absolutamente ninguna otra cosa en la oración: Te diré mis porqués/motivos. Aprende el porqué/motivo de que en España se coman 12 uvas.

Porque.

Es la variante más frecuente escrito junto. Es la respuesta que se espera a la pregunta «¿Por qué…?» ⁠

Es una palabra átona, es decir, no tiene acento prosódico ni ortográfico.

Es una conjunción causal o de finalidad que sirve para responder a una pregunta introducida por la secuencia por qué, o explicar la causa o motivo.

Puede sustituirse por «ya que», «puesto que» o «dado que». Estudio español porque me gusta (respuesta). Lo hizo porque (para que) todo saliera bien (valor final, con subjuntivo; aquí también se admite por que).

La palabra «porque» al ser una conjunción introduce una oración subordinada, y por ello siempre debe haber un verbo detrás de «porque». No puede haber solo un sustantivo, un pronombre, etc. Las únicas excepciones son «Porque sí» y «Porque no».

Puede funcionar como conjunción final, equivalente a «para que», precediendo un verbo en subjuntivo. Trabajé muy duro porque lográramos los objetivos.

Puede usarse con dos valores:

A-Como conjunción causal, para introducir oraciones subordinadas que expresan causa, caso en que puede sustituirse por locuciones como «puesto que o ya que». No fui a la fiesta porque (ya que) no tenía ganas. La ocupación no es total, porque (puesto que) quedan todavía plazas libres.

Al valor causal se añade un matiz concesivo o condicional si el verbo va en subjuntivo: Tampoco pasa nada porque (si no/aunque) no te bañes hoy.

Cuando tiene sentido causal, es incorrecta su escritura en dos palabras.

B-Como conjunción final (de uso poco frecuente), seguida de un verbo en subjuntivo, con sentido equivalente a «para que». Sonreí porque (para que) no pensaran que me había afectado la noticia.

Si reemplaza porque por «puesto que, ya que o debido a que», y la oración conserva el sentido, es «porque». Estudio mucho porque quiero aprobar el examen (causa). Lo hizo porque le dio la gana (motivo).

Aunque no es obligatorio, lo más frecuente es que, si la razón se dice antes que la información principal, se use «como» en lugar de «porque»: No quiere estudiar porque sus padres tienen mucho dinero. Como sus padres tienen mucho dinero, no quiere estudiar.

Un uso bastante infrecuente⁠ es usar «porque» en lugar de «para que», es decir, para expresar la finalidad. Realmente es una situación similar a la de «por» y «para». En este caso, el verbo estará casi siempre en subjuntivo. Recemos porque llueva. Recemos para que llueva.

Por que.

Es la combinación de la preposición «por» más el pronombre relativo o conjunción «que».

Las dos palabras son átonas siempre.

Es poco frecuente y aparece principalmente cuando puede sustituirse por «por el cual» o la palabra anterior o el verbo exige «por» más «que».

Se puede anteponer un artículo (el/lo/los/las) al relativo o cambiarlo por otra forma equivalente (el/la cual, los/las cuales).

Si es preposición más conjunción es subordinada de complemento de un nombre, adjetivo o de complemento de régimen. Se puede sustituir la secuencia que sigue a la preposición por el pronombre «eso» (está inquieta por que la llamen. Está inquieta por eso).

Sus dos usos principales son:

a) Preposición «por» más el pronombre relativo «que» (se refiere a un antecedente, en general, a una palabra que precede a por que) o la conjunción «que». Esa es la razón por (la) que luché. Los ideales por que vivimos. Aquí equivale a «por la que».

Si reemplaza «por que» por «por el cual, por la cual, por los cuales o por las cuales». El «que» se refiere a un sustantivo anterior.

b) Preposición «por» exigida por los verbos/sustantivo/adjetivo más la conjunción subordinante «que» (complemento de régimen), aparece cuando hay complementos introducidos por la preposición por. Esta secuencia aparece en el caso de verbos, sustantivos o adjetivos que rigen un complemento introducido por la preposición por y llevan además una oración subordinada introducida por la conjunción que. Al final optaron por que no se presentase. Están ansiosos por que empecemos a trabajar en el proyecto. Optaron por que fuera ella. (votaron por algo más que, más subjuntivo).

Si la subordinada tiene subjuntivo y sentido final, se admite la grafía porque. Me esforcé por que entendieras el tema. Aquí «que» introduce una oración subordinada.

Puedes, a veces, interponer «el hecho» entre «por» y «que».

Una oración subordinada completiva es la que completa a la oración principal, es decir, es obligatoria para que la principal esté completa y tenga sentido. En este caso, la preposición «por» está regida (exigida) por el verbo, sustantivo o adjetivo anterior, y la conjunción «que» introduce la subordinada obligatoria. En estos casos, el verbo casi siempre está en subjuntivo. Recemos por que llueva (verbo más preposición; «rezar por algo»). Está loco por que lo llevemos al parque de atracciones (adjetivo más preposición «estar loco por algo»). Como vemos, en ocasiones el uso es prácticamente el mismo que el de «porque» para expresar finalidad.

El pronombre relativo más frecuente en español es «que», que puede sustituirse normalmente por «el/la cual» y «los/las cuales». Cuando una oración de relativo va precedida por una preposición como «por», lo más frecuente es que «que» lleve artículo definido: Por fin he realizado los sueños por los que he trabajado tanto. Puede omitirse el artículo, en los registros formales o cuando se está buscando algún efecto estilístico. No se suele usar en el habla cotidiana. Por fin he realizado los sueños por que he trabajado tanto.

miércoles, 2 de septiembre de 2026

PATRIOTISMO

El patriotismo es el sentimiento y conducta propios del patriota. Ser patriota significa amar y respetar a tu país, y sentir orgullo por pertenecer a él.

La patria es la nación a la que uno se siente ligado por haber nacido en ella o por otro tipo de vínculo jurídico, histórico o afectivo. El concepto de patria hace referencia a la nación entendida en sentido sociológico y afectivo, lo que implica no solo sus valores fácticos (territorio, población, cultura, etc.), sino también la percepción, más emocional que racional, que de la misma tienen sus miembros, en la cual entran en juego elementos como la tradición histórica, la visión crítica acerca de su presente y las aspiraciones e ideales de futuro. Su gran poder vinculante y movilizador ha provocado que sea reivindicada y utilizada a lo largo de la historia por todo tipo de fuerzas sociales, especialmente las de signo conservador.

Los conceptos de patria priorizan los aspectos objetivos y subjetivos, lo que nos permite hablar de teorías de corte empírico e idealistas. Las empíricas ponen el énfasis en elementos concretos, como la lengua, la raza, el territorio o el conjunto de hechos de la realidad que engloba su denominación. Las idealistas inciden en cuestiones más abstractas e intangibles, como la voluntad de asumir un destino común o la existencia de una conciencia ética de carácter colectivo, con lo cual sitúan a la patria en el ámbito de lo abstracto e inconmensurable. El enfoque idealista supone una visión de futuro y un proyecto de realización en el tiempo, e implica situar a la patria en el marco de las creaciones intelectuales del ser humano y en el plano de lo axiológico del deber ser.

Entre las aportaciones más relevantes al concepto de patria, destacan las efectuadas por los filósofos y estadistas del siglo XIX, muy ligadas a los movimientos populares de base nacional. Así, Mazzini afirmó que la patria era un proyecto colectivo encaminado a lograr la meta común de una humanidad unida y en paz. Joseph Ernest Renan, concibió la patria como un principio espiritual basado en la existencia de un legado histórico común y el consentimiento presente de constituir una comunidad, definiéndola como un plebiscito cotidiano. Jan Masaryk habla de la existencia de una conciencia moral, formada por la concurrencia de sentimientos en un grupo humano.

Las críticas a estas visiones de la patria han venido desde sectores afines al humanismo y el internacionalismo, que niegan su relevancia como valor y hacen hincapié en el peligro inherente a convertir la patria en elemento de acción colectiva. Desde este enfoque, la idea de patria quedaría vacía de contenido, ya que sería superada por otras de orden superior, como la conciencia de pertenecer a una única raza humana, y en su dimensión fáctica su significado quedaría absorbido por las nociones de Estado y Nación. Las doctrinas internacionalistas de origen marxista también han negado la virtualidad del concepto patria, en especial por su vinculación original a los movimientos burgueses y liberales, y por oponerse a su concepción objetiva y materialista del estado. Pero paradójicamente, la presencia del componente patriótico en los movimientos marxistas de liberación ha sido una constante durante el siglo XX y XXI, como reacción frente a la expansión del neoliberalismo y el capitalismo. Así, la idea de patria se ha convertido en un elemento vertebrador de primer orden en el proceso descolonizador del Tercer Mundo, y su invocación continúa siendo un eficaz recurso movilizador en situaciones de inestabilidad social y cambios políticos de carácter traumático.

Hoy, la noción de patria ha perdido gran parte de su importancia, tanto en el plano científico y doctrinal como en el de los movimientos sociales y políticos. En cuanto a los movimientos políticos, contamos su postergación como principio de acción política por la aprehensión que del mismo han hecho las ideologías totalitarias de signo más radical (fascismo, comunismo, nacional-catolicismo, integrismo, independentismo, etc.). La plena aceptación en las sociedades modernas de valores como la democracia, la tolerancia y el respeto a los derechos de las minorías, unida a la globalización, parece incompatible con el mantenimiento de un concepto que, el devenir histórico ha ligado a ideas obsoletas y cargado de connotaciones excluyentes. Por ello, la doctrina política se ha centrado en el estudio de la nación, como la comunidad humana identificable a la patria, y el Estado la concreción administrativo-jurídica de aquélla.

El patriotismo es el sentimiento de orgullo, devoción y apego (ligado a factores como la raza u origen étnico, valores, cultura y las creencias religiosas o la historia) a una patria, y puede manifestarse en el compromiso cívico, el respeto por los símbolos nacionales y el deseo de contribuir al bienestar de la sociedad. Demostrar patriotismo refleja el sentido de pertenencia, amor y lealtad por la patria que, con compromiso y orgullo, alguien expresa por su nación adoptiva o de origen. Pero el patriotismo no siempre se consideró una virtud cívica. En la Europa del XVIII, la devoción al estado se consideraba una traición a la devoción a la iglesia. Otros estudiosos también encontraron fallas en lo que consideraron patriotismo excesivo. Samuel Johnson en su ensayo de 1774 sobre los que afirmaban falsamente la devoción a Gran Bretaña dijo «el patriotismo es el último refugio de un canalla».

El sentimiento patriota se transmite y/o se incentiva mediante determinados símbolos (himno, escudo y bandera nacional, próceres de la patria, la cultura y la historia nacional) que promueven la unión entre los ciudadanos que conforman una nación. Estos elementos son representaciones tangibles del patriotismo, que actúan como un recordatorio constante de la unión, la historia y los valores compartidos por los ciudadanos.

Dada la naturaleza y las características del sentimiento patriota, algunos ciudadanos lo manifestarán con mayor o menor medida según las costumbres de su pueblo. Así, por ejemplo, en la antigüedad los miembros de tribus nómadas difícilmente manifestaron un sentimiento de apego hacia su tierra de origen. Por contra, los ciudadanos de grandes y estables civilizaciones, sí que tenían un gran vínculo afectivo con su reino. Cuando la era de las antiguas civilizaciones llegó a su fin, el feudalismo sepultó el sentimiento patriota durante muchos siglos. No sería hasta el estallido de la guerra de Independencia de los EEUU, la Revolución francesa, las guerras de independencia hispanoamericanas, y la guerra de la independencia española cuando el concepto de patriotismo volvería a surgir una vez más, manifestándose como un amor hacia la patria.

En un mundo tan complejo, donde las fronteras culturales a menudo se entrelazan, tener un sentido claro de lo que significa ser patriota ayuda a fomentar la cohesión social y el entendimiento entre las diferentes comunidades. El patriotismo es el sentimiento de amor y lealtad a la patria. El civismo es la conducta práctica que traduce ese sentimiento en acciones concretas de respeto y participación ciudadana (uno nos une al país por el corazón y el otro por el deber). El verdadero patriota no solo siente orgullo por su nación, sino que actúa con civismo (cumple las leyes, respeta los símbolos patrios y las instituciones, participa en la vida democrática y contribuye al bienestar). El bien común es el fruto de esa combinación cuando toda la comunidad trabaja unida por el progreso colectivo, para tener acceso a la educación, salud, justicia y oportunidades para todos.

La persona que se identifica con el patriotismo recibe el título de patriota. Este defiende y respeta los símbolos de su patria, su cultura, sus valores, costumbres, gastronomía, artes y todo tipo de tradiciones propias. Las tradiciones patrias juegan un papel crucial en el fortalecimiento de la identidad nacional. Celebrar días festivos representativos, como la Hispanidad, no solo recuerda la historia, sino que fomenta la unión y el orgullo cívico.

A diferencia del nacionalismo extremo, el chovinismo o el jingoísmo, el patriotismo no busca imponer su forma de vida a otros ni menospreciar a otras naciones. El patriotismo es un amor pacífico y devoto por la propia patria sin ambición de poder, el nacionalismo puede incluir la idea de superioridad nacional y la voluntad de imponer esa visión a otros, el chovinismo es la exaltación desmesurada de lo nacional frente a lo extranjero, y el jingoísmo es el patrioterismo exaltado que propugna la agresión contra otras naciones. Históricamente, los efectos del nacionalismo han sido tanto positivos como negativos. Si bien ha impulsado movimientos de independencia, como el movimiento sionista que creó el Israel moderno, también fue un factor clave en el surgimiento del partido nazi alemán y el holocausto.

Experimentar y demostrar amor por la patria de manera colectiva contribuye al bienestar social y funciona como motor de desarrollo y progreso, además de servir como fuente de motivación y solidaridad nacional en situaciones extremas o momentos de conflicto. Cuando el patriotismo es genuino y constructivo también se advierte una participación ciudadana más activa y comprometida con cuidar la democracia y construir una sociedad cada vez más justa en la cual se prioricen los intereses de los ciudadanos, pero sin excluir a nadie.

La educación cívica contribuye a incrementar la responsabilidad ciudadana. Los valores cívicos deben ser fomentados desde la infancia con la identidad nacional, tanto en el hogar como en el ámbito educativo y en los entornos de aprendizaje no formal, y se transmite de generación en generación. Las familias, claves en la formación de niños y jóvenes, deben dialogar sobre la importancia de respetar las normas, en qué consiste la responsabilidad social y cómo hay que comportarse en materia de ética. Para crear y potenciar la conciencia cívica, las autoridades deben trabajar en políticas públicas e iniciativas orientadas a la inclusión social y la participación de la ciudadanía. La educación cívica es fundamental en la formación de ciudadanos responsables y comprometidos. A través del aprendizaje sobre la historia, los derechos y deberes, así como el funcionamiento del sistema político, los individuos pueden entender su papel en la sociedad. La educación cívica en las escuelas juega un papel crucial en el desarrollo del patriotismo. Conocer la historia de nuestro país y los eventos significativos que nos han moldeado ayuda al niño a entender no solo a dónde pertenece, sino también el valor de su país en el mundo. Las lecciones sobre héroes nacionales, eventos históricos y tradiciones culturales son fundamentales. Además, la transmisión de tradiciones y rituales familiares relacionados con las festividades patrias fomenta el sentido de pertenencia. Celebraciones culturales, como fiestas, danzas y eventos de carácter nacional, permiten a las personas conectarse entre sí y reforzar su identidad colectiva.

Hay innumerables formas de mostrar el patriotismo como el participar en la democracia representativa, votar en las elecciones, ser voluntario para servicio comunitario o postularse para un cargo gubernamental electo, o sirviendo en jurados, obedeciendo todas las leyes y participando en movimientos ciudadanos y comprendiendo los derechos, libertades y responsabilidades contenidos en la Constitución de España.

Las democracias saludables necesitan ciudadanos que se involucren activamente en el proceso político. El patriotismo se convierte en un pilar esencial para mantener la democracia con ciudadanos dispuestos a alzar la voz y luchar por sus derechos y los valores de la sociedad. La falta de participación puede deteriorar los valores democráticos. Al no ejercer el derecho al voto o participar en el debate público, se permite que las decisiones sean tomadas por unos pocos, lo que puede ser perjudicial para el bienestar social.

El patriotismo inclusivo es el que respeta y valora las diferencias culturales y étnicas dentro de una nación. En un mundo cada vez más globalizado, es esencial comprender que cada individuo tiene su propio camino y que estas experiencias enriquecen a la comunidad en su conjunto.

El respeto y la tolerancia van de la mano con el patriotismo. Defender la patria no solo significa abogar por injusticias frente a externos, sino que también implica trabajar juntos como sociedad, respetando las voces y las experiencias de todos para avanzar hacia un futuro mejor.

La solidaridad, la colaboración y el sentido de pertenencia son valores que se cultivan a través de un patriotismo genuino. Cuando un país atraviesa momentos difíciles, un sentido sólido de unidad y patriotismo puede ser el elemento que una a las personas hacia un objetivo común. Un país que promueve la unidad nacional a través del patriotismo tiene más probabilidades de prosperar. Las sociedades que están unidas y comprometidas con su crecimiento y bienestar están mejor equipadas para enfrentar desafíos y construir un futuro brillante para las próximas generaciones. En situaciones difíciles, como desastres naturales o crisis económicas, es común ver cómo la comunidad se une. Rescates, donaciones y apoyo emocional son expresiones concretas de patriotismo. Contar con una ciudadanía activa que se involucra en el bienestar social puede llevar a cambios significativos en las políticas. Cuando las personas trabajan juntas por un objetivo común, quien gobierna debe escuchar y tomar en cuenta las necesidades del pueblo, fortaleciendo así la democracia y la unidad nacional.

 

lunes, 31 de agosto de 2026

LAS EMOCIONES

 Las emociones nos dan información sobre las experiencias que vivimos, para responder de la manera más adaptativa posible.

Son estados afectivos o reacciones subjetivas al ambiente que vienen acompañados de cambios orgánicos, fisiológicos y endocrinos de origen innato.

La emoción es una reacción compleja del organismo que se experimenta en respuesta a un estímulo, evento o situación externo o interno.

Es un fenómeno que se manifiesta en la conducta y en las percepciones corporales, que genera una tendencia adaptativa a la acción.

Es la reacción del organismo ante un determinado estimulo acompañada de gestos, actitudes u otros modos de expresión, en cuya manifestación intervienen diversos factores interrelacionados, en especial los componentes:

  • Fisiológico (adaptativo): Corazón late rápido. Respiración agitada. Sudor en manos. Tensión muscular. Las pupilas, el tórax, los bronquios y el corazón se dilatan. Aumenta la provisión de sangre. Los músculos se contraen. La piel palidece. En casos extremos la vejiga se vacía.
  • Cognitivo (subjetivo): Evaluación de la situación. Etiquetado de la emoción. Recuerdos asociados. Creencias personales. Expectativas.
  • Conductual (expresivo): Impulso a la acción. Expresión facial. Lenguaje corporal. Voz (tono, volumen). Comportamiento observable.

Todo ello se debe a que la amígdala detecta en milisegundos el estímulo, luego el hipotálamo activa la respuesta física (hormonas y SN), al tiempo que la corteza prefrontal controla y modula la respuesta emocional y por último el hipocampo relaciona la emoción con situaciones pasadas.

Las emociones son respuestas intensas y breves para estímulos agradables o desagradables, y sus principales funciones son:

  • Adaptación. Las emociones nos disponen rápidamente para hacer frente a las experiencias que se presentan. Ayudan a ajustarnos a nuevas situaciones (sorpresa, interés).
  • Comunicación. Sus expresiones físicas y conductuales son indicadores del estado, intención y necesidad de las personas. Expresa nuestro estado interno sin palabras y propicia la reintegración personal (tristeza, enfado).
  • Motivación. Motivan determinadas conductas o acciones. Nos empuja a conseguir metas o evitar castigos (ilusión, miedo).
  • Supervivencia. Nos prepara para huir o luchar ante peligros (miedo, ira).
  • Social. Facilita la conexión con otros humanos y motiva la protección y el cuidado (alegría, amor).
  • Toma de decisiones. Guía nuestras elecciones con «señales viscerales» (intuición, asco).

Tipos de emociones. Se han observado diferencias entre cómo cada cultura nombra y experimenta las emociones, por lo que diferenciamos entre emociones primarias y secundarias.

A- Emociones básicas o primarias. Son las comunes e innatas a todos los seres humanos (con independencia de su contexto sociocultural), e incluso a muchos animales. Son las respuestas emocionales universales iguales en todas las culturas que aparecen automáticamente.

1. El psicólogo Paul Ekman identificó 6 emociones básicas que se expresan con la misma cara en todas las culturas del mundo, incluso en tribus aisladas. Posteriormente, en la década de 1990, expandió su teoría original e incluyó el desprecio (disgusto más ira).

Alegría. Estado placentero que genera bienestar y satisfacción. Su función principal es reforzar conductas beneficiosas. Crear vínculos sociales. Aumentar la creatividad y flexibilidad cognitiva. Motiva a repetir experiencias positivas. Fortalece el S. inmunológico. Promueve comportamientos de acercamiento y construcción de vínculos sociales, además de ser un indicativo de éxito. En exceso puede llevar a conductas de riesgo (adicción).

Miedo. Es una respuesta de lucha o huida que ayuda al organismo a reaccionar ante peligros. Provoca reacciones fisiológicas, como la tensión muscular o el aumento de sudoración. Sirve para detectar peligros y dar respuesta rápida. Activa el sistema de lucha/huida/paralización. Agudiza los sentidos. Nos enseña a evitar riesgos reales. Hay que diferenciar entre miedo real a un peligro presente y una ansiedad anticipatoria o miedo a lo que puede pasar. Relacionado con la emoción de horror, el miedo es una reacción primaria directamente vinculada con el instinto de supervivencia. El miedo desproporcionado puede convertirse en fobia o ansiedad generalizada.

Tristeza. Estado caracterizado por la desesperanza y falta de motivación. Sirve para procesar pérdidas, pedir ayuda, facilitar el duelo y la adaptación. Atrae apoyo social al percibir un estímulo externo que aflige. Facilita la introspección y el aprendizaje. Suele aparecer ante la pérdida de seres queridos, tras una ruptura o al cerrar etapas vitales, así como ante experiencias de soledad. Prolongada puede derivar en depresión.

Sorpresa. Surge ante un evento inesperado. Puede ser agradable o desagradable, según qué la provoque y la persona que la experimenta. Funciona como un mecanismo de alerta rápida que ayuda a orientar nuestra atención hacia nuevos estímulos, facilitando la adaptación rápida a cambios o nuevas informaciones. Es un sobresalto, asombro o desconcierto transitorio.

Asco. Es una sensación de repulsión que provoca rechazo a  sustancias o conductas nocivas o tóxicas. Suele ir acompañado de síntomas físicos como arcadas o malestar general.

Ira. Su función principal es movilizar energía para eliminar obstáculos. Prepara el cuerpo para la acción. Surge como respuesta a la percepción de una amenaza o injusticia, que motiva acciones correctivas o defensivas. No gestionada daña las relaciones sociales y la salud cardiovascular.

2. Las emociones básicas de Daniel Goleman. En su obra sobre la IE, identifica seis emociones básicas fundamentales para el entendimiento humano y la interacción social. Dicha emociones son:

Miedo. Se manifiesta con un aumento del ritmo cardíaco, tensión muscular, y agudización de los sentidos.

Tristeza. Se da una disminución en la energía y motivación, lo cual puede fomentar un espacio para el duelo y eventual recuperación.

Ira. Produce un incremento en la energía corporal, tensión muscular, y en algunos casos, comportamiento agresivo.

Felicidad (Alegría). Sirve para reforzar comportamientos que son percibidos como beneficiosos, y promover la cohesión social.

Sorpresa. Su función es aumentar la atención y la alerta ante situaciones inesperadas, permitiendo una rápida reacción. Su origen recae en la aparición de un estímulo que no esperábamos. Este estímulo puede producir sensaciones positivas o negativas, dependiendo de la situación.

Aversión (Asco). Se manifiesta con expresiones de rechazo facial, que señalan la repulsión e impulsan el alejamiento de la fuente de desagrado.

3. Clasificación de la Universidad de Glasgow. Este estudio sugiere que el miedo y la sorpresa comparten señales faciales similares e indica una alerta, mientras que el asco y la ira comparten expresiones de rechazo y antagonismo. Según esta solo hay cuatro emociones básicas:

Miedo. Caracterizado por ojos ampliamente abiertos, que preparan al individuo para estar más alerta a los estímulos del entorno.

Tristeza. Expresión facial que a menudo implica ceño fruncido y labios caídos, reflejando un estado de pérdida o desconsuelo.

Ira: Incluye ceños fruncidos y labios apretados, una preparación para la confrontación física o verbal.

Felicidad. Sonrisa (contracción de los músculos del contorno de los ojos y boca) que promueve la cohesión social y el bienestar personal.

4. Clasificación de Aguado. Universo emocional básico con 10 emociones:

Miedo. Sensación de alerta ante el peligro inminente y arrollador.

Tristeza. Emoción que surge de pérdidas personales o fracasos irrevocables.

Ira. Respuesta ante amenazas a nuestra integridad o justicia.

Alegría. Sentimiento de placer y satisfacción.

Sorpresa. Reacción breve y espontánea ante lo inesperado.

Asco. Rechazo hacia algo que se percibe como desagradable o contaminante.

Culpa. Sentimiento que ocurre cuando una persona cree que ha cometido un error o transgresión moral. Su exceso es dañino.

Admiración. Emoción de respeto y reverencia, a menudo hacia alguien o algo que posee cualidades superiores.

Curiosidad. Deseo de explorar, conocer y aprender, motivado por el interés hacia lo desconocido o poco familiar.

Seguridad. Sensación de certeza y confianza en la propia capacidad para enfrentar los desafíos del entorno.

B- Emociones secundarias o complejas. Surgen de la combinación de las emociones primarias y se manifiestan de acuerdo con códigos sociales, culturales y personales aprendidos. Son específicas del contexto y pueden variar entre diferentes culturas y situaciones sociales. Afectan al cómo interactuamos con los demás, y cumplen una función reguladora dentro de la sociedad, promoviendo conductas que fortalecen las estructuras sociales y desalentando aquellas que las debilitan. Se clasifican en emociones sociales, morales y estéticas.

Sociales. Emergen en contextos de interacción con otros y reflejan las normas, valores y expectativas de una cultura. Estas emociones incluyen:

  • Orgullo. Sentimiento de satisfacción personal que viene de los propios logros o los de alguien con quien nos identificamos.
  • Humillación. Emoción dolorosa que surge cuando nuestra dignidad es atacada, y nos sentimos ridiculizados o despreciados públicamente.
  • Vergüenza. Es haber fracasado en vivir de acuerdo con un ego-ideal, y acompañado de un deseo de esconderse o desaparecer.
  • Gratitud. Sentimiento de reconocimiento hacia alguien que ha beneficiado de alguna manera a uno, reforzando los lazos sociales.

Morales. Se entrelazan con las percepciones de justicia e injusticia y surgen de juicios sobre las acciones propias o ajenas. Juegan un papel crucial en la regulación del comportamiento social, motivando acciones que promueven la equidad y desalentando transgresiones morales. Incluyen:

  • Culpa. Se da al cometer un error que va contra su propio código ético o los de su comunidad, llevando a un deseo de enmendar el error.
  • Indignación. Surge como respuesta a una percepción de injusticia, provocada por acciones que violan normas morales aceptadas socialmente.
  • Compasión. Implica sentir empatía por el sufrimiento de los demás y un deseo de aliviarlo.

Estéticas. Son las respuestas emocionales que surgen en la contemplación de objetos o situaciones que consideramos bellos o sublimes, ya sea en el arte, la naturaleza o la vida cotidiana. Incluyen:

  • Arrobo. Sentimiento de placer intenso ante la belleza que captura completamente la atención y provoca admiración.
  • Admiración. Respuesta emocional a algo que no solo es bello sino también impresionante o sublime en su perfección o escala.
  • Nostalgia. En un contexto estético, surge al experimentar arte o ambientes que evocan un anhelo por el pasado.

Otras emociones ambivalentes son:

Emociones ambiguas de Richard Lazarus. Este incluye emociones que en muchos contextos culturales son vistas positivamente como:

  • Compasión. Esta surge de la interacción entre el amor (una emoción positiva) y el sufrimiento (una emoción negativa).
  • Esperanza. Es tener lo peor, pero anhelar mejorar.

Clasificación de Rafael Bisquerra. Este propone una organización pensada para su aplicación en la educación emocional, distribuyéndolas en cinco familias principales, lo que ayuda a entender su función y manejo en contextos educativos. Son las emociones:

  • Positivas. Incluyen la alegría, el amor y la felicidad, que fomentan la conexión y el bienestar personal.
  • Negativas. Comprenden el miedo, ira, tristeza, asco y ansiedad, todas con un claro papel en la alerta y la protección ante situaciones adversas.
  • Ambiguas. Sorpresa, compasión y esperanza se categorizan aquí porque su impacto puede variar según el contexto en que se presenten.
  • Sociales. Incluye la vergüenza, timidez, celos, culpabilidad y envidia, emociones que surgen en interacciones sociales y reflejan su complejidad.
  • Estéticas. Son las que experimentamos ante manifestaciones de arte y belleza, provocando admiración, arrobo y otras reacciones subjetivas.

Rueda de emociones de R. Plutchik. Este estableció unas emociones básicas y diferentes combinaciones entre ellas como:

  • Alarma. Resulta de la combinación del miedo y la sorpresa.
  • Alevosía. Resulta de la combinación de anticipación y la ira.
  • Amor. Resulta de la combinación de la alegría y la confianza.
  • Decepción o desilusión. Resulta de la combinación de la sorpresa y la tristeza.
  • Desprecio. Resulta de combinar el disgusto y la ira.
  • Optimismo. Resulta de la combinación de la alegría y la anticipación.
  • Remordimiento. Resulta de combinar el disgusto y la tristeza.
  • Sumisión. Resulta de la combinación de la confianza y el miedo.
  • Susto. Resulta de la combinación de sorpresa y miedo.
  • Vergüenza. Es la combinación de miedo y culpa. Socialmente mantiene las normas y conductas del grupo. En exceso es muy dañina.

Otras emociones. Dependiendo de las experiencias que vivimos, las emociones que sentimos son diferentes y pueden ser:

Aburrimiento. Emoción desagradable que surge cuando una persona realiza una actividad de la cual no quiere formar parte, lo que le produce malestar y fastidio. Esta emoción hace referencia a la expresión de cuando parece que no pasan las horas y el estado de ánimo decae.

Admiración. Expresa fascinación hacia un estímulo externo. Demuestra entusiasmo y disfrute ante las cualidades positivas de otra persona.

Adoración. Está relacionada con la de admiración, pero hace referencia a cuando elogiamos a alguna cosa a nivel espiritual.

Ansiedad. Es hacer frente a un miedo incierto, que puede llevarnos al bloqueo, la irritabilidad o el agotamiento.

Confusión. Produce una sensación de desconcierto y duda ante la situación en la que nos encontramos.

Deseo carnal. Es cuando existe una atracción física hacia otro. El hecho de ver al objeto de deseo produce placer y provoca impulsos sexuales.

Disgusto. Se experimenta cuando el resultado de una situación no es el que esperabas. Puede derivar en sentimientos de frustración y pena.

Diversión. Surge cuando la persona vive una situación que le agrada y se lo pasa bien. Suele ir acompañada de síntomas físicos como la sonrisa.

Enfado. Produce repulsión, ira y, según la gravedad, puede derivar en agresividad.

Éxtasis. Una emoción cuyo origen es la alegría, pero las sensaciones que produce son mucho más fuertes.

Horror. Es una repulsión muy grande hacia una situación u objeto en concreto, ya sea real o ficticio.

Interés. Aparece cuando algo o alguien nos produce mucha curiosidad porque lo percibimos como un estímulo valioso para nosotros.

Rabia. Nos impulsa a defender límites y a luchar por lo que consideramos justo. Pero si sube mucho de volumen, se genera una sensación de ira que puede llevarnos a conductas impulsivas, que luego nos harán sentir culpables.

Satisfacción. La experimentamos cuando logramos alcanzar alguna meta concreta o cumplir un deseo que llevamos mucho tiempo persiguiendo.

Simpatía. Aparece cuando se experimenta una inclinación positiva hacia otra persona. Si es mutua, es el origen de una relación afectiva.

Tolerancia. Tiene su origen en el respeto mutuo. Consiste en no juzgar los comportamientos, acciones o personalidades de los demás.

Tranquilidad. Se produce cuando no percibimos ningún estímulo externo que pueda suponer un peligro para nosotros.

Valentía. El valor es la consecuencia de lograr superar el miedo y ser capaz de lograr lo que nos proponemos.

Vulnerabilidad. Se da cuando estamos ante estímulos externos que no sabemos ni podemos gestionar y que pueden controlar nuestras acciones.

Las emociones básicas son reacciones profundas y transitorias, que alteran la psique y desencadenan respuestas fisiológicas del organismo. Los sentimientos son el fruto de la percepción racional de las emociones, es decir, ocurren cuando se reflexiona sobre las emociones, y por lo tanto representan una experiencia más estable. Ej.: la rabia es una emoción primaria muy poderosa y representa una experiencia más estable: fluye rápido, impacta en el cuerpo y la conducta, y tiende a desaparecer cuando el estímulo que la disparó se extingue. Entonces, es posible que, al razonar sobre lo sucedido, aparezca un sentimiento de culpa por la forma en que se reaccionó. Los sentimientos son más duraderos y estables en el tiempo y son la consecuencia de una elaboración cognitiva de las emociones, es decir, una reflexión, que implica una interpretación subjetiva. Ej.: una persona que recibe una buena noticia experimenta alegría (emoción), luego, reflexiona sobre ello y se siente optimista y orgulloso (sentimientos).

Para usar las emociones en tu favor debes usar la autorregulación. El proceso consta de cuatro pasos su gestión:

  • Detectar (identifica la emoción y su nivel).
  • Pausar (respira 5 segundos. La emoción dura 90 segundos si no la alimentas).
  • Nombrar (di en voz baja «Esto es miedo» o «Esto es ira»). Nombrar reduce intensidad.
  • Decidir (elige una acción que te ayude (respirar, pasear, hablar, esperar), no que te empeore).

LÍNEAS DE HARTMANN

El nombre de estas líneas se debe a E. Hartmann (1925-92) que estudió durante su práctica médica, la relación entre la radiación telúrica ...