Informado Napoleón del lamentable espectáculo de El Escorial, así como de la burla que había en muchos puertos españoles al bloqueo decretado contra Inglaterra, envió en feb. de 1808, un poderoso ejército al mando de su cuñado el Gral. Joaquín Murat. Poco después envió a Madrid al Gral. Savary para lograr que Fdo. VII fuera a Bayona a entrevistarse con él y mostrarle sus planes de sustitución de los Borbones por los Bonaparte.
Napoleón siguió
enviando tropas provocando el enojo de los españoles, y el futuro Fdo. VII
aprovechando el enojo popular, promovió junto al conde de Montijo y miembros de
la nobleza el Motín de Aranjuez. El 17/3/1808 fue asaltado el Palacio de Godoy
y quemados todos sus enseres. Entonces, Carlos IV sustituyó a Godoy y se hizo
con el mando, pero dos días después, fue obligado a abdicar en su hijo Fdo. VII
y Godoy enviado a prisión. Murat se hizo cargo de Carlos IV y su esposa y los
envió a Bayona. Fdo. VII envía a Napoleón una misión de nobles prometiendo ser
un buen aliado, pero al entrar en Madrid como Rey de España, la capital estaba
tomada por el ejército de Murat, por lo que el nuevo rey como su padre son prisioneros
de Napoleón. Fdo. recibe la orden de ir a Bayona, donde llegó el 20/4/1808,
pasando Murat a ser el dueño de la Corte española, y de la Junta de Gobierno (que
Fdo. VII dejó con cuatro ministros y presidida por su tío, el Infante Don
Antonio).
El joven Fdo.
entra en Francia dejando un país gobernado en Madrid por una Junta Suprema de
Gobierno reconocida por todos hasta el 2/5/1808 cuando un pequeño grupo de
personas, ante el Palacio Real, impide la salida a Francia del Infante, hermano
de Carlos IV, último Borbón en España, y ataca a las tropas francesas. Murat
reprime de forma sangrienta el levantamiento popular. Con la inhibición del
Consejo de Castilla se produjo en Madrid el primer levantamiento.
Aunque la
insurrección fue popular, algunos sectores del Ejército, como Daoiz, Torres,
Pedro Velarde, Santillán y J. Ruiz Mendoza, se sublevan en el Parque de
Artillería de Monteleón. El ejército de mamelucos de Murat sofocó el
alzamiento, y los que no cayeron en el asalto y fueron capturados, son
fusilados el 3/5/1808 en la montaña de Príncipe Pío. Con el ímpetu de haber
reprimido el levantamiento y acabar con lo que creía que eran brotes aislados
fáciles de sofocar, Napoleón trazó una estrategia que Murat practicó la última
semana de mayo. El Gral. Dupont avanzaría hasta Córdoba y Sevilla. El mariscal
Jean-Baptiste mantendría las líneas de comunicación con el norte, al tiempo que
dominaba a los rebeldes de Santander y Zaragoza. El mariscal Adriane Jeannot en
Cataluña con el apoyo del Gral. Duhesme se encargaría de aplastar la rebelión
en Valencia y Cartagena.
Napoleón el
6/5/1808 consiguió, tras amenaza de muerte, que Fdo. VII devolviera la corona a
su padre, mientras que este ya se la había pasado a Napoleón. Este se la otorgó
a su hermano mayor, José Bonaparte (Abdicaciones de Bayona). Napoleón convocó
en Bayona a una «Junta de Nobles» y en nueve sesiones surgió el Estatuto
de Bayona el 6/7/1808 (no entró en vigor). El 7/7/1808 José Bonaparte fue
nombrado Rey de España y de las Indias (1808-13). La Junta de Gobierno y el
Consejo de Castilla acatan las órdenes y reciben al nuevo Rey José I, que prometió
la integridad e independencia de España con reformas políticas y sociales, de
ilustrados como Urquijo y Cabarrús.
El 2/5/1808
significó en Madrid la ruptura entre la autoridad oficial, amilanada ante
Murat, y el pueblo, cuando los alcaldes de Móstoles (A. Torrejón y S.
Hernández) deciden lo que la autoridad no había tenido el valor de dictar. Al
principio, las tropas francesas fueron capaces de hacer retroceder a los
desordenados ejércitos españoles, pero debido a las valientes acciones de
guerrillas y las fuerzas anglo-portuguesas de Wellington, junto con la pérdida
devastadora de Napoleón durante la invasión de Rusia, las tropas francesas son
vencidas en Waterloo el 18/6/1815 y Napoleón confinado en la isla de Santa
Elena, donde murió.
El 25/9/1808 se
crea en Sevilla la Junta Suprema de España e Indias (formadas por clérigos, militares
y nobles, como el Conde de Floridablanca en Murcia y Palafox en Zaragoza), pero
los fracasos militares y la falta de medios económicos les hacen ver la
necesidad de un órgano superior que les coordine, y nace la Junta Central, que
nombra un Consejo de Regencia en Cádiz. Al final se creó la Junta Central
Suprema y Gubernativa del Reino representando la soberanía nacional, y dictando
sentencias en nombre del Rey. Entre el 25/9/1808 y el 27/1/1810 gobernó con el
conde de Floridablanca y el marqués de Astorga, y decidió el Tratado de Alianza
con Gran Bretaña, la formación de un nuevo ejército y la creación de una
Contribución Extraordinaria de Guerra.
Se nombró el 1.er
Consejo de Regencia del 29/1/1809 al 28/10/1810, con P. Quevedo, F. Saavedra,
M. Lardizábal, FJ. Castaños y A. Escaño. Un 2.º Consejo de Regencia del
28/10/1810 al 22/1/1812, con J. Blake, G. Císcar y P. Agar. Y un 3.er
Consejo de Regencia del 22/1/1812 al 8/3/1813, con L.M. de Borbón, G. Císcar y
P. Agar.
La Guerra de la
Independencia manifestó la unanimidad de los españoles contra Napoleón, y se
desarrolló en tres fases:
I.
De mayo a nov. de 1808. El alzamiento popular de Madrid, a pesar de la dura
represión posterior, sirvió de ejemplo para todo el país. En esta fase el
ejército francés tuvo que dedicarse a sofocar los alzamientos que se extendían
por las ciudades, como el 15/6/1808 en el Primer Sitio de Zaragoza, ciudad
estratégica para controlar la vía de comunicación del valle del Ebro, y que
resistió heroicamente bajo el mando del Gral. Palafox. El mariscal Dupont se
dirigió desde Toledo hacia el sur tan deprisa que dejó sin control su
retaguardia. Entra en Córdoba sin dificultad ni respeto hacia la vida y
propiedad de sus habitantes, originando el levantamiento de toda la comarca. El
Gral. Castaños gobernador militar del campo de Gibraltar cerró a los franceses
la retirada en Despeñaperros, al tiempo que contraatacaba en Bailén, donde el
19/7/1808 las tropas francesas son vencidas por un ejército improvisado por
algunas Juntas Provinciales de Andalucía. La rendición de Dupont significó la
primera derrota napoleónica, y abrió el camino hacia Madrid, de forma que el 31
de jul. el rey José abandonó la corte y se fue a Vitoria.
II.
Finales de 1808-12 o del apogeo francés. Ante la derrota de Bailén, Napoleón
tomó el mando de la «Grande Armée». La mayoría de las ciudades caen, y
la resistencia española son pequeñas partidas de guerrillas. Burgos cayó el
10/11/1808 a manos del mariscal Soult con un profundo saqueo, seguido de la
derrota del ejército del Gral. Joaquín Blake en Espinosa de los Monteros, y del
ejército del Gral. Castaños en Tudela, tras arrollar la caballería polaca la
tenaz resistencia ofrecida por los españoles en Somosierra. El sometimiento de
Madrid dirigido por el mariscal Soult, ofreció un respiro al ejército
napoleónico para dirigirse al norte, donde el Gral. Sir John Moore trataba de
cortar las comunicaciones con Francia. El empuje de Soult obligó a los ingleses
a reembarcar en la Coruña para dirigirse a Portugal. El 2/12/1808 Napoleón
llegó a las puertas de Madrid y tras intimidar a la población con cañonazos, la
Junta de Defensa de la ciudad aceptó la rendición. En 1809 la Junta Central
Suprema y Gubernativa del Reino, reunió todos los Consejos del Antiguo Régimen
en uno solo "Consejo y Tribunal Supremo de España e Indias".
Las Juntas Supremas fueron sometidas al poder de la Junta Central Suprema, en
manos de Martín de Garay con el título de secretario de Estado. La Junta de
Sevilla se sublevó contra la Junta Central Suprema, los aliados británicos y
varios militares como el Gral. Palafox, y el Marqués de la Romana solicitaron
la creación de una Regencia que se constituyó en enero de 1810, cuando la única
región española que quedaba fuera de la influencia francesa era Andalucía. La
regencia formada por cinco personas y presidida por el Gral. Fco. Javier
Castaños y Aragorri, acabó dimitiendo ante las Cortes Constituyentes reunidas
en Cádiz el 24/9/1810.
Mientras
perseguía al ejército inglés, que había entrado en Salamanca por Portugal y se
dirigía hacia Valladolid, Napoleón recibe noticias del rearme de Austria y de
una conspiración urdida en París por Fouché y Talleyrand. Abandonó España
dejando a sus generales que derrotaron a los ingleses en La Coruña el
16/1/1809. Al inicio de 1809 las tropas españolas están muy mermadas y desorganizadas,
pero aparecen unas bandas armadas que los franceses llaman «la petite guerre»,
estas guerrillas consiguieron obstaculizar las comunicaciones entre los
ejércitos franceses, y les obligan a destinar un número elevado de tropas a la
protección de las comunicaciones y de las ciudades. A comienzos de 1809 las
tropas francesas intentaron extender su dominio a todo el territorio español lo
que implicó una típica guerra de desgaste que requirió tres largos años. La
ocupación se llevó a cabo con tres líneas de penetración: Levante, Andalucía y
Portugal.
La victoria de
Napoleón sobre los austríacos en Wagram permitió el envío de refuerzos a España
lo que posibilitó que, tras derrotar en Ocaña al ejército español, José
Bonaparte, decidió la invasión de Andalucía con 55.000 soldados, mandados por
los mariscales Claude Víctor Perrin, Horace François Bastien Sebastiani y
Eduard Casimir Josep Mortier, en dirección a Sierra Morena, dejando el II
Cuerpo de Ejército del mariscal Jean Louis Ebénézar Reynier junto al Tajo para
vigilar a los ingleses. Después de la derrota del ejército español en las Navas
de Tolosa, Andalucía cayó en poder de Napoleón, y su hermano José I entró en
Sevilla el 1/2/1810, pero no ocupó Cádiz por las acciones guerrilleras.
En la zona
occidental la penetración francesa estuvo dirigida hacia Portugal, para
expulsar a los británicos al mando del duque de Wellington. El primer intento
de ocupar Portugal se efectuó en 1809 desde Galicia por el mariscal Soult, que
fracasó por la labor de la guerrilla en la retaguardia. El Duque de Wellington
logró avanzar hasta Talavera. En 1810 un nuevo intento francés protagonizado
por el Gral. André Masséna, hizo retroceder al Duque de Wellington al interior
de Portugal, pero pronto vio cómo la guerrilla diezmaba sus efectivos. La
estrategia aliada se basó en tres elementos: Arrasar amplias regiones para
forzar la retirada francesa por falta de alimentos. La creación de un buen
ejército de soldados regulares, ingleses, portugueses y españoles, y la
construcción por ingenieros británicos y portugueses de la línea de Torres
Vedras a lo largo de 47 km. desde el Atlántico hasta el estuario del Tajo, para
contener al ejército napoleónico.
En la zona
oriental, el Gral. Louis Gabriel Suchet al mando del II Cuerpo de Ejército en
Aragón, asoló Zaragoza, tomando casa por casa; y Gerona donde el asedió duró
siete meses (los franceses tuvieron 14.000 bajas). El 22/4/1810 derrotó a
O'Donnell en Lérida, y finalmente tomó Tarragona. El 5/6/1811 venció al Gral.
Joaquín Blake en Sagunto. La marcha victoriosa de Suchet hizo que Napoleón le
concediese el bastón de Mariscal del Imperio. El nuevo mariscal ocupó Valencia
el 20/1/1812 tras la capitulación de sus defensores, lo que le valió a Suchet
el título de «Duque de la Albufera».
III. Primavera de 1812-14. La ruptura de intereses entre el Imperio francés y el ruso y el desastre de sus tropas obligó a Napoleón a disminuir sus fuerzas en España, tanto que con relativa facilidad Wellington capturó Salamanca y Zamora, y a finales de mayo Madrid, y planteó la batalla final en Vitoria donde el rey intruso tuvo que emprender su retirada. Los ejércitos anglo-españoles aprovecharon esta circunstancia para intensificar su ofensiva que culminó con la victoria de Arapiles el 22/7/1812. Aunque la victoria no fue decisiva, obligó a José I a huir a Valencia, y a retirar sus tropas de Andalucía. En estas circunstancias, además de mantener flanqueadas las líneas de comunicación francesas, en el repliegue del mariscal Soult hacia Francia, el Duque de Wellington con un ejército de más de 100.000 hombres, el 21/6/1813 en la batalla de Vitoria consiguió derrotar al ejército francés recuperando gran parte del botín artístico capturado. Con las batallas de Irún y San Marcial (31/8/1813) se completó el acoso y la derrota del ejército francés. José I se instaló en San Juan de Luz. El mariscal Suchet, que prácticamente había permanecido aislado en Levante, se retiró hacia Cataluña y desde allí a Francia en 1814.
En el transcurso de la guerra estalló la crisis: por un lado, los partidarios de la ruptura violenta con el pasado introducen el liberalismo y el capitalismo en las Cortes de Cádiz; por otro, los defensores de la España tradicional que quieren restablecer el orden antiguo. Un grupo minoritario de españoles apoyó al rey intruso y al final engrosaron la primera de las emigraciones políticas de la España contemporánea. Los seis años de guerra son decisivos para España por:
- La intensidad y crueldad que las tropas francesas ejercen sobre la población, como se ve en las pinturas de Goya.
- Participar en ella todo el pueblo, deja una huella de identidad y conforma definitivamente la Nación Española.
- Las implicaciones políticas al dividir a los españoles en ilustrados «afrancesados» (apoyan al nuevo rey) y en «patriotas» que forman un grupo diverso, pero unido frente al invasor.
- El inicio de la revolución liberal con la proclamación de la I Constitución española, que al ser promulgada el 19/3/1812, día de San José y 6.º aniversario de la subida al trono de Fdo. VII (motín de Aranjuez), se conoce como La Pepa (fue la 1.ª, pero hay 7: 1812/37/45/69/76; 1931/78), siendo la más avanzada de Europa. La sesión de apertura de las Cortes se celebra el 24/9/1810 con cien diputados. En ella se reconocen los principales derechos y libertades de los ciudadanos, la igualdad de los españoles ante la ley, la universalidad de la educación primaria, el catolicismo religión oficial del Estado, se ratifica que la soberanía reside en la nación y la legitimidad de Fdo. VII como rey, establece la monarquía liberal parlamentaria basada en los principios de la soberanía nacional, la separación de poderes, se proclama la inviolabilidad de los diputados, se fija el número de ministros o secretarios, deben aplicar las leyes los tribunales, los jueces y funcionarios son inamovibles, se instaura la libertad de expresión e imprenta y la unidad procesal. Se conceden dos fueros extraordinarios del clero y militar.