lunes, 24 de agosto de 2026

REINOS CRISTIANOS MEDIEVALES


La Edad Media es el período histórico que abarca desde la caída del Imperio Romano de Occidente (476 d. C.) hasta el descubrimiento de América o la caída de Constantinopla, y se divide en tres etapas:

  • Temprana o Alta Edad Media que abarca los s. V al X.
  • Plena Edad Media que comprende los s. XI al XIII.
  • Baja Edad Media que engloba los s. XIV y XV.

Las etapas de los reinos cristianos y la Reconquista se dividen en cuatro fases:

I. S. VIII-X: Supervivencia y consolidación de los núcleos cristianos del norte (Asturias, León, condados pirenaicos). Los cristianos avanzan sobre territorios despoblados del valle del Duero y la plana de Vic. La Batalla de Guadalete (711) marca el fin del reino visigodo y el inicio de la dominación musulmana. Tras caer la práctica totalidad peninsular bajo dominio islámico, un pequeño grupo de nobles y guerreros visigodos, junto con tribus astures locales refugiadas en las montañas cántabras, se negaron a rendirse. Era el germen de los reinos que, durante 800 años, protagonizarían la expansión conocida como Reconquista.

II. S. XI y primera mitad del XII: El reino de Castilla conquistó el valle del Tajo (Toledo 1085) y Aragón se expandió por el alto Ebro, ambos reinos utilizaron la repoblación concejil, con amplios fueros para ocupar las tierras entre el Duero y el Sistema Central.

III. Fines del s. XII e inicios del XIII: Tras la victoria en Las Navas de Tolosa el 1212 de la coalición cristiana de Castilla, Aragón y Navarra sobre los almohades, se da un salto en la Reconquista, por el gran avance hacia el sur. Castilla consiguió el valle del Guadiana y Aragón el bajo Ebro. Se recurrió a las Órdenes Militares para la repoblación.

IV. S. XIV y XV: Los castellanos ocupan el valle del Guadalquivir (Córdoba y Sevilla) y el Reino de Aragón Valencia y Baleares, utilizando la repoblación de repartimientos. Solo quedó en manos musulmanas el Reino Nazarí de Granada, hasta que en 1492 fue conquistado por los Reyes Católicos. Su unión dinástica se inició con el matrimonio de Isabel y Fernando en 1469. Su llegada al poder se produjo en el contexto de una guerra civil por el trono en Castilla entre Isabel y Juana, la Beltraneja. Isabel se proclamó reina de Castilla en 1474. La guerra finalizó en 1479 con el triunfo isabelino y ese mismo año su esposo Fernando fue nombrado rey de Aragón (Unión dinástica de Castilla y Aragón con los Reyes Católicos). En la Concordia de Segovia (1475) decidieron gobernar conjuntamente, aunque Fernando era rey consorte en Castilla e Isabel en Aragón. Cada reino mantuvo sus propias leyes, instituciones, moneda, lengua, fronteras, etc., pero les permitió tener una política común.

Los Reinos Hispano-Cristianos se organizaron en dos grandes zonas:

  • Reinos y condados occidentales (Cordillera Cantábrica): el reino de Asturias (718-924). Fue el primer reino cristiano tras la invasión musulmana. Creado por Pelayo tras la batalla de Covadonga y ser elegido líder de los astures, se convirtió en caudillo de los refugiados en las montañas astures. En Covadonga, ganó una escaramuza contra los musulmanes, considerada como el inicio simbólico de la Reconquista tras la caída del reino visigodo. El reino inició la expansión hasta el Duero y trasladó la capital a León. El dominio leonés se extendió creando el Condado de Castilla.
  • Reinos y condados orientales (Pirineos): el reino de Pamplona (luego Navarra), los condados aragoneses y los condados catalanes (Marca Hispánica) se expanden hacia el valle del Ebro. Reino de Pamplona (824 Íñigo Arista es aclamado rey). El 878 Wifredo el Velloso reúne todos los condados catalanes, y el Conde de Barcelona (s. IX) logró la independencia del Condado de Barcelona del Imperio Franco. La victoria de los vascones sobre los francos en Roncesvalles en el 778; marca la independencia de los núcleos pirenaicos frente al Imperio carolingio.

La organización política de los reinos cristianos medievales se basa en la monarquía hereditaria. El rey es considerado un «primus inter pares». Gobierna con el apoyo de la Curia Real, formada por nobles y clérigos. Una de las instituciones más importantes son las Cortes, que aparecen en el s. XII (en León), formadas por tres estamentos (nobles, clérigos y burgueses). Su función es asesorar al rey y votar impuestos extraordinarios (subsidios). A nivel territorial, la administración está a cargo de Condes y Concejos.

El régimen señorial se fue consolidando según dos tipos de señoríos:

  • El territorial o solariego: Son territorios entregados por el rey a particulares o instituciones (laicos o eclesiásticos) y cuyos campesinos deben pagarles rentas en especie o en trabajo.
  • El jurisdiccional: El rey otorga a los señores derechos jurídicos sobre los habitantes, lo que supone una limitación del poder del rey, de modo que el control efectivo del monarca se limita a las tierras de realengo.

La sociedad estamental se basa en relaciones feudales y estaba formada por tres estamentos:

  • Nobleza: Estamento privilegiado (no paga impuestos, poseen señoríos y leyes propias). Su función es el ejército y la política. Se distingue entre alta (ricos y condes) y baja nobleza (caballeros e hidalgos). Con la aparición del mayorazgo en el s. XIV, este estamento consolida su poder.
  • Clero: Se divide en alto y bajo clero (tienen gran relevancia las Órdenes Militares). Dedicado a la oración y la cultura tienen privilegios, grandes propiedades y ejercen una enorme influencia política y social.
  • Estado llano o Tercer Estado: Es la mayoría de la población (pagan impuestos) y está formado por campesinos (la mayoría sometidos al régimen señorial y algunos, como los payeses de remensa, adscritos a la tierra). En los reinos cristianos convivieron cristianos, judíos y musulmanes. Los musulmanes que permanecieron en territorios conquistados fueron llamados mudéjares, mientras que los cristianos que habían vivido bajo dominio islámico recibían el nombre de mozárabes.

Las ciudades crecieron especialmente a partir del siglo XI, favorecidas por el comercio, la artesanía y las peregrinaciones. La economía era fundamentalmente agrícola y ganadera, aunque desde el s. XII aumentaron considerablemente el comercio y las actividades artesanales originando la burguesía. Los artesanos se organizaban en gremios, mientras que las ferias y mercados permitían el intercambio de productos. Castilla destacó por la ganadería ovina y la exportación de lana, organizada en torno a la Mesta. Aragón desarrolló un comercio marítimo muy activo por el Mediterráneo.

La organización del territorio y su repoblación. A medida que los reinos cristianos avanzaban hacia el sur, necesitaban ocupar y organizar las tierras conquistadas. Tras la conquista de Toledo se planteó el problema de la repoblación, lo mismo que había ocurrido en los territorios al norte del Tajo, pero si en la zona norte la misión de los monasterios fue importantísima, en Castilla la Nueva, Extremadura, Valencia y Andalucía lo fueron las Órdenes Militares. Las estrictamente españolas fueron cuatro: Calatrava (tuvo posesiones desde Madrid hasta Despeñaperros), Alcántara (nació en el Reino de León, en las riberas del río Coa), Santiago (desde su priorato leonés de San Marcos extendió su acción por el oeste de España y por Portugal hasta el sur, con muchas propiedades y castillos. La labor efectuada desde el priorato de Uclés fue intensísima, repobló tierras manchegas y edificó iglesias para restaurar el culto «in terris desertis». Intervinieron en la conquista de Cuenca (1177) y en la conquista y reparto de Murcia y Sevilla, y Montesa (fundada en Aragón, para sustituir a los extinguidos templarios).

Tras la Reconquista, la repoblación fue la acción de poblar territorios con nuevos habitantes, en los territorios colonizados, ya sea porque los anteriores los habían abandonado o porque los ocupantes eran expulsados o relegados y así conseguir el dominio definitivo.

La «presura» (en León) o «aprisio» (en Cataluña) fue el sistema de repoblación de los s. IX y X en las tierras despobladas del valle del Duero. Consistía en la ocupación libre de tierras por parte de campesinos que huían del norte o mozárabes que emigraban. Al no haber una nobleza asentada previamente, se generó una sociedad de pequeños propietarios libres que no dependían de un señor. Esto fomentó en Castilla un carácter más independiente y guerrero, y una menor sujeción al feudalismo clásico.

Los cristianos pasaron de las montañas cántabras a las llanuras castellanas, y a Brañosera (Palencia) se le da en el 824 la primera carta de repoblación hasta hoy conocida. Otras formas de repoblación son:

  • Concejil. S XI-XII. Población organizada por concejos (ayuntamientos). Los reyes otorgan fueros (cartas de privilegios) a ciudades y villas para atraer pobladores. Se repueblan las tierras entre el Duero y el Sistema Central (Salamanca, Ávila, Segovia).
  • Órdenes Militares. S. XII-XIII. Población en grandes lotes sobre todo en La Mancha y Extremadura, los reyes entregan enormes extensiones a órdenes militares, para que las defiendan y repueblen. Surge el latifundismo.
  • Repartimientos. A partir del s. XIII y tras las grandes conquistas del valle del Guadalquivir (Córdoba, Sevilla) y Valencia, se reparten casas y tierras entre los nobles y soldados que participaron en la conquista, consolidándose el latifundismo andaluz.

En el 722 nacen los primeros reinos cristianos que se expanden hasta el 1212 (en la batalla de Las Navas de Tolosa, una coalición de Castilla, Aragón y Navarra derrota a los almohades) en que se consolidan los reinos de Castilla, León, Aragón y Navarra como avances de la Reconquista, expansión que culmina en el 1492 con la conquista de Granada.

Reino de Asturias, (Asturorum Regnum) es la primera entidad política cristiana peninsular. Tras el reino visigodo de Toledo, la muerte del rey Rodrigo en la batalla de Guadalete y la invasión musulmana, hasta el 715 en que la península cae bajo control musulmán, excepto algunos núcleos en los Pirineos y la cordillera cántabra donde sus pobladores, inician el principal núcleo de resistencia, y tras la victoria de Don Pelayo en la batalla de Covadonga (722) sobre los musulmanes (esta escaramuza tuvo un valor simbólico inmenso al convertirse en el origen de la Reconquista) se establece un pequeño territorio en las montañas que dará lugar al Reino de Asturias (como sucesor del reino Godo). Desde este pequeño núcleo, los reyes asturianos iniciaron una lenta expansión hacia el sur, ocupando tierras despobladas de la meseta norte, con capital en Cangas de Onís. Su primer caudillo fue Pelayo 718-737; seguido de Favila 737-739; Alfonso I 739-757; Fruela 757-768; Aurelio 768-774; Adosinda-Silo 774-783; Mauregato 783-789; Bermudo I el Diácono 789-791; Alfonso II el Casto 791-842 (establece la capital en Oviedo y construye la 1.ª iglesia sobre el sepulcro de Santiago); Ramiro I 842-850; Ordoño I 850-866 (conquista Tuy, Astorga y León); Alfonso III, el Magno 866-910 y García (910-913) posteriormente conquistan parte de Castilla y Portugal.

Reino de León. En el año 910, el rey Alfonso III, el Magno realiza una gran expansión hacia el Duero, y recupera el territorio leonés para los astures, y a su muerte el Reino se reparte entre sus tres hijos:

  • García heredó León, Álava y Castilla fundando el reino de León (910-1000). El Reino de León se extendió rápidamente por la actual provincia de León, Zamora, Salamanca y parte de Extremadura. Fue el primer reino cristiano en cobrar importancia y en enfrentarse a Al-Ándalus.
  • Ordoño II recibe Galicia. Este al morir García I en 914 sin descendientes, se traslada a León donde fue aclamado rey, y pasa la capital de Oviedo a León, crea el Reino de León, y aglutina al asturiano.
  • Fruela II, que recibió Asturias, permaneció en ella, pero reconociendo la primacía del reino leonés de su hermano Ordoño.

Reino de Castilla, (junto con el de Aragón son los dos grandes reinos medievales) surge como entidad política autónoma en el s. IX como condado del Reino de León. El sentimiento de justicia y unidad de los primeros castellanos obligó a la corte de Asturias a la creación de la «Adjudicatura Castellana» el 843, que no se rige por el «Liber Gothorum» (leyes de tradición germánico-romana), sino por el «Fuero Libre Albedrío», siendo la libertad individual frente a la servidumbre gótico-asturleonesa, una de las primeras características del pueblo castellano. El primer conde de Castilla es Rodrigo en el 860 (bajo Ordoño I de Asturias y Alfonso III, el Magno). En el 931, el condado de Castilla se unifica con el conde Fernán González, haciendo de sus dominios un condado hereditario a espaldas de los reyes de León. La Corona de Castilla, tras el gran esfuerzo conquistador y repoblador, de cinco siglos, estaba exhausta, pero las conquistas del s. XIII con Alfonso X, incorporan extensos territorios y grandes ciudades. Su prestigio y auge económico de final del XIII e inicios del XIV se frena tras las pestes y guerras entre Pedro I y su hermanastro Enrique de Trastámara. El Condado de Castilla al este del reino de León (zona fronteriza y peligrosa llena de castillos, de ahí su nombre), surgió, hasta su independencia en el 1065, gobernado inicialmente por condes dependientes del rey de León. Fernán González con hábiles alianzas matrimoniales y políticas, y aprovechando las debilidades de los reyes de León, consolidó su poder y gobernó Castilla como un señor casi independiente, transmitiendo el condado a sus herederos de forma hereditaria. Castilla era tierra de guerreros y repobladores, con una sociedad más igualitaria y belicosa que la leonesa. La historia de Castilla y León fue un constante vaivén de uniones y separaciones:

  • Primera unión: Fernando I de Castilla (hijo de Sancho III) hereda León al casarse con la hermana del rey leonés. Une ambos reinos por primera vez (1037).
  • Separación: A su muerte, Fernando divide su reino entre sus hijos. Sancho II recibe Castilla, Alfonso VI León y García recibe Galicia.
  • Unión definitiva: Sancho II es asesinado y Alfonso VI, que había sido desterrado, regresa y reúne bajo su corona Castilla, León y Galicia. A partir de entonces, aunque hubo divisiones temporales, la unión fue la tónica dominante. Esta unión dio lugar a la Corona de Castilla, que se convertiría en el reino más poderoso de la península. Se formó por la unificación definitiva de Castilla y León en 1230. 1085 Alfonso VI de Castilla conquista el reino taifa de Toledo. Se consolidan las Cortes, a las que el rey solicita subsidios (son asambleas convocadas por el rey en las que participaban representantes de los tres estamentos (nobleza, clero y ciudades), para asesorar al rey, aprobar impuestos extraordinarios y legislar. Las primeras Cortes fueron las del Reino de León (1188) convocadas por el rey Alfonso IX (consideradas por la UNESCO como el germen del parlamentarismo europeo). En Castilla se impuso el modelo autoritario de monarquía, en el que el rey concentraba gran poder. La unificación de Castilla y León (1230) favorece la unidad jurídica iniciada por Alfonso X (Las Siete Partidas), consolidada por Alfonso XI (Ordenamiento de Alcalá), y fija las Cortes con carácter consultivo (no legislativo). Otras instituciones castellanas son:
El Consejo Real: Administración Central y órgano asesor permanente del rey.
La Audiencia o Chancillería: Órgano supremo de justicia.
El Mayordomo Mayor: Administrador de las rentas reales.
En la corte: el Chanciller (custodio del sello) y el Condestable (mando supremo del ejército).
A nivel local destacan los corregidores (representantes del rey en los principales municipios).

Los municipios o concejos ganan autonomía gracias a los fueros o cartas de derechos y privilegios otorgadas por el rey para fomentar la repoblación.

En su política interior durante los s. XIV y XV hay que destacar la pugna constante entre la monarquía que quería aumentar su autoridad, y la nobleza o grupos privilegiados, que se negaban a perder influencia. La lucha de la monarquía por afianzar su poder se acentuó con Alfonso XI y Pedro I. El intento de Pedro I de someter a la nobleza y a la Iglesia provocó que ambos estamentos apoyaran las pretensiones al trono de su hermanastro, Enrique de Trastámara. Como consecuencia, estalló una guerra civil que ganó Enrique, iniciando así la dinastía Trastámara. Enrique II buscó el apoyo de la nobleza y de la Iglesia, a quienes concedió abundantes privilegios.

En la política exterior, tres fueron los centros de interés: El Reino musulmán de Granada. El dominio de las rutas marítimas del Estrecho de Gibraltar y del Mar Cantábrico. Las Islas Canarias.

Reinos pirenaicos o Marca Hispánica, fue la frontera político-militar del Imperio de Carlomagno, rey de los francos, para proteger la frontera meridional. Tras la conquista musulmana, este territorio fue dominado por militares en Pamplona, Aragón, Ribagorza, Pallars, Urgel, Cerdaña y el Rosellón. La Marca Hispánica integrada por condados dependientes de los monarcas carolingios, a principios del s. IX, son sustituidos por nobles autóctonos y con el tiempo, los lazos de dependencia de los condados respecto de la monarquía franca se van debilitando, hasta que en la Batalla de Roncesvalles (778), el ejército de Carlomagno, al mando de Roldán, es diezmado por los vascones.

Reino de Pamplona. En el 824 Iñigo Arista expulsa a los francos del condado de Pamplona y se intitula rey. Con Sancho Garcés I (destronó a Fortun en favor de su nieta Toda que era su esposa) el reino se extiende al sur, alcanzando su máxima expansión con Sancho Garcés III (965-1035) que dominó los territorios de Castilla y Aragón, e influyó sobre el Reino de León, y los reinos de taifas sometidos al pago de «parias». Al morir, su hijo Ramiro recibe el condado de Aragón y anexiona los de Sobrarbe y Ribagorza, y su hijo Fernando gobernó el condado de Castilla. Con Alfonso I de Aragón en 1134 el reino de Pamplona se une al de Aragón. El rey Sancho Garcés VI en 1162 cambió el nombre de Reino de Pamplona por Reino de Navarra, al tener una notable expansión hacia el sur. Sancho III (1004-35) estableció la hegemonía política de Navarra, y unificó bajo su corona los principales territorios cristianos del norte (Navarra, Aragón, Castilla y condados catalanes).

Reino de Navarra. Inicialmente, condado de Pamplona, le fundó Sancho Garcés I en 905. Su hijo García Sánchez I (regencia de su tío Jimeno y luego con la reina madre Toda) une el condado de Aragón al reino de Pamplona. En 1076 es asesinado cazando Sancho Garcés IV y el reino se reparte entre castellanos y aragoneses. Sancho VI fue el primer rey navarro. Al morir Juan II rey de Castilla (1406-54), casado con Blanca de Navarra, se producen guerras entre Agramonteses (profranceses, que apoyan a Juan II) y Beamonteses (procastellanos, que apoyan a Carlos de Viana, heredero navarro, que muere de forma extraña). La organización política que prevaleció fue el pactismo, y el poder de las Cortes marcó la debilidad de la Monarquía al tener que respetar los fueros. Otras instituciones navarras son La Cort General (Tribunal supremo de justicia que asesoraba al rey). La Cámara de Comptos (controlaba las finanzas reales). El reino encerrado entre poderosos vecinos (Castilla, Francia y Aragón), tuvo una historia de lucha constante por mantener su independencia, e inició un acercamiento a Francia desde el siglo XIV, lo que significó la entrada de dinastías francesas en el gobierno. En 1512, fue conquistado por Fernando el Católico, quien lo incorporó al Reino de Castilla. Navarra alcanzó su máximo esplendor con Sancho III el Mayor. Bajo su reinado, Navarra extendió su influencia por toda la franja norte (incorporó el Condado de Aragón, dominó Castilla y tuvo bajo su protección a los condados catalanes). A su muerte en 1035, Sancho III dividió sus territorios entre sus hijos, originando los reinos de Castilla y Aragón independizado de Navarra. García Sánchez III heredó Navarra. Fernando I heredó el Condado de Castilla (que luego uniría a León). Ramiro I recibió el territorio de Aragón, que se convirtió en reino independiente. Al final el reino de Navarra se divide en Navarra:

Alta o Peninsular, invadida en 1512 por Fernando, el Católico, que pidió permiso a Navarra, aliada natural de Francia, para que sus tropas la cruzaran para atacar Francia. La negativa del rey navarro motivó que ordenara a F. Álvarez de Toledo, su ocupación, ayudando a los beamonteses, y ayudado por el Papa Julio II, anexionó el Reino de Navarra a la Corona de Aragón.

Baja o Continental, que coexistió con la corona francesa a la que se unió a finales del XVI y cuyos reyes eran conocidos como de «France et de Navarre», pero terminaron disolviéndose con la República Francesa tras la Revolución.

 

Reino de Aragón, al inicio condado de Aragón, se une al reino de Pamplona en el 933, al casarse García Sánchez I con Andregoto, hija del conde Galindo II y prima suya. Durante el s. IX los condados de Aragón, Sobrarbe y Ribagorza se independizan de los reyes francos y en el X se unen al reino de Pamplona hasta que al morir Sancho III (1035) el Grande, los divide entre sus hijos (Ramiro recibe Aragón, y Fernando Castilla). La boda entre Petronila, hija del rey de Aragón (Ramiro II) y Ramón Berenguer IV, conde de Barcelona en 1137 une los dos territorios, unión que será definitiva con su hijo Alfonso II de Aragón. La corona de Aragón finaliza su expansión tras la batalla de las Navas de Tolosa, al conseguir las Islas Baleares (1229-35), Sicilia el 1282, Cerdeña el 1323 y el reino de Valencia y Mallorca con Jaime I (1137). La legitimidad de la nueva dinastía la logran Sancho Ramírez y Pedro I al poner el reino bajo el amparo de la Santa Sede, pasando el Reino de Aragón a formar parte de los Estados Occidentales. Los demás condados pirenaicos (Sobrarbe, Ribagorza, Pallars, Urgel, y Barcelona) se unificaron a la Corona de Aragón. Esta tenía un sistema de gobierno muy rígido en cada uno de sus territorios, con unos privilegios de la nobleza que limitaban el poder del rey. Al morir el rey Martín, el Humano (1396-1410) sin descendencia, los aspirantes eran, Luis de Anjou y el conde de Urgel, tío del monarca. Fernando de Antequera (Trastámara) regente de Castilla alega su derecho por ser hijo de Leonor, hija del difunto. Sus problemas políticos se centraron en los enfrentamientos entre el monarca y la nobleza, pero reunidos en el compromiso de Caspe (1412) nueve compromisarios, tres por cada delegación de, Aragón, Cataluña y Valencia nombran rey a Fernando I de Antequera (1412-16) de la dinastía Trastámara que ya reinaba en Castilla. En el 1118 Alfonso I el Batallador, rey de Aragón, conquista Zaragoza, se convierte en potencia y estable su capital en ella. Su organización política fue la monarquía, aunque más débil, debido al pactismo entre las Cortes y el rey. Habrá Cortes en cada reino (Aragón, Cataluña y Valencia) y, a veces, Cortes Generales. El rey debe respetar los derechos y costumbres de cada reino (fueros, usatges, furs). Cada uno de sus reinos mantuvo sus propias Cortes. Los intentos de los reyes por afianzar su poder generaron graves tensiones, destacando la Guerra Civil Catalana, que enfrentó a la monarquía con la Generalidad. La corona catalana-aragonesa orientó su expansión hacia el sur y el Mediterráneo (convirtiéndose en una potencia marítima y comercial), arrebatando tierras a los musulmanes del valle del Ebro y dominando Sicilia, Cerdeña, el Reino de Nápoles y los ducados griegos de Atenas y Neopatria. Pedro I tomó Huesca. La monarquía en Aragón era pactista, ya que el monarca tenía que hacer continuos pactos con nobleza y burguesía. Las instituciones eran similares a las de Castilla, salvo que existían unas Cortes por cada reino que integraba la Corona (Valencia, Aragón, Principado de Cataluña y Baleares). También había dos instituciones que no existían en Castilla como la Diputación General, que vigilaba el cumplimiento de los acuerdos, y controlaba la recaudación de impuestos que desde el siglo XIV se hacen permanentes y añaden funciones políticas. El Justicia Mayor, una especie de mediador entre Rey y nobleza. El Consejo Real y La Audiencia.

Condados catalanes. La dominación franca se hizo efectiva tras la conquista de Gerona (785) y Barcelona (801). A finales del IX el conde Wifredo, el Velloso se impone a los condados de la Marca Hispánica y unifica el condado de Aragón y Navarra, aunque siguen bajo dominio franco hasta que en 957 Borrell II (947-992) se niega a renovar el juramento de fidelidad al rey franco. En Barcelona, el gobierno de la ciudad lo controla el Consell de Cent. La Marca Hispánica fue un territorio fronterizo creado por Carlomagno al sur de los Pirineos para frenar el avance musulmán. Estaba formado por varios condados dependientes del rey franco. El más importante fue el Condado de Barcelona. La integración de Cataluña en la Corona de Aragón en 1137 fue el paso definitivo para su consolidación como entidad política. Durante el reinado de Juan II de Aragón estalló una guerra (1462-72, Barcelona se rinde) entre dos bandos:

  • La Busca, apoyada por Juan II de Aragón, y formada por maestros artesanos y pobres de remensa (pago que en concepto de rescate habían de dar los payeses a su señor para abandonar la tierra. Es uno de los seis malos usos). Sentencia Interlocutoria 1455. (Alfonso V el Magnánimo). Suspende los malos usos.
  • La Biga, con la nobleza y la alta burguesía. El bando real consiguió derrotarla, pero no puso fin a los conflictos que provocan la guerra. Sentencia arbitral de Guadalupe. Fernando, el Católico, para evitar enfrentamientos impuso la insaculación (sorteo) de los cargos.

Reino de Portugal. En el 868 se crea el condado de Portugal dentro del reino de Asturias. En el 1139 Alfonso Enríquez se proclama rey y surge el reino de Portugal del condado de Portucalense. Se hace independiente el 1143, y la reconoce Alfonso VII de León formalmente. Estos reinos fueron expandiendo sus territorios hacia el sur. Con la conquista del Algarve (s. XIII) se establece una frontera similar a la actual. La conquista de Granada en 1492 pone fin al dominio musulmán peninsular.

domingo, 16 de agosto de 2026

LOS ECLIPSES

 Si el eclipse del 12/8/2026 te ha sabido a poco, con este artículo prepararás el eclipse solar del 2/8/2027, y el anular del 26/1/2028.

El vocablo eclipse procede del griego ékleipsis, y significa desaparición. Es un fenómeno astronómico en el que la  luz de un astro incandescente, como el Sol, es tapada total o parcialmente por otro astro opaco que se interpone (cuerpo eclipsante) y cuya sombra se proyecta sobre otro cuerpo celeste o planeta (Tierra). Los eclipses se dan por la alineación específica de la Tierra, la Luna y el Sol. Esta alineación se produce cuando la recta imaginaria que une estos tres cuerpos celestes coincide en un plano conocido como el plano de la órbita.

Se originan cuando un cuerpo celeste se interpone entre nosotros y alguna fuente de luz, produciéndose una sombra. Es algo semejante a lo que ocurre cuando atravesamos un objeto frente a la luz de un retroproyector, su sombra se proyecta sobre el fondo. Para que los eclipses ocurran, debe darse una confluencia de factores espaciales entre la Luna, la Tierra y el Sol, cosa que ocurre una vez cada cierto número de repeticiones orbitales, por eso se producen con una frecuencia determinada.

Los movimientos de traslación de la Tierra y de la Luna (su satélite natural), implican variaciones en la intensidad de la sombra que proyecta la Luna sobre el planeta en el momento del eclipse solar. Cuánto más cerca está la Luna de la Tierra, más intensa y de diámetro más pequeño es su sombra. Un eclipse total es perceptible solo desde la zona donde se proyecta la sombra. Desde otras regiones cercanas, donde alcanza solo la penumbra de la Luna, el mismo fenómeno se percibe como un eclipse parcial de Sol. Para comprobarlo de manera sencilla puedes sostener una pelota (luna) entre una lámpara (sol) y una pared (el planeta). Al acercar la pelota a la lámpara, la sombra que proyecta sobre la pared es más grande y suave. Al acercar la pelota a la pared, la sombra tiene un diámetro más pequeño y es más intensa.

En un eclipse solar se identifican las siguientes partes:

  • Umbra: La parte más oscura de la sombra, donde se puede observar un eclipse total.
  • Penumbra: La parte más clara de la sombra, donde se presenta un eclipse parcial.
  • Antumbra: Área de sombra donde puede observarse un eclipse anular.

En los eclipses lunares, también se dan estos tres componentes, pero las sombras se proyectan sobre la superficie lunar en lugar de la terrestre.

Existen varios ciclos que regulan los casos de los eclipses:

  • Ciclo de Saros: periodo de 18 años, 11 días y 8 horas tras los cuales los eclipses se repiten con geometría regular.
  • Ciclo de Tritos: los eclipses se repiten de modos alternos cada 135 meses sinódicos (3986,63 días).
  • Ciclo de Inex: los eclipses se repiten en el nodo lunar opuesto cada 29 años. Se asocia con eclipses anulares.

Estos ciclos son fundamentales para la astronomía y la predicción de eventos astronómicos futuros.

Los eclipses solares son mucho más raros de observar que los lunares, ya que la sombra de la Luna solamente alcanza ciertas partes de la Tierra. Dependiendo de la posición relativa de los astros y de su naturaleza suelen distinguirse dos tipos principales:

-Eclipse solar. Es el oscurecimiento total o parcial del Sol que se ve desde un planeta por el paso de un satélite. Cuando la Luna se interpone entre el Sol y la Tierra, proyecta sombra en una determinada parte de la superficie terrestre, y un determinado punto de la Tierra puede estar inmerso en el cono de sombra o en el cono de penumbra. Los que se encuentren en la zona en la cual se proyecta el cono de sombra verán el disco de la Luna superponerse íntegramente al del Sol (eclipse solar total). Quienes se encuentren en una zona interceptada por el cono de penumbra, verán el disco de la Luna superponerse solo en parte al del Sol (eclipse solar parcial). Y cuando la Luna nueva se encuentra en el nodo a una distancia mayor con respecto a la media, entonces su diámetro aparente es más pequeño con respecto al habitual y su disco no alcanza a cubrir el del Sol. En estas circunstancias, sobre una estrecha franja de la Tierra incide su prolongación, y se tiene un eclipse solar anular, pues alrededor del disco lunar queda visible un anillo luminoso.

El eclipse solar solamente puede ocurrir durante una luna nueva, y según la proporción de luz que se pueda observar, se clasifican como:

Eclipse solar parcial. La Luna ensombrece parcialmente la luz del Sol o un segmento visible de su circunferencia, dejando el resto visible. La Luna solo cubre una parte del Sol, y el efecto visual es que el Sol parece tener un “mordisco”, lo que le dará una forma de media luna. Los eclipses solares parciales ofrecen análisis y comprobaciones astrométricas, pues se registran los momentos de contacto entre los discos lunar y solar. También se miden durante los eclipses las dimensiones de las estructuras solares (manchas, gránulos, flóculos, etc.).

Eclipse solar total. La Luna cubre del todo el disco solar (solo visible desde una franja estrecha de la Tierra donde la Luna proyecta su sombra) y solo se puede ver la corona solar (capa exterior caliente de la atmósfera del Sol) y las protuberancias solares. Ocurre cuando la Luna cubre completamente el Sol, creando una oscuridad temporal en la zona de la Tierra que se encuentra bajo la umbra lunar. Los habitantes de la zona que está ubicada en el centro de la sombra de la Luna cuando esta cae sobre la Tierra verán un eclipse total. El cielo se oscurecerá, y si las condiciones meteorológicas lo permiten, los habitantes de la zona en el recorrido de un eclipse solar total pueden ver la corona del Sol, que de otro modo suele estar oscurecida por la cara brillante del Sol. El efecto de anillo de diamantes ocurrió al principio y al final de la totalidad durante un eclipse solar total el 21/8/2017. A medida que los últimos rayos de luz solar pasan a través de los valles en el limbo de la Luna, y la tenue corona alrededor del Sol apenas comienza a hacerse visible, esta se ve como un anillo con diamantes brillantes.

Durante un eclipse solar total o anular, los habitantes fuera de la zona cubierta por la sombra interior de la Luna verán un eclipse solar parcial. A causa del movimiento de la Luna alrededor de la Tierra y del movimiento de la Tierra alrededor de sí misma, la sombra de la Luna sobre la superficie terrestre se mueve a unos 15 km/s. La fase de totalidad para un determinado punto geográfico no supera por tanto los ocho minutos. Esta zona puede tener anchura y longitud máxima de 200 y 15.000 km respectivamente.

Habitualmente, desde la Tierra es posible observar en el Sol un disco de color amarillo correspondiente a la fotosfera (capa de gas). Sobre la fotosfera está la cromosfera, una fina capa de gas a temperaturas muy elevadas. La capa más externa, llamada corona, se compone de gases ionizados, cuyas temperaturas alcanzan los 4 millones de grados. Cromosfera y corona, aunque más calientes que la fotosfera, están mucho más rarificadas y por lo tanto no son habitualmente visibles desde la Tierra, pues su luminosidad es inferior no solo a la de la fotosfera, sino también a la de la luz difusa del cielo. Durante los eclipses totales de Sol la disminución de luz es tal que la luz difusa del cielo desaparece casi completamente y se ponen en evidencia cromosfera y corona.

Eclipse solar anular. La Luna coincide con el Sol en su posicionamiento, pero no la cubre totalmente, quedando visible un anillo del disco solar, es decir la corona solar únicamente. Este tipo de eclipse ocurre cuando la Luna está más lejos de la Tierra en su órbita elíptica. Cuando la Luna se encuentra en el centro del disco solar durante un eclipse, al estar tan alejada, la Luna no alcanza a cubrir completamente el Sol, dejando un anillo de luz visible alrededor de la Luna. Esto crea un efecto conocido como “anillo de fuego”.

Eclipse solar híbrido. Debido a que la superficie de la Tierra es curva, a veces un eclipse puede cambiar de anular a total a medida que la sombra de la Luna se desplaza sobre el planeta. Este se da cuando, desde ciertos ángulos de la superficie terrestre se lo ve como anular, mientras que, desde otros ángulos, como total. El 20/4/2023 tuvo lugar este tipo de eclipse solar, que cambia de anular a total y viceversa a lo largo de su trayectoria. El fenómeno tiene lugar cuando el tamaño aparente de la Luna se aproxima mucho al del Sol visto desde la Tierra. Los eclipses solares híbridos suceden aproximadamente una vez cada diez años.

Los eclipses solares son muy frecuentes, pero solo pueden verse desde un punto terrestre específico, dado que la Luna es mucho más pequeña que la Tierra. Esto significa que en un mismo punto podrá verse un eclipse solar de algún tipo cada 365 años de media. En promedio, un eclipse de Sol total ocurre cada 18 meses y dura tan solo unos minutos. Un eclipse parcial es más frecuente, siendo de dos al año, en promedio.

Por depender de la luz del Sol, los eclipses solares son únicamente durante el día y en las regiones de la Tierra donde el eclipse es visible. La duración de un eclipse solar varía, desde unos minutos hasta varias horas, como así también de la ubicación geográfica desde donde se observe.

 


En el eclipse solar, la Luna se interpone entre el Sol y la Tierra. En el eclipse lunar, la Tierra se interpone entre el Sol y la Luna.

-Eclipse lunar. Se da cuando la Tierra se interpone entre la Luna y el Sol, los tres cuerpos celestes permanecen alineados y por unos minutos, es la Tierra la que ensombrece a la luna. Para que esto suceda, además del alineamiento, la luna debe estar llena. Cada año, se registran entre dos y cinco eclipses lunares. Pueden ser observados desde amplias zonas de la superficie terrestre, particularmente de todo el hemisferio que no es iluminado por el Sol, siempre que la Luna esté por encima del horizonte. Normalmente la desaparición de la Luna no es total; su disco queda iluminado por la luz dispersada por la atmósfera terrestre y adquiere un halo rojizo. La sombra total o umbra producida por la tierra queda rodeada por una región de sombra parcial llamada penumbra. En las etapas iniciales y postreras del eclipse lunar, la Luna entra en penumbra. Dependiendo de si la Luna entra o no completamente en zona de umbra se pueden distinguir los eclipses totales de Luna, cuando el satélite se sumerge completamente en umbra, los eclipses parciales de Luna, cuando penetra solo en parte en umbra y solo una parte de la superficie lunar es visiblemente oscurecida, y los eclipses de penumbra, cuando la Luna pasa solo a través del cono de penumbra, difícilmente perceptibles a simple vista. La duración máxima de los eclipses totales de Luna es de 3,5 horas. Pueden ser:

Eclipse lunar total: La Luna entra completamente en la sombra de la Tierra, adquiriendo un tono rojizo característico (luna de sangre). Pasa cuando la sombra terrestre oscurece por completo la Luna, cosa que ocurre de manera paulatina, transcurriendo primero de un eclipse penumbral a uno parcial, luego el total, y de nuevo el parcial, el penumbral y el fin del eclipse.

Eclipse lunar parcial. Este se registra cuando solo una porción de la superficie llega a ser alcanzada por la umbra. Es decir, solo una parte de la Luna queda dentro de la sombra terrestre. Una parte apenas de la Luna se sumerge en el cono de sombra que proyecta la Tierra, mostrándose levemente oscurecida o solo oscurecida en algún segmento de su circunferencia.

Eclipse lunar penumbral o apulso: La Luna pasa por la zona de penumbra, con un oscurecimiento muy sutil. Esto sucede cuando la Luna apenas atraviesa el área de la penumbra, por ello que este evento se vuelve más imperceptible. Dentro del eclipse penumbral existen dos subtipos. El total, que es cuando toda la superficie de la luna queda alcanzada por la penumbra, mientras que, en el parcial, solo una parte de la luna. Ocurre cuando la Luna transita por el cono de sombra de la Tierra, pero únicamente por la región de penumbra, o sea, la menos oscura. Esta sombra difusa puede oscurecer levemente la visión de la Luna o puede alterar su color, pasando de blanco a rojo o naranja. Hay casos también en que la Luna entra solo parcialmente en la penumbra, por lo que es posible hablar también de eclipses lunares penumbrales parciales.

El estudio de los eclipses de Luna es útil para analizar de forma indirecta las condiciones de la atmósfera terrestre, pues la densidad y coloración de los conos de umbra y penumbra están muy influidos por la presencia de ozono y polvo en suspensión en los diversos estratos de la atmósfera.

La Luna puede estar detrás de la Tierra e incluso así recibir luz solar. Es por ello que todo dependerá de en qué punto de la Tierra se encuentre la persona en ese momento (debe estar en la mitad del planeta que sea de noche).

El eclipse de Luna puede verse en todas las regiones terrestres desde donde sea visible el satélite. Puede durar desde 30 minutos hasta una hora.

El año eclipsal es el tiempo que transcurre entre pasos sucesivos del sol a través del mismo nodo de la órbita lunar, que es igual a 346,62003 días. Este periodo es menor que un año sideral porque el cambio de orientación de la órbita lunar causa al nodo a cambiar su posición en el cielo.

Aunque la Luna orbita la Tierra cada mes, no se producen eclipses lunares 12 veces al año, pues la trayectoria que la luna hace en torno al plantea esta inclinado 5º, respecto a la órbita de la tierra alrededor del sol, si se la compara con el recorrido que hace la Tierra alrededor del sol. Ello provoca que la mayoría de las veces la Luna pase por encima o por debajo del plano de la órbita terrestre, y no se produce alineación, evitando que se produzcan eclipses cada mes. Los eclipses solo ocurren cuando la Luna está cerca de los “nodos” (puntos donde su órbita se cruza con el plano terrestre) en las fases de luna nueva o luna llena.

Si las órbitas recorridas por la Tierra y la Luna fueran exactamente coplanarias, se tendrían dos eclipses cada mes, pues en cada Luna nueva (o conjunción lunar) habría un eclipse de Sol, y en cada Luna llena (oposición lunar) habría un eclipse de Luna. Sin embargo, como los planos de las órbitas de la Tierra (eclíptica) y de la Luna están inclinados unos 5º. Los eclipses se producen cuando la Luna, en el novilunio o en el plenilunio se encuentra en uno de los dos puntos en los cuales su órbita intercepta la de la Tierra. Debido a esto el número de eclipses que se pueden producir en el curso de un año varía de un mínimo de dos solares y ninguno lunar a un máximo de cinco solares y dos lunares o bien de cuatro solares y tres lunares. Es teóricamente posible que ocurran dos eclipses solares en lunas nuevas contiguas, y contar con un eclipse lunar entre ellos, pero no es posible que ocurran eclipses lunares en dos lunas llenas sucesivas.

Observaciones antiguas grabadas en tablillas demuestran que los pueblos mesopotámicos, entre el 3000 y 2000 a. C. ya habían descubierto el denominado ciclo de saros, periodo de 18 años y 11 días transcurrido el cual la Luna vuelve a ocupar la misma posición en su órbita con respecto al Sol, por lo cual los eclipses se repiten aproximadamente con las mismas modalidades. Cada ciclo de saros comprende un promedio de 71 eclipses, de los cuales 43 son solares y 28 lunares.

Alrededor del año 1200 a.C., los escribas de Anyang, China, registraron eclipses en omóplatos de bueyes y caparazones de tortugas, que llamaban huesos de oráculos. En estos registros los escribas dijeron: “El Sol ha sido devorado”. Un eclipse solar registrado ha sido identificado por investigadores de la Universidad de Cambridge, y ocurrió un 30/10/1207 a.C. El texto bíblico utilizado para el análisis proviene del libro del Antiguo Testamento de Josué, y dice: “Sol, detente en Gabaón, y Luna, en el Valle de Ajalón. Y el Sol se detuvo, y la Luna se detuvo, hasta que la nación se vengara de sus enemigos”. Otro podría haber ocurrido en Ugarit (Siria) sobre el año 1375 a.C.

Los eclipses han sido documentados en diversas culturas, desde los antiguos babilonios que predijeron eclipses. El eclipse solar del 28/5/585 a.C., fue utilizado por Tales de Mileto para prever el final de una batalla. Durante la Edad Media, estos fenómenos eran vistos con gran temor, a menudo asociados con calamidades y desgracias. Algunos utilizaron los eclipses como una herramienta política, ya que podían ser presentados como «señales de los dioses».

Desde siempre, los eclipses fascinaron y perturbaron al hombre, cuyas civilizaciones antiguas veían en ellos un signo de cambio, catástrofe o renacimiento, cuando no un mal augurio, dado que la mayoría de las religiones rendían culto al Sol.

Johannes Kepler a principios del siglo XVII, proporcionó una explicación científica sobre los eclipses.

Los textos cristianos mencionan que la Luna se convirtió en sangre después de la crucifixión de Jesús, posiblemente refiriéndose a un eclipse lunar, durante el cual la Luna adquiere un tono rojizo. Usando esta fuente documental, los especialistas redujeron el margen de una posible fecha de crucifixión al viernes 3/4/33 a.C. porque ese día ocurrió un eclipse lunar.

En el Corán, se menciona un eclipse solar antes del nacimiento de Mahoma, así como el día en que falleció su hijo, Ibrahim.

Los mayas mantuvieron meticulosos registros de los fenómenos astronómicos, documentados en jeroglíficos tallados en piedra, pintados en cerámica y murales, y escritos en sus códices. En el libro (Astronomía en los códices mayas), Harvey y Victoria Bricker demostraron que los mayas predijeron el eclipse solar de julio de 1991. El conocimiento de la astronomía aplicada a la agricultura tradicional, la conservación de los calendarios mayas y las prácticas ceremoniales continúan, hoy en día, mediante la tradición oral en muchas comunidades mayas de Mesoamérica.

Albert Einstein propuso por primera vez su teoría de la relatividad general en 1916. Sin embargo, no fue sino hasta 1919 que los resultados de una expedición científica sobre los eclipses dirigida por Sir Arthur Eddington validaron esta teoría. Einstein planteó la hipótesis de que la gravedad es una deformación del tiempo y el espacio, lo que distorsiona la estructura del universo.

El eclipse de 2019 en América del Sur observado por la NASA proporcionó las primeras mediciones de cómo los eclipses afectan a la termosfera.

En el 2021, un equipo de científicos descubrió que la corona mantiene una temperatura casi constante, a pesar de experimentar cambios que ocurren en una rotación de 11 años conocida como el ciclo solar.

Los eclipses solares totales son particularmente importantes porque permiten a los científicos ver una parte de la atmósfera del Sol (conocida como la corona) que es demasiado tenue para ser vista, excepto cuando la luz brillante del Sol está bloqueada. Los científicos utilizan instrumentos llamados coronógrafos para bloquear la luz del Sol de una manera similar a un eclipse total. Estudiar la parte más interna de la corona, visible solo durante los eclipses solares totales, es clave para responder a la corriente constante de partículas que el Sol arroja al sistema solar.

El astrónomo Theodor von Oppolzer, calculó las características de todos los eclipses solares y lunares registrados desde el 1207 a. C. y los proyectó hasta el año 2163 d. C.

Observar un eclipse es emocionante, pero es crucial hacerlo de manera segura para evitar daños a la vista. En el caso de un eclipse solar, nunca se debe mirar al Sol directamente sin protección adecuada (usar gafas especiales para eclipses, que cumplen con las normativas de protección solar. Usar un proyector de agujero o un telescopio con filtros adecuados). Si observas un eclipse lunar, no hay riesgo para la vista. Nunca debe observarse un eclipse de Sol de manera directa, pues puede provocar quemaduras en la retina y hasta ceguera permanente. Existen anteojos diseñados para ver un eclipse, cuyos cristales son de características similares a las de las máscaras de soldar. A pesar de verlo a través de anteojos especiales, no se recomienda hacerlo más de 30 segundos seguidos.

miércoles, 15 de julio de 2026

LA PALABRA


La palabra es el sonido o conjunto de sonidos articulados (sílabas) con significado propio, que expresan una idea o sentimiento. Es la representación gráfica (escritura) de un sonido, compuesta de una o más sílabas.

Las sílabas son monosílabas si tienen una sílaba, bisílabas si tienen dos, trisílabas con tres, y polisílabas con cuatro.

Por su formación interna, las palabras pueden ser simples si están formadas por una sola entidad que no puede descomponerse en partes más pequeñas (gota, pan, flor); derivadas si contienen dos constituyentes, la base léxica y un afijo (flor- + -ista); y compuestas con dos constituyentes o lexemas pudiendo funcionar como palabras independientes (cuentagotas).

Según su función y características las palabras se dividen en:

Variables, las que admiten palabras nuevas, y son:

  • El nombre o sustantivo, que designan conceptos o realidades físicas o abstractas (pelota, hambre, paloma, mano, sueño).
  • El adjetivo acompaña al nombre para añadir cualidad, defecto, estado o establecer relaciones (agradable, pequeña).
  • l verbo indica el tiempo y modo de la acción, además de si está terminada o no (cantar, fueron, estudiarás, trabajando).
  • El adverbio añade información de tiempo, lugar, cantidad, duda o afirmación, entre otras (sí, nunca, jamás, allí, delante).
  • El pronombre hace las funciones del nombre y puede sustituirlo (él, vosotras, lo, me, se, les, ninguno, quienes, ustedes).
  • El determinante que identifica referentes, como artículos, posesivos o demostrativos (las, ambos, tuyas, esos, aquella…).

Invariables, las que no admiten palabras nuevas y se mantienen estables, y son:

  • La preposición es la clase que introduce complementos (a, ante, bajo, cabe, con, contra, de, desde, durante, en, entre).
  • La conjunción relaciona palabras u oraciones con otras (y, o, ni, sino, como, aunque, que, conque y, pero).
  • La interjección es la categoría gramatical que, sin tener significado, nos ayuda a ser más expresivos, (¡hola!, ¡ah!, ¡adiós!).

Las palabras se componen de:

a. Lexema o raíz. Parte invariable con significado léxico, que se combina entre sí, o con morfemas, para formar unidades léxicas que constituyan una lexía o conjunto de monemas. Puede ser a la palabra completa, o solo a la raíz a la que se le agrega un morfema para completarla, así la palabra «señor» es un lexema del que se desprenden «señor-a-as-es-ita-itas». El lexema «guerr-», que no es una palabra en sí misma, es la raíz de otras «guerr-a-illa-ero».

b. Morfema. Es la parte variable y fija de una palabra con significado relacional, pero sin autonomía gramatical. Es el elemento más pequeño dotado de significado en que se descompone una palabra. Es la unidad mínima aislable en el análisis morfológico, así la palabra niño tiene dos morfemas con una información diferente «niñ- (raíz) y -os (sufijo de plural)». Los morfemas de una palabra no deben confundirse con las sílabas, ya que cada una de sus partes «li-bre-rí-a» no tiene significado propio, pero si la dividimos en morfemas sí «libr- (raíz), -ería (morfema derivativo)». Son los prefijos y sufijos que agregamos a los lexemas para crear nuevas palabras que pueden o no compartir significado con la raíz, y pueden ser:

-Gramaticales con una función gramatical de:

Género, indica si la palabra está en masculino o femenino.

Número, indica si la palabra está en plural o singular.

Desinencias, se añaden al lexema del verbo e indican persona, número, tiempo y modo («-ando» de gerundio).

-Léxicos de base, radical o raíz, con un significado claro «casa», pudiendo ser:

  • Trabados (mar-inero).
  • Flexivos si se fijan a temas para obtener nuevas palabras (habl-amos).
  • Derivativo si se fijan a temas para obtener otras (extra-muros). La derivación permite léxicos con muchos sentidos a partir de pocas raíces o lexemas. Es similar a la flexión (ambas añaden morfemas a la raíz), pero la flexión no comporta cambio de referente, sino que las marcas añadidas solo tienen un fin gramatical. Se le asignan dos significados:
    • El amplio engloba la derivación y se opone a flexión y los fenómenos de la morfología derivativa.
    • El restrictivo que se refiere solo a la formación de palabras con afijos (prefijo, interfijo, o sufijo).

Las variaciones morfológicas más importantes de las palabras son la flexión, la derivación y la composición, pero solo estas dos últimas permiten la formación de nuevos vocablos.

-Flexión. Es el procedimiento que agrega una desinencia a una raíz que aporta información sobre el número, género, persona, caso, tiempo o modo. No modifica la categoría gramatical (bonito/-a). Cada clase de palabra varía en los aspectos gramaticales:

  • Flexión nominal: género y número (sustantivo, adjetivo, determinante).
  • Flexión pronominal: género, número, persona y caso (pronombre).
  • Flexión verbal: número, persona, tiempo, modo y aspecto (verbo).
  • Palabras morfológicamente invariables como los adverbios, preposiciones y conjunciones.

-Derivación. Las palabras derivadas se forman a partir de la suma de afijos a una raíz. Es el modo más habitual y productivo. Las palabras que sirven de base para su formación se llaman primitivas, y las resultantes derivadas. Los distintos procedimientos son:

a). Prefijación. Al colocar un prefijo delante de la base léxica de la palabra. Este proceso normalmente conserva la clase de palabra.

 

Prefijos derivados del latín

Prefijos derivados del griego

Prefijo

Significado

Ejemplo

Prefijo

Significado

Ejemplo

a-, ad-

Proximidad

Adrenalina

a-, an-

Privación

Afónico

ab-, abs-

Separación

Abusar

agro-

Campo

Agronomía

bis-, bi-

Dos

Bifurcación

ana-

Contra, sobre

Anatema

circun-

Alrededor

Circunvalación

anfi-

Ambos

Anfibio

cuadr(i)-

Cuatro

Cuadruplicar

cata-

Caída, íntegramente

Cataclismo

ex-

Ha dejado de ser

Exalumno

demo-

Pueblo

Democracia

extra-

Demasiado

Extrovertido

di(a)-

A través de

Diámetro

i-, im-

Privado de

Imposibilitado

end(o)

En el interior

Endometrio

infra-

Debajo de

Intravenoso

epi-

Sobre

Epíteto

inter-

En medio de

Interacción

eu-

Bien

Eufórico

intra-

Adentro

Intravenoso

exo-

Fuera de

Exorcismo

multi-

Numeroso

Multitud

geo-

Tierra

Geología

omni-

Todo

Omnipotente

glos-

Lengua

Glosario

post-

Después

Posterior

hemi-

Medio

Hemisferio

pre-

Delante de

Preoperatorio

hiper-

Exceso

Hiperactivo

radi-o-

Rayo

Radiación

hipo-

Debajo

Hipocresía

retro-

Hacia atrás

Retrógrado

homo-

El mismo

Homogéneo

sub-

Bajo

Subsuelo

para-

Junto a

Paramilitar

ulter-/ultra-

Más allá

Ulterior

peri-

Alrededor

Periferia

yuxta-

Junto a

Yuxtaposición

pro-

Delante

Proponer

b). Sufijación. Procedimiento por el que se adjunta un sufijo tras la base léxica. Este proceso suele modificar la clase de palabra. Hay también sufijos especializados, como los gentilicios «–án; ano/ana; -és/esa; -ense; -eño/eña; -ita; -ego/-ega; -ota; -ino/ina; -í».

 

Sufijos de origen latino

Sufijos de origen griego

Vocablo

Significado

Ejemplo

Vocablo

Significado

Ejemplo

Aceo

Pertenencia

Crustáceo

Atra/atría

Curación

Pediatría

Cida

Que mata

Homicida

Céfalo

Cabeza

Acéfalo

Cola

Cultivo

Agrícola

Cosmo

Mundo

Macrocosmos

Cultura

Arte de cultivar

Agricultura

Dromo

Carrera

Autódromo

Ducción

Que conduce

Deducción

Edro

Cara/base

Hexaedro

Fero

Que lleva

Mamífero

Fago

Comer

Esófago

Forme

Con forma de

Deforme

Fobia

Miedo

Claustrofobia

Fuga-o

Que huye

Prófugo

Grafía

Escribir

Taquigrafía

Or

Formar nombres

Doctor

Itis

Inflamación

Hepatitis

Paro

Que engendra

Vivíparo

Lito

Piedra

Monolito

Pedo

Que tiene pies

Bípedo

Logía

Ciencia

Geología

Peto

Se dirige hacia

Parapeto

Metro

Medida

Decámetro

Sono

Sonido

Dísono

Polis

Ciudad

Metrópolis

Triz

Agente

Institutriz

Sofía

Sabiduría

Filosofía

Voro

Comer

Herbívoro

Terapia

Tratamiento

Hidroterapia

 

-Composición. Las palabras compuestas se forman a partir de la combinación de dos o más raíces o bases léxicas, que pueden ser simples «salvavidas, boquiabierto» o compuestas «filología». Hay dos tipos de palabras compuestas:

a). Propias o léxicas: son los que se escriben en una sola palabra (lavavajillas, cortacésped, hipódromo).

b). Impropias o sintagmáticas: que se escriben por separado (hora punta, mesa camilla).

Lo frecuente es que se sumen dos lexemas, pero hay casos con tres (electro+cardio+grama), o más. También hay palabras compuestas que provienen de lexías formadas por aposición especificativa (coche cama). Los más usuales son:

  • Nombre + nombre: bocacalle, sueldo base, casa cuna, motocarro, hombre lobo.
  • Adjetivo + nombre: extremaunción, medianoche, salvoconducto, bajorrelieve.
  • Nombre + adj.: aguamarina, camposanto, pasodoble, pelirrojo, boquiabierto.
  • Pronombre + verbo: cualquiera, quehacer, quienquiera.
  • Verbo + nombre: sacacorchos, abrelatas, aguafiestas.
  • Adjetivo + adj.: sordomudo, agridulce, altibajo.
  • Nombre + verbo: hispanohablante.
  • Adverbio + adj.: biempensante.

Otros tipos de formación de palabras son las reducciones o acortamientos informales «profe», la acronimia o siglas de una palabra (EMT), o palabras que se funden (ofimática), oficina + informática.

Las palabras actúan de tres formas diferentes, y son fundamentales para entender cómo funcionan en la comunicación y la representación de la realidad. Las tres formas son:

  • Como símbolo-objeto: Representan un concepto o entidad, permitiendo la comunicación de ideas.
  • Como atributo de objeto: Se utilizan para describir características de un objeto, facilitando la identificación.
  • Como objetos en sí mismo: Se utilizan para referirse directamente a sí mismas, como en el caso de los signos lingüísticos, donde el significante y el significado son dos aspectos de la misma unidad.

REINOS CRISTIANOS MEDIEVALES

La Edad Media es el período histórico que abarca desde la caída del Imperio Romano de Occidente (476 d. C.) hasta el descubrimiento de Améri...