sábado, 31 de octubre de 2026

LOS REFLEJOS

Los reflejos son reacciones musculares desencadenadas por un estímulo externo de forma instintiva, inmediata, innata e inconsciente. Estas reacciones se repiten de forma prácticamente idéntica cada vez que se aplica el mismo estímulo sobre el mismo receptor, y esa constancia es lo que la distingue de un movimiento voluntario, ya que un reflejo no se aprende ni se decide, se dispara.

Los movimientos reflejos son automáticos e involuntarios porque las neuronas sensitivas que reciben el estímulo transmiten los impulsos nerviosos a la médula espinal sin que lleguen al cerebro, lo que hace que la respuesta refleja sea más rápida y efectiva.

El proceso por el que la neurona sensorial lleva el estímulo al cerebro, y luego este envía un mensaje a la neurona motora se llama arco reflejo (base biológica y vía que conecta el receptor sensorial con el órgano efector). El arco reflejo involucra:

  • Receptor: es la estructura sensorial que detecta el estímulo (calor, dolor, luz, presión, estiramiento, etc.).
  • Centro nervioso (médula espinal o encéfalo): procesa la información.
  • Órgano efector: generalmente un músculo o glándula que ejecuta la respuesta (contrayéndose o secretando una sustancia).
  • Vía aferente o sensorial: Una neurona sensorial que lleva la información del estímulo desde el receptor hacia el SNC. (la sinapsis es el punto de conexión donde la neurona sensorial se comunica, procesa y elabora la respuesta dentro del SNC).
  • Vía eferente o motora: Una neurona motora que transporta la señal de respuesta desde el SNC hacia el órgano efector.

Tipos. No existe un único criterio de clasificación, y ninguna de las clasificaciones es excluyente, así el reflejo patelar, es propioceptivo, monosináptico e innato.

-Reflejos exteroceptivos, parten de estímulos del entorno como el tacto, la luz o el sonido.

-Reflejos propioceptivos, activados por receptores que informan de la posición y el estiramiento del propio cuerpo, como el huso muscular.

-Reflejos interoceptivos, originados en receptores viscerales.

-Por la complejidad en el punto de sinapsis:

  • Reflejos simples de estiramiento o monosinápticos: En estos reflejos, la neurona sensorial se conecta directamente con la neurona motora a través de una única sinapsis en la médula espinal. La respuesta es muy rápida y directa. El reflejo rotuliano, o reflejo tendinoso profundo (RTP), es un ejemplo de cómo un reflejo simple puede ser clínicamente relevante. Al golpear el tendón rotuliano, se estira el músculo cuádriceps. Este estiramiento es detectado por receptores (husos musculares) dentro del músculo. La señal viaja por una neurona sensorial a la médula espinal, donde sinapta directamente con una neurona motora. Esta envía rápidamente una señal de regreso al mismo músculo cuádriceps, causando que se contraiga y la pierna se extienda. Este reflejo ayuda a mantener el equilibrio al enderezar la rodilla si esta tiende a flexionarse inesperadamente, por ejemplo, debido a la gravedad mientras estamos de pie.
  • Reflejos complejos o polisinápticos: Involucran una o más interneuronas entre la neurona sensorial y la motora. Estas interneuronas permiten un procesamiento más elaborado de la señal, aunque la respuesta sigue siendo automática (reflejo de retirada; reflejo aquíleo).
  • Reflejo extensor cruzado multisináptico se asocia con un mismo estímulo doloroso, como lo que desencadena un reflejo flexor o de abstinencia. En él, los músculos extensores contralaterales se contraen (y se inhiben los músculos flexores ipsilaterales). Esto tiende a ajustarse ante cambios en el centro de gravedad, para mantener el equilibrio y que el peso corporal se apoye adecuadamente (al pisar algo que daña se retira inmediatamente la extremidad, pero la extremidad contraria se extiende fuertemente para mantener una base estable de equilibrio).

-Por su origen en el SNC:

  • Reflejos espinales: Aquellos cuyo arco reflejo se completa en la médula espinal (reflejo rotuliano).
  • Reflejos craneales: Aquellos cuyos centros nerviosos se localizan en el tronco encefálico (reflejo pupilar a la luz o el reflejo de succión).

-Por la naturaleza del estímulo y la respuesta:

  • Reflejos somáticos: Involucran músculos esqueléticos y controlan el movimiento voluntario, aunque la respuesta refleja es involuntaria (reflejos tendinosos profundos, reflejo de retirada).
  • Reflejos viscerales, autónomos o vegetativos: Involucran músculos lisos, músculo cardíaco o glándulas. Ayudan a mantener la homeostasis (reflejo pupilar, reflejo gastrocólico, regulación del ritmo cardíaco o la presión arterial).

-Por su adquisición. En la psicología conductista, los reflejos han sido fundamentales para entender el aprendizaje y la conducta. La distinción entre reflejos innatos (incondicionados), que son respuestas biológicamente preprogramadas, y reflejos condicionados, que son aprendidos a través de la asociación de estímulos, es clave. El trabajo de I. Pavlov con la salivación de los perros es el ejemplo más célebre de condicionamiento clásico, donde un estímulo neutro (sonido de una campana) se asoció repetidamente con un estímulo incondicionado (comida) que provocaba una respuesta incondicionada (salivación). Eventualmente, el sonido de la campana por sí solo se convirtió en un estímulo condicionado capaz de provocar una respuesta condicionada (salivación). Esto ilustra cómo el SN. puede formar nuevas vías de respuesta refleja basadas en la experiencia. Por su adquisición pueden ser:

  • Reflejos innatos (congénitos, absolutos, incondicionados): Están presentes desde el nacimiento, incluso antes en la vida intrauterina y son característicos de la especie. No requieren aprendizaje previo (succión, prensión, retirada ante el dolor).
  • Reflejos condicionados: Son respuestas reflejas adquiridas a través de la experiencia y el aprendizaje, asociando un estímulo originalmente neutro con un estímulo que provoca una respuesta innata (ejemplo clásico es la salivación de los perros de Pavlov). En muchos casos, cuando el bebé tiene dos semanas de vida, desarrolla la respuesta refleja de succión cuando se practican las rutinas preparatorias para darle el pecho, como puede ser ponerle el babero, sin estimular físicamente la boca del bebé.
  • Reflejos primarios o arcaicos. Son una respuesta muscular automática e innata que el bebé muestra ante un estímulo y actúan como indicadores del desarrollo. Con el tiempo, estos reflejos disminuyen en intensidad y desaparecen, dando lugar a movimientos voluntarios y otras habilidades (reflejo de búsqueda, succión, moro, prensión, marcha automática, Babinski, cuello, Galant y abdominal).
  • Reflejos secundarios. Son los que aparecen tras el nacimiento (reflejo del paracaídas, extensión dedos, Landau).

-Por su evaluación clínica:

  • Reflejos profundos u osteotendinosos (miotáticos, de estiramiento muscular): Se desencadenan al percutir un tendón, lo que estira el músculo asociado y provoca su contracción refleja (reflejo rotuliano, aquíleo, bicipital).
  • Reflejos superficiales o cutáneos: Se obtienen al estimular la piel o las mucosas (reflejo abdominal, reflejo corneal, estornudo, tos).
  • Reflejos de postura y actitud: Respuestas reflejas que ayudan a mantener el equilibrio y la orientación en el espacio.

-Reflejos en los bebés: Los bebés nacen con una serie de reflejos que son vitales para su supervivencia inicial e importantes indicadores del desarrollo neurológico. En los bebés, los reflejos primitivos son movimientos automáticos presentes desde el nacimiento. Algunos reflejos comunes en los recién nacidos son:

Reflejo de búsqueda, enraizamiento, hociqueo o de los puntos cardinales (Rooting). Cuando se le toca o acaricia la comisura de la boca o mejilla, este vuelve la cabeza y abre la boca para buscar la dirección de dicha caricia. Este reflejo ayuda al bebé a buscar el pecho de la madre para alimentarse y cuanto más hambriento esté el bebé, más fuerte será el reflejo. Este reflejo desaparece alrededor de los 3-6 meses.

Reflejo de succión. Se desarrolla sobre las 36 semanas de embarazo, por eso, en algunas ecografías se puede ver al bebé chupándose el dedo. Cuando se introduce algún elemento en la boca del bebé, como el pezón, el dedo o el biberón, el bebé comienza a succionar.

Reflejo de extrusión o empuje de lengua. Se activa cuando un objeto sólido entra en contacto con la boca del bebé. En respuesta, el bebé realizará movimientos regulares en la lengua, empujando hacia afuera de manera innata. Este reflejo de protección permite al bebé expulsar objetos o alimentos sólidos si es necesario. En general, desaparece alrededor de los 3-4 meses, marcando la transición a la introducción de alimentos.

Reflejo del moro. Se produce cuando el bebé se sobresalta por un sonido o movimiento brusco. En respuesta a esto, el bebé echa la cabeza hacia atrás, abre los brazos y las piernas y en ocasiones llora. Permanece hasta los 4-6 meses.

Reflejo de agarre o prensión. Este dura hasta el quinto mes y es más fuerte en los bebés prematuros. Al desaparecer, este es sustituido por una conducta aprendida, que tiene una intención y que se desarrolla a medida que madura su cerebro.

Reflejo plantar o de Babinski. El bebé flexiona o extiende los dedos del pie cuando se le estimula con un dedo en la base de estos. El dedo gordo del pie del bebé se dobla hacia la parte superior y los otros dedos se abren en abanico. Este reflejo desaparece alrededor del año.

Reflejo palmar. Surge cuando se le presiona o acaricia la parte interna de la mano. En estos casos, el bebé responde cerrando con fuerza los dedos, hasta tal punto que podría incluso soportar su propio peso. La función de este reflejo es ayudarlo a tomar objetos. En la mayoría de los casos desaparece entre los 5-6 meses. En general, los bebés suelen tener las manos cerradas la mayor parte del tiempo, y cuando cogen algún objeto lo hacen con fuerza. Cuando se toca la parte lateral de la mano, por el lado del dedo meñique hasta la muñeca, el bebé va abriendo el puño desde el meñique hacia el pulgar. Este reflejo es útil cuando queremos que el bebé suelte algo.

Reflejo de reptación o arrastre. Se produce cuando tumbamos al bebé boca abajo y apoya el vientre sobre una superficie. Si el pequeño encuentra un tope en sus pies, iniciará movimientos coordinados de brazos y piernas, intentando avanzar. Si colocamos al bebé tumbado encima de la madre, este reflejo lo utilizará para ir reptando y avanzando hasta encontrar el pezón. Este reflejo suele desaparecer hacia los 3 meses.

Reflejo de marcha automática, del paso o caminar. Aunque no es capaz de soportar su propio peso, si lo sostienes erguido de sus axilas y permitiendo que la planta de sus pies toque una superficie plana, él colocará un pie frente al otro e intentara caminar. Este reflejo desaparecerá a los dos meses, luego al final del primer año, vuelve a aparecer como el comportamiento voluntario aprendido de caminar. Una variante de este reflejo lo constituye el reflejo de la escalera, al sostener al niño por las axilas si se le aproxima al borde de una mesa, el bebé intenta subir con los dos pies el escalón que constituye dicho borde. Cuando ambas plantas contacten con la superficie, tensará la musculatura de piernas y tronco enderezando el cuerpo. Finalmente, al inclinarle hacia delante, dará una serie de pasos. Se considera patológico si se alarga más allá de los tres meses.

Reflejo tónico cervical asimétrico o de esgrima. Este se desencadena cuando se le gira la cabeza hacia un lado, sosteniéndola durante 15 segundos y después se vuelve a colocar en la línea media. La respuesta consiste en extender el brazo y la pierna del lado hacia el que se ha girado la cabeza, mientras que el otro lado permanece flexionado a la altura del codo y el puño apretado. Este desaparece alrededor de los 6-7 meses.

Reflejo de Galant o de incurvación del tronco. Para que se desencadene este reflejo se coloca al bebé boca abajo sobre la mano y se roza con el dedo los dos lados de la columna (desde el hombro hasta las nalgas). El bebé responde curvando la columna hacia el lado estimulado. Este reflejo desaparece sobre los 6-12 meses.

Reflejo abdominal. Similar al Galant, pero en este caso, se estimula el abdomen a los lados del ombligo.

Reflejo del paracaídas. Este reflejo es una de las respuestas de protección automáticas ante una amenaza como caer. Aparece cuando se coge al bebé por debajo de las axilas de espaldas a nosotros y se simula que se lanza al bebé a una superficie. El bebé ante esto reacciona estirando los brazos para protegerse de la caída. Este reflejo aparece a partir de los 6 meses y persiste toda la vida.

Reflejo de Landau. Cuando se suspende al bebé boca abajo, extiende el tronco. Este reflejo aparece a los 4 meses y desaparece sobre el año.

La desaparición progresiva de estos reflejos primarios y la aparición de respuestas voluntarias y reflejos posturales más complejos son hitos importantes en la maduración del SNC. Su alteraciones como una respuesta exagerada (hiperreflexia), disminuida (hiporreflexia) o ausente (arreflexia), pueden ser indicativas de diversas condiciones patológicas como:

  • Reflejos ausentes o disminuidos: Podrían sugerir daño en la neurona motora inferior, la vía aferente (sensorial), la médula espinal en ese nivel o el músculo efector.
  • Reflejos exagerados: A menudo indican daño en la neurona motora superior (vías que descienden del cerebro), lo que libera a los reflejos espinales de la inhibición normal.

Los reflejos sirven para mantener la postura y el equilibrio, controlar funciones automáticas como la frecuencia cardíaca, la digestión o la presión arterial, y permitir respuestas mucho más rápidas que las acciones conscientes.

Protegen en situaciones de riesgo o lesiones, mediante una acción efectiva e inmediata provocada por un estímulo.

Son parte del estado de supervivencia, al explorar y responder al entorno, y adquirir habilidades motoras más complejas.

Preparar la transición a movimientos voluntarios.

Detectar signos tempranos de desarrollo neurológico y neuromuscular, y ayudar a detectar posibles anomalías, pues un reflejo que aún esté presente tras la edad en la que normalmente debería desaparecer es un signo de daño cerebral o del SN.

Establecer conexiones sensoriales y motoras necesarias para el control motor, el equilibrio y la coordinación.

Los reflejos de búsqueda y succión son esenciales para alimentarse, y los de prensión son parte del desarrollo inicial del control muscular.

Los reflejos del recién nacido son fundamentales para su desarrollo motor al constituir los primeros patrones de movimiento. La mayoría implica un movimiento, aunque también pueden activar la secreción de una glándula. Son fundamentales para evaluar su desarrollo neurológico y suelen desaparecer durante el primer año de vida a medida que el SN madura y los reflejos primitivos se integran y desaparecen, dando paso a movimientos más voluntarios y coordinados. Algunos permanecen a lo largo de toda la vida como el del parpadeo (ante una luz brillante), la tos (cuando se estimula la vía respiratoria), el nauseoso (arcadas cuando se estimula la garganta o la parte posterior de la boca), el estornudo (cuando las vías nasales se irritan), el rotuliano (un golpe bajo la rótula hace que la pierna suelte una patada), o el del bostezo (cuando el cuerpo necesita más oxígeno).

 

domingo, 18 de octubre de 2026

LA LITERATURA DEL CORDEL

La literatura de cordel es un género de literatura popular compuesto por relatos, romances, coplas y poemas impresos en pequeños cuadernillos o pliegos que se vendían en mercados y ferias tradicionales. Los vendedores, a menudo jóvenes, ofrecían una charla breve junto con el librillo, lo que constata que el cordel está intrínsecamente unido a la interacción social y al intercambio directo entre vendedor y comprador.

Recibe su nombre porque estos impresos se exponían colgados de cordeles para que el público pudiera verlos y comprarlos.

Es el conjunto de obras literarias que, entre los siglos XV y XX, se transmitían en papel con el nombre de pliego de cordel, pliego suelto o pliego de ciego. El nombre de «literatura de cordel» fue acuñado por Julio Caro Baroja en su célebre «Ensayo sobre la literatura de cordel».

La literatura de cordel tiene sus raíces en la tradición trovadoresca de la Edad Media en España desde donde se difundió desde el siglo XV hasta mediados del siglo XX. Se asoció con los llamados romances de ciegos, porque con frecuencia los vendían y recitaban ciegos por plazas y caminos.

Sus características distintivas principales son:

La simplicidad de los medios de expresión, la ausencia de elementos simbólicos y metafóricos, la pobreza de recursos literarios, con el tremendismo, sensacionalismo descarnado, chocarrería, misoginia y la crítica social.

Difusión entre las clases populares debido a su bajo coste y brevedad.

Formato en verso, sobre todo en romances y coplas cortas, con rima, cadencia y métrica popular. Los versos suelen presentarse con rima asonante o consonante, con oralidad musical que facilitan la memorización, la declamación y el recitado en público. Las composiciones fueron en metro de romance, o bien en secuencias de cuartetas o de quintillas, y solían estar precedidas por un título a menudo largo y pretencioso.

El interés de muchos pliegos radica más en sus aspectos sociológicos que en los literarios, pues desde el principio abundaron las obras con funciones noticieras más o menos realistas y cotidianas, las descripciones de casos y sucesos maravillosos y notables, biografías y hazañas heroicas de bandidos, pícaros y santos, descripciones de batallas, catástrofes, milagros, crímenes horrendos, venganzas asombrosas, villancicos, canciones festivas, satíricas, de escarnio, motes, aleluyas, almanaques, profecías, trovadas, bailes, historias o cartas de amor, denuncias, críticas a injusticias, sucesos políticos, históricos y religiosos, humor y críticas sociales.

Su transmisión es popular pues se difundía mediante la venta de folletos y la lectura en voz alta.

El formato y tamaño del papel, en general, en los siglos XVI y XVII, y según Caro Baroja, los pliegos (varios pliegos cosidos forman un folleto) eran doblados dos veces pera obtener ocho páginas en cuarto. Otras veces se plegaban ocho veces, en cuyo caso podían coserse y ser encuadernados en rústica. Se produjeron también hojas sueltas (hojas volantes). A menudo ilustrados con grabados o xilografías (talladas en madera) en sus portadas. Las xilografías suelen ser estilizadas, con líneas marcadas y un fuerte contraste, características que refuerzan la narrativa y ayudan a la memorización y a la identificación del relato a simple vista.

Los difusores principales de pliegos sueltos, desde sus orígenes hasta su extinción en el siglo XIX, fueron personas ciegas o con algún otro tipo de invalidez física que se especializaron en su venta. Por lo general, el ciego vendedor de pliegos era guiado por otra persona, más joven, que le servía de LAZARILLO, y cantaba él mismo, en ocasiones acompañado por algún instrumento musical (guitarra, violín, acordeón, zanfona, etc.) los textos impresos en las hojas volantes. Es ocasiones, se las aprendían de memoria y prolongaban de forma oral la vida del pliego, transmitiéndolas a las generaciones posteriores.

Por lo que respecta al público de la literatura de cordel, se trataba principalmente de personas de escasa formación y medios económicos. De hecho, en el siglo XVI, se produjeron tiradas paralelas de las mismas composiciones en pliegos sueltos de bajo coste y agrupados en volúmenes de mucha mayor calidad editorial como los Cancioneros (destinados para el consumo rápido e inmediato de masas indoctas) o Romanceros (para un público más exigente, educado y de mayor poder adquisitivo) de precio mucho más elevado.

La literatura de cordel ha sido normalmente considerada como una modalidad de literatura marginal e ínfima dirigida a un público vulgar y escasamente exigente de cualidades literarias elevadas.

Como literatura de consumo rápido y popular, los autores que producían poesía o narrativa destinada de manera específica a su difusión en pliegos de cordel fueron muchas veces anónimos. A veces, y sobre todo en el siglo XVI, se difundieron algunos firmados por autores como Reinosa, Bravo, Brizuela, Olmo, Francisco de Velasco, y otros, que en ocasiones llegaron a escribir sus composiciones exprofeso para su difusión en pliegos y folletos. Célebre fue el poeta ciego Cristóbal Bravo «El ruiseñor de Extremadura». En muchas otras ocasiones, los pliegos de cordel difundieron composiciones de autores célebres y consagrados, como Jorge Manrique, Calderón de la Barca o Lope de Vega, que no concibieron sus obras para este tipo de difusión.

En el siglo XVII, los centros principales de impresión de pliegos estuvieron en Sevilla, Valencia y Barcelona, ciudades a las que a partir del siglo XVII se sumó también Madrid, y otras andaluzas como Córdoba y Baeza.

La invención de la imprenta en la primera mitad del siglo XV, y su extraordinario desarrollo a partir de finales de este, justificaron el nacimiento de la literatura de cordel como un producto impreso destinado a satisfacer las necesidades de lectura e información de las clases menos letradas y adineradas de la sociedad. A su vez, el pliego suelto permitió el acceso a un cierto tipo de literatura a sectores cada vez más amplios de la población, e incluso contribuyó de forma decisiva a su acceso a las letras y a su alfabetización.

Autores del XVII como Rodrigo Caro, en referencia al romance de El marqués de Mantua, que fue durante siglos uno de los mayores éxitos de la industria de pliegos de ciegos, exclamó: «Oh, noble Marqués de Mantua, qué de veces repetido fue tu caso lastimero que en la escuela deprendimos».

Víctor Infantes ha señalado que «quizás el primer pliego suelto conservado como tal sea el Regimiento de príncipes de Gómez Manrique publicado en Zamora en 1482 (primer pliego con texto en prosa); pero a comienzos del siglo XVI, este modelo editorial empezó a recoger textos poéticos muy diversos.

Aunque en el siglo XVI la literatura de cordel tuvo entre sus valedores a ingenios de la talla de Juan de Timoneda, a partir del siglo XVII fue cada vez más despreciada y marginada. En el XVIII, Campomanes e Iriarte se indignaban de que en algunas escuelas se utilizasen para enseñar a leer, y se promulgaron varias leyes que limitaban su difusión. Eugenio Villalba, en su narración costumbrista Visita de las Ferias de Madrid, se quejaba en este tono de las seguidillas que cantaban los ciegos por las calles de la capital «En esto estábamos, cuando nos estrupó cruelmente las orejas la rabiosa y lastimera voz de un Ciego que con una guitarra estaba a mandíbulas sueltas […]. Estos ciegos no ven el daño que suelen causar con sus canciones en la gente joven, que los escucha, y así se desbocan a veces, y cantan tales disparates, que es preciso taparse los oídos […]. Y como los muchachos son aficionados a oír todos estos chistes, los están escuchando con la boca abierta, y sin sentir se van tragando unas máximas poco conformes a la educación cristiana que debían tener».

En el siglo XVIII se sitúa un punto de inflexión importante en la evolución literaria de los pliegos de ciego. La dura competencia de libros cada vez más baratos y accesibles fue reduciendo sus contenidos a productos cada vez más mediocres, en los que, según Francisco Aguilar Piñal, «brillan por su ausencia el lirismo, la fuerza épica, el sentido del honor y la caballerosidad, la sincera emoción religiosa o profana, el amor a la patria y a los semejantes. Incluso en los romances de tema piadoso escasean los sentimientos dignos y elevados». Prueba de esta decadencia y sequía creativa es el hecho de que muchos impresores, para alimentar sus ventas, tuvieran que recurrir a imprimir (a lo largo de los siglos XVIII y XIX) en pliegos resúmenes de obras literarias del prestigio de La española inglesa de Cervantes, la Historia del descubrimiento de las tierras de los enanos de Jonathan Swift, numerosos asuntos de origen francés (Flores y Blancaflor, Genoveva de Brabante), o novelas como El conde de Montecristo de Alexandre Dumas, que al año siguiente (1846) de ser publicada en Francia, circulaba ya en numerosos pliegos españoles.

Pese a la evidente decadencia literaria del género, el siglo XIX coincidió con un período de gran revitalización social, gracias al consumo cada vez mayor que de él hicieron las masas urbanas que iban teniendo acceso a la alfabetización. En torno a 1840 se da una edad de oro económica y social del género, al que alimentaban continuamente imprentas situadas no solo en Barcelona y en Madrid, sino también en Valladolid, Sevilla, Reus y muchos lugares más. El editor Marés, de Madrid, y la imprenta Minuesa, entre otras, inundaron en aquellos años de pliegos las ciudades.

Todavía a finales del siglo XIX y en los inicios del XX la literatura de cordel siguió teniendo una difusión impresionante en España, aunque tampoco dejó de empobrecerse desde el punto de vista editorial y literario.

La Guerra Civil de 1936-39 supuso un golpe durísimo para la literatura de cordel, que agravó, en la posguerra, el desarrollo de la radio y de la prensa. Aunque en la década de 1950 algunos ciegos seguían cantando todavía sus coplas en muchos lugares de España, puede decirse que, en la siguiente década, con la llegada de la televisión, su desaparición se convirtió en una realidad definitiva.

La conciencia de su decadencia y de su próxima desaparición reconcilió en cierta medida a algunos grandes intelectuales de aquella época con este tipo de literatura. Benito Pérez Galdós, Pío Baroja, Ramón del Valle-Inclán y Federico García Lorca se sintieron interesados y atraídos por ella, e incluso la tomaron como modelo de algunas de sus obras. Miguel de Unamuno, en Paz en la guerra, evocaba aquellos pliegos «eran el rudimento poético de los siglos que, después de haber nutrido los cantos y relatos que han consolado de la vida a tantas generaciones rodando de boca en oído y de oído en boca, contados al amor de la lumbre, viven por misterio de los ciegos callejeros, en la fantasía siempre verde del pueblo».

Hoy, la literatura de cordel sigue siendo objeto de interés académico y de coleccionismo. Museos, archivos y bibliotecas conservan colecciones de cordeles antiguos y modernos, que permiten estudiar la evolución del género y sus variaciones regionales. Este interés ayuda a preservar una parte vital de la memoria cultural y a difundir conocimientos sobre técnicas de impresión, ilustración y narrativa popular.

A diferencia de la literatura culta, muchos textos eran anónimos, pero varios autores relevantes estuvieron vinculados a este ámbito o influyeron decisivamente en él. Entre los autores españoles más representativos destacan:

  • Gil Vicente, dramaturgo del Renacimiento, cuya obra se considera relacionada con los orígenes de la tradición de los romances y pliegos que desembocaron en la literatura de cordel.
  • Lope de Vega. Muchos pliegos de cordel adaptaron o resumieron argumentos de sus comedias para un público popular.
  • Pedro Calderón de la Barca. Fue una fuente frecuente de reelaboraciones en pliegos de cordel.
  • Ramón de la Cruz, conocido por sus sainetes y piezas breves muy cercanas a la cultura popular, difundidas en impresos de amplia circulación.
  • José Zorrilla. Varias de sus narraciones y temas románticos fueron adaptados y difundidos mediante pliegos populares en el siglo XIX.

Además de los autores literarios, la producción de cordel estuvo muy ligada a impresores y recopiladores que actuaban como transmisores culturales, como Agustín Laborda (Valencia, siglo XVIII) y José María Moreno (Andalucía, siglo XIX), cuyos talleres publicaron numerosos pliegos de cordel.

lunes, 12 de octubre de 2026

LÍNEAS DE HARTMANN


El nombre de estas líneas se debe a E. Hartmann (1925-92) que estudió durante su práctica médica, la relación entre la radiación telúrica y la enfermedad, constatando que un alto porcentaje de muertes entre sus pacientes estaba directamente relacionado con geopatías, es decir, con el hecho de vivir o permanecer mucho tiempo en zonas con intensas radiaciones naturales.

Hartmann midió la resistencia eléctrica de varias personas en distintos lugares, y descubrió una gigantesca red de energía por toda la Tierra, conocida como Red Global de Radiación y extendida hasta unos 2 km de altitud. Su intensidad y densidad son muy variables, dependiendo de factores como la hora del día (su intensidad aumenta durante la noche) y los cambios atmosféricos. Los geobiólogos las detectan con mayor intensidad en las zonas urbanas con más contaminación artificial de campos electromagnéticos.

Las líneas H. y sus cruces. Los cruces o intersecciones conocidos como puntos geopatógenos, están ocupados por cuadrados de unos 21 cm de espesor, donde la energía está más concentrada y sus efectos son más notorios. Si los cruces de una red H. se sitúan sobre una zona geopatógena, como el paso de corriente de agua subterránea y/o cruce de dos venas (fallas tectónicas que se cruzan) las radiaciones de radiofrecuencia se vuelven muy nocivas para los seres vivos.


Las líneas de H. son la manifestación física de la interacción de dos tipos de energía, la telúrica procedente del núcleo terráqueo, y la cósmica procedente del fondo del cosmos y que se refleja sobre la corteza terrestre. Se localizan usando el Biómetro Bovis o dispositivo con una escala graduada en Unidades Bovis (UB). A. Bovis, el creador del Biómetro, determinó que el cuerpo humano se encuentra saludable entre 7000 y 8500 UB. Toda alteración telúrica con índices inferiores a 6000 UB se considera una geopatía capaz de alterar nuestra salud.

Palm, ayudante del doctor Hartmann dejó constancia de estas líneas, a las que denominó líneas H. de 1.er orden. Cada 7 cuadrículas de la red H. de 1.er orden existe otra más potente que llamó línea H. de 2.º orden. Cada 7 cuadrículas de la red H de 2.º orden hay otra más potente que llamó línea H. de 3.er orden. Existe también una línea H. de 4.º orden más peligrosa y en su vertical se registran 3500 UB.

Las líneas H. conforme van aumentando sus distancias también aumentan de orden, así una línea H de 1.er orden es de 5,10 m (N-S) y 4,20 (E-O) y unos 5600 UB, y llega al 4.º orden con 3500 UB y 1820 m (N-S) y 1460 m (E-O). El mismo proceso tienen los cruces H comenzando con 5800 UB y acabando en un 4.º orden con 3000 UB, siendo las distancias las mismas que las de las líneas H.

Estas radiaciones son en general rectilíneas, no afectándoles la presencia de fallas tectónicas o corrientes de agua subterránea, que son sinuosas en función de los accidentes del suelo, pero a veces, por la composición y evolución del suelo y su entorno, pierden esta tendencia rectilínea y crean nudos. La red y los nudos son detectados mediante equipos electrónicos de medición magnética por todas partes (Ministerio de Fomento de España), en terreno llano o en la montaña, en el agua, en el exterior e interior de las viviendas, aunque éstas sean de varias plantas. Las mediciones deben realizarse sobre terreno con una calidad biótica (en zonas neutras, libres de alteraciones telúricas) de 7600 UB.

Un cruce de líneas H. se puede captar por georitmogramas, medición de radiación, receptores de onda corta adaptados, etc. En ocasiones se encuentran cerca un cruce de líneas H. con un cruce de líneas Curry, conocidos como nudos estrella, lo que provoca efectos muy nocivos en la salud de las personas que permanecen largos periodos en dichas zonas.

El método habitual de detección es a partir de la sensibilidad de los geobiólogos e instrumentos de radiestesia o tele radiestesia, con SAAMA, con el péndulo o las varillas (dos profesionales dan la posición de las líneas H. con pocos cm de diferencia). El péndulo o las varillas en forma de «L» reaccionan de manera visible cuando nuestro cuerpo atraviesa una zona afectada por ese cambio brusco de la energía. Se trata de una reacción neuromuscular que provoca el movimiento del instrumento.

Las líneas de esta red ensanchan por la noche, y más los días con luna llena (este aumento se prolonga durante 4 o 5 días). Hacia las 21:30 hasta las 4:30 horas en verano, y de las 20:30 a las 3:30 horas en invierno, las líneas normales de la red cambian su ancho pasando de 21 cm a 33 cm y de unos 21 cm a 40 las líneas de 1.er orden (cambia el grosor, pero no la intensidad, que sigue siendo la misma). Con luna llena alcanza un grosor de hasta 60 cm. También se ven alteradas en la vertical de un elemento ferromagnético importante, como puede ser el motor de un coche, ensanchando unos 8 cm, motivo por el que el dormitorio no debe coincidir sobre el garaje. Hay quien afirma que la estructura metálica de las vigas, en los bloques de viviendas, actúa como una jaula de Faraday.

Las líneas Curry. El Dr. Curry y a S. Wittmann detectaron en Alemania, en 1920, una red de líneas en sentido oblicuo a los puntos cardinales, orientada NE-SO y NO-SE. La separación entre las Líneas Curry de orientación NE-SO oscila unos 8 m; y entre las líneas NO-SE unos 6 m. (con una separación entre una línea y la siguiente de entre 4 y 16 m, y un grosor aproximado de unos 40 m). La intensidad de sus radiaciones se incrementa en los puntos donde se cruzan sus dos orientaciones. Son de menor intensidad radiestésica que la retícula H., pero mucho más dañinas. Las radiaciones que podemos encontrar en un punto geopático, pertenecen todas al espectro no visible de la luz, rayos cósmicos, gamma, X, infrarrojos o rayos ultravioletas. Estas radiaciones crean gran cantidad de iones positivos, que alteran el equilibrio iónico natural del hombre. La célula actúa como un circuito electrónico resonante, y los ambientes con ionización altamente positiva que producen las radiaciones electromagnéticas favorecen la aparición de radicales libres que dañan las células.

Las líneas Benker y Peyré. Son dos tipos de redes con orientación norte-sur y este-oeste. Ambas presentan una retícula con las rectas más separadas entre ellas que la red de H. Así pues, la probabilidad de localizarlas es más reducida.

Las líneas Curry, Benker y Peyré presentan espesores de hasta 40 cm, mientras que en las H es de 21 cm.

En 1936 el radiestesista F. Peyré anuncio la existencia de una red electromagnética constituida por bandas de unos 40 cm. de ancho, separadas 2 m. en sentido N-S (polaridad negativa) y 2,5 m. en sentido E-O (polaridad positiva). Son como paredes invisibles desde la tierra hasta la ionosfera, y su efecto atraviesa cualquier tipo de material. En ellas convergen toda una serie de factores distorsionantes como una mayor ionización cósmica, radiaciones gamma e infrarrojas, o las dañinas radiaciones de ondas electromagnéticas de baja frecuencia como el Haarp, etc.

En los cruces de las líneas H. y Curry de la tierra existen dos zonas:

  • Neutra: espacios entre las líneas en los que no se producen alteraciones en el campo magnético natural.
  • Geopatógenas: los cruces de dichas líneas con efectos nocivos para la salud si se está en ellas durante un tiempo prolongado.

Según los estudios las líneas de la red H. no son patógenas por sí mismas, sin embargo, al combinarse con factores patógenos como las corrientes subterráneas, o sus cruces hay un aumento del 30 % de la radiactividad natural. La estancia frecuente en estas zonas se relaciona con alteraciones en el sistema inmunológico, endocrino y hormonal, lo que se traduce en molestias y desequilibrios como insomnio, cansancio crónico, dolor muscular, ansiedad, hiperactividad, nerviosismo o depresión y aumento de enfermedades degenerativas. Además, aumentan la presencia de microondas, una mayor ionización del aire, alteran las diferencias del potencial eléctrico atmosférico, varían los campos eléctricos y magnéticos provenientes del subsuelo y los cambios bruscos en la resistencia electro cutánea cuando el sujeto permanece en dicha zona.

La actividad magnética de las líneas H. se puede percibir, en ocasiones, a simple vista:

  • Por la presencia de árboles en cuyo tronco se detectan fuertes nudosidades, malformaciones o muy curvados sin motivo aparente.
  • Los gatos, las hormigas y los insectos se sienten atraídos por los cruces, pero no los perros.
  • Si tenemos un sofá en el que cuando estamos en él acabamos cansados o malhumorados, es muy probable que pase por él una línea H.
  • Si tienes plantas en un mismo lugar, y todas mueren, es posible que pase una línea H. Las plantas más sensibles son el culantrillo y el perejil.
  • En la vivienda una humedad ascendente en los muros de causa desconocida, grietas y fisuras en paredes sin hundimiento del terreno, etc.
  • En las personas, si están agitadas, sin apetito, con insomnio, dolencias continuas, etc. sin motivo aparente.

Es importante saber si por debajo de nuestra casa hay una falla geológica en el terreno (estructura rota por mayor tensión energética), cavidades subterráneas o venas de agua (pequeños ríos), anomalías geomagnéticas (depósitos naturales de minerales magnéticos, vetas metalíferas, etc.), permeabilidad del terreno (el calizo deja fluir hacia el interior de la corteza terrestre la mayoría de las radiaciones cósmicas refractándolas y liberando luego las radiaciones telúricas de una forma armónica. El arcilloso o cuarcífero refleja las radiaciones a nivel superficial).

Gracias a la red H. es posible predecir terremotos con 12 horas de antelación. Antes de un terremoto las líneas H. aumentan su grosor, pudiendo pasar de 21 a 80 cm. Si la presencia de un cruce H. o Curry coincide con alguna otra alteración geofísica como fallas o corrientes de agua subterránea, se multiplica el efecto geopatógeno de la zona. Según el doctor Hartmann la exposición a una zona geopatógena o alteración telúrica es responsable del 60 % de las enfermedades y del 80 % de los casos de cáncer. Además, hoy en día resulta más nociva que antaño, ya que la tierra utiliza también estas líneas para canalizar el excedente de campos electromagnéticos artificiales creadas por el hombre.

Enfermedades relacionadas con la red H., en función de la zona del cuerpo por el que se te crucen. Si se cruza por:

  • La cabeza causa epilepsia, tumor cerebral, vesícula, pérdida de visión y audición, trastorno de sueño, fatiga, dolor de cabeza y caída del pelo, torticolis, mareos, sinusitis, nerviosismo, quistes, problemas de tiroides, jaqueca, depresión, Parkinson.
  • Las caderas dan problemas de hígado, bazo, cistitis, prostatitis, esterilidad, inflamación articular y endometrial.
  • El estómago da úlcera, alergia, lumbago, problemas renales y de hígado.
  • El pecho da problemas respiratorios, arritmias, presión sanguínea inestable, problemas pulmonares, cáncer de mama, faringitis, amigdalitis, neumonía, tiroiditis, artritis de hombro, infarto, trastorno del sueño.
  • Las rodillas dan problemas articulares e hinchazón de pies.

viernes, 2 de octubre de 2026

GUERRA DE LA INDEPENDENCIA ESPAÑOLA (1808-14)

Informado Napoleón del lamentable espectáculo de El Escorial, así como de la burla que había en muchos puertos españoles al bloqueo decretado contra Inglaterra, envió en feb. de 1808, un poderoso ejército al mando de su cuñado el Gral. Joaquín Murat. Poco después envió a Madrid al Gral. Savary para lograr que Fdo. VII fuera a Bayona a entrevistarse con él y mostrarle sus planes de sustitución de los Borbones por los Bonaparte.

Napoleón siguió enviando tropas provocando el enojo de los españoles, y el futuro Fdo. VII aprovechando el enojo popular, promovió junto al conde de Montijo y miembros de la nobleza el Motín de Aranjuez. El 17/3/1808 fue asaltado el Palacio de Godoy y quemados todos sus enseres. Entonces, Carlos IV sustituyó a Godoy y se hizo con el mando, pero dos días después, fue obligado a abdicar en su hijo Fdo. VII y Godoy enviado a prisión. Murat se hizo cargo de Carlos IV y su esposa y los envió a Bayona. Fdo. VII envía a Napoleón una misión de nobles prometiendo ser un buen aliado, pero al entrar en Madrid como Rey de España, la capital estaba tomada por el ejército de Murat, por lo que el nuevo rey como su padre son prisioneros de Napoleón. Fdo. recibe la orden de ir a Bayona, donde llegó el 20/4/1808, pasando Murat a ser el dueño de la Corte española, y de la Junta de Gobierno (que Fdo. VII dejó con cuatro ministros y presidida por su tío, el Infante Don Antonio).

El joven Fdo. entra en Francia dejando un país gobernado en Madrid por una Junta Suprema de Gobierno reconocida por todos hasta el 2/5/1808 cuando un pequeño grupo de personas, ante el Palacio Real, impide la salida a Francia del Infante, hermano de Carlos IV, último Borbón en España, y ataca a las tropas francesas. Murat reprime de forma sangrienta el levantamiento popular. Con la inhibición del Consejo de Castilla se produjo en Madrid el primer levantamiento.

Aunque la insurrección fue popular, algunos sectores del Ejército, como Daoiz, Torres, Pedro Velarde, Santillán y J. Ruiz Mendoza, se sublevan en el Parque de Artillería de Monteleón. El ejército de mamelucos de Murat sofocó el alzamiento, y los que no cayeron en el asalto y fueron capturados, son fusilados el 3/5/1808 en la montaña de Príncipe Pío. Con el ímpetu de haber reprimido el levantamiento y acabar con lo que creía que eran brotes aislados fáciles de sofocar, Napoleón trazó una estrategia que Murat practicó la última semana de mayo. El Gral. Dupont avanzaría hasta Córdoba y Sevilla. El mariscal Jean-Baptiste mantendría las líneas de comunicación con el norte, al tiempo que dominaba a los rebeldes de Santander y Zaragoza. El mariscal Adriane Jeannot en Cataluña con el apoyo del Gral. Duhesme se encargaría de aplastar la rebelión en Valencia y Cartagena.

Napoleón el 6/5/1808 consiguió, tras amenaza de muerte, que Fdo. VII devolviera la corona a su padre, mientras que este ya se la había pasado a Napoleón. Este se la otorgó a su hermano mayor, José Bonaparte (Abdicaciones de Bayona). Napoleón convocó en Bayona a una «Junta de Nobles» y en nueve sesiones surgió el Estatuto de Bayona el 6/7/1808 (no entró en vigor). El 7/7/1808 José Bonaparte fue nombrado Rey de España y de las Indias (1808-13). La Junta de Gobierno y el Consejo de Castilla acatan las órdenes y reciben al nuevo Rey José I, que prometió la integridad e independencia de España con reformas políticas y sociales, de ilustrados como Urquijo y Cabarrús.

El 2/5/1808 significó en Madrid la ruptura entre la autoridad oficial, amilanada ante Murat, y el pueblo, cuando los alcaldes de Móstoles (A. Torrejón y S. Hernández) deciden lo que la autoridad no había tenido el valor de dictar. Al principio, las tropas francesas fueron capaces de hacer retroceder a los desordenados ejércitos españoles, pero debido a las valientes acciones de guerrillas y las fuerzas anglo-portuguesas de Wellington, junto con la pérdida devastadora de Napoleón durante la invasión de Rusia, las tropas francesas son vencidas en Waterloo el 18/6/1815 y Napoleón confinado en la isla de Santa Elena, donde murió.

El 25/9/1808 se crea en Sevilla la Junta Suprema de España e Indias (formadas por clérigos, militares y nobles, como el Conde de Floridablanca en Murcia y Palafox en Zaragoza), pero los fracasos militares y la falta de medios económicos les hacen ver la necesidad de un órgano superior que les coordine, y nace la Junta Central, que nombra un Consejo de Regencia en Cádiz. Al final se creó la Junta Central Suprema y Gubernativa del Reino representando la soberanía nacional, y dictando sentencias en nombre del Rey. Entre el 25/9/1808 y el 27/1/1810 gobernó con el conde de Floridablanca y el marqués de Astorga, y decidió el Tratado de Alianza con Gran Bretaña, la formación de un nuevo ejército y la creación de una Contribución Extraordinaria de Guerra.

Se nombró el 1.er Consejo de Regencia del 29/1/1809 al 28/10/1810, con P. Quevedo, F. Saavedra, M. Lardizábal, FJ. Castaños y A. Escaño. Un 2.º Consejo de Regencia del 28/10/1810 al 22/1/1812, con J. Blake, G. Císcar y P. Agar. Y un 3.er Consejo de Regencia del 22/1/1812 al 8/3/1813, con L.M. de Borbón, G. Císcar y P. Agar.

La Guerra de la Independencia manifestó la unanimidad de los españoles contra Napoleón, y se desarrolló en tres fases:

I. De mayo a nov. de 1808. El alzamiento popular de Madrid, a pesar de la dura represión posterior, sirvió de ejemplo para todo el país. En esta fase el ejército francés tuvo que dedicarse a sofocar los alzamientos que se extendían por las ciudades, como el 15/6/1808 en el Primer Sitio de Zaragoza, ciudad estratégica para controlar la vía de comunicación del valle del Ebro, y que resistió heroicamente bajo el mando del Gral. Palafox. El mariscal Dupont se dirigió desde Toledo hacia el sur tan deprisa que dejó sin control su retaguardia. Entra en Córdoba sin dificultad ni respeto hacia la vida y propiedad de sus habitantes, originando el levantamiento de toda la comarca. El Gral. Castaños gobernador militar del campo de Gibraltar cerró a los franceses la retirada en Despeñaperros, al tiempo que contraatacaba en Bailén, donde el 19/7/1808 las tropas francesas son vencidas por un ejército improvisado por algunas Juntas Provinciales de Andalucía. La rendición de Dupont significó la primera derrota napoleónica, y abrió el camino hacia Madrid, de forma que el 31 de jul. el rey José abandonó la corte y se fue a Vitoria.

II. Finales de 1808-12 o del apogeo francés. Ante la derrota de Bailén, Napoleón tomó el mando de la «Grande Armée». La mayoría de las ciudades caen, y la resistencia española son pequeñas partidas de guerrillas. Burgos cayó el 10/11/1808 a manos del mariscal Soult con un profundo saqueo, seguido de la derrota del ejército del Gral. Joaquín Blake en Espinosa de los Monteros, y del ejército del Gral. Castaños en Tudela, tras arrollar la caballería polaca la tenaz resistencia ofrecida por los españoles en Somosierra. El sometimiento de Madrid dirigido por el mariscal Soult, ofreció un respiro al ejército napoleónico para dirigirse al norte, donde el Gral. Sir John Moore trataba de cortar las comunicaciones con Francia. El empuje de Soult obligó a los ingleses a reembarcar en la Coruña para dirigirse a Portugal. El 2/12/1808 Napoleón llegó a las puertas de Madrid y tras intimidar a la población con cañonazos, la Junta de Defensa de la ciudad aceptó la rendición. En 1809 la Junta Central Suprema y Gubernativa del Reino, reunió todos los Consejos del Antiguo Régimen en uno solo "Consejo y Tribunal Supremo de España e Indias". Las Juntas Supremas fueron sometidas al poder de la Junta Central Suprema, en manos de Martín de Garay con el título de secretario de Estado. La Junta de Sevilla se sublevó contra la Junta Central Suprema, los aliados británicos y varios militares como el Gral. Palafox, y el Marqués de la Romana solicitaron la creación de una Regencia que se constituyó en enero de 1810, cuando la única región española que quedaba fuera de la influencia francesa era Andalucía. La regencia formada por cinco personas y presidida por el Gral. Fco. Javier Castaños y Aragorri, acabó dimitiendo ante las Cortes Constituyentes reunidas en Cádiz el 24/9/1810.

Mientras perseguía al ejército inglés, que había entrado en Salamanca por Portugal y se dirigía hacia Valladolid, Napoleón recibe noticias del rearme de Austria y de una conspiración urdida en París por Fouché y Talleyrand. Abandonó España dejando a sus generales que derrotaron a los ingleses en La Coruña el 16/1/1809. Al inicio de 1809 las tropas españolas están muy mermadas y desorganizadas, pero aparecen unas bandas armadas que los franceses llaman «la petite guerre», estas guerrillas consiguieron obstaculizar las comunicaciones entre los ejércitos franceses, y les obligan a destinar un número elevado de tropas a la protección de las comunicaciones y de las ciudades. A comienzos de 1809 las tropas francesas intentaron extender su dominio a todo el territorio español lo que implicó una típica guerra de desgaste que requirió tres largos años. La ocupación se llevó a cabo con tres líneas de penetración: Levante, Andalucía y Portugal.

La victoria de Napoleón sobre los austríacos en Wagram permitió el envío de refuerzos a España lo que posibilitó que, tras derrotar en Ocaña al ejército español, José Bonaparte, decidió la invasión de Andalucía con 55.000 soldados, mandados por los mariscales Claude Víctor Perrin, Horace François Bastien Sebastiani y Eduard Casimir Josep Mortier, en dirección a Sierra Morena, dejando el II Cuerpo de Ejército del mariscal Jean Louis Ebénézar Reynier junto al Tajo para vigilar a los ingleses. Después de la derrota del ejército español en las Navas de Tolosa, Andalucía cayó en poder de Napoleón, y su hermano José I entró en Sevilla el 1/2/1810, pero no ocupó Cádiz por las acciones guerrilleras.

En la zona occidental la penetración francesa estuvo dirigida hacia Portugal, para expulsar a los británicos al mando del duque de Wellington. El primer intento de ocupar Portugal se efectuó en 1809 desde Galicia por el mariscal Soult, que fracasó por la labor de la guerrilla en la retaguardia. El Duque de Wellington logró avanzar hasta Talavera. En 1810 un nuevo intento francés protagonizado por el Gral. André Masséna, hizo retroceder al Duque de Wellington al interior de Portugal, pero pronto vio cómo la guerrilla diezmaba sus efectivos. La estrategia aliada se basó en tres elementos: Arrasar amplias regiones para forzar la retirada francesa por falta de alimentos. La creación de un buen ejército de soldados regulares, ingleses, portugueses y españoles, y la construcción por ingenieros británicos y portugueses de la línea de Torres Vedras a lo largo de 47 km. desde el Atlántico hasta el estuario del Tajo, para contener al ejército napoleónico.

En la zona oriental, el Gral. Louis Gabriel Suchet al mando del II Cuerpo de Ejército en Aragón, asoló Zaragoza, tomando casa por casa; y Gerona donde el asedió duró siete meses (los franceses tuvieron 14.000 bajas). El 22/4/1810 derrotó a O'Donnell en Lérida, y finalmente tomó Tarragona. El 5/6/1811 venció al Gral. Joaquín Blake en Sagunto. La marcha victoriosa de Suchet hizo que Napoleón le concediese el bastón de Mariscal del Imperio. El nuevo mariscal ocupó Valencia el 20/1/1812 tras la capitulación de sus defensores, lo que le valió a Suchet el título de «Duque de la Albufera».

III. Primavera de 1812-14. La ruptura de intereses entre el Imperio francés y el ruso y el desastre de sus tropas obligó a Napoleón a disminuir sus fuerzas en España, tanto que con relativa facilidad Wellington capturó Salamanca y Zamora, y a finales de mayo Madrid, y planteó la batalla final en Vitoria donde el rey intruso tuvo que emprender su retirada. Los ejércitos anglo-españoles aprovecharon esta circunstancia para intensificar su ofensiva que culminó con la victoria de Arapiles el 22/7/1812. Aunque la victoria no fue decisiva, obligó a José I a huir a Valencia, y a retirar sus tropas de Andalucía. En estas circunstancias, además de mantener flanqueadas las líneas de comunicación francesas, en el repliegue del mariscal Soult hacia Francia, el Duque de Wellington con un ejército de más de 100.000 hombres, el 21/6/1813 en la batalla de Vitoria consiguió derrotar al ejército francés recuperando gran parte del botín artístico capturado. Con las batallas de Irún y San Marcial (31/8/1813) se completó el acoso y la derrota del ejército francés. José I se instaló en San Juan de Luz. El mariscal Suchet, que prácticamente había permanecido aislado en Levante, se retiró hacia Cataluña y desde allí a Francia en 1814.

En el transcurso de la guerra estalló la crisis: por un lado, los partidarios de la ruptura violenta con el pasado introducen el liberalismo y el capitalismo en las Cortes de Cádiz; por otro, los defensores de la España tradicional que quieren restablecer el orden antiguo. Un grupo minoritario de españoles apoyó al rey intruso y al final engrosaron la primera de las emigraciones políticas de la España contemporánea. Los seis años de guerra son decisivos para España por:

  • La intensidad y crueldad que las tropas francesas ejercen sobre la población, como se ve en las pinturas de Goya.
  • Participar en ella todo el pueblo, deja una huella de identidad y conforma definitivamente la Nación Española.
  • Las implicaciones políticas al dividir a los españoles en ilustrados «afrancesados» (apoyan al nuevo rey) y en «patriotas» que forman un grupo diverso, pero unido frente al invasor.
  • El inicio de la revolución liberal con la proclamación de la I Constitución española, que al ser promulgada el 19/3/1812, día de San José y 6.º aniversario de la subida al trono de Fdo. VII (motín de Aranjuez), se conoce como La Pepa (fue la 1.ª, pero hay 7: 1812/37/45/69/76; 1931/78), siendo la más avanzada de Europa. La sesión de apertura de las Cortes se celebra el 24/9/1810 con cien diputados. En ella se reconocen los principales derechos y libertades de los ciudadanos, la igualdad de los españoles ante la ley, la universalidad de la educación primaria, el catolicismo religión oficial del Estado, se ratifica que la soberanía reside en la nación y la legitimidad de Fdo. VII como rey, establece la monarquía liberal parlamentaria basada en los principios de la soberanía nacional, la separación de poderes, se proclama la inviolabilidad de los diputados, se fija el número de ministros o secretarios, deben aplicar las leyes los tribunales, los jueces y funcionarios son inamovibles, se instaura la libertad de expresión e imprenta y la unidad procesal. Se conceden dos fueros extraordinarios del clero y militar.

miércoles, 16 de septiembre de 2026

USO DE POR QUÉ - PORQUÉ - PORQUE - POR QUE

La clave está en si es una pregunta, una respuesta, un sustantivo o una combinación de preposición más pronombre.

Las dos únicas variantes para tener en cuenta son porque (en respuestas o explicar una causa. Es la más frecuente) y por qué (en preguntas o exclamaciones). Las otras dos variantes son infrecuentes y pueden sustituirse en la mayoría de los casos por expresiones más claras.

Por qué.

Es la forma que utilizamos para preguntar por la causa de algo.

Es una locución adverbial interrogativa que introduce una pregunta (con signo de interrogación o no), una duda, incertidumbre, o exclamación (causales o no causales, que se puede cambiar qué por cuál, cuáles o cuán) tanto directas como indirectas para indagar la causa, razón o motivo de algo.

Preguntas directas (aparecen entre símbolos de ¿?): ¿Por qué llegaste tarde? ¡Por qué calles más bonitas pasamos!

Preguntas indirectas (aparecen sin los símbolos de interrogación). En este caso subordinada a una oración con un verbo de habla: Me pregunto por qué no viniste a clase ayer. Dinos por qué no viniste a clase ayer.

Está formado por la preposición «por» y el pronombre interrogativo o exclamativo «qué» (palabra tónica que se escribe con tilde diacrítica (hace siempre función de pronombre interrogativo o exclamativo) para distinguirla del relativo y de la conjunción que).

En las interrogativas reconocemos esta forma porque permite que añadamos tras ella los sustantivos causa, razón o motivo (porqué (razón, motivo o causa) te marchaste tan pronto). Si puedes sustituirlo por «por cuál razón-por qué razón- por cuál motivo» o formular una pregunta, es por qué. Obsérva que, a diferencia del sustantivo porqué, la secuencia por qué no puede sustituirse por términos como razón, causa o motivo.

La locución «por qué» proviene realmente de «por qué causa/razón/motivo», más o menos equivalente a «por cuál causa/razón/motivo». Por tanto, podemos comprobarlo haciendo la sustitución: ¿Por qué/cuál causa/razón/motivo no viniste a clase ayer? Me pregunto por qué/cuál causa/razón/motivo no viniste a clase ayer.

Esta variante es infrecuente y por lo general se puede evitar casi siempre.

Porqué.

Es un sustantivo masculino sinónimo de «causa», «motivo» o «razón» de una acción o situación.

Se escribe junto y con tilde por ser palabra aguda terminada en vocal.

Se emplea en el sentido de pregunta que comienza por la locución causal «por qué» e indaga la causa de algo.

Puesto que se trata de un sustantivo (puede usarse en plural/los porqués), se usa siempre precedido de artículo (el, un, los, unos) o un determinante posesivo (mi, tu, su, etc.). No entiendo el porqué de su decisión (No entiendo la razón de su decisión). Explícame el porqué de tu decisión. (la razón). Hay muchos porqués sin respuesta. Todo tiene su porqué (su causa o motivo). No entiendo el porqué de su comportamiento (el motivo). Necesito saber el porqué de tu ausencia (la razón). Me explicó su porqué para decidir así (su razón).

Esta variante es la menos frecuente y te recomiendo que la evites, pues siempre se puede usar una alternativa más común.

Podemos hacer la comprobación intercambiando «porqué(s)» por «motivo(s)» sin añadir, eliminar o modificar absolutamente ninguna otra cosa en la oración: Te diré mis porqués/motivos. Aprende el porqué/motivo de que en España se coman 12 uvas.

Porque.

Es la variante más frecuente escrito junto. Es la respuesta que se espera a la pregunta «¿Por qué…?» ⁠

Es una palabra átona, es decir, no tiene acento prosódico ni ortográfico.

Es una conjunción causal o de finalidad que sirve para responder a una pregunta introducida por la secuencia por qué, o explicar la causa o motivo.

Puede sustituirse por «ya que», «puesto que» o «dado que». Estudio español porque me gusta (respuesta). Lo hizo porque (para que) todo saliera bien (valor final, con subjuntivo; aquí también se admite por que).

La palabra «porque» al ser una conjunción introduce una oración subordinada, y por ello siempre debe haber un verbo detrás de «porque». No puede haber solo un sustantivo, un pronombre, etc. Las únicas excepciones son «Porque sí» y «Porque no».

Puede funcionar como conjunción final, equivalente a «para que», precediendo un verbo en subjuntivo. Trabajé muy duro porque lográramos los objetivos.

Puede usarse con dos valores:

A-Como conjunción causal, para introducir oraciones subordinadas que expresan causa, caso en que puede sustituirse por locuciones como «puesto que o ya que». No fui a la fiesta porque (ya que) no tenía ganas. La ocupación no es total, porque (puesto que) quedan todavía plazas libres.

Al valor causal se añade un matiz concesivo o condicional si el verbo va en subjuntivo: Tampoco pasa nada porque (si no/aunque) no te bañes hoy.

Cuando tiene sentido causal, es incorrecta su escritura en dos palabras.

B-Como conjunción final (de uso poco frecuente), seguida de un verbo en subjuntivo, con sentido equivalente a «para que». Sonreí porque (para que) no pensaran que me había afectado la noticia.

Si reemplaza porque por «puesto que, ya que o debido a que», y la oración conserva el sentido, es «porque». Estudio mucho porque quiero aprobar el examen (causa). Lo hizo porque le dio la gana (motivo).

Aunque no es obligatorio, lo más frecuente es que, si la razón se dice antes que la información principal, se use «como» en lugar de «porque»: No quiere estudiar porque sus padres tienen mucho dinero. Como sus padres tienen mucho dinero, no quiere estudiar.

Un uso bastante infrecuente⁠ es usar «porque» en lugar de «para que», es decir, para expresar la finalidad. Realmente es una situación similar a la de «por» y «para». En este caso, el verbo estará casi siempre en subjuntivo. Recemos porque llueva. Recemos para que llueva.

Por que.

Es la combinación de la preposición «por» más el pronombre relativo o conjunción «que».

Las dos palabras son átonas siempre.

Es poco frecuente y aparece principalmente cuando puede sustituirse por «por el cual» o la palabra anterior o el verbo exige «por» más «que».

Se puede anteponer un artículo (el/lo/los/las) al relativo o cambiarlo por otra forma equivalente (el/la cual, los/las cuales).

Si es preposición más conjunción es subordinada de complemento de un nombre, adjetivo o de complemento de régimen. Se puede sustituir la secuencia que sigue a la preposición por el pronombre «eso» (está inquieta por que la llamen. Está inquieta por eso).

Sus dos usos principales son:

a) Preposición «por» más el pronombre relativo «que» (se refiere a un antecedente, en general, a una palabra que precede a por que) o la conjunción «que». Esa es la razón por (la) que luché. Los ideales por que vivimos. Aquí equivale a «por la que».

Si reemplaza «por que» por «por el cual, por la cual, por los cuales o por las cuales». El «que» se refiere a un sustantivo anterior.

b) Preposición «por» exigida por los verbos/sustantivo/adjetivo más la conjunción subordinante «que» (complemento de régimen), aparece cuando hay complementos introducidos por la preposición por. Esta secuencia aparece en el caso de verbos, sustantivos o adjetivos que rigen un complemento introducido por la preposición por y llevan además una oración subordinada introducida por la conjunción que. Al final optaron por que no se presentase. Están ansiosos por que empecemos a trabajar en el proyecto. Optaron por que fuera ella. (votaron por algo más que, más subjuntivo).

Si la subordinada tiene subjuntivo y sentido final, se admite la grafía porque. Me esforcé por que entendieras el tema. Aquí «que» introduce una oración subordinada.

Puedes, a veces, interponer «el hecho» entre «por» y «que».

Una oración subordinada completiva es la que completa a la oración principal, es decir, es obligatoria para que la principal esté completa y tenga sentido. En este caso, la preposición «por» está regida (exigida) por el verbo, sustantivo o adjetivo anterior, y la conjunción «que» introduce la subordinada obligatoria. En estos casos, el verbo casi siempre está en subjuntivo. Recemos por que llueva (verbo más preposición; «rezar por algo»). Está loco por que lo llevemos al parque de atracciones (adjetivo más preposición «estar loco por algo»). Como vemos, en ocasiones el uso es prácticamente el mismo que el de «porque» para expresar finalidad.

El pronombre relativo más frecuente en español es «que», que puede sustituirse normalmente por «el/la cual» y «los/las cuales». Cuando una oración de relativo va precedida por una preposición como «por», lo más frecuente es que «que» lleve artículo definido: Por fin he realizado los sueños por los que he trabajado tanto. Puede omitirse el artículo, en los registros formales o cuando se está buscando algún efecto estilístico. No se suele usar en el habla cotidiana. Por fin he realizado los sueños por que he trabajado tanto.

LOS REFLEJOS

Los reflejos son reacciones musculares desencadenadas por un estímulo externo de forma instintiva, inmediata, innata e inconsciente. Estas r...