domingo, 16 de agosto de 2026

LOS ECLIPSES

 Si el eclipse del 12/8/2026 te ha sabido a poco, con este artículo prepararás el eclipse solar del 2/8/2027, y el anular del 26/1/2028.

El vocablo eclipse procede del griego ékleipsis, y significa desaparición. Es un fenómeno astronómico en el que la  luz de un astro incandescente, como el Sol, es tapada total o parcialmente por otro astro opaco que se interpone (cuerpo eclipsante) y cuya sombra se proyecta sobre otro cuerpo celeste o planeta (Tierra). Los eclipses se dan por la alineación específica de la Tierra, la Luna y el Sol. Esta alineación se produce cuando la recta imaginaria que une estos tres cuerpos celestes coincide en un plano conocido como el plano de la órbita.

Se originan cuando un cuerpo celeste se interpone entre nosotros y alguna fuente de luz, produciéndose una sombra. Es algo semejante a lo que ocurre cuando atravesamos un objeto frente a la luz de un retroproyector, su sombra se proyecta sobre el fondo. Para que los eclipses ocurran, debe darse una confluencia de factores espaciales entre la Luna, la Tierra y el Sol, cosa que ocurre una vez cada cierto número de repeticiones orbitales, por eso se producen con una frecuencia determinada.

Los movimientos de traslación de la Tierra y de la Luna (su satélite natural), implican variaciones en la intensidad de la sombra que proyecta la Luna sobre el planeta en el momento del eclipse solar. Cuánto más cerca está la Luna de la Tierra, más intensa y de diámetro más pequeño es su sombra. Un eclipse total es perceptible solo desde la zona donde se proyecta la sombra. Desde otras regiones cercanas, donde alcanza solo la penumbra de la Luna, el mismo fenómeno se percibe como un eclipse parcial de Sol. Para comprobarlo de manera sencilla puedes sostener una pelota (luna) entre una lámpara (sol) y una pared (el planeta). Al acercar la pelota a la lámpara, la sombra que proyecta sobre la pared es más grande y suave. Al acercar la pelota a la pared, la sombra tiene un diámetro más pequeño y es más intensa.

En un eclipse solar se identifican las siguientes partes:

  • Umbra: La parte más oscura de la sombra, donde se puede observar un eclipse total.
  • Penumbra: La parte más clara de la sombra, donde se presenta un eclipse parcial.
  • Antumbra: Área de sombra donde puede observarse un eclipse anular.

En los eclipses lunares, también se dan estos tres componentes, pero las sombras se proyectan sobre la superficie lunar en lugar de la terrestre.

Existen varios ciclos que regulan los casos de los eclipses:

  • Ciclo de Saros: periodo de 18 años, 11 días y 8 horas tras los cuales los eclipses se repiten con geometría regular.
  • Ciclo de Tritos: los eclipses se repiten de modos alternos cada 135 meses sinódicos (3986,63 días).
  • Ciclo de Inex: los eclipses se repiten en el nodo lunar opuesto cada 29 años. Se asocia con eclipses anulares.

Estos ciclos son fundamentales para la astronomía y la predicción de eventos astronómicos futuros.

Los eclipses solares son mucho más raros de observar que los lunares, ya que la sombra de la Luna solamente alcanza ciertas partes de la Tierra. Dependiendo de la posición relativa de los astros y de su naturaleza suelen distinguirse dos tipos principales:

-Eclipse solar. Es el oscurecimiento total o parcial del Sol que se ve desde un planeta por el paso de un satélite. Cuando la Luna se interpone entre el Sol y la Tierra, proyecta sombra en una determinada parte de la superficie terrestre, y un determinado punto de la Tierra puede estar inmerso en el cono de sombra o en el cono de penumbra. Los que se encuentren en la zona en la cual se proyecta el cono de sombra verán el disco de la Luna superponerse íntegramente al del Sol (eclipse solar total). Quienes se encuentren en una zona interceptada por el cono de penumbra, verán el disco de la Luna superponerse solo en parte al del Sol (eclipse solar parcial). Y cuando la Luna nueva se encuentra en el nodo a una distancia mayor con respecto a la media, entonces su diámetro aparente es más pequeño con respecto al habitual y su disco no alcanza a cubrir el del Sol. En estas circunstancias, sobre una estrecha franja de la Tierra incide su prolongación, y se tiene un eclipse solar anular, pues alrededor del disco lunar queda visible un anillo luminoso.

El eclipse solar solamente puede ocurrir durante una luna nueva, y según la proporción de luz que se pueda observar, se clasifican como:

Eclipse solar parcial. La Luna ensombrece parcialmente la luz del Sol o un segmento visible de su circunferencia, dejando el resto visible. La Luna solo cubre una parte del Sol, y el efecto visual es que el Sol parece tener un “mordisco”, lo que le dará una forma de media luna. Los eclipses solares parciales ofrecen análisis y comprobaciones astrométricas, pues se registran los momentos de contacto entre los discos lunar y solar. También se miden durante los eclipses las dimensiones de las estructuras solares (manchas, gránulos, flóculos, etc.).

Eclipse solar total. La Luna cubre del todo el disco solar (solo visible desde una franja estrecha de la Tierra donde la Luna proyecta su sombra) y solo se puede ver la corona solar (capa exterior caliente de la atmósfera del Sol) y las protuberancias solares. Ocurre cuando la Luna cubre completamente el Sol, creando una oscuridad temporal en la zona de la Tierra que se encuentra bajo la umbra lunar. Los habitantes de la zona que está ubicada en el centro de la sombra de la Luna cuando esta cae sobre la Tierra verán un eclipse total. El cielo se oscurecerá, y si las condiciones meteorológicas lo permiten, los habitantes de la zona en el recorrido de un eclipse solar total pueden ver la corona del Sol, que de otro modo suele estar oscurecida por la cara brillante del Sol. El efecto de anillo de diamantes ocurrió al principio y al final de la totalidad durante un eclipse solar total el 21/8/2017. A medida que los últimos rayos de luz solar pasan a través de los valles en el limbo de la Luna, y la tenue corona alrededor del Sol apenas comienza a hacerse visible, esta se ve como un anillo con diamantes brillantes.

Durante un eclipse solar total o anular, los habitantes fuera de la zona cubierta por la sombra interior de la Luna verán un eclipse solar parcial. A causa del movimiento de la Luna alrededor de la Tierra y del movimiento de la Tierra alrededor de sí misma, la sombra de la Luna sobre la superficie terrestre se mueve a unos 15 km/s. La fase de totalidad para un determinado punto geográfico no supera por tanto los ocho minutos. Esta zona puede tener anchura y longitud máxima de 200 y 15.000 km respectivamente.

Habitualmente, desde la Tierra es posible observar en el Sol un disco de color amarillo correspondiente a la fotosfera (capa de gas). Sobre la fotosfera está la cromosfera, una fina capa de gas a temperaturas muy elevadas. La capa más externa, llamada corona, se compone de gases ionizados, cuyas temperaturas alcanzan los 4 millones de grados. Cromosfera y corona, aunque más calientes que la fotosfera, están mucho más rarificadas y por lo tanto no son habitualmente visibles desde la Tierra, pues su luminosidad es inferior no solo a la de la fotosfera, sino también a la de la luz difusa del cielo. Durante los eclipses totales de Sol la disminución de luz es tal que la luz difusa del cielo desaparece casi completamente y se ponen en evidencia cromosfera y corona.

Eclipse solar anular. La Luna coincide con el Sol en su posicionamiento, pero no la cubre totalmente, quedando visible un anillo del disco solar, es decir la corona solar únicamente. Este tipo de eclipse ocurre cuando la Luna está más lejos de la Tierra en su órbita elíptica. Cuando la Luna se encuentra en el centro del disco solar durante un eclipse, al estar tan alejada, la Luna no alcanza a cubrir completamente el Sol, dejando un anillo de luz visible alrededor de la Luna. Esto crea un efecto conocido como “anillo de fuego”.

Eclipse solar híbrido. Debido a que la superficie de la Tierra es curva, a veces un eclipse puede cambiar de anular a total a medida que la sombra de la Luna se desplaza sobre el planeta. Este se da cuando, desde ciertos ángulos de la superficie terrestre se lo ve como anular, mientras que, desde otros ángulos, como total. El 20/4/2023 tuvo lugar este tipo de eclipse solar, que cambia de anular a total y viceversa a lo largo de su trayectoria. El fenómeno tiene lugar cuando el tamaño aparente de la Luna se aproxima mucho al del Sol visto desde la Tierra. Los eclipses solares híbridos suceden aproximadamente una vez cada diez años.

Los eclipses solares son muy frecuentes, pero solo pueden verse desde un punto terrestre específico, dado que la Luna es mucho más pequeña que la Tierra. Esto significa que en un mismo punto podrá verse un eclipse solar de algún tipo cada 365 años de media. En promedio, un eclipse de Sol total ocurre cada 18 meses y dura tan solo unos minutos. Un eclipse parcial es más frecuente, siendo de dos al año, en promedio.

Por depender de la luz del Sol, los eclipses solares son únicamente durante el día y en las regiones de la Tierra donde el eclipse es visible. La duración de un eclipse solar varía, desde unos minutos hasta varias horas, como así también de la ubicación geográfica desde donde se observe.

 

ECLIPSE solar y lunar: Entendiendo las diferecnias en 2026

En el eclipse solar, la Luna se interpone entre el Sol y la Tierra. En el eclipse lunar, la Tierra se interpone entre el Sol y la Luna.

-Eclipse lunar. Se da cuando la Tierra se interpone entre la Luna y el Sol, los tres cuerpos celestes permanecen alineados y por unos minutos, es la Tierra la que ensombrece a la luna. Para que esto suceda, además del alineamiento, la luna debe estar llena. Cada año, se registran entre dos y cinco eclipses lunares. Pueden ser observados desde amplias zonas de la superficie terrestre, particularmente de todo el hemisferio que no es iluminado por el Sol, siempre que la Luna esté por encima del horizonte. Normalmente la desaparición de la Luna no es total; su disco queda iluminado por la luz dispersada por la atmósfera terrestre y adquiere un halo rojizo. La sombra total o umbra producida por la tierra queda rodeada por una región de sombra parcial llamada penumbra. En las etapas iniciales y postreras del eclipse lunar, la Luna entra en penumbra. Dependiendo de si la Luna entra o no completamente en zona de umbra se pueden distinguir los eclipses totales de Luna, cuando el satélite se sumerge completamente en umbra, los eclipses parciales de Luna, cuando penetra solo en parte en umbra y solo una parte de la superficie lunar es visiblemente oscurecida, y los eclipses de penumbra, cuando la Luna pasa solo a través del cono de penumbra, difícilmente perceptibles a simple vista. La duración máxima de los eclipses totales de Luna es de 3,5 horas. Pueden ser:

Eclipse lunar total: La Luna entra completamente en la sombra de la Tierra, adquiriendo un tono rojizo característico (luna de sangre). Pasa cuando la sombra terrestre oscurece por completo la Luna, cosa que ocurre de manera paulatina, transcurriendo primero de un eclipse penumbral a uno parcial, luego el total, y de nuevo el parcial, el penumbral y el fin del eclipse.

Eclipse lunar parcial. Este se registra cuando solo una porción de la superficie llega a ser alcanzada por la umbra. Es decir, solo una parte de la Luna queda dentro de la sombra terrestre. Una parte apenas de la Luna se sumerge en el cono de sombra que proyecta la Tierra, mostrándose levemente oscurecida o solo oscurecida en algún segmento de su circunferencia.

Eclipse lunar penumbral o apulso: La Luna pasa por la zona de penumbra, con un oscurecimiento muy sutil. Esto sucede cuando la Luna apenas atraviesa el área de la penumbra, por ello que este evento se vuelve más imperceptible. Dentro del eclipse penumbral existen dos subtipos. El total, que es cuando toda la superficie de la luna queda alcanzada por la penumbra, mientras que, en el parcial, solo una parte de la luna. Ocurre cuando la Luna transita por el cono de sombra de la Tierra, pero únicamente por la región de penumbra, o sea, la menos oscura. Esta sombra difusa puede oscurecer levemente la visión de la Luna o puede alterar su color, pasando de blanco a rojo o naranja. Hay casos también en que la Luna entra solo parcialmente en la penumbra, por lo que es posible hablar también de eclipses lunares penumbrales parciales.

El estudio de los eclipses de Luna es útil para analizar de forma indirecta las condiciones de la atmósfera terrestre, pues la densidad y coloración de los conos de umbra y penumbra están muy influidos por la presencia de ozono y polvo en suspensión en los diversos estratos de la atmósfera.

La Luna puede estar detrás de la Tierra e incluso así recibir luz solar. Es por ello que todo dependerá de en qué punto de la Tierra se encuentre la persona en ese momento (debe estar en la mitad del planeta que sea de noche).

El eclipse de Luna puede verse en todas las regiones terrestres desde donde sea visible el satélite. Puede durar desde 30 minutos hasta una hora.

El año eclipsal es el tiempo que transcurre entre pasos sucesivos del sol a través del mismo nodo de la órbita lunar, que es igual a 346,62003 días. Este periodo es menor que un año sideral porque el cambio de orientación de la órbita lunar causa al nodo a cambiar su posición en el cielo.

Aunque la Luna orbita la Tierra cada mes, no se producen eclipses lunares 12 veces al año, pues la trayectoria que la luna hace en torno al plantea esta inclinado 5º, respecto a la órbita de la tierra alrededor del sol, si se la compara con el recorrido que hace la Tierra alrededor del sol. Ello provoca que la mayoría de las veces la Luna pase por encima o por debajo del plano de la órbita terrestre, y no se produce alineación, evitando que se produzcan eclipses cada mes. Los eclipses solo ocurren cuando la Luna está cerca de los “nodos” (puntos donde su órbita se cruza con el plano terrestre) en las fases de luna nueva o luna llena.

Si las órbitas recorridas por la Tierra y la Luna fueran exactamente coplanarias, se tendrían dos eclipses cada mes, pues en cada Luna nueva (o conjunción lunar) habría un eclipse de Sol, y en cada Luna llena (oposición lunar) habría un eclipse de Luna. Sin embargo, como los planos de las órbitas de la Tierra (eclíptica) y de la Luna están inclinados unos 5º. Los eclipses se producen cuando la Luna, en el novilunio o en el plenilunio se encuentra en uno de los dos puntos en los cuales su órbita intercepta la de la Tierra. Debido a esto el número de eclipses que se pueden producir en el curso de un año varía de un mínimo de dos solares y ninguno lunar a un máximo de cinco solares y dos lunares o bien de cuatro solares y tres lunares. Es teóricamente posible que ocurran dos eclipses solares en lunas nuevas contiguas, y contar con un eclipse lunar entre ellos, pero no es posible que ocurran eclipses lunares en dos lunas llenas sucesivas.

Observaciones antiguas grabadas en tablillas demuestran que los pueblos mesopotámicos, entre el 3000 y 2000 a. C. ya habían descubierto el denominado ciclo de saros, periodo de 18 años y 11 días transcurrido el cual la Luna vuelve a ocupar la misma posición en su órbita con respecto al Sol, por lo cual los eclipses se repiten aproximadamente con las mismas modalidades. Cada ciclo de saros comprende un promedio de 71 eclipses, de los cuales 43 son solares y 28 lunares.

Alrededor del año 1200 a.C., los escribas de Anyang, China, registraron eclipses en omóplatos de bueyes y caparazones de tortugas, que llamaban huesos de oráculos. En estos registros los escribas dijeron: “El Sol ha sido devorado”. Un eclipse solar registrado ha sido identificado por investigadores de la Universidad de Cambridge, y ocurrió un 30/10/1207 a.C. El texto bíblico utilizado para el análisis proviene del libro del Antiguo Testamento de Josué, y dice: “Sol, detente en Gabaón, y Luna, en el Valle de Ajalón. Y el Sol se detuvo, y la Luna se detuvo, hasta que la nación se vengara de sus enemigos”. Otro podría haber ocurrido en Ugarit (Siria) sobre el año 1375 a.C.

Los eclipses han sido documentados en diversas culturas, desde los antiguos babilonios que predijeron eclipses. El eclipse solar del 28/5/585 a.C., fue utilizado por Tales de Mileto para prever el final de una batalla. Durante la Edad Media, estos fenómenos eran vistos con gran temor, a menudo asociados con calamidades y desgracias. Algunos utilizaron los eclipses como una herramienta política, ya que podían ser presentados como «señales de los dioses».

Desde siempre, los eclipses fascinaron y perturbaron al hombre, cuyas civilizaciones antiguas veían en ellos un signo de cambio, catástrofe o renacimiento, cuando no un mal augurio, dado que la mayoría de las religiones rendían culto al Sol.

Johannes Kepler a principios del siglo XVII, proporcionó una explicación científica sobre los eclipses.

Los textos cristianos mencionan que la Luna se convirtió en sangre después de la crucifixión de Jesús, posiblemente refiriéndose a un eclipse lunar, durante el cual la Luna adquiere un tono rojizo. Usando esta fuente documental, los especialistas redujeron el margen de una posible fecha de crucifixión al viernes 3/4/33 a.C. porque ese día ocurrió un eclipse lunar.

En el Corán, se menciona un eclipse solar antes del nacimiento de Mahoma, así como el día en que falleció su hijo, Ibrahim.

Los mayas mantuvieron meticulosos registros de los fenómenos astronómicos, documentados en jeroglíficos tallados en piedra, pintados en cerámica y murales, y escritos en sus códices. En el libro (Astronomía en los códices mayas), Harvey y Victoria Bricker demostraron que los mayas predijeron el eclipse solar de julio de 1991. El conocimiento de la astronomía aplicada a la agricultura tradicional, la conservación de los calendarios mayas y las prácticas ceremoniales continúan, hoy en día, mediante la tradición oral en muchas comunidades mayas de Mesoamérica.

Albert Einstein propuso por primera vez su teoría de la relatividad general en 1916. Sin embargo, no fue sino hasta 1919 que los resultados de una expedición científica sobre los eclipses dirigida por Sir Arthur Eddington validaron esta teoría. Einstein planteó la hipótesis de que la gravedad es una deformación del tiempo y el espacio, lo que distorsiona la estructura del universo.

El eclipse de 2019 en América del Sur observado por la NASA proporcionó las primeras mediciones de cómo los eclipses afectan a la termosfera.

En el 2021, un equipo de científicos descubrió que la corona mantiene una temperatura casi constante, a pesar de experimentar cambios que ocurren en una rotación de 11 años conocida como el ciclo solar.

Los eclipses solares totales son particularmente importantes porque permiten a los científicos ver una parte de la atmósfera del Sol (conocida como la corona) que es demasiado tenue para ser vista, excepto cuando la luz brillante del Sol está bloqueada. Los científicos utilizan instrumentos llamados coronógrafos para bloquear la luz del Sol de una manera similar a un eclipse total. Estudiar la parte más interna de la corona, visible solo durante los eclipses solares totales, es clave para responder a la corriente constante de partículas que el Sol arroja al sistema solar.

El astrónomo Theodor von Oppolzer, calculó las características de todos los eclipses solares y lunares registrados desde el 1207 a. C. y los proyectó hasta el año 2163 d. C.

Observar un eclipse es emocionante, pero es crucial hacerlo de manera segura para evitar daños a la vista. En el caso de un eclipse solar, nunca se debe mirar al Sol directamente sin protección adecuada (usar gafas especiales para eclipses, que cumplen con las normativas de protección solar. Usar un proyector de agujero o un telescopio con filtros adecuados). Si observas un eclipse lunar, no hay riesgo para la vista. Nunca debe observarse un eclipse de Sol de manera directa, pues puede provocar quemaduras en la retina y hasta ceguera permanente. Existen anteojos diseñados para ver un eclipse, cuyos cristales son de características similares a las de las máscaras de soldar. A pesar de verlo a través de anteojos especiales, no se recomienda hacerlo más de 30 segundos seguidos.

miércoles, 15 de julio de 2026

LA PALABRA


La palabra es el sonido o conjunto de sonidos articulados (sílabas) con significado propio, que expresan una idea o sentimiento. Es la representación gráfica (escritura) de un sonido, compuesta de una o más sílabas.

Las sílabas son monosílabas si tienen una sílaba, bisílabas si tienen dos, trisílabas con tres, y polisílabas con cuatro.

Por su formación interna, las palabras pueden ser simples si están formadas por una sola entidad que no puede descomponerse en partes más pequeñas (gota, pan, flor); derivadas si contienen dos constituyentes, la base léxica y un afijo (flor- + -ista); y compuestas con dos constituyentes o lexemas pudiendo funcionar como palabras independientes (cuentagotas).

Según su función y características las palabras se dividen en:

Variables, las que admiten palabras nuevas, y son:

  • El nombre o sustantivo, que designan conceptos o realidades físicas o abstractas (pelota, hambre, paloma, mano, sueño).
  • El adjetivo acompaña al nombre para añadir cualidad, defecto, estado o establecer relaciones (agradable, pequeña).
  • l verbo indica el tiempo y modo de la acción, además de si está terminada o no (cantar, fueron, estudiarás, trabajando).
  • El adverbio añade información de tiempo, lugar, cantidad, duda o afirmación, entre otras (sí, nunca, jamás, allí, delante).
  • El pronombre hace las funciones del nombre y puede sustituirlo (él, vosotras, lo, me, se, les, ninguno, quienes, ustedes).
  • El determinante que identifica referentes, como artículos, posesivos o demostrativos (las, ambos, tuyas, esos, aquella…).

Invariables, las que no admiten palabras nuevas y se mantienen estables, y son:

  • La preposición es la clase que introduce complementos (a, ante, bajo, cabe, con, contra, de, desde, durante, en, entre).
  • La conjunción relaciona palabras u oraciones con otras (y, o, ni, sino, como, aunque, que, conque y, pero).
  • La interjección es la categoría gramatical que, sin tener significado, nos ayuda a ser más expresivos, (¡hola!, ¡ah!, ¡adiós!).

Las palabras se componen de:

a. Lexema o raíz. Parte invariable con significado léxico, que se combina entre sí, o con morfemas, para formar unidades léxicas que constituyan una lexía o conjunto de monemas. Puede ser a la palabra completa, o solo a la raíz a la que se le agrega un morfema para completarla, así la palabra «señor» es un lexema del que se desprenden «señor-a-as-es-ita-itas». El lexema «guerr-», que no es una palabra en sí misma, es la raíz de otras «guerr-a-illa-ero».

b. Morfema. Es la parte variable y fija de una palabra con significado relacional, pero sin autonomía gramatical. Es el elemento más pequeño dotado de significado en que se descompone una palabra. Es la unidad mínima aislable en el análisis morfológico, así la palabra niño tiene dos morfemas con una información diferente «niñ- (raíz) y -os (sufijo de plural)». Los morfemas de una palabra no deben confundirse con las sílabas, ya que cada una de sus partes «li-bre-rí-a» no tiene significado propio, pero si la dividimos en morfemas sí «libr- (raíz), -ería (morfema derivativo)». Son los prefijos y sufijos que agregamos a los lexemas para crear nuevas palabras que pueden o no compartir significado con la raíz, y pueden ser:

-Gramaticales con una función gramatical de:

Género, indica si la palabra está en masculino o femenino.

Número, indica si la palabra está en plural o singular.

Desinencias, se añaden al lexema del verbo e indican persona, número, tiempo y modo («-ando» de gerundio).

-Léxicos de base, radical o raíz, con un significado claro «casa», pudiendo ser:

  • Trabados (mar-inero).
  • Flexivos si se fijan a temas para obtener nuevas palabras (habl-amos).
  • Derivativo si se fijan a temas para obtener otras (extra-muros). La derivación permite léxicos con muchos sentidos a partir de pocas raíces o lexemas. Es similar a la flexión (ambas añaden morfemas a la raíz), pero la flexión no comporta cambio de referente, sino que las marcas añadidas solo tienen un fin gramatical. Se le asignan dos significados:
    • El amplio engloba la derivación y se opone a flexión y los fenómenos de la morfología derivativa.
    • El restrictivo que se refiere solo a la formación de palabras con afijos (prefijo, interfijo, o sufijo).

Las variaciones morfológicas más importantes de las palabras son la flexión, la derivación y la composición, pero solo estas dos últimas permiten la formación de nuevos vocablos.

-Flexión. Es el procedimiento que agrega una desinencia a una raíz que aporta información sobre el número, género, persona, caso, tiempo o modo. No modifica la categoría gramatical (bonito/-a). Cada clase de palabra varía en los aspectos gramaticales:

  • Flexión nominal: género y número (sustantivo, adjetivo, determinante).
  • Flexión pronominal: género, número, persona y caso (pronombre).
  • Flexión verbal: número, persona, tiempo, modo y aspecto (verbo).
  • Palabras morfológicamente invariables como los adverbios, preposiciones y conjunciones.

-Derivación. Las palabras derivadas se forman a partir de la suma de afijos a una raíz. Es el modo más habitual y productivo. Las palabras que sirven de base para su formación se llaman primitivas, y las resultantes derivadas. Los distintos procedimientos son:

a). Prefijación. Al colocar un prefijo delante de la base léxica de la palabra. Este proceso normalmente conserva la clase de palabra.

 

Prefijos derivados del latín

Prefijos derivados del griego

Prefijo

Significado

Ejemplo

Prefijo

Significado

Ejemplo

a-, ad-

Proximidad

Adrenalina

a-, an-

Privación

Afónico

ab-, abs-

Separación

Abusar

agro-

Campo

Agronomía

bis-, bi-

Dos

Bifurcación

ana-

Contra, sobre

Anatema

circun-

Alrededor

Circunvalación

anfi-

Ambos

Anfibio

cuadr(i)-

Cuatro

Cuadruplicar

cata-

Caída, íntegramente

Cataclismo

ex-

Ha dejado de ser

Exalumno

demo-

Pueblo

Democracia

extra-

Demasiado

Extrovertido

di(a)-

A través de

Diámetro

i-, im-

Privado de

Imposibilitado

end(o)

En el interior

Endometrio

infra-

Debajo de

Intravenoso

epi-

Sobre

Epíteto

inter-

En medio de

Interacción

eu-

Bien

Eufórico

intra-

Adentro

Intravenoso

exo-

Fuera de

Exorcismo

multi-

Numeroso

Multitud

geo-

Tierra

Geología

omni-

Todo

Omnipotente

glos-

Lengua

Glosario

post-

Después

Posterior

hemi-

Medio

Hemisferio

pre-

Delante de

Preoperatorio

hiper-

Exceso

Hiperactivo

radi-o-

Rayo

Radiación

hipo-

Debajo

Hipocresía

retro-

Hacia atrás

Retrógrado

homo-

El mismo

Homogéneo

sub-

Bajo

Subsuelo

para-

Junto a

Paramilitar

ulter-/ultra-

Más allá

Ulterior

peri-

Alrededor

Periferia

yuxta-

Junto a

Yuxtaposición

pro-

Delante

Proponer

b). Sufijación. Procedimiento por el que se adjunta un sufijo tras la base léxica. Este proceso suele modificar la clase de palabra. Hay también sufijos especializados, como los gentilicios «–án; ano/ana; -és/esa; -ense; -eño/eña; -ita; -ego/-ega; -ota; -ino/ina; -í».

 

Sufijos de origen latino

Sufijos de origen griego

Vocablo

Significado

Ejemplo

Vocablo

Significado

Ejemplo

Aceo

Pertenencia

Crustáceo

Atra/atría

Curación

Pediatría

Cida

Que mata

Homicida

Céfalo

Cabeza

Acéfalo

Cola

Cultivo

Agrícola

Cosmo

Mundo

Macrocosmos

Cultura

Arte de cultivar

Agricultura

Dromo

Carrera

Autódromo

Ducción

Que conduce

Deducción

Edro

Cara/base

Hexaedro

Fero

Que lleva

Mamífero

Fago

Comer

Esófago

Forme

Con forma de

Deforme

Fobia

Miedo

Claustrofobia

Fuga-o

Que huye

Prófugo

Grafía

Escribir

Taquigrafía

Or

Formar nombres

Doctor

Itis

Inflamación

Hepatitis

Paro

Que engendra

Vivíparo

Lito

Piedra

Monolito

Pedo

Que tiene pies

Bípedo

Logía

Ciencia

Geología

Peto

Se dirige hacia

Parapeto

Metro

Medida

Decámetro

Sono

Sonido

Dísono

Polis

Ciudad

Metrópolis

Triz

Agente

Institutriz

Sofía

Sabiduría

Filosofía

Voro

Comer

Herbívoro

Terapia

Tratamiento

Hidroterapia

 

-Composición. Las palabras compuestas se forman a partir de la combinación de dos o más raíces o bases léxicas, que pueden ser simples «salvavidas, boquiabierto» o compuestas «filología». Hay dos tipos de palabras compuestas:

a). Propias o léxicas: son los que se escriben en una sola palabra (lavavajillas, cortacésped, hipódromo).

b). Impropias o sintagmáticas: que se escriben por separado (hora punta, mesa camilla).

Lo frecuente es que se sumen dos lexemas, pero hay casos con tres (electro+cardio+grama), o más. También hay palabras compuestas que provienen de lexías formadas por aposición especificativa (coche cama). Los más usuales son:

  • Nombre + nombre: bocacalle, sueldo base, casa cuna, motocarro, hombre lobo.
  • Adjetivo + nombre: extremaunción, medianoche, salvoconducto, bajorrelieve.
  • Nombre + adj.: aguamarina, camposanto, pasodoble, pelirrojo, boquiabierto.
  • Pronombre + verbo: cualquiera, quehacer, quienquiera.
  • Verbo + nombre: sacacorchos, abrelatas, aguafiestas.
  • Adjetivo + adj.: sordomudo, agridulce, altibajo.
  • Nombre + verbo: hispanohablante.
  • Adverbio + adj.: biempensante.

Otros tipos de formación de palabras son las reducciones o acortamientos informales «profe», la acronimia o siglas de una palabra (EMT), o palabras que se funden (ofimática), oficina + informática.

Las palabras actúan de tres formas diferentes, y son fundamentales para entender cómo funcionan en la comunicación y la representación de la realidad. Las tres formas son:

  • Como símbolo-objeto: Representan un concepto o entidad, permitiendo la comunicación de ideas.
  • Como atributo de objeto: Se utilizan para describir características de un objeto, facilitando la identificación.
  • Como objetos en sí mismo: Se utilizan para referirse directamente a sí mismas, como en el caso de los signos lingüísticos, donde el significante y el significado son dos aspectos de la misma unidad.

LOS ECLIPSES

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