domingo, 27 de marzo de 2022

NECESIDAD - DESEO


El ser humano a lo largo de su vida experimenta diferentes tipos de carencias, algunas vitales para seguir adelante y subsistir, por ello no se pueden ignorar, ni aplazar, mientras que otras son absolutamente prescindibles.

El DRAE la define como, un impulso irresistible que hace que las causas obren infaliblemente en un sentido; o como una carencia de las cosas necesarias para conservar la vida.

El ser humano busca siempre algún tipo de satisfacción, y una necesidad o un deseo responde a esa búsqueda de gratificación. A veces estos dos conceptos se utilizan como sinónimos, pero mientras que la necesidad se refiere a cosas vitales, el deseo es un anhelo que tenemos cuando deseamos saciar un gusto. Hay que identificar los deseos y necesidades ya que un coche puede ser un deseo para uno y una necesidad para otro.

La necesidad no se crea (el deseo sí), es una sensación generada por el organismo a nivel psicofisiológico. Las necesidades varían en función de la edad (el niño piensa en un juguete y el adulto en un coche). Pueden ser ilimitadas, crearse de manera constante, eliminarse y reaparecer.

La necesidad es la falta de algo indispensable para la existencia, el bienestar o el desarrollo de una persona, grupo u organización. Satisfacer una necesidad es esencial y, si no se logra, puede provocar consecuencias negativas como malestar, disfunción e incluso poner en riesgo la vida.

Es el impulso surgido de una tensión debido a una falta esencial para el bienestar físico, emocional o social que motiva a buscar su satisfacción.

Es todo lo que no puede ser de otra manera (lógica), lo que está determinado por leyes naturales (empírica), o por requisitos técnicos y sociales.

Para la economía (ciencia que estudia cómo administrar recursos escasos frente a una demanda constante) las necesidades son infinitas e ilimitadas, nunca dejan de surgir, mientras que los recursos disponibles para satisfacerlas son finitos.

Para H. Murray, la necesidad representa una fuerza movilizadora que conduce a cambiar una situación insatisfactoria, que puede ser provocada por un estado interno como el hambre.

Para A. Maslow, es una fuerza motivadora generada por un estado de carencia, y señaló que si se satisfacen las básicas surgen otras. Su pirámide consta de cinco niveles jerárquicos, con las necesidades básicas o primarias que requieren para su satisfacción un ciclo motivador relativamente corto, en contraposición con las necesidades superiores que requieren de un ciclo más largo. Luego sitúa las secundarias y necesarias para una mejor calidad de vida, y por último las terciarias o complejas que incluyen el reconocimiento social del individuo o la pertenencia a un grupo.

La pirámide distingue entre necesidades fisiológicas, de seguridad, de afiliación, de reconocimiento y de autorrealización. Las cinco categorías son:

-Fisiológicas, básicas, primarias o de subsistencia. Están en la base de la pirámide y representan el primer peldaño imprescindibles para sobrevivir. Son las primeras que deben satisfacerse y si no se saldan, resulta imposible subir a un peldaño superior. Es por ello que la situación de vulnerabilidad que genera la imposibilidad de satisfacerlas de manera continua resulta, tanto a escala individual como comunitaria una situación alarmante. Son la respiración, sueño y descanso, alimento, beber, eliminar desechos, abrigarse y las funciones biológicas para subsistir y perpetuar la especie. Al ser esenciales si no se satisfacen, se producen problemas de salud, dificultades en el desarrollo y conflictos sociales. Su nivel de satisfacción sirve de indicador para distinguir entre los distintos estratos sociales.

-De seguridad o protección: Una vez satisfechas las primarias, el segundo escalón es el de las necesidades vinculadas con la defensa y la seguridad del individuo frente a peligros físicos y emocionales. Incluyen seguridad física y financiera, protección frente a amenazas externas y acceso a servicios de salud, casa, estabilidad laboral y la dignidad. Su merma acarrea baja autoestima e idea de inferioridad.

-De afiliación o social: Se dan al establecer vínculos con el entorno social. Apunta a la inclusión del individuo en una comunidad humana por nuestra naturaleza gregaria y tribal. Tienen que ver con el desarrollo social, desde la pareja, los amigos, la familia o la necesidad de pertenencia a un grupo o comunidad, el reconocimiento personal, la reputación y el respeto por los demás. Se expresan con sentimientos como el amor, la camaradería o la solidaridad.

-De reconocimiento o estima: Su merma hace sentirse infravalorado. Se centran en el respeto propio y de los demás, el éxito y el prestigio. Tienen que ver con la validación social por parte de los demás miembros de la comunidad, tanto de nuestras acciones como de nuestra forma de ser, y por tanto, con el autoconcepto de nosotros mismos. Surgen cuando el individuo forma parte de un grupo y busca ser valorado. Las necesidades de estima Maslow las subclasificó en dos categorías:

  • La estima alta, vinculada con el amor propio y los sentimientos de confianza, independencia, autoestima y libertad.
  • La baja, vinculada al respeto a los demás, la necesidad de atención, de reconocimiento ajeno y todo lo vinculado con el estatus social.

-De autorrealización o del yo: Son las más elevadas, profundas, abstractas y complejas, y tienen que ver con la autoevaluación de la vida en función de un propósito (de felicidad o de éxito) y con el desarrollo personal, e incluye la creatividad, búsqueda de sentido y metas personales, la necesidad de crecer, progresar y desarrollar las capacidades. Tienen que ver con la autorrealización moral, espiritual o creativa, la autorrealización, motivación de crecimiento, o necesidad de ser. Es el nivel más difícil de definir, porque son objetivos muy abstractos que se consiguen en periodos largos, y además cada individuo tiene necesidades de autorrealización diferentes.

Necesidades primarias. Son las necesidades básicas que nacen con la persona. Provocan impulsos involuntarios de origen psicofisiológico, creados por la ausencia de algo esencial para la vida, y por tanto deben ser atendidas con prontitud para mantener la homeostasis del organismo. Las necesidades básicas, esenciales o fundamentales son los requisitos mínimos que deben cumplirse para sobrevivir. Son propias y compartidas por toda la humanidad. Mientras que lo que nos diferencia, serían las acciones que llevamos a cabo para satisfacerlas. Estas necesidades son infinitas e ilimitadas, es decir, no cesan nunca de reproducirse, mientras que los recursos necesarios para su satisfacción son limitados y finitos.

Se relacionan con los derechos humanos, y su carencia es un índice o método que se utiliza para determinar la escasez básica que existe en una población determinada y para identificar, calificar y medir algunas dimensiones de la pobreza estructural, pues quienes son incapaces de proveerse de dichas necesidades son quienes más abajo están en la pirámide social.

No existe un criterio único respecto a cuántas o cuáles son, unos autores plantean que son pocas, pero infinitas e insaciables, y otros entienden que son pocas, finitas y clasificables, pero todos coinciden en que son:

  • Interdependientes. Es necesario que todas ellas estén cubiertas, pues la carencia de una afecta a las demás.
  • Inalienables. No pueden ser vendidas, compradas o intercambiadas, y menos empleadas con usura por unos pocos.
  • Universales. Propia del ser humano, con independencia de su lugar de nacimiento, cultura, etnia o momento histórico.
  • Simultáneas. Se requiere de todas a la vez, y la satisfacción de una sola no hace que las demás dejen de ser urgentes.
  • Complementarias. Se dan simultáneamente, si falla una fallan las otras, pues no se puede existir con una sola satisfecha.

Las necesidades básicas coinciden con las necesidades humanas fundamentales propuestas por A. M. Max-Neef. Mientras, otros expertos consideran que las necesidades básicas serían las que se incluyen en los primeros peldaños de la pirámide de A. Maslow. Dicha pirámide fue creada como una escala para medir el grado de urgencia de las necesidades humanas. En ese camino ascendente es imposible subir de un peldaño al siguiente hasta que las necesidades del peldaño previo no están satisfechas.

Una de las clasificaciones de las necesidades humanas más conocida es la de A. M. Max-Neef, que enumera e identifica nueve.

  • Subsistencia. Necesidad de vivir. Por lo que buscamos alimentación, higiene, salud y un lugar donde desarrollar nuestra actividad diaria.
  • Protección. Sentirse seguro en nuestro entorno, con el apoyo social y estatal, seguridad económica, necesidad de abrigo, familia...
  • Afecto. Sentirse querido, respetado, entendido y con la capacidad de expresarse. Con relaciones de amor filial, romántico, amistad…
  • Entendimiento. Para comprender el entorno, con la curiosidad como principal arma, el estudio, el arte, la ciencia…
  • Participación. Necesidad de participar en actividades y sentirnos parte de algo. Se cubre con el trabajo y otras actividades.
  • Ocio. Para desarrollar las capacidades e ideas y disfrutar del medio, con juegos, deportes y toda clase de actividades artísticas o lúdicas.
  • Creación. Necesidad de interpretar o crear algo nuevo. Esta cubre desde el trabajo hasta el deporte, asociaciones de todo tipo…
  • Identidad. Necesidad de identificarnos con otros, sentirnos parte de algo y a la vez únicos.
  • Libertad. Para la autonomía y toma de decisiones, con la capacidad de arriesgarse, oponerse o afiliarse, según la necesidad.

En la pirámide de Maslow se establecen distintos niveles jerárquicos para organizar las necesidades humanas, desde las más prioritarias (en la base de la misma, con las fundamentales compartidas por toda la especie) hasta las más accesorias (en la cúspide, las cuales son menos urgentes y más abstractas). Además cuando se logran las básicas, el ser humano genera de forma sucesiva otras.

  • En la base se sitúan las necesidades fisiológicas, como la respiración, alimentación, sueño, sexo, etc.
  • En un segundo nivel, se encuentran las necesidades de seguridad: protección, estabilidad, vivienda, trabajo, etc.
  • En el tercer nivel está la afiliación o aceptación social: amor, amistad, familia, actividades en grupo, etc.
  • En el cuarto nivel se sitúan las necesidades de reconocimiento: confianza, autoestima, éxito, estatus, etc.
  • En el quinto y último la autorrealización o desarrollo de las capacidades.

Las necesidades humanas pueden clasificarse según:

Su origen o fuente de la que provienen las necesidades, se puede distinguir entre necesidades:

  • Primarias o biológicas. Indispensables para la supervivencia física y la salud inmediata.
  • Fundamentales o sociales. Esenciales para el desarrollo integral de la persona. Están determinadas por la vida en sociedad.
  • Secundarias o suplementarias. Surgen al ser cubiertas las necesidades anteriores. Varían según la época y el contexto cultural.

Su importancia económica, y según la necesidad de recursos o no, las hay:

  • Económicas. Su satisfacción implica una actividad económica. Por ejemplo, producir, transportar y comprar alimentos.
  • No económicas. Se satisfacen sin recurrir a mecanismos productivos (respirar aire puro o recibir afecto de un ser querido).

Necesidades secundarias. A medida que se satisfacen las primarias, surgen otras relacionadas en el desarrollo personal. Varían de una cultura a otra, entre individuos y entre una época y otra. Aumentan el estado de bienestar psicofisiológico del individuo, y son:

  • Seguridad (personal y familiar).
  • Comunicación (el hombre es un ser social por naturaleza).
  • Salud (estado completo de bienestar físico, mental y social).
  • Ocio: para reflexionar, disfrutar, inventar, componer, interpretar, y disponer del tiempo libre y el descanso.
  • Afecto: es la necesidad de amor y aceptación por el otro (el hombre se basa en emociones y sentimientos).
  • Identidad: necesidad de tener un nombre, una historia e identificación propios, y el reconocimiento formal por parte de los demás.

Necesidades terciarias. Son las vinculadas a la vida comunitaria y a las relaciones personales. Reflejan la dimensión relacional del ser humano y expresan su necesidad de pertenencia, integración y reconocimiento dentro de una sociedad. Como seres sociales, las personas tendemos a vivir en comunidad y nuestro bienestar depende, en gran medida, de la calidad de nuestras interacciones sociales. Por eso, satisfacerlas es clave para el bienestar emocional, la identidad personal y colectiva, el equilibrio emocional y la construcción de la identidad. Se pueden clasificar en:

  • Individuales. Referidas al bienestar personal, aunque, en ocasiones, puedan entrar en conflicto con las necesidades del grupo.
  • Colectivas. Afectan a una comunidad o sociedad, incluso si entran en conflicto con intereses individuales.

Desde un enfoque integral, las necesidades sociales se organizan en cuatro categorías: supervivencia, integración, autonomía e identidad. Son los requerimientos comunes de una sociedad, en relación con los medios necesarios y útiles para su existencia y desarrollo, al basarse en aspectos sociales, de convivencia y reconocimiento social. La respuesta a estas necesidades supone la satisfacción temporal o permanente de las necesidades de la población, por ello se usan en programas de desarrollo y para medir el nivel de bienestar de una determinada población. Son:

  • Recibir el cariño y el afecto de la familia y los seres queridos.
  • Establecer relaciones de pareja para vivir en común y compartir intereses.
  • Generar buenas relaciones en el trabajo donde se premie la consecución de objetivos y la labor realizada.
  • Ser una persona respetada socialmente, y vivir en una sociedad justa donde prime ese sentimiento y seguridad.
  • Poder ser responsable de las acciones generadas por uno mismo, y participar en actividades solidarias y humanitarias.
  • Participación: como ser parte activa de la sociedad o grupo, formarse, tener un oficio, velar por los intereses, conocer gente afín.

El deseo es lo que sentimos cuando anhelamos algo, para saciar un gusto que conmueve nuestros sentidos. Una emoción genera un sentimiento y este un deseo. Es un movimiento afectivo hacia algo que se apetece. El deseo nace de un recuerdo o una proyección que se disfrutó. La mayoría de expertos, al definir deseo, coinciden en la naturaleza caprichosa y a veces excesiva que rodea a la mayoría de ellos, y todos están de acuerdo en que un deseo nunca representa una necesidad básica.

Hay diferentes tipos, por un lado, deseos materiales, afectivos, o incluso deseos asociados a gustos que una persona quiere darse, como comer un helado. Steven Reiss encontró 16 tipos de deseos que motivan y explican el comportamiento humano: Aceptación. Curiosidad. Alimento. Familia. Honor. Idealismo. Independencia. Orden. Actividad física. Poder. Amor romántico. Ahorro. Contacto social. Estatus. Tranquilidad. Venganza.

Que una persona tenga mucha sed y necesite beber agua, implica una necesidad, pero si tiene antojo de beber agua con gas, lo que siente es más bien un deseo.

Es importante encontrar el equilibrio entre los deseos y las necesidades, porque si bien las necesidades siempre tienen prioridad, y las no satisfechas influyen en el comportamiento personal, la satisfacción de algunos deseos ayuda a sentirnos mejor, pues están ligados a la frustración, insatisfacción, plenitud y felicidad. El deseo se crea, fomenta y moldea con el marketing, por ello tendremos cuidado con la mercadotecnia.


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