Las nubes son
agrupaciones de gotas de agua suspendidas en la atmósfera, que se hacen
visibles al alcanzar ciertas concentraciones, dándonos la información del clima
que hará en las próximas horas.
Su proceso de
formación comienza cuando el sol calienta la superficie de la Tierra. Al
calentarse el aire se hace menos denso y asciende, y las capas de abajo las
ocupa un aire más frío y denso. Pero a medida que este aire cálido asciende, se
va enfriando, y al llegar a una capa lo bastante fría, se
condensa y forma minúsculas gotas de agua y partículas de
hielo que quedan suspendidas en el aire gracias a las corrientes
verticales y a su pequeño tamaño (0,004-0,1 mm). Al estar en suspensión, su
movimiento errático las hace chocar y agruparse, aumentando de grosor y
provocando precipitaciones.
Para su formación
se han de dar unos procesos como: Calentamiento de la superficie.
Montañas. Masas de aire que confluyen, así las que se forman con aire en reposo
aparecen formadas en capas o estratos, mientras que las que se forman con
grandes corrientes de aire, poseen mucho desarrollo vertical, siendo estas las
causantes de precipitaciones y tormentas. Frentes fríos o calientes, ya
que hay nubes que se forman a altas temperaturas y otras a bajas, además de
influir en su espesura, siendo mayor en las formadas a temperaturas frías,
llegando a formar cristales de hielo.
Las nubes son
blancas porque cuando en sus gotitas de agua o hielo incide la luz solar,
esta se dispersa en todos los colores por igual y llega a nuestros ojos como
luz blanca. Sin embargo, cuanto más cargadas de agua estén más luz solar
filtran y parecen más oscuras. Al atardecer se vuelven rojas y naranjas
debido a la absorción del azul de la gruesa capa atmosférica que los rayos
de luz tienen que atravesar en los momentos crepusculares.
El 50 % del planeta
está cubierto de nubes y estas son la forma que tiene el cielo de trasladar
agua de un lugar a otro. El agua en la tierra se evapora y se convierte en
vapor de agua que se eleva, se enfría y se vuelve a transformar en gotitas de
agua. Cuando se juntan una cantidad suficiente, se forma una nube. Las gotitas
se juntan y forman otras más grandes que caen a la tierra como lluvia, nieve,
aguanieve o granizo.
Las nubes se forman
por el enfriamiento del aire, que provoca la condensación del vapor de agua
invisible, en gotitas de hielo visibles.
El aire caliente
contiene mayor cantidad de vapor de agua que el fresco. Cuando el aire se
refresca ya no puede sostener todo el vapor de agua que sostenía al estar
caliente. Este vapor de agua adicional comienza a condensarse en forma de gotas
de agua.
Su aspecto depende
de la naturaleza, dimensión, distribución de las gotas o cristales de hielo que
las forman y de la luz que reciben.
Se clasifican
por su forma, altura que ocupa, tamaño, modo de formación, velocidad y
dirección en que se mueve, etc.
Por su forma, se
consideran cuatro formas básicas:
Numbiformes: se caracterizan por generar precipitaciones de moderadas a
fuertes.
Cirriformes: son nubes elevadas con forma de penachos y compuestas por
cristales de hielo.
Estratiformes: son blanquecinas y grandes, pudiendo ocasionar
precipitaciones leves de lluvia o nieve.
Cúmuliformes: son de agua o hielo. Ascienden con lentitud, y generan lluvia
intensa, pero de carácter local.
Según su
altura, podemos clasificarlas en tres grupos de nubes en las regiones
templadas:
Altas (5-13 Km). Al formarse tan altas la temperatura es muy baja, por lo
que principalmente están formadas por cristales de hielo. Suelen ser delgadas y
muy blancas. Son los cirros, cirrostratos, y cirrocúmulos.
Medias (2-7 Km). Se componen, en general, por gotas de agua, aunque si la
temperatura es baja puede contener cristales de hielo. Son los altocúmulos,
altoestratos, nimbostratos.
Bajas (0-2 Km). Lo habitual es que estén formadas de agua, pero al
formarse tan bajas, en los climas fríos pueden contener partículas de nieve o
hielo. Son los estratos, y estratocúmulos.
Las nubes de
desarrollo vertical se ubican a alturas mayores o iguales a su dimensión
horizontal. Son muy llamativas y fáciles de reconocer, pues su base puede
estar muy cerca de la superficie y su desarrollo vertical, puede superar los 10
Km de altitud. Son muy variables en tamaños y producen lluvia (cúmulos y
cumulonimbos).
Nubes altas (entre 5-13 Km).
Cirros. Su nombre proviene del latín “cirrus” (rizo o rizado). Son nubes
separadas, rectas o sinuosas, de aspecto delicado, sedoso, como plumas blancas,
transparentes y sin sombras, con una distribución regular en forma de rayas o
líneas paralelas, pinceladas o brochazos. Al estar a temperatura bajo
cero, incluso en verano, están formadas por cristales de hielo. Uno de sus
extremos está curvado por las corrientes de aire que retuercen y estiran los
cristales de hielo para formar delgadas hebras. Cuando se presentan aislados
son signo de buen tiempo, pero si invaden el cielo y se aprecia como las mueve
el viento, quiere decir que se acercan aires más cálidos con la posibilidad de
que en las próximas 24-36 h. haya un cambio brusco del tiempo, con bajada de la
temperatura y precipitaciones.
Cirrocúmulos. Su nombre proviene de los términos latinos “cirrus” (rizos)
y “cumulus” (acumulación). Forman una capa delgada y continua con
aspecto de una superficie arrugada fina, con forma redondeada como pequeños
copos de algodón, que dan al cielo aspecto aborregado y tupido, con formas de
pequeños granos, fusionados o separados, como una formación de piezas
globulares. Son blancas, delgadas, trasparentes y sin sombras. No provocan
precipitación, pero si aumentan considerablemente suelen preceder a las
tormentas. Son señales de corrientes en chorro y turbulencia. Se componen de
agua y cristales de hielo. Unas veces están formadas por pequeños grupos
de nubes pequeñas y redondas y otras aparecen como alargadas bandas paralelas.
Son poco habituales de ver, suelen aparecer junto a los cirros e indican un
cambio de tiempo en las próximas 12 h. Se diferencian de los:
Cirros y cirrostratos en que son onduladas y subdivididas en
nubes muy pequeñas.
Altocúmulos en que sus elementos son muy pequeños y sin sombreado.
Cirrostratos. Su nombre deriva del latín “cirrus” (rizo)
y “stratus” (extender, cubrir con una capa). Son trasparentes,
siendo difícil distinguir detalles de estructura, fino, fibroso o liso,
blanquecino, presentando ocasionalmente un estriado largo y ancho. Sus bordes
tienen límites definidos y regulares. Cubren el cielo total o parcialmente, y
dejan pasar la luz. Muchas veces se forman después de los cirros. No
precipitan, y preludian la llegada del mal tiempo con tormentas moderadas o
frentes cálidos. Son de cristales de hielo. Se diferencian de los:
Cirros porque se presentan en forma de un velo pálido con una gran
extensión horizontal.
Cirrocúmulos y altocúmulos por la falta de estructuras grandes regulares y
por su apariencia difusa.
Altoestratos por su delgadez y por mostrar efecto de halo.
Las estelas
de vapor. Son creadas por aviones a chorro que vuelan a gran
altura. A pesar de ello también son nubes, pues están compuestas por gotas de
agua condensadas del vapor de agua presente en el escape de los motores a
chorro.
Nubes medias (entre 2-7 Km)
Cúmulos. Su nombre proviene del latín “cumulus” (aglomeración o
montón). Son las típicas nubes de dibujar, aisladas, redondeadas, densas,
esponjosas, que dejan ver parte del cielo. Se puede observar cómo crecen y
cambian de forma y tamaño. Producen bonitas puestas de sol. Presentan una base
plana y paralela al suelo, y una parte superior con protuberancias de gran
tamaño que se deforman continuamente. Se componen principalmente de gotas de
agua y se forman con poca humedad y poco movimiento del aire, aunque pueden
generar aguaceros y tormentas. Tapan el sol. Se asocian al buen tiempo, siendo
formaciones típicas en los meses de verano, sobre todo cuando hay poca humedad
ambiental y poco movimiento vertical del aire. Con mucha humedad y fuertes
corrientes ascendentes, pueden adquirir gran tamaño llegando a originar
tormentas y aguaceros intensos. Son frecuentes sobre tierra durante el día y
sobre el agua en la noche. Se caracterizan por:
Su aspecto denso algodonoso.
Sus contornos definidos en forma de montículos, cúpulas o torres
ascendentes.
Su color blanco y brillante en los bordes superiores con una tonalidad
oscura en la base.
Su evolución marcadamente vertical.
Se diferencian de
los altocúmulos y estratocúmulos porque los cúmulos están separados y tienen
forma de domo. Si se presenta con lluvia es del estilo de llovizna, no viene
acompañada de rayos, truenos o granizada.
Cumulonimbos. Su nombre deriva del latín "cumulo" (acumulación) y
"nimbus" (nube oscura o lluviosa). Son nubes densas, pesadas y
grandes que preceden el mal tiempo, típicas de los chubascos, tormentas
eléctricas, tornados, granizos y nieve. Se forman en días calurosos cuando el
aire caliente y húmedo se eleva mucho. A veces los vientos dentro de la nube
elevan las gotas de agua y se congelan. Cuando estas gotas de hielo vuelven a
bajar, se recubren con una nueva capa de agua y se elevan otra vez para
congelarse, finalmente, se tornan demasiado pesadas para permanecer en la nube y
caen en forma de granizo. Presenta una estructura lisa (sobre todo la región
superior), algo fibrosa o estriada y casi siempre aplanada donde se observan
diferentes intensidades del color gris. La turbulencia en los alrededores de
estas nubes es muy fuerte, por lo que los aviones deben evitarlas. Por debajo
de la base de esta nube, a menudo muy oscura, existen nubes bajas desgarradas,
soldadas o no con ella. Precipitan, a veces, en forma de regueros verticales u
oblicuos (virga o cuerda) que no alcanzan el suelo. Tienen un desarrollo
vertical muy marcado que da la impresión de farallones montañosos y cuya
cúspide puede tener la forma de un hongo o yunque de gran dimensión. Los
cúmulos que crecen mucho llegan a formar cumulonimbos. Se encuentran a poco más
de 500 metros del suelo y su parte superior supera los 10 Km. Son nubes muy
grises que tapan el sol.
Se distingue de los
nimbostratos en que la lluvia es de tipo llovizna y puede venir acompañada de
rayos, truenos y granizo.
Altoestratos. Su nombre deriva del latín “altum” (altura) y “stratus”
(extender). Son capas delgadas y uniformes de nubes con manchones irregulares,
algunas zonas densas, base alisada y gran extensión horizontal. Presagian
lluvia fina y pertinaz, o nieve de forma leve y continua, con descenso de la
temperatura. Está compuesta de gotas muy frías y cristales de hielo. Capa
nubosa, grisácea o azulada, con aspecto estriado, que cubre el cielo total
o parcialmente, pero con partes delgadas que dejan ver el sol
vagamente. Están asociados a frentes cálidos. Aunque suelen confundirse
con los cirrostratos, hay dos características que permiten diferenciarlos: no
generan un halo, ni sombras en la superficie terrestre.
Altocúmulos. Su nombre deriva del latín “altum” (altura) y “cumulus”
(acumulación, montón). Se componen, principalmente, de gotas de agua, por lo
que tienen una baja transparencia. Son nubes que vienen en grupos, con manchas
blancas o grises, de formas redondas, presencia de láminas, y entre nube y nube
se observa el cielo. Parecen copos de tamaño mediano y estructura irregular,
con sombras entre los copos, y ondulaciones o estrías de forma ordenada en su
parte inferior. A veces aparecen en forma de masas esponjosas color blanco como
olas, con elementos en forma de losa o guijarros y gotas de agua (el popular
cielo empedrado). Adoptan la apariencia de pequeñas masas enrolladas. Si
aparecen en las primeras horas de días húmedos y cálidos, acostumbran a significar
tormenta para las últimas horas del día. Indican que empieza el mal tiempo y
suelen preceder a tormentas y lluvia intensas. Los altocúmulos aislados
son indicadores de buen tiempo, y rara vez producen lluvia. Cuando
van en aumento o mezclados con altoestratos indican la proximidad de un
frente o borrasca, con precipitaciones débiles. Los altocúmulos a veces se
pueden confundir con cirrocúmulos, pero si tienen sombreado son altocúmulos. Se
parecen a los cirrocúmulos en su forma de tapiz con cierto patrón regular, pero
se diferencian de ellos porque los altocúmulos tienden a ofrecer una parte más
oscura y otra más clara.
Nubes bajas (entre 0-2 km)
Nimbostratos. Su nombre deriva del latín “nimbus” (nube lluviosa), y “stratum"
(extender, cubrir con una capa). Son nubes de capa regular, nubosa, sombría,
espesa. Se asocian a frentes cálidos y suelen ocasionar lluvias
continuas y a veces intensas. Por debajo de la capa, existen nubes bajas
desgarradas, soldadas o no con ella. Son típicas de lluvia de primavera y
verano y de nieve durante el invierno. Constituido por gotas de agua, copos y
cristales de nieve. Se presentan con vientos fuertes, y se caracterizan por:
Ser una capa de nubes grises, a menudo oscuras.
Su apariencia difusa por la lluvia o nieve que cae al suelo.
Ser densa y opaca, y lo suficientemente gruesa como para tapar el sol.
Aparecer como iluminada desde el interior.
Cubrir una gran área del firmamento horizontal y verticalmente.
Se desarrollan a
partir del engrosamiento de los altoestratos, pero tienen un color gris más
oscuro que los altoestratos.
Estratocúmulos. Su nombre deriva del latín “stratus” (extedido) y “cumulus”
(acumulación). Se pueden forman a partir de altocúmulos o nimbostratos.
Son capas de nubes con estructura ondulada o aborregada, con partes oscuras,
compuestos por losas o guijarros, de aspecto no fibroso, excepto cuando en su
parte inferior se forman regueros de precipitaciones verticales u oblicuas
(virga o cuerda) que no alcanzan el suelo. Su base es irregular y eso permite
distinguirla de los cúmulos. Producen lloviznas ligeras y continuas. Aparecen
en grupos alineados a lo largo del cielo como cilindros o largas bandas
paralelas, pudiendo cubrir gran parte del cielo. No indican cambios de tiempo,
y se asocian a buen tiempo cuando en verano aparecen a media tarde. Rara vez
aportan lluvia, salvo cuando se transforman en nimbostratos. Forman una capa de
parches o filas de masas redondeadas y revueltas, dejando ver el cielo entre
ellas. Aunque son similares a los altocúmulos, no generan lluvia ni nieve. Son
de un color gris oscuro y se pueden observar en las puestas de sol. Los
estratocúmulos se diferencian de los:
Cirrostratos por ser más opacos.
Cúmulos, en que los elementos usualmente ocurren en grupos o parches y
generalmente tiene topes planos.
Su apariencia es
similar a la del altocúmulo, pero debido a su bajo nivel sus elementos se ven
más grandes y suaves. Forman los "caminos de las nubes",
orientadas en ángulo recto a la dirección del viento y movimiento de las nubes.
Estratos. Su nombre proviene del latín “stratus” (extendido). Parecen un
banco de neblina grisácea sin una estructura definida o regular, con manchones
de diferente grado de opacidad y variaciones de gris, que cubren uniformemente
el cielo. Durante el otoño e invierno pueden permanecer en el cielo todo el día
dándole un aspecto triste. Durante la primavera y principios del verano
aparecen durante la madrugada dispersándose luego, lo que indica buen tiempo.
Como son tan delgados, rara vez producen lluvia o nieve y dejan ver bien el
contorno del sol. Son nubes muy bajas, originándose desde alturas cercanas al
suelo hasta los 800 m. No produce fenómenos de halo, salvo en algunas ocasiones
a muy bajas temperaturas. Constituido por gotas de agua que se convierten en
cristales de hielo a temperatura muy baja. La neblina baja y gris es más oscuro
que el de los altoestratos que no llega a descender hasta el
suelo. Cuando producen nieblas suelen estar asociados a tiempo
anticiclónico. Si aparecen debajo de los altoestratos o nimbostratos
se asocian a un frente cálido y pueden dejar lloviznas. Se suelen formar
por ascensión orográfica o por el suave deslizamiento de aire cálido y húmedo
sobre aire frio y seco. Los estratos pueden desarrollarse a partir de
estratocúmulos. se distinguen de altoestratos por el hecho de que no difumina
el borde del Sol. Cuando las nubes son finas pueden producir una corona
alrededor del sol o luna. Si produce lluvia o nieve se denomina nimbostratos.
Las
nubes Kelvin-Helmholtz parecen olas rompientes.
Se desarrollan cerca de montañas o colinas elevadas. El viento que es desviado
hacia arriba y sobre una barrera, como una montaña, continúa fluyendo en el
aire en un patrón en forma de onda. Los patrones complejos de evaporación y
condensación crean los topes con nubes y los valles despejados de las ondas.
Las lenticulares u ondas estacionarias, son nubes orográficas que se
forman con viento descendiente de un obstáculo en la trayectoria de una
corriente de aire fuerte. Tienen forma de lentes, almendras o platillos
voladores. Obtienen su forma debido a las colinas o simplemente al modo en que
el aire se eleva sobre el terreno plano.
Mammatos. Son en realidad altocúmulos, cirros, cumulonimbos u otros tipos de nubes
que tienen forma de morral colgando de su parte inferior que asemejan ubres.
La puesta del Sol resalta las formas de estas nubes.
Entrada refundida de otra realizada en el 2015.
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