Oír es percibir la vibración que un cuerpo o una reacción desencadena en el aire u otros medios a nuestro alrededor.
La audición es un
sentido pasivo y complejo, difícilmente controlable o suprimible sin ayuda
externa. Su función es alertar sobre la presencia de lo que ocurre alrededor, a
una distancia que permite al individuo prepararse ante una posible amenaza. Es
necesaria para el principal y más eficaz mecanismo de comunicación, que es el
habla. La audición involucra elementos externos y procesos fisiológicos con dos
sistemas auditivos:
- Periférico. Es el oído que capta los sonidos.
- Central. Es el S. nervioso que los interpreta.
El oído procesa la información más rápidamente que el sentido de la vista. Capta sonidos con una frecuencia de entre 20 y 20.000 hercios (0-130 decibelios). Por encima del valor máximo puede sufrir daños severos. La pérdida de audición sucede por la destrucción permanente de las células ciliadas de la cóclea, pues son muy frágiles frente a vibraciones de gran intensidad. Cuando damos vueltas sobre nosotros rápidamente y de repente paramos, vemos que todo sigue dando vueltas por unos segundos. Esto es porque el líquido dentro del vestíbulo y los conductos semicirculares siguen moviéndose y el cerebro interpreta esto como si aún estuviésemos dando vueltas.
Su funciones principales son la audición (transformar las ondas sonoras en señales eléctricas que el cerebro interpreta) y el equilibrio (el oído interno detecta los movimientos y posición de la cabeza en relación con la gravedad y envía la información necesaria para que el cuerpo mantenga el equilibrio. Sin él, el cerebro no entendería cómo nos movemos, y el sentido de la vista se resentiría hasta el punto de marearnos de continuo).
Las orejas son los
receptores del sonido que conducen las ondas sonoras por el conducto auditivo
hasta el tímpano, desde donde pasa a una cadena de huesecillos que lo
amplifican y transmiten al oído interno por la ventana oval. Luego el sonido
moviliza los líquidos de la cóclea (perilinfa y endolinfa) y las células
ciliadas de su interior, encargadas de transformar la vibración percibida en
información nerviosa que se envía al cerebro a través del nervio auditivo.
Finalmente, la información nerviosa es recogida por el lóbulo temporal del
cerebro, en donde es procesada y compartida con el resto del cerebro para
producir la reacción adecuada.
1. Oído externo. Cada parte cumple una misión concreta y son:
- La oreja, pabellón auricular o auditivo: es una estructura cartilaginosa cubierta de piel, que recoge las ondas sonoras del entorno y las conduce hacia el tímpano por el conducto auditivo.
- El conducto auditivo externo: es una vía de unos 2,5 cm de longitud que atraviesa el hueso temporal, y conecta el pabellón auricular con el tímpano. Contiene vellosidades y glándulas secretoras de cera para impedir la entrada de cuerpos extraños y prevenir de infecciones y daños.
- El tímpano: es una membrana fina, flexible y semitransparente de poco menos de 1 cm de ancho. Separa el oído externo del medio, y vibra de acuerdo al sonido percibido, cuando recibe las ondas sonoras reconducidas por el conducto auditivo.
2. Oído medio. Es una cavidad llena de aire y separada del conducto auditivo externo por el tímpano, que contiene tres huesecillos que amplifican el sonido y lo transmiten al oído interno. Sus partes son:
- Martillo: el primer huesecillo, adherido al tímpano mediante el músculo tensor. Capta las vibraciones del tímpano y las pasa al yunque.
- Yunque: su función es transmitir las vibraciones del martillo al estribo.
- Estribo (hueso más pequeño del hombre): es el último huesecillo y transmite las vibraciones del yunque a la ventana oval a la que sella. El músculo estapedio posee un tendón que amortigua las vibraciones del estribo para que no se dañe ante sonidos muy fuertes.
- La ventana oval: es una membrana que recubre el orificio de la cóclea, adherida al estribo. Separa el oído medio del interno y transmite las vibraciones del estribo al fluido contenido en la cóclea.
- La trompa de Eustaquio: es un tubo cubierto de mucosa que conecta el oído medio con la nasofaringe, permitiendo que el aire exterior entre al oído medio sin pasar por el tímpano, para mantener la presión del aire equilibrada en ambos lados del tímpano y así evitar daños en él.
3. Oído interno. Tiene dos funciones, convertir las vibraciones mecánicas en impulsos nerviosos, y mantener nuestro equilibrio. Sus partes son:
- La cóclea o caracol: tubo hueco en espiral lleno de endolinfa, y el S. vestibular que regula el equilibrio. Consta tres partes o rampas:
- La vestibular, que termina en la ventana oval y está llena de perilinfa.
- La timpánica termina en la ventana redonda y está llena de perilinfa.
- La media o conducto coclear, está llena de endolinfa, y en su interior se encuentra el órgano de Corti, una estructura compuesta por células sensoriales auditivas (células ciliadas) con filamentos que perciben la energía mecánica de las vibraciones de la endolinfa y los huesecillos y la transforman en impulsos nerviosos gracias al nervio auditivo.
- La ventana redonda: membrana situada bajo la ventana oval, amortigua los cambios de presión en la cóclea de las ondas sonoras.
- El nervio coclear: se encarga de transmitir los impulsos nerviosos generados por las células de la cóclea al cerebro.
- El vestíbulo: es el órgano que contiene receptores de equilibrio, y está compuesto por:
- Sáculo: saco lleno de líquido que contiene células para detectar el movimiento vertical de la cabeza.
- Utrículo: saco lleno de líquido que posee otras células, y se encarga de percibir el movimiento horizontal de la cabeza.
- Conductos semicirculares: son tres conductos, repletos de cilios, con un ángulo de 90º entre sí que captan la rotación de la cabeza. Estos no están llenos de líquidos siempre, sino que unos se llenan más que otros, según los movimientos de la cabeza.
- El nervio vestibular: es el responsable de enviar las señales generadas en el vestíbulo al cerebro, de forma que sabe en todo momento cómo se mueve y rota nuestra cabeza.
La sensación de sentir los oídos tapados o notar una pérdida de audición puede deberse a múltiples causas:
- La acumulación de cerumen y agua en el conducto auditivo.
- Una exposición prolongada ante sonidos intensos.
- Gripe, inflamación, congestión nasal y/o infecciones.
- Épocas de estrés y angustia.
- Bloqueo de la Trompa de Eustaquio, lo que genera un cambio de presión en el oído, provocando una sordera pasajera.
- Infección en la vía respiratoria alta que afecta al oído interno, por ello a veces sentimos una pérdida de equilibrio o vértigo.
Cuidados del oído
- Higiene y limpieza: No introducir objetos, bastoncillos o dedos en el canal auditivo. El cerumen protege el oído y se elimina sola. Si sientes exceso de cera acude a un especialista. Mantén la higiene del pabellón de las orejas, y evita introducir en el canal auditivo sustancias tóxicas, irritantes o de cualquier otra naturaleza. Limpia sólo la parte externa con un paño húmedo.
- Protección contra el ruido: Evita ruidos fuertes y prolongados. Si usas auriculares, mantén el volumen por debajo del 60 % y limita el tiempo de uso.
- Cuidado con el agua: Seca bien tus oídos después de ducharte o nadar. La humedad puede causar infecciones. Usa tapones si te sumerges en piscinas o el mar.
- Medicación y salud general: No te automediques. Algunas gotas o medicamentos pueden dañar el oído si hay una lesión interna. Consulta al médico sobre medicamentos ototóxicos (que afectan a la audición).
- Estilo de vida saludable: Ten una dieta equilibrada rica en vit. A, C, E, zinc y magnesio. Evita el estrés excesivo, que puede agravar el tinnitus.
- Revisión médica: Hazte chequeos periódicos, especialmente si notas zumbidos, dolor o pérdida de audición. Visita al doctor en caso de alteraciones auditivas o dolencias de cualquier tipo. Las infecciones auditivas pueden ser fuente de pérdida de audición.
La alimentación
influye en la salud auditiva, ya que ciertos nutrientes protegen el oído
interno, mejoran la circulación y previenen daños celulares:
- Omega-3. Mejora el flujo sanguíneo del oído interno y reduce el riesgo de pérdida auditiva relacionada con la edad. Salmón, sardinas, atún, nuez.
- Vitaminas A, C y E: Actúan como antioxidantes, protegiendo las células auditivas del daño oxidativo. Vit. C en cítricos, naranja, fresa, kiwi, pimientos, espinacas. Vit. E: Almendras, semillas de girasol, aguacate.
- Magnesio: Ayuda a prevenir la pérdida auditiva inducida por ruido y regula la presión en el oído interno. Plátano, espinaca, aguacate, frutos secos.
- Zinc: Refuerza el sistema inmunológico y puede prevenir infecciones del oído. Ostras, pollo, garbanzos, semillas de calabaza.
- B12 y ácido fólico: Esenciales para el S. nervioso y la circulación, ayudan a prevenir el tinnitus y la pérdida auditiva. Hígado, huevos, lentejas, brócoli, espárragos.
Alimentos que
pueden perjudicar.
- Exceso de sal: Aumenta la presión en el oído interno, agravando el tinnitus.
- Azúcares refinados: Pueden afectar los nervios auditivos y empeorar los acúfenos.
- Cafeína y alcohol en exceso: Deshidratan y alteran la circulación en el oído.
- Grasas saturadas y ultra procesados: Contribuyen al estrés oxidativo y a la inflamación.
Causas comunes de pérdida auditiva: Envejecimiento. Exposición al ruido. Traumatismos craneales y/o acústicos. Infecciones. Factores congénitos. Acumulación de cerumen. Medicamentos ototóxicos.
Las diferentes
partes del oído pueden verse afectada por problemas específicos.
Oído externo:
- Otitis externa (infección del conducto auditivo, oído de nadador): Dolor, picazón, enrojecimiento, a veces supuración o inflamación visible en la parte externa del oído. Es común tras la exposición prolongada a humedad o agua contaminada.
- Tapón de cerumen: Sensación de oído tapado, pérdida temporal de audición, zumbidos y en ocasiones, dolor o mareos. Se detecta por exploración clínica y la sensación subjetiva de taponamiento.
- Traumatismos/lesiones: Golpes o inserción de objetos pueden causar dolor, sangrado o inflamación visible.
Oído medio:
- Otitis media (infección detrás del tímpano): Dolor intenso, fiebre, posible supuración si el tímpano se perfora, a veces hipoacusia temporal. Frecuente en niños, suele identificarse por la aparición abrupta de dolor y fiebre.
- Perforación timpánica: Dolor agudo seguido de supuración, pérdida auditiva, ruidos (acúfenos) y ocasionales vértigos. Se confirma al observar una ruptura en el tímpano durante la exploración.
- Timpanoesclerosis: Endurecimiento de la membrana timpánica tras infecciones repetidas, con síntomas de pérdida auditiva y, raramente, acúfenos.
- Barotrauma: Dolor por cambios bruscos de presión (al volar), sensación de taponamiento y en casos severos, sangrado.
Oído interno:
- Laberintitis y neuritis vestibular: Mareo intenso, vértigo, náuseas, pérdida de equilibrio, a veces pérdida auditiva y zumbidos. Suele aparecer tras infecciones virales.
- Enfermedad de Ménière: Episodios recurrentes de vértigo, pérdida auditiva fluctuante, acúfenos y sensación de presión en el oído. La identificación suele requerir pruebas audiológicas y valoración clínica de síntomas intermitentes.
- Hipoacusia neurosensorial (pérdida auditiva por daño en oído interno o nervio auditivo): Dificultad para comprender conversaciones, sensación de que la gente habla bajo o murmura, a veces con acúfenos y mareos. El diagnóstico requiere audiometría.
- Acúfenos (tinnitus): Percepción de ruidos (zumbidos, pitidos) sin fuente externa, daño muy frecuente por exposición a ruidos fuertes.
Síntomas de alarma. El dolor persistente, pérdida súbita de audición, supuración, mareos intensos, zumbidos, o sangrado requieren valoración médica urgente. El diagnóstico a veces requiere exploración física (otoscopia), pruebas auditivas (audiometría) y, en casos graves estudios de imagen.
Otitis. Es la
inflamación e infección de la piel y estructuras del oído externo. Es la otitis
de pileta u oído de nadador, que se inicia tras el contacto con agua. Cuando el
líquido permanece en el conducto del oído, reblandece la piel y aumenta la
posibilidad de infección. Sus posibles causas son:
- Daños en la fina capa de piel. Rascarse agresivamente implanta gérmenes en las capas más profundas.
- Lavados excesivos para eliminar el cerumen.
- Condiciones ambientales: Calor y humedad en el verano. Utilización de audífonos y auriculares.
- Enfermedades de la piel que causan prurito (eccemas, psoriasis). Conductos estrechos que retienen agua.
- En general afectan a un solo oído, no es contagiosa y puede presentarse a cualquier edad.
Síntomas comunes:
- Dolor de Oído: Este es el síntoma más evidente y puede ser intenso y constante.
- Fiebre: Es común que los niños presenten fiebre durante una infección de oído, aunque también puede ocurrir en adultos.
- Secreción del oído: Puede haber drenaje de líquido del oído, que puede ser claro, pus o incluso sangre en casos de perforación del tímpano.
- Pérdida temporal de la audición: La acumulación de líquido detrás del tímpano puede causar una disminución temporal de la audición.
- Sensación de presión: Muchas personas experimentan una sensación de presión o plenitud en el oído afectado.
- Mareos o vértigo: En algunos casos, puede haber mareos o una sensación de inestabilidad.
- Acúfenos: Zumbidos o silbidos en los oídos que pueden ser intermitentes o constantes.
- Irritabilidad en niños: Los niños pueden mostrar signos de incomodidad o irritabilidad, especialmente si no pueden expresar su dolor.
Tipos de infección
de otitis.
Oído externo
(otitis externa) u oído de nadador, afecta el canal auditivo externo y puede
causar picazón y enrojecimiento.
- Dolor intenso que suele empeorar al tocar o tirar del pabellón auricular o presionar el trago.
- Picazón en el canal auditivo, a veces precede al dolor.
- Enrojecimiento e hinchazón del canal auditivo o parte externa del oído.
- Supuración: secreción amarillenta, blanquecina o verdosa, a veces densa, oscura, sanguinolenta o con olor desagradable.
- Sensación de taponamiento y disminución de la audición si el conducto se obstruye por pus o inflamación.
- Los ganglios cercanos pueden estar inflamados y doler al tacto. La fiebre es poco frecuente en otitis externa.
Oído medio (otitis
media): es la más común, que puede causar síntomas como:
- Dolor (puede ser intenso y de inicio súbito). Sensación de presión o taponamiento en el oído afectado.
- Disminución de la audición, como si se oyera bajo el agua.
- Fiebre frecuente, sobre todo en niños, aunque también aparece en adultos.
- Secreción si se perfora el tímpano: salida de pus o líquido amarillento o verdoso del oído.
- Malestar general: irritabilidad, dificultad para dormir, pérdida de apetito (más común en niños), supuración tras un resfriado.
- A veces dolor de cabeza o mareos.
Otitis Interna:
Menos común, puede causar vértigo y problemas de equilibrio.