La palabra pensar deriva del latín y significa comparar o estimar.
Pensar es una capacidad condicionada por
el desarrollo neuronal, físico, motriz, el sistema nervioso, el lenguaje y las
costumbres del entorno.
Es la facultad del ser humano por la que
se forma ideas y representaciones de la realidad en la mente, relacionando unas
con otras razonadamente para tomar decisiones. Es una
actividad cognitiva y mental no rutinaria que requiere esfuerzo. Con el proceso
de pensar, somos capaces de analizar, sintetizar y evaluar ideas, conceptos y
experiencias, con la implicación y uso de habilidades mentales como la
percepción, la memoria, el razonamiento, la imaginación y la resolución de
problemas.
El pensamiento pertenece a la psicología
cognitiva (rama de la psicología que se ocupa de los procesos mentales
superiores) que examina el conocimiento, razonamiento, la resolución de
problemas, la toma de decisiones y la comprensión del mundo, con nuestra
memoria y experiencia. El pensamiento convierte al ser humano en organismo
superior al animal, y sólo a través del pensamiento codificamos, procesamos,
almacenamos, recuperamos y analizamos la información, en un proceso que dura
hasta la muerte (se piensa incluso mientras se duerme).
Pensar es el funcionamiento interno de
un individuo, así como una actividad mecánica de la persona. No podemos pensar
sólo en símbolos verbales y matemáticos sino también con gestos y una amplia
variedad de movimientos expresivos, como el encogimiento de hombros, las cejas
arqueadas, la sonrisa, etc. todo el organismo está involucrado en el
pensamiento. Por eso se le llama conversación subvocal.
Pensar es satisfacer una necesidad o
resolver un problema. Siempre se inicia con un problema y finaliza con su
solución. Algunos problemas son fáciles de resolver, otros pueden ser
irresolubles, pero, aun así, creemos. Warren, HC y L. Carmichael definen el
pensamiento como “un proceso simbólico, iniciado por un problema o tarea del
individuo, que implica algunas pruebas y errores, pero bajo la influencia
directora de ese problema y que en última instancia conduce a una conclusión o
solución del problema”.
El concepto de pensamiento hace
referencia a procesos mentales algo abstractos, voluntarios (parte de una orden
racional), o involuntarios (estímulo externo), intencionados y automáticos, mediante
los cuales el individuo desarrolla sus ideas acerca del entorno, los demás o él
mismo, en base a lo que percibe a través de los sentidos.
Su funcionamiento oscila entre dos polos,
el realista (sigue las normas de la lógica y está adaptado a la realidad
exterior) y el imaginativo (al resolver problemas de forma original). La imaginación
representa un término medio entre las conductas intelectuales, dominadas por el
razonamiento lógico, y el pensamiento autístico, que obedece de forma exclusiva
a las leyes de la afectividad.
Su funcionamiento es complejo e involucra múltiples componentes y etapas como:
- Percepción: Comienza con la percepción de estímulos externos o internos por los sentidos y la transmiten al cerebro para su procesamiento.
- Memoria: Una vez que la información es percibida, se almacena en la memoria, y permite recordar experiencias pasadas e interpretar la realidad presente.
- Razonamiento: Etapa clave en la que analiza, relaciona y estructura la información obtenida a través de la percepción y la memoria. Durante esta etapa, se utilizan estrategias como la deducción, la inducción y la abducción para tomar decisiones lógicas.
- Imaginación: Crea imágenes mentales, visualiza escenarios futuros y explora posibles soluciones. Estimula la creatividad y la innovación.
- Resolución de problemas: Consiste en identificar un problema, analizar sus causas y buscar soluciones efectivas. Durante este proceso, se utilizan habilidades como el análisis crítico, la toma de decisiones y el pensamiento lateral.
El pensamiento es la representación o símbolo de la memoria para un propósito. Al ejecutar acciones mentales e implementar decisiones, los individuos se ayudan de representaciones visuales o imágenes mentales de personas u objetos. La activación sistemática de símbolos ayuda a organizar el pensamiento. El pensamiento es una representación simbólica de la conducta abierta. Piaget señala la dependencia del lenguaje respecto al pensamiento, dado que su desarrollo está unido a los estadios evolutivos de aquél. Otros autores supeditan el pensamiento al lenguaje, línea en la que se enmarcan los trabajos de Sapir, que considera la variación de la imagen del mundo en función de los diferentes sistemas lingüísticos, y de Whorf, con su hipótesis del relativismo lingüístico, según la cual las diferencias entre lenguas introducen elementos claves en las formas de pensamiento, por tener el lenguaje un papel primordial en la imagen que nos formamos del mundo. Adam Shaff establece la existencia de una relación mutua entre pensamiento y lenguaje, de tal forma que ambas desempeñan la misma función, que es la base de la cognición humana. En este mismo punto se encuentran los trabajos de Vigotsky y Lenneberg. Hamilton considera tres acepciones de pensamiento:
- El autístico o fantasioso no dirigido. Normal en ocasiones en ciertos sujetos, pero típico en pacientes esquizofrénicos.
- El imaginativo. No va más allá de lo racional o lo posible.
- El racional o conceptual. Intenta resolver un problema.
Harrison y Bramson postularon cinco estilos del pensamiento:
- Los sintéticos tienden a disfrutar del conflicto y preguntarse ¿Qué pasaría si…?
- Los idealistas observan todo el panorama en lugar de un solo componente, además piensan y planean para el futuro.
- Los pragmáticos son los que prefieren hacer “lo que sea que funcione”. Suelen ser creativos y adaptables al cambio.
- Los analistas descomponen los problemas a componentes específicos. Hacen listas con muchos detalles, de forma que sus problemas y sus vidas permanecen de forma ordenada.
- Los realistas son los que tienden a hacer lo que se requiera para resolver un problema. Tienen una gran comprensión del problema y de las herramientas con las que lo pueden solucionar.
Elementos de pensamiento. El pensamiento utiliza herramientas e instrumentos de diversos tipos como:
- Imágenes mentales de las experiencias pasadas. Siempre las visualizamos en su ausencia. Pueden ser auditivas, olfativas, visuales, gustativas, cutáneas o cinestésicas.
- Conceptos. Son la representación mental de una clase de objetos, personas, eventos y cosas que comparten características comunes, así rojo, verde y blanco son los conceptos de colores, pero el verde no es un concepto. Organizan fenómenos complejos en categorías más simples, fácilmente comprensibles y utilizables y ayudan a resolver los problemas.
- Proposiciones. Describen la manipulación mental de estas habilidades cognitivas (lenguajes, imágenes mentales, conceptos) para establecer relaciones significativas con lo que estamos pensando. Las proposiciones forman modelos mentales que guían nuestra estructura de conocimiento con objetos, lugares y eventos del mundo que nos rodea. Mientras que un modelo incorrecto conduce a errores de pensamiento e inacción.
Tipos. Los pensamientos
son muy complejos y, en muchos casos, tan abstractos que encasillarlos en categorías
herméticas supone caer en el reduccionismo. Sin embargo, conocer una clasificación
orientativa de sus tipos es muy útil para comprender mejor la mente humana. Una
actividad se puede presentar de distintos modos, según el tipo de operación
mental que requiera, así hay pensamiento:
- Deductivo. Parte de afirmaciones basadas en ideas abstractas y universales para aplicarlas a casos particulares.
- Inductivo. Se basa en casos particulares y, a partir de ellos, genera conclusiones generales.
- Analítico. Evalúa de manera lógica y razonada cada situación para obtener conclusiones. Se relaciona con el lenguaje, los cálculos matemáticos y la representación de la realidad.
- Lateral o creativo. Crea soluciones originales y únicas ante problemas, mediante la duda de algo que en principio parece ser evidente.
- Suave. Este tipo de pensamiento se caracteriza por utilizar conceptos con unos límites muy difusos, a menudo metafóricos. Actualmente es muy característico de corrientes de pensamiento vinculadas a la filosofía posmoderna o al psicoanálisis.
- Duro o crítico. Este utiliza conceptos lo más definidos posibles, y trata de evitar las contradicciones. Es capaz de evaluar el paradigma con el que se fundan todos los otros pensamientos. Es el tipo de pensamiento que se requiere para el desarrollo científico, tecnológico o de investigación, en los que un ligero matiz en el vocabulario usado puede llevar a conclusiones totalmente erróneas
- Divergente. Con él se establece una división entre dos o más aspectos de una idea, y se explora las posibilidades de mantener esta partición. Trata de abrir tu mente en todas las direcciones (darte cuenta de que las personas pueden incluir lo malo y lo bueno).
- Convergente. Con él nos damos cuenta de que hay diferentes hechos o realidades que encajan entre sí, aunque al principio parecía que no tenían nada en común. Se da cuando ves sólo dos opciones (bueno o malo). Se utiliza para detectar patrones comunes y regularidades, y puede llevar a abstraer un concepto general que explique partes específicas de la realidad. Muy útil en matemáticas (con una respuesta obvia y correcta).
- Mágico. Confiere intenciones a elementos que no cuentan con voluntad ni consciencia propias, y menos aún capacidad para actuar.
- Histórico. Es lineal basado en la memoria, y su esfuerzo está en la acumulación de datos.
- Interrogativo. Se utiliza ante una inquietud, incluye la forma en la que será formulada la pregunta para obtener la respuesta deseada.
- Reflexivo. Implica una gran consideración y análisis de las experiencias y acciones para aprender y mejorar.
- Sistémico. Consideran las interrelaciones y la totalidad de un sistema en lugar de enfocarse sólo en sus partes individuales.
Puedes consultar: Pensamientos.