El vocablo faraón introducido en las lenguas modernas por la Biblia, está tomado de la lengua egipcia (per aa = casa grande), que pasó a la hebrea como (par‘oh), luego a la griega (Faraë), de esta al latín (pharăo, pharaōnis) y finalmente al castellano. El término “casa grande” fue aplicado exclusivamente hasta bien entrado el Imperio Medio (2040-1782 a.C.) al Palacio o Corte como institución, y no al monarca como tal. Pero, a partir de la XVIII dinastía el nombre pasó a designar al rey egipcio en calidad de Su Majestad. Por lo que, el nombre de faraón sólo es correcto a partir del Nuevo Reino (1570-1070 a. C.) con Amenofis IV.
El Antiguo Egipto fue una de las principales civilizaciones agrícolas de la Antigüedad. Su rica y compleja historia abarcó desde el 3150 al 30 a. C., y habitó en el noreste de África, a lo largo del cauce medio y bajo del Nilo, entre el delta del norte y la primera catarata del sur, y entre las extensas áreas desérticas al este y al oeste del río.
Sobre el año 300 a. C., en tiempos de la dinastía ptolemaica, se le encargó al sacerdote Manetón redactar la historia egipcia. Este recopiló los nombres de los faraones y los ordenó en dinastías. Según Manetón, el primer faraón egipcio y fundador de la I dinastía fue Narmer o Menes, quien unifica las tierras del Delta del Nilo sobre el 3150 a. C., al casarse con Neithopet, y establecer Memphis como capital de Egipto. Por su parte Hetepsejemuy que fue el primer faraón de la II dinastía, unifico el Alto y el Bajo Egipto, reinando entre 2820-2800 a.C.
Ser faraón era un derecho divino encargado a los hijos o herederos del faraón precedente, nacidos de la Gran Esposa Real, o de otras esposas de menor rango. Mención especial merece Nefertiti Gran Esposa Real de Akenatón (Amenofis IV) a quien ayudó en todo. Si el faraón sólo tenía hijas (como Amenofis IV), los yernos se consideraban hijos. Al morir se elevaban a divinidad y comenzaba su veneración en templos. Al principio, ningún varón podía ser faraón sin contraer matrimonio con una mujer de la clase alta. Para mantener la sangre pura, y tener descendencia, muchos faraones se casaban con sus hermanas o hermanastras, con sus hijas como Akenatón, o con su tía como Sethi II, siguiendo el rito endogámico de Osiris (su culto perduró hasta el s. VI d. C., cuando el último templo consagrado en su honor fue clausurado por el emperador bizantino Justiniano) e Isis (hermana de Osiris).
Además de la Gran Esposa Real, y de otras esposas secundarias, el faraón dispuso de un harén con multitud de mujeres (Amenofis III dispuso de cuatrocientas). Sólo Ramsés III (Rameses) se hizo representar en el interior del harén junto a sus concubinas e hijos jugando al senet.
La figura de la faraona resolvió la falta de un sucesor varón. Algunas de las faraonas fueron Neferusobek (XII dinastía, gobernó desde el 1777-1773 a. C.) y Hatshepsut, quien para ascender al trono en el momento de su coronación estaba disfrazada de hombre. Fue una de las monarcas más maduras, inteligentes y ambiciosas de Egipto. Senenmut, además del arquitecto real fue su gran apoyo. Gobernó entre 1479-1458, y cuando su hermano, Tutmosis III subió al poder tras ella, hizo eliminar la imagen de Hatshepsut de todos sus templos y monumentos.
El faraón para los egipcios que era la reencarnación de Horus (hijo de Osiris e Isis, era el dios de la guerra y la caza), dejó de ser visto como una divinidad y pasó a ser considerado un hombre todopoderoso. El gobierno teocrático del faraón tenía el sagrado deber de defender las fronteras de los pueblos invasores (libios, nubios, asiáticos, pueblos del mar, asirios, persas…), y atacar a los países vecinos por sus recursos naturales y para ampliar sus fronteras.
En cuanto un rey llegaba
al trono, recibía como elementos intrínsecos, una serie de títulos y grandes nombres
para designarle como “Rey del Alto Egipto”; “Soberano”; “Su Majestad”; “El Dios
Bueno”; “Sumo sacerdote de todos los templos”; “Señor de las Dos Tierras”, y
cuando él se dirigía a sus súbditos utilizaba “Mi Majestad”. Durante la dinastía
IV estos nombres se fijaron en cinco:
- El primer título era el de Her. Su enunciado permitía al rey acogerse al patronazgo y protección de Horus.
- El segundo título, Nebty “Las Dos Señoras”, aludía a las divinidades protectoras del Alto y Bajo Egipto Nekhbet (Buitre) y Uadjet (Cobra).
- El tercer título, el de Her nebw “Horus de Oro”, reflejaba la naturaleza solar que encerraba el rey en su persona y su gran poder.
- El cuarto título, Nesw bity “El de la Caña y la Abeja” (símbolos respectivos del Alto y Bajo Egipto), refrendaba el dominio del rey sobre todo el país. El nombre de este título era el nombre de entronización.
- El quinto y último título era Sa Ra “Hijo de Ra” Este era el nombre de la dinastía familiar, o el de su nacimiento.
Las coronas (había diez tipos, seis propias y cuatro mixtificadas) tenían una precisa simbología. Las más utilizadas fueron la Corona blanca del Alto Egipto y la Corona roja del Bajo Egipto. Los cetros, bastones, mayales (representaba la fertilidad), y cayados (representaba la realeza) fueron las insignias visibles, y acabaron convirtiéndose en los símbolos monárquicos. Los faraones llegaron a disponer de hasta ocho tipos distintos de símbolos, y todos de carácter sacrosanto. Los Cilíndricos del faraón o Varas de Horus, que se ven en las manos de las estatuas, las usaban para concentrar su energía espiritual e intelectual al modo como hoy se usan las cuentas de un rosario (kombolói).
El faraón se diferenció mucho del resto de los mortales en cuanto a su aspecto exterior. Aunque los egipcios iban afeitados y rapados o con el pelo corto, los faraones portaron pelucas postizas rizadas, y en determinadas fiestas y cultos religiosos solían llevar barba, postiza, larga, estrecha, y trenzada. Durante el Imperio Antiguo, el faraón iba vestido con un faldellín plisado anudado a la cintura, mientras que en el Imperio Nuevo tal prenda era larga y lisa. Cuando el faraón actuaba ritualmente portaba un traje talar de carácter osírico. En ceremonias religiosas llevaba ceñida a su vestimenta una cola de animal que remarcaba su poderío personal, y si oficiaba como Supremo Sacerdote solía ir recubierto con una piel de pantera. Los egipcios no usaban calzado, pero a partir del Imperio Medio el faraón empezó a cubrirse sus pies con sandalias, al igual que a usar guantes cuando participaba como auriga o tomaba parte en cacerías contra leones y toros salvajes. El traje de guerra hasta Ramsés II, consistía en un taparrabos protegido por un delantal de cuero que llegaba hasta las rodillas. En las celebraciones el faraón bebía vino, y el pueblo cerveza.
El faraón era el Estado y, en consecuencia, ejercitaba sin limitaciones su poder autocrático, dada su condición de magistrado supremo. Era el líder político y religioso y tras su muerte, se creía que se unían con Osiris, alcanzando la inmortalidad. Los faraones se preparaban en vida la tumba adecuada (akhet) que le preservase su cuerpo momificado para la eternidad. Las mastabas, pirámides, hipogeos y los templos se convirtieron en lugares en los que los faraones difuntos llevaban una vida rica en transformaciones (kheperw) y similar a la terrenal, según se suponía. Una vez fallecido el faraón, se hacían una serie de ritos funerarios, y tras un largo duelo en la Corte, finalizaba con el decreto del rey sucesor. Aquel comienzo se convertía en el día primero del año uno de una nueva era, que duraría tanto cuanto viviese el nuevo faraón.
Como “Señor de las Dos Tierras”, el faraón dictaba las leyes, y como “Sumo sacerdote de todos los templos”, debía construir templos, estelas, obeliscos y estatuas como dios creador sobre la tierra. Caso significativo fue Ramsés II (hijo de Seti I de quien heredó el reino) quien comenzó la construcción de varios templos y el remate de obras como Abidos, Abu Simbel, el Ramesseum, Luxor, Karnak, así como la construcción de su tumba y la de su esposa Nefertari. En el Imperio Antiguo Esnefru levantó tres grandes pirámides. Khéops, mandó construir la Gran Pirámide de Guiza. Kefrén y Mikerinos, autores de sus respectivas pirámides. Amenofis III, reino en el Imperio Nuevo desde 1390 al 1352 a. C., y ordenó esculpir muchas estatuas propias y de dioses (Sekhmet). Zoser, de la III dinastía, mando construir la Pirámide Escalonada de Saqqara (llego a ser una de las siete maravillas del mundo). Amenofis IV, faraón que, en su cuarto año de gobierno, vista la situación que atravesaba el país y su propia política, renegó del dios Amón y de su clero, abandonó Tebas, cambió su onomástica (Akenatón) y se dio a la tarea de edificar una nueva ciudad imperial, llamada igualmente Aketatón “Horizonte de Atón” (El-Amarna).
Tras el colapso del Imperio Medio en 1782 a.C., Egipto quedó bajo el gobierno de un pueblo semítico conocido como los hicsos. Al ser derrocado por Ahmose I, el prestigio de los faraones llega a lo más alto con la XVIII Dinastía, dándose los famosos, Ramsés el Grande o Amenhotep III. El Imperio Nuevo fue el período de mayor auge en Egipto, pero el poder del faraón empezó a decaer tras el reinado de Ramsés III (de 1186-1155 a.C.), durante el cual se produjeron incursiones por parte de los pueblos del mar. Al poner fin al Imperio Nuevo, comienza el III Periodo Intermedio (1070-525 a.C.) que acabó con la invasión persa al vencer a los egipcios en la batalla de Pelusio en 525 a.C., y luego más aún tras las conquistas de Alejandro Magno. A la muerte, en el 30 a. C., de la última faraona, Cleopatra VII, Egipto se convirtió en provincia romana. Cleopatra VII. De origen macedónico y de la Dinastía Ptolemaica, heredó el trono de manera compartida con Ptolomeo XIII su hermano y marido, con quien nunca se llevó bien, hasta que Julio Cesar fue a Egipto. El hermano fue derrotado, ella se quedó con el trono y comenzó una historia de amor con Julio Cesar. Pero tras el asesinato de este, Cleopatra encontró a Marco Antonio.
Epítome de los tres
mil años faraónicos:
- Periodo predinástico antes del 3100 a.C., con la Dinastía 0.
- Período Tinita o arcaico (3150-2686 a.C.). I Dinastía.
- Imperio Antiguo (2686-2181). II, III, IV, V y VI Dinastía.
- Primer Período Intermedio. Es difícil precisar los nombres, pues no hubo un poder unitario fuerte al sucederse los saqueos de las ciudades del Delta a cargo de hordas asiáticas. (2181-2040). VII, VIII, IX y X Dinastía.
- Imperio Medio (2040-1782). XI y XII Dinastía.
- Segundo Período Intermedio. Supone un período de crisis generalizado, hasta el punto de que la Dinastía XIV fue expulsada del trono por los Hicsos, los cuales dieron lugar a las dinastías XV y XVI. (1782-1570). XIII, XIV, y XVII Dinastía.
- Imperio Nuevo (1570-1070). XVIII, XIX y XX Dinastía.
- Tercer Período Intermedio (1070-525). Sumos sacerdotes (Tebas) XXI, XXII, (Tanis), XXIII (Leontópolis), XXIV (Sais) y XXV (Nubia-cushita y Tebas), XXVI (Saíta) Dinastía.
- Baja Época o Periodo Tardío. (525-332). XXVII (I periodo persa), XXVIII, XXIX, XXX y XXXI (II periodo persa) Dinastía.
- Periodo helenístico o ptolemaico. (332-30 a.C.). A. Magno. Filipo III. A. IV La última faraona fue Cleopatra VII que gobernó veintiún años.
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