viernes, 22 de agosto de 2025

EL MÉTODO RICE

 

Es una técnica de recuperación física muy popular e indicada para los moretones, golpes, esguinces y torceduras. Su efecto más evidente se da en el caso de lesiones agudas.

Cuando sufres una lesión, el cuerpo reacciona de inmediato y además del dolor que acompaña la lesión los músculos del cuerpo responden con una inflamación instantánea, en un período de 72 horas como máximo. Este período de tiempo es el necesario para aplicar el método RICE.

Como respuesta inmediata para combatir una lesión debes aplicar el método RICE:

R: Ante cualquier lesión muscular o articular lo primero es hacer reposo de al menos 24 horas. Para ello, siéntate o túmbate e inmoviliza la parte del cuerpo que se ha lesionado. Por ej., para esguince de tobillo no apoyes el pie al caminar (muévete lo menos posible). El tiempo de reposo del método RICE permitirá que la lesión se cure del todo y evitar daños posteriores.

I: Aplicar hielo en la zona afectada. Y es que el hielo es vital para poder bajar la inflamación, contribuye a aliviar el dolor y reducir la presión. Para ello recurre a compresas o hielo envuelto (nunca lo apliques directamente sobre la piel, puede quemarla). El tiempo de aplicación de hielo será de unos 15/20 minutos, cada 2/3 horas. Debe ponerse de inmediato y dentro de las 72 horas posteriores a la lesión. En duros entrenamientos, sin lesión, está demostrado que la inmersión en agua fría nos ayuda a recuperarnos más rápido. Cinco minutos de constante masajes en la zona serán suficiente para disfrutar de los beneficios del hielo.

C: La siguiente etapa es la compresión, que consiste en la aplicación de vendajes elásticos para la prevención de la inflamación. Además, a través de la compresión es posible estabilizar la lesión. Sentirás alivio del dolor al aplicar los vendajes. Puedes recurrir a las tobilleras, rodilleras y muñequeras, pero cuando la lesión ocurre en otra parte del cuerpo, entonces es necesario utilizar vendas elásticas para comprimir la zona afectada.

E: La elevación de la zona afectada es muy importante para reducir la hinchazón. El método en un esguince de pie requiere mantener el pie más alto que el pecho.

CÓMO RECORDAR LO HECHO DURANTE EL DÍA


Nuestra memoria cerebral o biológica codifica, almacena, consolida, recupera y por último olvida como algo natural por decaimiento (la memoria se debilita con el tiempo si no se usa), interferencias (recuerdos similares que compiten entre sí) o fallos en la recuperación.

El cerebro humano está diseñado para buscar la estimulación necesaria desde el momento de la concepción. Los niños escuchan a los mayores hablar, se fijan en las cosas y aprenden con rapidez. El adulto desarrolla habilidades que le permiten seguir activo e involucrado en sus quehaceres diarios. El cerebro y la memoria están programados para ejercitarse continuamente y todas las situaciones de la vida son buenos ejercicios estimulantes.

La memoria funciona como un músculo y si no la utilizamos se atrofia, pero si le exigimos demasiado se agota, por eso para mantenerla en forma debemos usarla con moderación. Si mantiene una vida activa ocupándose de las responsabilidades domésticas, laborales y económicas, disfrutando del tiempo libre y el ejercicio regular, socializando y llevando una dieta equilibrada no es necesaria la práctica extra de ejercicios para su mejora.

La áreas claves para la salud cerebral son.

1. El flujo sanguíneo es la única fuente de nutrición y oxígeno del cerebro y si no recibe la cantidad necesaria sus células se deterioran. El 25 % de la sangre que bombea el corazón va al cerebro y más del 50 % de las lesiones cerebrales son por problemas cardiovasculares.

El sedentarismo pone al cerebro en una posición delicada, pero quienes realizan ejercicio físico regular tienen bajo control el riesgo cardiovascular, la hipertensión, el colesterol y retrasan el Alzheimer. El ejercicio favorece el desarrollo de la mielina, y ayuda a segregar BDNF, una proteína del cerebro que facilita la comunicación neural y favorece el crecimiento de las nuevas. Hoy se sabe que cuanto mayor es la dosis de ejercicio aeróbico regular o en combinación con la coordinación y trabajo en equipo, mayor es el beneficio para su cerebro. El ejercicio no solo estimula su memoria procedimental y motora, sino que además reduce el estrés y favorece el bienestar emocional.

2. El cerebro consume un 30 % de la energía que su cuerpo produce, por ello la alimentación equilibrada es vital. Los nutrientes que nos proporciona la alimentación los dividimos en dos grandes grupos: los macronutrientes que deben consumirse en grandes cantidades, y los micronutrientes que deben consumirse en pequeñas dosis. Dentro de los macronutrientes, los lípidos son importantes para el cerebro pues casi el 60 % de su composición son distintos tipos de grasas. Pero no todos los tipos son beneficiosos, siendo las grasas trans y las hidrogenadas las más perjudiciales. El aceite de oliva virgen es la grasa monoinsaturada que contribuye al crecimiento mantenimiento y buen funcionamiento del cerebro. Los micronutrientes son las vitaminas, los minerales, los oligoelementos y el agua. Comer variado y en familia, reducir el consumo de proteínas y grasas y nutrirse con verduras y alimentos ricos en omega 3 como el pescado azul (rico en grasa omega 3, incluye al menos tres raciones semanales) o los frutos secos (tomar 3 o 4 nueces al día) puede prevenir el deterioro cerebral y prolongar la vida útil de su memoria. Alimentos saludables para el cerebro son:

  • Las verduras de color verde son una gran fuente de antioxidantes, lo que reduce el estrés oxidativo, y la vitamina B6 y B12, que reducen los niveles de homocisteína y aumentan el de tiamina fortaleciendo la memoria. Las verduras y frutas de color naranja son ricas en vitamina A, un gran antioxidante que ayuda a que su cerebro se mantenga joven. La uva roja es la fruta con más propiedades beneficiosas para su cerebro, sobre todo cuando se transforma en vino. Su consumo moderado puede ser saludable para su S. circulatorio, así como para prevenir el estrés oxidativo, por sus polifenoles, flavonoides y el resveratrol. Las frutas del bosque reducen los radicales libres evitando la oxidación cerebral.
  • Un cerebro deshidratado puede provocar dolores de cabeza y falta de concentración. Si el déficit de hidratación se prolonga, aumenta la cantidad de hormonas del estrés y la oxidación cerebral, provocando que el proceso de envejecimiento normal se acelere. Beba al menos dos litros de agua al día.
  • El té verde es un poderoso antioxidante, y su alto contenido en catequinas e isoflavonas lo convierten en un perfecto aliado para luchar contra el envejecimiento. Asimismo tiene importantes efectos cardiosaludables, pues evita el endurecimiento de las paredes arteriales.
  • El salvado de grano y los productos integrales son una fuente saludable de carbohidratos ricos en vitamina B6, que beneficia la memoria y protege del deterioro cerebral. También son ricos en ácido fólico necesario para crear nuevas células y asegurar la buena circulación sanguínea.
  • El chocolate es el alimento más sano para el cerebro y la memoria, siempre que sea puro (unos 28 g diarios) y no contenga grasas y azúcares poco saludables. El café es rico en antioxidantes, vitaminas y minerales. Está demostrado que quienes toman una taza de café al día, son más resistentes al envejecimiento cerebral, pero un consumo excesivo puede ser perjudicial para el intestino.

3. Estimulación mental. Aprende todos los días cosas nuevas, resolver acertijos o rompecabezas, leer, dibujar, meditar con visualizaciones, escribir historias, diarios, realizar journaling, escribir poesías, ojear álbumes de fotos con personas que le hayan acompañado en esos momentos fortalecerá su memoria, ayudándole a recordar momentos del pasado. Como la memoria es pura vinculación de ideas y neuronas, quienes mejor recuerdan los hechos son los que asocian de modo más eficaz la nueva información con la ya conocida. La memoria a largo plazo tiene una capacidad ilimitada, para pasar la información de la memoria a corto plazo a la de largo plazo deberá repetirlo para que su cerebro sepa que es una información relevante que quiere recordar de forma permanente y se consolide en su memoria a largo plazo. Pida a la memoria sólo lo que puede dar, y piense en las cosas que realmente son importantes, ya que muchas personas que sufren fallos de memoria están sobrecargadas por tareas, responsabilidades y proyectos. Recordar algo que hemos vivido es relativamente sencillo porque el cerebro registra automáticamente las experiencias, pero acordarnos de un texto puede ser un verdadero desafío. Ejercicios útiles para la memoria son:

  • Escribir todos los días un diario organizado por capítulos, con apartados para anotar los hechos y actos vividos más relevantes, con los mismos pasos que la memoria cerebral. Comienza anotando la fecha y día de la semana, el tiempo que hacía al salir a la calle, la ropa que llevaba, con quien habló y de qué, las novedades o noticias que le llamaron la atención, qué compró, desayunó, comió, cenó, dónde y con quién. Si va a un restaurante apunte su nombre, y si ve una película anote el título y el nombre de los protagonistas…
  • Apunta todo lo que quieras recordar en una agenda organizada como citas, direcciones, nombres, teléfonos, planes y pequeños proyectos de futuro. Tener una agenda, un pastillero, dejar las llaves siempre en el mismo sitio (en la manilla interior de la puerta) son estrategias o asistentes que ayudan a la memoria a recordar mejor las cosas y a cubrir otras necesidades.
  • La técnica más útil para encontrar las cosas se basa en el principio del orden. Ingenia trucos para que no se te olvide lo importante. El mero hecho de diseñarlo evita que los tenga que utilizar.
  • El método OPLEE (siglas de los verbos ojear, preguntar, leer, exponer y evaluar) te permite retener más información de manera rápida y amena.
  • El método EPLER consta de cinco pasos: explorar, preguntar, lectura, exposición y revisión o repetición.
  • El método LSER consta de una lectura rápida, el subrayado, el esquema y para acabar el repaso.
  • El método LESRE consta de la lectura comprensiva, entender, subrayar, resumir o esquematizar y el estudio o memorización.
  • Las reglas nemotécnicas son técnicas de memoria para favorecer el aprendizaje de tareas como el recordar una lista de datos. Se pueden llevar a cabo con la creación de acrónimos con las primeras sílabas de cada palabra. También puede crear una imagen mental que recoja todas las palabras a recordar, o casilleros mentales que consisten en imaginarse las estancias de su casa para colocar en cada una de ellas la palabra que quiere recordar.
  • El repaso para recordar las cosas con una serie de tarjetas en las que apunta notas que pueda leer con facilidad para recordar lo que necesite.
  • Dar sentido a la información, si tengo que ir a comprar, en lugar de llevar una lista con todo lo necesario será mejor saber que voy a comer.

4. Socialización. El aislamiento social es una de las maneras más rápidas de desarrollar una demencia. La interacción social es la principal vía de desarrollo del cerebro, así en los primeros meses de nuestra vida la relación entre el niño y sus mayores permite el desarrollo del lenguaje y, a través de este, la adquisición del pensamiento formal y abstracto. Leer a diario el periódico subrayando noticias que creas importantes, ayuda a mejorar la capacidad para prestar atención a lo más relevante y sintetizar la información. Además conocer lo que ocurre en el mundo posibilita entablar conversaciones con los demás. Habla todos los días con amigos y familiares, pues relatar las experiencias cotidianas conlleva un laborioso ejercicio de codificación y recuperación de información. Las interacciones sociales producen sensaciones de placer y favorecen la relajación, ya que ponen en marcha neurotransmisores como la dopamina y la endorfina. Hay datos que demuestran que los mayores que pierden audición están más expuestos a la pérdida de memoria y a la demencia. Las áreas asociadas a la toma de decisiones y resolución de problemas deben decidir en milisegundos cuál es el siguiente paso a dar en nuestra interacción con el otro y resolver una infinidad de pequeños conflictos interpersonales. Todas estas operaciones se repiten de manera constante e intensa durante cualquier conversación entre individuos. Mantener una vida social activa protege nuestras venas y arterias, nos relaja, sube nuestro estado de ánimo y estimula los neurotransmisores del cerebro implicados en los procesos de aprendizaje y recuerdo.

5. Sueño reparador. Dormir bien consolida la memoria y elimina toxinas cerebrales acumuladas durante el día. Aunque no es un acción voluntaria, el sueño es un ejercicio de memoria en sí mismo. Si antes de ir a dormir las horas necesarias, lees y piensas en lo que has hecho durante el día y en lo que vas a poner en práctica al día siguiente, el cerebro aprovecha para almacenar y consolidar la información. Cuando no dormimos lo suficiente y nos encontramos cansados, el organismo se esfuerza durante el día por permanecer despierto y no puede centrarse en atender mucha de la información que le transmiten. Uno de los secretos de una buena memoria es un buen descanso.

6. Gestión del estrés y manejo emocional. Los estados de ánimo potencialmente perjudiciales para el cerebro, tras el tabaco, son el estrés, la tristeza y la depresión. Cuando una persona sufre alteraciones del estado de ánimo dedica todo su tiempo y energía a intentar solucionar lo que le entristece, preocupa o estresa, y dedica muy poca atención a lo que ocurre a su alrededor y, por lo tanto, es difícil que lo pueda recordar. El estrés es una respuesta fisiológica del organismo para enfrentarse a situaciones de peligro o tareas muy exigentes. Cuando el cerebro recibe una señal de amenaza o de necesidad de sobreesfuerzo segrega adrenalina, noradrenalina y cortisol, tres hormonas que activan la respuesta de alarma del organismo. Esta hace que la frecuencia respiratoria y el ritmo cardíaco aumente para llevar más oxígeno al cuerpo, las pupilas se dilatan, se incrementan los niveles de glucosa en sangre, el ritmo de metabolización de grasas, proteínas y carbohidratos se agudiza permitiendo un rápido aporte de energía. Pero por otra parte, el estrés provoca que el cerebro segregue encefalina, un neurotransmisor de composición similar al opio que facilita que sigamos realizando un sobreesfuerzo en condiciones de cansancio, malestar o dolor, ralentizando otras funciones del organismo que no son urgentes. El estrés prolongado potencia la oxidación celular, acelera el proceso natural de envejecimiento, y disminuye la cantidad de telomerasa. Si el estrés es excesiva o prolongado puede provocar arterioesclerosis, aumentando el factor de coagulación sanguíneo (espesamiento de la sangre), presión arterial, y alteraciones en la frecuencia cardíaca o la inmunodeficiencia. Hay también otros estados de ánimo beneficiosos para la salud cerebral, como la alegría, el agradecimiento, la generosidad, el amor o la satisfacción. En la sociedad moderna hay personas que viven un constante estrés y otras disfrutan plácidamente de la vida. Estas grandes diferencias se deben sobre todo a nuestro carácter (determinado en parte por la genética) y al nivel de autoexigencia de cada uno (hay quien sabe esperar y otros lo quieren todo al instante). La personalidad tipo A es un patrón de comportamiento que se caracteriza por una alta competitividad, urgencia constante y tendencia a la irritabilidad y el estrés. En el extremo opuesto está el tipo B (más relajado, adaptable y menos competitivo).

Las emociones son el motor y la motivación que nos activa y mueve en una dirección. El amor hace que una madre cuide a su hijo; el miedo provoca que nos alejemos del peligro; el deseo que nos acerquemos a otros y la ira que defendamos lo que más queremos. Las emociones son la base más primaria de nuestros sentimientos y espíritu, y el resultado de complejas interacciones químicas de nuestro cerebro, que a través del SN y el torrente sanguíneo provoca en el organismo sudoración, pálpitos, relajación, tensión o aumento del flujo gástrico. Todas ellas son esencialmente humanas, naturales y positivas si se dan en la intensidad, cualidad y forma adecuadas. Sentir una pena desgarradora y llorar por la pérdida de un ser querido es humano, natural y positivo, como lo es también enfadarse y gritar a quien abusa emocionalmente de nosotros o sentirse frustrado cuando nuestros deseos se ven malogrados. También es humano y positivo sentir un nivel moderado de ansiedad ante nuevas situaciones, pero cuando las reacciones son desproporcionadas o crónicas pueden indicar que hay algún bloqueo o conflicto emocional. Hay emociones que aumentan el riesgo de sufrir lesiones cerebrales, acelerando el envejecimiento del cerebro, y otras ralentizan esa incipiente senectud y previenen el deterioro cerebral patológico.

7. Protección física. Usar casco al practicar deportes, evitar caídas y cuidar la salud cardiovascular son esenciales para prevenir lesiones cerebrales.

8. Revisiones médicas periódicas. Detectar a tiempo problemas como hipertensión, diabetes o colesterol alto previenen daños cerebrales silenciosos. Al envejecer perdemos agilidad mental haciendo que la memoria deje de ser tan rápida y precisa como en la juventud. Padecer una hemorragia o un infarto cerebral masivo, sufrir un golpe en la cabeza que provoque un coma, desarrollar un tumor cerebral o contraer una infección pueden provocar un daño cerebral adquirido o repentino. La secuela más común de estas lesiones es el deterioro más o menos grave de la capacidad para aprender y recordar nueva información. Las enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer, la demencia vascular o el párkinson atacan a la memoria, provocando un estado de desorientación y amnesia.

EL SILOGISMO

  Comenzaremos aclarando los conceptos de lógica, premisa y falacia. La lógica es la ciencia que comprende las leyes y formas del conocimi...