martes, 10 de diciembre de 2024

EL OLVIDO


El olvido es un fenómeno natural que consiste en la falta de accesibilidad o la pérdida de disponibilidad de la información almacenada en la memoria, ya que los recuerdos no son permanentes, pues las conexiones neuronales y el tejido cerebral se mantienen en un medio cambiante en el que algunas neuronas mueren y ciertas conexiones se alteran o debilitan.

Para E. Tulving, la accesibilidad es la facilidad con la que un recuerdo almacenado puede ser recuperado en un momento dado, mientras que la disponibilidad es la presencia o ausencia de un recuerdo memorístico. Por lo que es posible que una experiencia parezca completamente olvidada simplemente porque no se ha presentado una clave de recuperación adecuada que evoque el recuerdo, pero no una pérdida de disponibilidad, lo que significa que el recuerdo puede ser recuperado en otro momento.

El olvido representa la incapacidad para recordar la información necesaria, previamente aprendida o almacenada en la memoria, de manera voluntaria, en un contexto específico. Esto implica problemas en el desarrollo de algunas actividades y permite ser eficientes con la información que conservamos. Olvidar a menudo puede ser un inconveniente, pero es un proceso adaptativo, importante y necesario para nuestro funcionamiento cognitivo y adaptación diario al entorno.

El olvido puede manifestarse de diferentes formas, como olvidar nombres, fechas, eventos pasados o incluso información reciente. El olvido ocasional es común y normal en la vida diaria, pero si se vuelve persistente o afecta significativamente nuestras actividades cotidianas, podría ser motivo de preocupación. La pérdida de memoria va más allá del olvido ocasional y se caracteriza por la incapacidad de recordar eventos importantes, información personal relevante o incluso aspectos básicos de la propia identidad. Puede estar asociada con demencia, el Alzheimer u otras enfermedades neurológicas que afectan a la función cognitiva.

El olvido es la pérdida de memoria normal y general, con carácter selectivo. Hay que olvidar cosas para dar cabida a otras. Aprendemos lo más y lo menos importante, retenemos lo necesario y vamos olvidando. Tiene dos aspectos:

  • Cuantitativo. Curva de retención y olvido o curva de Ebbinghaus.
  • Cualitativo. Primero se da una desestructuración y luego una reestructuración.

Existen dos tipos de consolidación:

  • La sináptica muestra que la huella de la experiencia necesita tiempo para consolidarse (horas, días...) porque requiere cambios estructurales en las conexiones sinápticas entre neuronas.
  • La sistemática sostiene que el hipocampo es necesario para el almacenamiento en la memoria y una posterior recuperación (pues reactiva constantemente las áreas cerebrales involucradas en la experiencia inicial), pero su contribución disminuye con el tiempo.

La memoria  es la capacidad de retener, conservar y recuperar información. Con ella las personas obtenemos los conocimientos necesarios para comprender el mundo en el que vivimos, dándonos la capacidad de recoger nueva información y organizarla. Se enfoca en tres procesos fundamentales:

  • Codificación, al darse la transformación de los estímulos en una representación mental.
  • Almacenamiento o retención de los datos, para que puedan ser utilizados posteriormente.
  • Recuperación o el modo cómo la persona accede a su información, pudiendo ser voluntaria o espontánea.

Hay múltiples clasificaciones alrededor de la memoria, así podemos hablar de la memoria sensorial o inmediata, la cual registra la información que proviene del ambiente durante un tiempo muy breve. La memoria a corto plazo analiza y organiza la información, y se encarga de unirla a nuestras experiencias. Su capacidad es limitada, por lo tanto, está muy relacionada con el olvido. Por último, la memoria a largo plazo, en la que están contenidos todos los conocimientos y experiencias que tenemos a lo largo de la vida. Su capacidad es ilimitada e intenta tener una organización con la que acceder a ella con facilidad.

Al ir envejeciendo el funcionamiento de nuestro cerebro va variando y no tenemos las mismas capacidades cognitivas que de jóvenes. Todos nos despistamos en ocasiones y somos víctimas de nuestras propias distracciones, pero esto no quiere decir necesariamente que nos falle la memoria o suframos un problema cognitivo. No debemos preocuparnos si somos plenamente conscientes de ello y no supone un problema para el desarrollo normal de nuestras actividades cotidianas. En realidad, los lapsus responden a una disminución de la atención en el momento de llevar a cabo determinadas acciones como:

  • Alteración de una secuencia. Se refiere al hecho de perdernos en una secuencia más o menos automatizada.
  • Mezclar secuencias. Cuando nos confundimos con dos tareas que, de un modo u otro, hacemos simultáneamente.
  • Invertir secuencias. Nos confundirnos, pero en el orden de realización de una secuencia.
  • Fallos de codificación, al no aprender la información en primer lugar.
  • Decaimiento, recuerdos que se desvanecen con el tiempo.
  • Indicios de recuperación inadecuados, al carecer de recordatorios suficientes.
  • El fracaso al evocar. Probablemente todo el mundo haya tenido alguna vez la sensación de que algún dato se ha evaporado de su memoria o, la certeza de saber algo, pero no ser capaz de recuperarlo. Esto pasa como consecuencia de un fallo a la hora de evocar o recuperar la información. El por qué sucede esto lo explica la teoría del decaimiento (si no se evoca ni es recreado durante mucho tiempo, decae, se debilita y puede llegar a desaparecer dicha información).
  • El fracaso en el registro o la codificación. Es lo que ocurre cuando al registrarla, no hemos prestado suficiente atención, bien porque algo nos ha distraído o porque la información que nos daban no nos interesaba o nos motivaba lo suficiente.
  • El olvido motivado. Otras veces y aunque sea de una manera inconsciente, participamos activamente en el olvido de algunos hechos, sobre todo los de naturaleza traumática o perturbadora.

Se distinguen diferentes tipos de olvido:

  • El intencional implica procesos o comportamientos que disminuyen intencionalmente la accesibilidad de la información almacenada con algún propósito específico.
  • El incidental que se produce sin la intención de olvidar.
  • El transitorio. Es temporal y generalmente ocurre cuando no podemos recordar algo en un momento específico, pero lo recordamos más tarde.
  • A largo plazo o incapacidad de recordar información a largo plazo. Puede ser causado por una variedad de factores, como la falta de práctica o la falta de recuperación adecuada.
  • Selectivo. Se refiere a la incapacidad de recordar cierta información mientras se recuerda otra información relacionada. Esto puede deberse a la interferencia de información similar o a la falta de atención durante el proceso de codificación.

Las teorías que explican el olvido son:

  • De la inhibición, al aprender una cosa y luego otra, una de ellas hace que se olvide la otra.
  • Decaimiento temporal, el recuerdo que queda en la mente, con el tiempo se borra.
  • De la represión, dice que olvidamos lo que reprimimos, dándose los seudo olvidos que pasan al inconsciente.

Los factores que afectan al olvido son:

  • La falta de atención y motivación, la sobrecarga de tareas y preocupaciones, o la actitud o intencionalidad de aprender algo, además de que emocionalmente recordamos mejor lo que nos gusta, luego lo que no nos gusta y por último lo que nos es indiferente.
  • La longitud del material, el tiempo necesario para aprender un material aumenta más rápidamente que su longitud.
  • Los elementos del material heterogéneos se retienen más que los homogéneos.
  • La organización del material, se retiene mejor el material que está organizado.
  • Aprendizaje distribuido, frente al masivo. El distribuido requiere menos esfuerzo que el concentrado.
  • Factores psíquicos. Es preciso apartar de nuestra mente las ideas obsesivas, pues alteran nuestra voluntad y deterioran la memoria, al igual que el estrés. El estrés crónico y la ansiedad afectan negativamente a la capacidad para recordar información, ya que nuestro cerebro se ve abrumado por ellas. La vida se apoya en dos características básicas, la irritabilidad (capacidad para responder en exclusiva a estímulos bióticos) y la sensibilidad (capacidad de responder tanto a los estímulos bióticos como a los abióticos o neutrales). Por otro lado, el hecho de vivir exige, el mantenimiento constante del medio interno (homeostasis), y responder a los cambios que se producen en el medio externo (adaptación). Ante cualquier estímulo, el organismo emite siempre dos tipos de respuesta, una específica, destinada al estímulo concreto, y otra no específica o Síndrome General de Adaptación.
  • El estrés es un problema cuando el individuo le padece largos periodos de tiempo y se cronifica. El estrés deja de ser adaptativo cuando los mecanismos de regulación homeostática normales fracasan y no se adapta de manera eficaz. Los efectos negativos del estrés sobre la memoria se conocen desde Freud. Las respuestas del organismo a las situaciones estresantes son:
  • -          Fisiológicas: aumento de la secreción de hormonas (catecolamina, adrenalina o noradrenalina).
  • -          Emocionales: ansiedad, depresión, fatiga, irritabilidad.
  • -          Cognitivas: distracciones, lapsus, olvidos.
  • -          Conductuales: alcohol, drogas, comer compulsivamente, o no comer.
  • Contexto inadecuado. La información es más difícil de recordar si se aprendió en un ambiente diferente. En general, una información es más fácil de recordar si el intento de recuperación se produce en el contexto en el que se almacenó.
  • Paso del tiempo. La curva del olvido de Ebbinghaus revela cómo trabaja la memoria y cómo podemos mejorar el aprendizaje. Según él después de aprender algo, olvidamos casi un 50 % de esa información en la primera hora y hasta el 70 % en el primer día.
  • El desuso. Si no utilizamos regularmente la información almacenada en la memoria, es más probable que la olvidemos.
  • Fluctuaciones del contexto. Cuando el contexto incidental de recuperación no se corresponde con el contexto presente durante la codificación, el olvido es más probable.
  • Interferencia. Hace referencia a la dificultad de recuperación de trazos similares almacenados, pues algunas memorias compiten e interfieren entre sí, sobre todo si algunas informaciones son muy parecidas y producen confusión. Somos capaces de recordar con mayor facilidad y durante más tiempo experiencias que sean únicas y fácilmente diferenciables. Existen dos tipos de interferencia. La retroactiva en la que los nuevos aprendizajes afectan el recuerdo de información que había sido aprendida con antelación. La proactiva, en la cual una información ya aprendida dificulta el aprendizaje de nueva información.
  • Presentación de parte de las claves del conjunto. Cuando se presenta parte de un conjunto de ítems se debilita la habilidad para recordar los restantes ítems del grupo. Esto se debe a que la exposición a algunos elementos competidores refuerza su asociación con la clave de acceso, lo que dificulta la recuperación de los elementos no presentados.
  • Recuperación. Paradójicamente, el acto de recordar puede causar olvido. Si los recuerdos se recuperan periódicamente, su resistencia al olvido se incrementa. Si la información recuperada es cada vez más exacta y completa, el proceso mejorará el recuerdo, pero si los recuerdos son incompletos o poco exactos (debido a las interferencias realizadas durante los intentos de reconstruir el evento), lo que recordamos podría no ser lo que sucedió originalmente.
  • Trastornos del sueño: La falta de sueño adecuado puede interferir con la consolidación de la memoria y dificultar el proceso de recordar información provocando problemas de retención. El descanso adecuado y el sueño reparador son fundamentales para el proceso de consolidación de la memoria. Durante el sueño se refuerzan las conexiones neuronales relacionadas con lo aprendido, y contribuye a una mejor retención.
  • Factores médicos: Condiciones médicas como la depresión, la diabetes, la hipertensión o problemas tiroideos pueden contribuir a problemas de memoria. Para prevenir la pérdida de memoria y promover una buena salud cerebral, es fundamental adoptar hábitos saludables en nuestra rutina diaria. Patologías. Se producen por un deterioro, que puede tener una casusa, orgánica o psicológica, como la amnesia, paramnesia, agnosia, apraxia, afasia e hipermnesia. La amnesia es cualquier forma de pérdida de memoria temporal o permanente. Desde el punto de vista funcional, la amnesia puede ser retrógrada (orgánica y psicógena) o anterógrada (en general por un daño cerebral.

Procesos para retrasar el olvido.

En general y para contrarrestarle, repasarás al día siguiente el tema y cuantas más veces mejor. Es conveniente que hagas las sesiones de estudio, espaciadas, cortas (se aprende mejor en pequeños intervalos que en largas sesiones de estudio), en distintos momentos del día (por la mañana se aprende antes y también se olvida antes, al contrario que por la tarde que, se aprende más despacio, pero se olvida más difícilmente), y alterna las materias, para marcar distancias entre asignaturas afines. La mejor arma para contrarrestar el olvido es la agenda, en la que anotamos todos los trabajos, las fechas de los controles, y cualquier otro dato que nos parezca importante.

Aunque el olvido es una parte normal de nuestras vidas, existen estrategias que pueden ayudarnos a mejorar nuestra memoria y reducir el olvido. Algunas recomendaciones incluyen:

  • Ordenar y organizar la información de manera lógica facilita su almacenamiento y recuperación posterior.
  • El uso de técnicas mnemotécnicas, como acrónimos o asociaciones visuales, facilitan el recuerdo de información compleja.
  • Revisar y repasar la información aprendida de manera periódica. La repetición espaciada consiste en revisar la información en intervalos cada vez mayores, lo que refuerza la retención y consolida la información a largo plazo.
  • Práctica activa: En lugar de simplemente leer o escuchar, involúcrate activamente en el proceso de aprendizaje. Realizar resúmenes, ejercicios prácticos, resolver problemas y enseñar a otros son formas efectivas de fortalecer tus recuerdos.
  • Asociaciones y conexiones: Relacionar la nueva información con conocimientos previos facilita su almacenamiento y recuperación. Crear asociaciones significativas mejora la retención.
  • Variedad de formatos: Exponerte a la información de diferentes maneras (texto, audio, visual) estimula diferentes áreas del cerebro, favoreciendo una mayor retención.
  • Mantenerse activo: La actividad física regular promueve el flujo sanguíneo al cerebro y estimula el crecimiento de nuevas conexiones neuronales. Mantenerse activo no solo beneficia al cuerpo, sino que también mejora la función cerebral y la memoria.
  • Alimentación saludable: Consumir una dieta rica en antioxidantes, ácidos grasos omega-3 y vitaminas es esencial para el funcionamiento óptimo del cerebro y la memoria.
  • Factores físicos, la memoria se ve afectada por el consumo excesivo de alimentos ricos en grasas, almidón y azúcar, dormir poco, el uso de somníferos, tabaco y alcohol.
  • Ejercitar la mente: Desafiar al cerebro con actividades cognitivamente estimulantes, como crucigramas, rompecabezas, lectura o aprender nuevas habilidades, puede fortalecer la memoria y la función cognitiva.
  • Mantener relaciones sociales: La interacción social y el apoyo emocional son clave para una buena salud mental. Estar conectado con otros puede ayudar a reducir el estrés y mejorar la función cognitiva.
  • Establece rutinas: Mantener rutinas diarias fortalece la memoria al crear hábitos que facilitan la retención de información.

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