El vocablo adjetivo deriva del latín «adiectīvus» (que se agrega) derivado de «adiectus». El prefijo «ad» quiere decir (apropiación), el verbo «iacere» indica (lanzar) y el sufijo «-tivo», usado para indicar algo que es relativo a lo que le procede.
Para los gramáticos grecolatinos no existía distinción entre el adjetivo y el sustantivo, ya que ambos se englobaban en la categoría gramatical del nombre, un constituyente que se declinaba según género, número y caso. A partir de la Edad Media se introdujo la distinción entre «nomen substantivum y nomen adiectivum».
La lingüística actual considera al
sustantivo y al adjetivo como dos categorías gramaticales diferentes, aunque
con un único comportamiento morfosintáctico, lo cual explica por qué muchos
adjetivos pueden funcionar como sustantivos y viceversa.
El sustantivo es una clase de palabra con significado propio que sirve para nombrar seres, objetos o ideas. El adjetivo es la palabra que describe o califica al sustantivo, por ello el adjetivo puede transformarse en sustantivo. Se combina entonces con el artículo, y asume uno de los dos valores del sustantivo. La sustantivación puede hacerse con el artículo neutro lo, que tiene papel identificador. Lo es indiferente a las variaciones de género y de número (Lo nuevo es este bulo). Estos neutros sustantivados se corresponden en su significación con sustantivos abstractos, como: lo malo/la maldad; lo nuevo/la novedad. Pueden cumplir, como sustantivos, las funciones del sintagma nominal; y tener los modificadores del sustantivo.
Los adjetivos son palabras tónicas que describen, modifican, determinan o califican a los sustantivos o pronombres que acompañan, aportando información adicional sobre sus características. Pueden indicar cualidades (inteligente), cantidad (poco), relación (marino), lugar (rural), estado (feliz), propiedad visible (color), origen…
El adjetivo se caracteriza por tener
flexión, es decir, morfemas que se combinan con su lexema (raíz), concordando
en género y número con el sustantivo al que modifican. El adjetivo no tiene
género ni número propios, pero morfológicamente puede adoptar morfemas de
género, número, caso y grado del sustantivo al que acompaña. Si el sustantivo
no posee variación de género, se recurre al artículo que lo acompaña. Hay
adjetivos que son iguales en femenino y masculino. Los adjetivos de una
terminación no cambian de forma al referirse al sustantivo masculino o femenino
(el hombre-la mujer valiente). Los de dos terminaciones presentan distinta
forma para el masculino y el femenino (alto/alta).
En cuanto al número, los adjetivos presentan una oposición entre ausencia de morfema para el singular, y morfema -s o -es para el plural. Los adjetivos que en singular terminan en -s y no son palabras agudas, permanecen invariables (entrada-as gratis).
Los grupos de adjetivos son:
- Restrictivos, limitan la característica o sentido de un nombre; al
decir «cartulina azul», se excluyen las que no son azules. Los no
restrictivos van, en general, antes del nombre «excelente mascota» no
establece un subtipo de mascotas.
- Graduales, grupo adjetival que incluso comprende adverbios de grado (muy, poco, bastante). Los no graduales sólo establecen una relación de comparación. A este grupo pertenecen los comparativos como: igual, tan, menos.
- De grado extremo, elativos o superlativos absolutos. Son los formados por los prefijos re-, requete-, super-, hiper-, mega- o ultra- y por los sufijos -ísimo o –érrimo, y palabras como brutal, colosal, enorme, maravilloso, increíble, ínfimo, inmenso, perverso.
- De intersección. Palabras como enano, alto, joven, son adjetivos calificativos y, a veces, intersectivos como al decir «pintor enano», porque expresa dos características, que es pintor y enano. Los no intersectivos son la clase de adjetivo en los que no existe una unión de dos características independientes «Es un músico destacado», sólo habla de alguien que es destacado como músico.
Tradicionalmente los adjetivos se clasifican en:
A. Calificativos, señalan cualidades (positivas o negativas) o características del nombre. Son los adjetivos descriptivos que expresan cualidades del sustantivo al que se refieren y modifican. Su posición respecto del sustantivo determina diferencias semánticas. Se usan antes de los sustantivos y en general tienen opuestos. Pueden ser inalterables en el género. Funcionan sintácticamente como complementos del sustantivo. No van acompañados de determinantes, como los sustantivos, pero sí se pueden combinar con adverbios de cantidad: tan alto, muy grande. Sólo los adjetivos calificativos admiten grados (positivo, comparativo y superlativo), y se subdividen:
Por su género en variables (rojo/a), e invariables (hábil).
Por su significado:
- Especificativos. Seleccionan el sustantivo al que califican, y le añaden concreción que lo distingue de otros del mismo grupo. Suelen ir detrás del sustantivo «Dame el libro verde». El adjetivo verde especifica que es el que quiero.
- Explicativos o epítetos. Sólo se
limitan a añadir una cualidad al sustantivo «Los verdes árboles se alineaban al
borde del camino», el adjetivo verde explica una característica de los árboles,
pero si prescindimos de él, el mensaje sería igual de comprensible. Va
antepuesto al sustantivo, pero en ocasiones, puede aparecer pospuesto y, a
veces, es necesario ponerlo entre comas para que continúe teniendo su valor
explicativo «Los corredores, cansados, no llegaron a la meta». Sin comas pierde
su valor explicativo y adquiere un valor especificativo «Los corredores
cansados no llegaron a la meta». Indican una cualidad abstracta o concreta inherente o natural al
nombre.
Adornan y sirven para enfatizar por lo que se usa de recurso poético (roja
sangre, fría nieve, olorosa flor).
Por su grado. Pueden ser positivo, comparativo y superlativo,
estos dos últimos con una doble formación léxica y perifrástica.
- El positivo (base léxica del adjetivo) expresa una significación absoluta o simple (alto). El adjetivo sólo expresa una característica en grado neutro, porque sólo indica que el sustantivo posee una cualidad, sin expresar la intensidad de manera buena y positiva.
- El comparativo denota comparación entre términos afines, y puede ser:
- De igualdad (es tan cómo ).
- De superioridad (más que).
- De inferioridad (es menos que).
- Para establecer una comparación es necesaria la presencia de dos sustantivos. Se utiliza para confrontar las cualidades al comparar dos personas o cosas (no tres o más) que poseen la misma cualidad o realizan la misma acción en menor, igual o mayor medida que el otro. Estos adjetivos están acompañados de un adjetivo, sustantivo o adverbio, seguidos de la palabra que o como. Hay algunos adjetivos que ya son en sí mismos comparativos. Estos son los adjetivos comparativos sintéticos. Son las palabras que ya incorporan el significado de comparación de superioridad y, por lo tanto, no llevan el adverbio más delante. Poseen lo que se llama formas supletivas, que tienen una base léxica distinta de la del adjetivo positivo (bueno, mejor, óptimo, peor, mayor, menor, inferior y superior).
- c). Superlativo, expresa la cualidad en
grado máximo, o sea, el más elevado o intenso posible. Se utilizan
al realizar comparaciones entre tres o más personas o cosas. Puede
ser:
- Absoluto, denota el sumo grado de lo que expresa, sin relacionarlo con nada. Se usa un adjetivo y se agrega el sufijo -ísimo, -ísima, -ísimos, -ísimas, o anteponiendo adverbios (muy o demasiado). El habla coloquial utiliza en nuestros días prefijos como super- y extra-. Los adjetivos bueno, malo, grande, pequeño, bajo y alto también tienen sus correspondientes superlativos sintéticos derivados del latín: óptimo, pésimo, máximo, mínimo, ínfimo y supremo.
- Relativo, asigna el grado máximo o mínimo de la cualidad, en relación con las demás dentro de un determinado conjunto (el más alto). Se le añade un artículo y los adverbios más o menos delante. Se forman de la siguiente manera: (el, la, los, las) + más o menos + un adjetivo + la preposición de o del «Esta silla es la más cómoda de la casa».
B.
Determinativos, identifican al nombre y precisan su significado. Funcionan
sintácticamente como determinantes, y al encontrarse en conexión con otro
adjetivo, marcan una posición determinada entre el que habla y cierto objeto. Introducen
o identifican al sustantivo en la oración, sin describirlo. Concuerdan en
género y número con el sustantivo. Pueden ser:
a). Artículos, indican si el nombre es conocido y específico:
- Determinados, se refieren a algo conocido y específico (Víctor está trabajando).
- Indeterminados, indican algo no específico (Dame una manzana).
b). Posesivos. Indican a quién pertenece lo designado por el
nombre, y le relacionan con las tres personas gramaticales. Su puede referirse
tanto a un poseedor como a varios poseedores. Cuando preceden al sustantivo se
apocopan, como cuando algún adjetivo pierde su última vocal o sílaba al
preceder a un nombre (Buen. Mal). Estos adjetivos pueden ir antes o después del
sustantivo, pero generalmente van antes. Son: mí/s, tu/s, su/s, nuestro/s,
nuestra/s, vuestro/s, vuestra/s.
c). Interrogativos, si preguntan por el nombre modificado ¿Cuánto
tiempo necesitas?
d). Exclamativos, si resaltan o enfatizan al nombre ¡Qué mujer!
e). Demostrativos, señalan posición en el espacio, tiempo o
contexto lingüístico, de aquí que sean deícticos. Morfológicamente, concuerdan
con el sustantivo en género y número, al poseer morfemas que los diferencian.
Pueden ir delante o detrás del sustantivo. Se emplean para señalar o indicar un
sustantivo o pronombre en particular. Son: este, ese, eso, esa, aquel, aquella,
estos, esos, esas, aquellos, aquellas. Acompañan al sustantivo y sirven para
expresar la proximidad que existe entre emisor y receptor, en función del
sustantivo del que se habla.
f). Indefinidos, denotan una idea de ambigüedad o generalidad. Pueden ir
delante o detrás del sustantivo y asociados a otros determinantes (No tengo
gana ninguna/No tengo ninguna gana). Acostumbran a cuantificar al sustantivo de
forma delimitada. No muestran un número exacto. Son muy eficaces para enumerar
de forma ordinaria. Los más usados son: algún, algunos, tantos, bastante, cada,
cualquier, cualquiera, demasiados, escasos, mucho, poco, ningún, ninguno, más,
otro, todos, varios, tal, cierto, cada. Pueden ser:
- Peculiares, indican relación con el nombre sin precisar (un día cualquiera).
- Cuantitativos, indican cantidad indefinida (han traído muchos regalos).
- Distributivos, expresan distribución de forma vaga (cada palo aguante su vela).
g). Numerales, indican relación numérica. Acompañan al
sustantivo indicando su cantidad exacta o señalando su orden en una serie. La
forma de los numerales cardinales preceden a sustantivos contables. Si van
detrás, adquieren valor de ordinal. La forma de los numerales ordinales es:
primero, segundo, tercero…, undécimo, duodécimo, décimo tercero...
cuadragésimo, quincuagésimo, sexagésimo, septuagésimo, octogésimo, nonagésimo,
centésimo, ducentésimo, milésimo… Del tres al diez, las formas de los
partitivos coinciden con las de los ordinales. A partir del once, se forman
añadiendo el sufijo -ava al cardinal (onceava). Pueden ser:
- Cardinales, indican cantidad (tres puestos).
- Ordinales, indican orden (tercer puesto). Pueden ser masculino o femenino.
- Partitivos, indican las partes en que se divide la unidad (tercera parte).
- Múltiplos, indican el número de veces (triple salto).
C. Relacionales expresan un rasgo del sustantivo al que acompañan que permite clasificarlo en una categoría (la cuchara sopera). Establecen un vínculo entre el sustantivo y su contexto de pertenencia. Aparecen pospuestos. Tampoco se anteponen los adjetivos que se construyen con complemento. Dentro de este tipo, se encuentran los adjetivos gentilicios, que expresan la procedencia geográfica o étnica, y se forman mediante adición de un determinado sufijo al nombre que designa la localización geográfica. Algunas de estas terminaciones tienen moción de género (madrileño/ña). Para formar el femenino, añaden –a, salvo cuando acaban en –a, -e, -í, -ú, que no varían. Son palabras empleadas para denotar a una persona que habita o es nativa de un lugar en particular. Se forman, generalmente, al añadir alguno de los siguientes sufijos: Ano, ana. Eño, eña. Ino, ina. Ense. És. O, a.
Funciones
Su función principal es brindar
más información sobre el sustantivo, al que modifica y con quien concuerda en
género y número.
Modificador directo del nombre
complementando a un sustantivo sin palabras de por medio (blanca nieve).
Desde el punto de vista funcional, se da
el nombre de adjetivo atributivo-adverbial al que funciona como complemento
atributivo, ya que por un lado modifica al núcleo nominal del sujeto y por otro
actúa como adverbio dentro del predicado (la lluvia cae lenta y silenciosa).
Los adjetivos que aparecen tras un verbo copulativo (ser, estar, parecer) se
denominan atributos. Si aparecen tras un verbo no copulativo, son adjetivos
predicativos. En ambos casos modifica al sustantivo sujeto a través del verbo.
Juan está alegre (atributo). Juan camina alegre (predicativo subjetivo o del
sujeto). La encontré alegre y animada (predicativo objetivo o del CD).
Adverbial, similar al atributo, pero con función de complemento
verbal (la bala dio alto y no alta). Se usan como adverbios para modificar a un
verbo, un adjetivo e incluso otro adverbio. Designan nociones temporales (actual,
bienal, presente, futuro, frecuente) o modales (probable, seguro, presunto,
supuesto). Estos adjetivos suelen preceder al sustantivo y no admiten grados.
Cuando un adjetivo aparece detrás del verbo y no detrás del sustantivo al que
califica puede confundirse con un adverbio. Para saber si es un adjetivo o un
adverbio se comprueba si la palabra concuerda o no con el sustantivo en el
sujeto, pues los adverbios son invariables y nunca se refieren a un sustantivo.
Madre e hija se ríen felices (adjetivo). Madre e hija se ríen alto (adverbio).
Modifica al sustantivo núcleo del
sintagma nominal. Dicha función se conoce como modificador, adyacente, o
complemento.
Las locuciones adjetivas, son grupos de
palabras que funcionan como un adjetivo. Verdad como un templo (indiscutible).
Desde el punto de vista semántico puede
expresar diversas características como cualidades (bello, alto), estados
(soltero), actitudes (activo), posibilidades (probable), procedencia o
nacionalidad (español). También aporta contenidos que se predican del nombre o
de un grupo nominal (reloj caro). Existe en español una serie de adjetivos que
adoptan diferentes matices semánticos según su posición anterior o posterior
con respecto al sustantivo al que modifica, como en: viejo amigo/amigo viejo;
medio hombre/hombre medio; pobre persona/persona pobre… En general, el adjetivo
antepuesto posee un valor más subjetivo e inmaterial que el pospuesto, que
tiene un carácter más objetivo, concreto e intrínseco. Un viejo amigo, por
ejemplo, es un amigo al que conocemos desde hace muchos años, pero no
especificamos ninguna de sus cualidades inherentes; por contra, un amigo viejo,
es alguien de avanzada edad del que no decimos nada más.
Sustantivado o absoluto con la función de
nombre.
Son adjetivos que en determinados enunciados funcionan como sustantivos. Se
utilizan en lugar del sustantivo cuando la entidad que designa el sustantivo
puede identificarse totalmente por medio de su adjetivo. Suelen ir acompañados
del artículo que acompañaría al sustantivo: ¿Cuál es tu coche? El amarillo.
El adjetivo verbal es el participio en función adjetiva, cuando no ha perdido aún su naturaleza de verbo (los niños están dormidos). En español resulta difícil trazar un límite preciso entre el adjetivo verbal y el participio.
El adjetivo calificativo se puede
declinar según el grado o gradación, como el tamaño, belleza, edad, etc., es decir,
pueden expresar con qué intensidad se presenta una cualidad
del sustantivo. A menudo se denominan graduables, porque se pueden usar en formas
comparativas o superlativas, o con adverbios de calificación como «muy» o
«extremadamente», para mostrar que una persona o cosa tiene más o menos de una
característica en particular. Puede ser de dos tipos:
Léxica, si hay palabras distintas para expresar los distintos
grados de intensidad del adjetivo (caliente / tibio / frío).
Morfosintáctica o gradación adjetiva propia, si se logra con
derivados léxicos o construcciones perifrásticas.