viernes, 20 de diciembre de 2024

EL ADJETIVO

El vocablo adjetivo deriva del latín «adiectīvus» (que se agrega) derivado de «adiectus». El prefijo «ad» quiere decir (apropiación), el verbo «iacere» indica (lanzar) y el sufijo «-tivo», usado para indicar algo que es relativo a lo que le procede.

Para los gramáticos grecolatinos no existía distinción entre el adjetivo y el sustantivo, ya que ambos se englobaban en la categoría gramatical del nombre, un constituyente que se declinaba según género, número y caso. A partir de la Edad Media se introdujo la distinción entre «nomen substantivum y nomen adiectivum».

La lingüística actual considera al sustantivo y al adjetivo como dos categorías gramaticales diferentes, aunque con un único comportamiento morfosintáctico, lo cual explica por qué muchos adjetivos pueden funcionar como sustantivos y viceversa.

El sustantivo es una clase de palabra con significado propio que sirve para nombrar seres, objetos o ideas. El adjetivo es la palabra que describe o califica al sustantivo, por ello el adjetivo puede transformarse en sustantivo. Se combina entonces con el artículo, y asume uno de los dos valores del sustantivo. La sustantivación puede hacerse con el artículo neutro lo, que tiene papel identificador. Lo es indiferente a las variaciones de género y de número (Lo nuevo es este bulo). Estos neutros sustantivados se corresponden en su significación con sustantivos abstractos, como: lo malo/la maldad; lo nuevo/la novedad. Pueden cumplir, como sustantivos, las funciones del sintagma nominal; y tener los modificadores del sustantivo.

Los adjetivos son palabras tónicas que describen, modifican, determinan o califican a los sustantivos o pronombres que acompañan, aportando información adicional sobre sus características. Pueden indicar cualidades (inteligente), cantidad (poco), relación (marino), lugar (rural), estado (feliz), propiedad visible (color), origen…

El adjetivo se caracteriza por tener flexión, es decir, morfemas que se combinan con su lexema (raíz), concordando en género y número con el sustantivo al que modifican. El adjetivo no tiene género ni número propios, pero morfológicamente puede adoptar morfemas de género, número, caso y grado del sustantivo al que acompaña. Si el sustantivo no posee variación de género, se recurre al artículo que lo acompaña. Hay adjetivos que son iguales en femenino y masculino. Los adjetivos de una terminación no cambian de forma al referirse al sustantivo masculino o femenino (el hombre-la mujer valiente). Los de dos terminaciones presentan distinta forma para el masculino y el femenino (alto/alta).

En cuanto al número, los adjetivos presentan una oposición entre ausencia de morfema para el singular, y morfema -s o -es para el plural. Los adjetivos que en singular terminan en -s y no son palabras agudas, permanecen invariables (entrada-as gratis).

Los grupos de adjetivos son:

  • Restrictivos, limitan la característica o sentido de un nombre; al decir «cartulina azul», se excluyen las que no son azules. Los no restrictivos van, en general, antes del nombre «excelente mascota» no establece un subtipo de mascotas.
  • Graduales, grupo adjetival que incluso comprende adverbios de grado (muy, poco, bastante). Los no graduales sólo establecen una relación de comparación. A este grupo pertenecen los comparativos como: igual, tan, menos.
  • De grado extremo, elativos o superlativos absolutos. Son los formados por los prefijos re-, requete-, super-, hiper-, mega- o ultra- y por los sufijos -ísimo o –érrimo, y palabras como brutal, colosal, enorme, maravilloso, increíble, ínfimo, inmenso, perverso.
  • De intersección. Palabras como enano, alto, joven, son adjetivos calificativos y, a veces, intersectivos como al decir «pintor enano», porque expresa dos características, que es pintor y enano. Los no intersectivos son la clase de adjetivo en los que no existe una unión de dos características independientes «Es un músico destacado», sólo habla de alguien que es destacado como músico.

Tradicionalmente los adjetivos se clasifican en:

A. Calificativos, señalan cualidades (positivas o negativas) o características del nombre. Son los adjetivos descriptivos que expresan cualidades del sustantivo al que se refieren y modifican. Su posición respecto del sustantivo determina diferencias semánticas. Se usan antes de los sustantivos y en general tienen opuestos. Pueden ser inalterables en el género. Funcionan sintácticamente como complementos del sustantivo. No van acompañados de determinantes, como los sustantivos, pero sí se pueden combinar con adverbios de cantidad: tan alto, muy grande. Sólo los adjetivos calificativos admiten grados (positivo, comparativo y superlativo), y se subdividen:

Por su género en variables (rojo/a), e invariables (hábil).

Por su significado:

  • Especificativos. Seleccionan el sustantivo al que califican, y le añaden concreción que lo distingue de otros del mismo grupo. Suelen ir detrás del sustantivo «Dame el libro verde». El adjetivo verde especifica que es el que quiero.
  • Explicativos o epítetos. Sólo se limitan a añadir una cualidad al sustantivo «Los verdes árboles se alineaban al borde del camino», el adjetivo verde explica una característica de los árboles, pero si prescindimos de él, el mensaje sería igual de comprensible. Va antepuesto al sustantivo, pero en ocasiones, puede aparecer pospuesto y, a veces, es necesario ponerlo entre comas para que continúe teniendo su valor explicativo «Los corredores, cansados, no llegaron a la meta». Sin comas pierde su valor explicativo y adquiere un valor especificativo «Los corredores cansados no llegaron a la meta». Indican una cualidad abstracta o concreta inherente o natural al nombre. Adornan y sirven para enfatizar por lo que se usa de recurso poético (roja sangre, fría nieve, olorosa flor).

Por su grado. Pueden ser positivo, comparativo y superlativo, estos dos últimos con una doble formación léxica y perifrástica.

  • El positivo (base léxica del adjetivo) expresa una significación absoluta o simple (alto). El adjetivo sólo expresa una característica en grado neutro, porque sólo indica que el sustantivo posee una cualidad, sin expresar la intensidad de manera buena y positiva.
  • El comparativo denota comparación entre términos afines, y puede ser:
    • De igualdad (es tan cómo ).
    • De superioridad (más que).
    • De inferioridad (es menos que).
  • Para establecer una comparación es necesaria la presencia de dos sustantivos. Se utiliza para confrontar las cualidades al comparar dos personas o cosas (no tres o más) que poseen la misma cualidad o realizan la misma acción en menor, igual o mayor medida que el otro. Estos adjetivos están acompañados de un adjetivo, sustantivo o adverbio, seguidos de la palabra que o como. Hay algunos adjetivos que ya son en sí mismos comparativos. Estos son los adjetivos comparativos sintéticos. Son las palabras que ya incorporan el significado de comparación de superioridad y, por lo tanto, no llevan el adverbio más delante. Poseen lo que se llama formas supletivas, que tienen una base léxica distinta de la del adjetivo positivo (bueno, mejor, óptimo, peor, mayor, menor, inferior y superior).
  • c). Superlativo, expresa la cualidad en grado máximo, o sea, el más elevado o intenso posible. Se utilizan al realizar comparaciones entre tres o más personas o cosas. Puede ser:
    • Absoluto, denota el sumo grado de lo que expresa, sin relacionarlo con nada. Se usa un adjetivo y se agrega el sufijo -ísimo, -ísima, -ísimos, -ísimas, o anteponiendo adverbios (muy o demasiado). El habla coloquial utiliza en nuestros días prefijos como super- y extra-. Los adjetivos bueno, malo, grande, pequeño, bajo y alto también tienen sus correspondientes superlativos sintéticos derivados del latín: óptimo, pésimo, máximo, mínimo, ínfimo y supremo.
    • Relativo, asigna el grado máximo o mínimo de la cualidad, en relación con las demás dentro de un determinado conjunto (el más alto). Se le añade un artículo y los adverbios más o menos delante. Se forman de la siguiente manera: (el, la, los, las) + más o menos + un adjetivo + la preposición de o del «Esta silla es la más cómoda de la casa».

B. Determinativos, identifican al nombre y precisan su significado. Funcionan sintácticamente como determinantes, y al encontrarse en conexión con otro adjetivo, marcan una posición determinada entre el que habla y cierto objeto. Introducen o identifican al sustantivo en la oración, sin describirlo. Concuerdan en género y número con el sustantivo. Pueden ser:

a). Artículos, indican si el nombre es conocido y específico:

  • Determinados, se refieren a algo conocido y específico (Víctor está trabajando).
  • Indeterminados, indican algo no específico (Dame una manzana).

b). Posesivos. Indican a quién pertenece lo designado por el nombre, y le relacionan con las tres personas gramaticales. Su puede referirse tanto a un poseedor como a varios poseedores. Cuando preceden al sustantivo se apocopan, como cuando algún adjetivo pierde su última vocal o sílaba al preceder a un nombre (Buen. Mal). Estos adjetivos pueden ir antes o después del sustantivo, pero generalmente van antes. Son: mí/s, tu/s, su/s, nuestro/s, nuestra/s, vuestro/s, vuestra/s.

c). Interrogativos, si preguntan por el nombre modificado ¿Cuánto tiempo necesitas?

d). Exclamativos, si resaltan o enfatizan al nombre ¡Qué mujer!

e). Demostrativos, señalan posición en el espacio, tiempo o contexto lingüístico, de aquí que sean deícticos. Morfológicamente, concuerdan con el sustantivo en género y número, al poseer morfemas que los diferencian. Pueden ir delante o detrás del sustantivo. Se emplean para señalar o indicar un sustantivo o pronombre en particular. Son: este, ese, eso, esa, aquel, aquella, estos, esos, esas, aquellos, aquellas. Acompañan al sustantivo y sirven para expresar la proximidad que existe entre emisor y receptor, en función del sustantivo del que se habla.

f). Indefinidos, denotan una idea de ambigüedad o generalidad. Pueden ir delante o detrás del sustantivo y asociados a otros determinantes (No tengo gana ninguna/No tengo ninguna gana). Acostumbran a cuantificar al sustantivo de forma delimitada. No muestran un número exacto. Son muy eficaces para enumerar de forma ordinaria. Los más usados son: algún, algunos, tantos, bastante, cada, cualquier, cualquiera, demasiados, escasos, mucho, poco, ningún, ninguno, más, otro, todos, varios, tal, cierto, cada. Pueden ser:

  • Peculiares, indican relación con el nombre sin precisar (un día cualquiera).
  • Cuantitativos, indican cantidad indefinida (han traído muchos regalos).
  • Distributivos, expresan distribución de forma vaga (cada palo aguante su vela).

g). Numerales, indican relación numérica. Acompañan al sustantivo indicando su cantidad exacta o señalando su orden en una serie. La forma de los numerales cardinales preceden a sustantivos contables. Si van detrás, adquieren valor de ordinal. La forma de los numerales ordinales es: primero, segundo, tercero…, undécimo, duodécimo, décimo tercero... cuadragésimo, quincuagésimo, sexagésimo, septuagésimo, octogésimo, nonagésimo, centésimo, ducentésimo, milésimo… Del tres al diez, las formas de los partitivos coinciden con las de los ordinales. A partir del once, se forman añadiendo el sufijo -ava al cardinal (onceava). Pueden ser:

  • Cardinales, indican cantidad (tres puestos).
  • Ordinales, indican orden (tercer puesto). Pueden ser masculino o femenino.
  • Partitivos, indican las partes en que se divide la unidad (tercera parte).
  • Múltiplos, indican el número de veces (triple salto).

C. Relacionales expresan un rasgo del sustantivo al que acompañan que permite clasificarlo en una categoría (la cuchara sopera). Establecen un vínculo entre el sustantivo y su contexto de pertenencia. Aparecen pospuestos. Tampoco se anteponen los adjetivos que se construyen con complemento. Dentro de este tipo, se encuentran los adjetivos gentilicios, que expresan la procedencia geográfica o étnica, y se forman mediante adición de un determinado sufijo al nombre que designa la localización geográfica. Algunas de estas terminaciones tienen moción de género (madrileño/ña). Para formar el femenino, añaden –a, salvo cuando acaban en –a, -e, -í, -ú, que no varían. Son palabras empleadas para denotar a una persona que habita o es nativa de un lugar en particular. Se forman, generalmente, al añadir alguno de los siguientes sufijos: Ano, ana. Eño, eña. Ino, ina. Ense. És. O, a.

Funciones

Su función principal es brindar más información sobre el sustantivo, al que modifica y con quien concuerda en género y número.

Modificador directo del nombre complementando a un sustantivo sin palabras de por medio (blanca nieve).

Desde el punto de vista funcional, se da el nombre de adjetivo atributivo-adverbial al que funciona como complemento atributivo, ya que por un lado modifica al núcleo nominal del sujeto y por otro actúa como adverbio dentro del predicado (la lluvia cae lenta y silenciosa). Los adjetivos que aparecen tras un verbo copulativo (ser, estar, parecer) se denominan atributos. Si aparecen tras un verbo no copulativo, son adjetivos predicativos. En ambos casos modifica al sustantivo sujeto a través del verbo. Juan está alegre (atributo). Juan camina alegre (predicativo subjetivo o del sujeto). La encontré alegre y animada (predicativo objetivo o del CD).

Adverbial, similar al atributo, pero con función de complemento verbal (la bala dio alto y no alta). Se usan como adverbios para modificar a un verbo, un adjetivo e incluso otro adverbio. Designan nociones temporales (actual, bienal, presente, futuro, frecuente) o modales (probable, seguro, presunto, supuesto). Estos adjetivos suelen preceder al sustantivo y no admiten grados. Cuando un adjetivo aparece detrás del verbo y no detrás del sustantivo al que califica puede confundirse con un adverbio. Para saber si es un adjetivo o un adverbio se comprueba si la palabra concuerda o no con el sustantivo en el sujeto, pues los adverbios son invariables y nunca se refieren a un sustantivo. Madre e hija se ríen felices (adjetivo). Madre e hija se ríen alto (adverbio).

Modifica al sustantivo núcleo del sintagma nominal. Dicha función se conoce como modificador, adyacente, o complemento.

Las locuciones adjetivas, son grupos de palabras que funcionan como un adjetivo. Verdad como un templo (indiscutible).

Desde el punto de vista semántico puede expresar diversas características como cualidades (bello, alto), estados (soltero), actitudes (activo), posibilidades (probable), procedencia o nacionalidad (español). También aporta contenidos que se predican del nombre o de un grupo nominal (reloj caro). Existe en español una serie de adjetivos que adoptan diferentes matices semánticos según su posición anterior o posterior con respecto al sustantivo al que modifica, como en: viejo amigo/amigo viejo; medio hombre/hombre medio; pobre persona/persona pobre… En general, el adjetivo antepuesto posee un valor más subjetivo e inmaterial que el pospuesto, que tiene un carácter más objetivo, concreto e intrínseco. Un viejo amigo, por ejemplo, es un amigo al que conocemos desde hace muchos años, pero no especificamos ninguna de sus cualidades inherentes; por contra, un amigo viejo, es alguien de avanzada edad del que no decimos nada más.

Sustantivado o absoluto con la función de nombre. Son adjetivos que en determinados enunciados funcionan como sustantivos. Se utilizan en lugar del sustantivo cuando la entidad que designa el sustantivo puede identificarse totalmente por medio de su adjetivo. Suelen ir acompañados del artículo que acompañaría al sustantivo: ¿Cuál es tu coche? El amarillo.

El adjetivo verbal es el participio en función adjetiva, cuando no ha perdido aún su naturaleza de verbo (los niños están dormidos). En español resulta difícil trazar un límite preciso entre el adjetivo verbal y el participio.

Gradación adjetiva

El adjetivo calificativo se puede declinar según el grado o gradación, como el tamaño, belleza, edad, etc., es decir, pueden expresar con qué intensidad se presenta una cualidad del sustantivo. A menudo se denominan graduables, porque se pueden usar en formas comparativas o superlativas, o con adverbios de calificación como «muy» o «extremadamente», para mostrar que una persona o cosa tiene más o menos de una característica en particular. Puede ser de dos tipos:

Léxica, si hay palabras distintas para expresar los distintos grados de intensidad del adjetivo (caliente / tibio / frío).

Morfosintáctica o gradación adjetiva propia, si se logra con derivados léxicos o construcciones perifrásticas.

martes, 10 de diciembre de 2024

EL OLVIDO


El olvido es un fenómeno natural que consiste en la falta de accesibilidad o la pérdida de disponibilidad de la información almacenada en la memoria, ya que los recuerdos no son permanentes, pues las conexiones neuronales y el tejido cerebral se mantienen en un medio cambiante en el que algunas neuronas mueren y ciertas conexiones se alteran o debilitan.

Para E. Tulving, la accesibilidad es la facilidad con la que un recuerdo almacenado puede ser recuperado en un momento dado, mientras que la disponibilidad es la presencia o ausencia de un recuerdo memorístico. Por lo que es posible que una experiencia parezca completamente olvidada simplemente porque no se ha presentado una clave de recuperación adecuada que evoque el recuerdo, pero no una pérdida de disponibilidad, lo que significa que el recuerdo puede ser recuperado en otro momento.

El olvido representa la incapacidad para recordar la información necesaria, previamente aprendida o almacenada en la memoria, de manera voluntaria, en un contexto específico. Esto implica problemas en el desarrollo de algunas actividades y permite ser eficientes con la información que conservamos. Olvidar a menudo puede ser un inconveniente, pero es un proceso adaptativo, importante y necesario para nuestro funcionamiento cognitivo y adaptación diario al entorno.

El olvido puede manifestarse de diferentes formas, como olvidar nombres, fechas, eventos pasados o incluso información reciente. El olvido ocasional es común y normal en la vida diaria, pero si se vuelve persistente o afecta significativamente nuestras actividades cotidianas, podría ser motivo de preocupación. La pérdida de memoria va más allá del olvido ocasional y se caracteriza por la incapacidad de recordar eventos importantes, información personal relevante o incluso aspectos básicos de la propia identidad. Puede estar asociada con demencia, el Alzheimer u otras enfermedades neurológicas que afectan a la función cognitiva.

El olvido es la pérdida de memoria normal y general, con carácter selectivo. Hay que olvidar cosas para dar cabida a otras. Aprendemos lo más y lo menos importante, retenemos lo necesario y vamos olvidando. Tiene dos aspectos:

  • Cuantitativo. Curva de retención y olvido o curva de Ebbinghaus.
  • Cualitativo. Primero se da una desestructuración y luego una reestructuración.

Existen dos tipos de consolidación:

  • La sináptica muestra que la huella de la experiencia necesita tiempo para consolidarse (horas, días...) porque requiere cambios estructurales en las conexiones sinápticas entre neuronas.
  • La sistemática sostiene que el hipocampo es necesario para el almacenamiento en la memoria y una posterior recuperación (pues reactiva constantemente las áreas cerebrales involucradas en la experiencia inicial), pero su contribución disminuye con el tiempo.

La memoria  es la capacidad de retener, conservar y recuperar información. Con ella las personas obtenemos los conocimientos necesarios para comprender el mundo en el que vivimos, dándonos la capacidad de recoger nueva información y organizarla. Se enfoca en tres procesos fundamentales:

  • Codificación, al darse la transformación de los estímulos en una representación mental.
  • Almacenamiento o retención de los datos, para que puedan ser utilizados posteriormente.
  • Recuperación o el modo cómo la persona accede a su información, pudiendo ser voluntaria o espontánea.

Hay múltiples clasificaciones alrededor de la memoria, así podemos hablar de la memoria sensorial o inmediata, la cual registra la información que proviene del ambiente durante un tiempo muy breve. La memoria a corto plazo analiza y organiza la información, y se encarga de unirla a nuestras experiencias. Su capacidad es limitada, por lo tanto, está muy relacionada con el olvido. Por último, la memoria a largo plazo, en la que están contenidos todos los conocimientos y experiencias que tenemos a lo largo de la vida. Su capacidad es ilimitada e intenta tener una organización con la que acceder a ella con facilidad.

Al ir envejeciendo el funcionamiento de nuestro cerebro va variando y no tenemos las mismas capacidades cognitivas que de jóvenes. Todos nos despistamos en ocasiones y somos víctimas de nuestras propias distracciones, pero esto no quiere decir necesariamente que nos falle la memoria o suframos un problema cognitivo. No debemos preocuparnos si somos plenamente conscientes de ello y no supone un problema para el desarrollo normal de nuestras actividades cotidianas. En realidad, los lapsus responden a una disminución de la atención en el momento de llevar a cabo determinadas acciones como:

  • Alteración de una secuencia. Se refiere al hecho de perdernos en una secuencia más o menos automatizada.
  • Mezclar secuencias. Cuando nos confundimos con dos tareas que, de un modo u otro, hacemos simultáneamente.
  • Invertir secuencias. Nos confundirnos, pero en el orden de realización de una secuencia.
  • Fallos de codificación, al no aprender la información en primer lugar.
  • Decaimiento, recuerdos que se desvanecen con el tiempo.
  • Indicios de recuperación inadecuados, al carecer de recordatorios suficientes.
  • El fracaso al evocar. Probablemente todo el mundo haya tenido alguna vez la sensación de que algún dato se ha evaporado de su memoria o, la certeza de saber algo, pero no ser capaz de recuperarlo. Esto pasa como consecuencia de un fallo a la hora de evocar o recuperar la información. El por qué sucede esto lo explica la teoría del decaimiento (si no se evoca ni es recreado durante mucho tiempo, decae, se debilita y puede llegar a desaparecer dicha información).
  • El fracaso en el registro o la codificación. Es lo que ocurre cuando al registrarla, no hemos prestado suficiente atención, bien porque algo nos ha distraído o porque la información que nos daban no nos interesaba o nos motivaba lo suficiente.
  • El olvido motivado. Otras veces y aunque sea de una manera inconsciente, participamos activamente en el olvido de algunos hechos, sobre todo los de naturaleza traumática o perturbadora.

Se distinguen diferentes tipos de olvido:

  • El intencional implica procesos o comportamientos que disminuyen intencionalmente la accesibilidad de la información almacenada con algún propósito específico.
  • El incidental que se produce sin la intención de olvidar.
  • El transitorio. Es temporal y generalmente ocurre cuando no podemos recordar algo en un momento específico, pero lo recordamos más tarde.
  • A largo plazo o incapacidad de recordar información a largo plazo. Puede ser causado por una variedad de factores, como la falta de práctica o la falta de recuperación adecuada.
  • Selectivo. Se refiere a la incapacidad de recordar cierta información mientras se recuerda otra información relacionada. Esto puede deberse a la interferencia de información similar o a la falta de atención durante el proceso de codificación.

Las teorías que explican el olvido son:

  • De la inhibición, al aprender una cosa y luego otra, una de ellas hace que se olvide la otra.
  • Decaimiento temporal, el recuerdo que queda en la mente, con el tiempo se borra.
  • De la represión, dice que olvidamos lo que reprimimos, dándose los seudo olvidos que pasan al inconsciente.

Los factores que afectan al olvido son:

  • La falta de atención y motivación, la sobrecarga de tareas y preocupaciones, o la actitud o intencionalidad de aprender algo, además de que emocionalmente recordamos mejor lo que nos gusta, luego lo que no nos gusta y por último lo que nos es indiferente.
  • La longitud del material, el tiempo necesario para aprender un material aumenta más rápidamente que su longitud.
  • Los elementos del material heterogéneos se retienen más que los homogéneos.
  • La organización del material, se retiene mejor el material que está organizado.
  • Aprendizaje distribuido, frente al masivo. El distribuido requiere menos esfuerzo que el concentrado.
  • Factores psíquicos. Es preciso apartar de nuestra mente las ideas obsesivas, pues alteran nuestra voluntad y deterioran la memoria, al igual que el estrés. El estrés crónico y la ansiedad afectan negativamente a la capacidad para recordar información, ya que nuestro cerebro se ve abrumado por ellas. La vida se apoya en dos características básicas, la irritabilidad (capacidad para responder en exclusiva a estímulos bióticos) y la sensibilidad (capacidad de responder tanto a los estímulos bióticos como a los abióticos o neutrales). Por otro lado, el hecho de vivir exige, el mantenimiento constante del medio interno (homeostasis), y responder a los cambios que se producen en el medio externo (adaptación). Ante cualquier estímulo, el organismo emite siempre dos tipos de respuesta, una específica, destinada al estímulo concreto, y otra no específica o Síndrome General de Adaptación.
  • El estrés es un problema cuando el individuo le padece largos periodos de tiempo y se cronifica. El estrés deja de ser adaptativo cuando los mecanismos de regulación homeostática normales fracasan y no se adapta de manera eficaz. Los efectos negativos del estrés sobre la memoria se conocen desde Freud. Las respuestas del organismo a las situaciones estresantes son:
  • -          Fisiológicas: aumento de la secreción de hormonas (catecolamina, adrenalina o noradrenalina).
  • -          Emocionales: ansiedad, depresión, fatiga, irritabilidad.
  • -          Cognitivas: distracciones, lapsus, olvidos.
  • -          Conductuales: alcohol, drogas, comer compulsivamente, o no comer.
  • Contexto inadecuado. La información es más difícil de recordar si se aprendió en un ambiente diferente. En general, una información es más fácil de recordar si el intento de recuperación se produce en el contexto en el que se almacenó.
  • Paso del tiempo. La curva del olvido de Ebbinghaus revela cómo trabaja la memoria y cómo podemos mejorar el aprendizaje. Según él después de aprender algo, olvidamos casi un 50 % de esa información en la primera hora y hasta el 70 % en el primer día.
  • El desuso. Si no utilizamos regularmente la información almacenada en la memoria, es más probable que la olvidemos.
  • Fluctuaciones del contexto. Cuando el contexto incidental de recuperación no se corresponde con el contexto presente durante la codificación, el olvido es más probable.
  • Interferencia. Hace referencia a la dificultad de recuperación de trazos similares almacenados, pues algunas memorias compiten e interfieren entre sí, sobre todo si algunas informaciones son muy parecidas y producen confusión. Somos capaces de recordar con mayor facilidad y durante más tiempo experiencias que sean únicas y fácilmente diferenciables. Existen dos tipos de interferencia. La retroactiva en la que los nuevos aprendizajes afectan el recuerdo de información que había sido aprendida con antelación. La proactiva, en la cual una información ya aprendida dificulta el aprendizaje de nueva información.
  • Presentación de parte de las claves del conjunto. Cuando se presenta parte de un conjunto de ítems se debilita la habilidad para recordar los restantes ítems del grupo. Esto se debe a que la exposición a algunos elementos competidores refuerza su asociación con la clave de acceso, lo que dificulta la recuperación de los elementos no presentados.
  • Recuperación. Paradójicamente, el acto de recordar puede causar olvido. Si los recuerdos se recuperan periódicamente, su resistencia al olvido se incrementa. Si la información recuperada es cada vez más exacta y completa, el proceso mejorará el recuerdo, pero si los recuerdos son incompletos o poco exactos (debido a las interferencias realizadas durante los intentos de reconstruir el evento), lo que recordamos podría no ser lo que sucedió originalmente.
  • Trastornos del sueño: La falta de sueño adecuado puede interferir con la consolidación de la memoria y dificultar el proceso de recordar información provocando problemas de retención. El descanso adecuado y el sueño reparador son fundamentales para el proceso de consolidación de la memoria. Durante el sueño se refuerzan las conexiones neuronales relacionadas con lo aprendido, y contribuye a una mejor retención.
  • Factores médicos: Condiciones médicas como la depresión, la diabetes, la hipertensión o problemas tiroideos pueden contribuir a problemas de memoria. Para prevenir la pérdida de memoria y promover una buena salud cerebral, es fundamental adoptar hábitos saludables en nuestra rutina diaria. Patologías. Se producen por un deterioro, que puede tener una casusa, orgánica o psicológica, como la amnesia, paramnesia, agnosia, apraxia, afasia e hipermnesia. La amnesia es cualquier forma de pérdida de memoria temporal o permanente. Desde el punto de vista funcional, la amnesia puede ser retrógrada (orgánica y psicógena) o anterógrada (en general por un daño cerebral.

Procesos para retrasar el olvido.

En general y para contrarrestarle, repasarás al día siguiente el tema y cuantas más veces mejor. Es conveniente que hagas las sesiones de estudio, espaciadas, cortas (se aprende mejor en pequeños intervalos que en largas sesiones de estudio), en distintos momentos del día (por la mañana se aprende antes y también se olvida antes, al contrario que por la tarde que, se aprende más despacio, pero se olvida más difícilmente), y alterna las materias, para marcar distancias entre asignaturas afines. La mejor arma para contrarrestar el olvido es la agenda, en la que anotamos todos los trabajos, las fechas de los controles, y cualquier otro dato que nos parezca importante.

Aunque el olvido es una parte normal de nuestras vidas, existen estrategias que pueden ayudarnos a mejorar nuestra memoria y reducir el olvido. Algunas recomendaciones incluyen:

  • Ordenar y organizar la información de manera lógica facilita su almacenamiento y recuperación posterior.
  • El uso de técnicas mnemotécnicas, como acrónimos o asociaciones visuales, facilitan el recuerdo de información compleja.
  • Revisar y repasar la información aprendida de manera periódica. La repetición espaciada consiste en revisar la información en intervalos cada vez mayores, lo que refuerza la retención y consolida la información a largo plazo.
  • Práctica activa: En lugar de simplemente leer o escuchar, involúcrate activamente en el proceso de aprendizaje. Realizar resúmenes, ejercicios prácticos, resolver problemas y enseñar a otros son formas efectivas de fortalecer tus recuerdos.
  • Asociaciones y conexiones: Relacionar la nueva información con conocimientos previos facilita su almacenamiento y recuperación. Crear asociaciones significativas mejora la retención.
  • Variedad de formatos: Exponerte a la información de diferentes maneras (texto, audio, visual) estimula diferentes áreas del cerebro, favoreciendo una mayor retención.
  • Mantenerse activo: La actividad física regular promueve el flujo sanguíneo al cerebro y estimula el crecimiento de nuevas conexiones neuronales. Mantenerse activo no solo beneficia al cuerpo, sino que también mejora la función cerebral y la memoria.
  • Alimentación saludable: Consumir una dieta rica en antioxidantes, ácidos grasos omega-3 y vitaminas es esencial para el funcionamiento óptimo del cerebro y la memoria.
  • Factores físicos, la memoria se ve afectada por el consumo excesivo de alimentos ricos en grasas, almidón y azúcar, dormir poco, el uso de somníferos, tabaco y alcohol.
  • Ejercitar la mente: Desafiar al cerebro con actividades cognitivamente estimulantes, como crucigramas, rompecabezas, lectura o aprender nuevas habilidades, puede fortalecer la memoria y la función cognitiva.
  • Mantener relaciones sociales: La interacción social y el apoyo emocional son clave para una buena salud mental. Estar conectado con otros puede ayudar a reducir el estrés y mejorar la función cognitiva.
  • Establece rutinas: Mantener rutinas diarias fortalece la memoria al crear hábitos que facilitan la retención de información.

LENGUA - LENGUAJE - HABLA


La lengua es el conjunto de signos (idioma) concretos y abstractos que almacenamos en la memoria. Es la manifestación del lenguaje en distintas comunidades. Es fija, perdurable y modificable. Cada lengua tiene sus propias características y particularidades específicas, que reflejan la cultura, historia e identidad de la comunidad que la habla. Tiene una función comunicativa inmediata, por la que el emisor puede rectificar lo dicho, y el receptor está en disposición de comprender el mensaje al momento de su emisión.

Para Saussure, la lengua es un fenómeno físico, fisiológico y psíquico que pertenece al dominio social. Es un sistema basado en la relación entre signos y significados que comparten una comunidad de hablantes. Pero el acto lingüístico de la comunicación no es la lengua (algo que se impone el individuo por la masa), sino el habla.

Cada lengua tiene su sistema estructurado, propio y complejo de signos, reglas gramaticales, vocabulario y sintaxis que permite la comunicación entre los hablantes de una misma comunidad lingüística (son lenguas el español, el francés, el inglés…).

Es un fenómeno social y cultural, ya que se transmite de generación en generación y varía según el contexto geográfico y sociocultural.

La lengua es una herramienta fundamental para la comunicación humana, con la que podemos expresar, de manera oral o escrita, ideas, sentimientos y pensamientos.

La lengua se compone de distintos elementos, como los sonidos (fonemas), las palabras (lexemas), y las reglas gramaticales (sintaxis). Estos elementos se combinan de manera sistemática y coherente para formar frases y expresiones con un significado específico.

 

La clasificación propuesta por Wilhelm von Schlegel, parte de su agrupación por el número de sonidos vocálicos, englobando desde el árabe clásico que usa tres, a los que usan veinticinco. Podemos diferenciar cuatro grupos de lenguas:

  • Aislantes (tibetana, chino clásico) en las que cada palabra invariable tiene una función, y las relaciones gramaticales y sintácticas vienen dadas por la disposición de las palabras en la oración.
  • Aglutinantes (turco) en las que una raíz expresa el significado básico y al añadir afijos que actúan de modificadores, forman palabras más largas (en turco «äv» significa casa; «ävlar» las casas; «ávda» en la casa; «ävdalar» en las casas).
  • Flexivas o sintéticas (indoeuropeas (español), o las semíticas) en las que existe una clara distinción entre raíz y desinencia que emiten más de una modificación, así niña expresa fem. y sing.
  • Polisintéticas o incorporantes (alguna lengua polinesia) en las que una frase entera se puede expresar con una sola palabra, combinando marcas aglutinantes y aislantes.

La clasificación genética de las lenguas sirve para relacionarlas entre sí dentro de las distintas familias que poseen un mismo origen, por eso, se emplean términos metafóricos como familia lingüística, lengua madre, hija, árbol genealógico y rama, ya que se asume que unas derivan de otras. Así, el latín es la lengua madre del español y de las románicas emparentadas dentro de una misma familia, francés, italiano, portugués…

 

El lenguaje es un sistema estructurado de signos (orales, corporales o gráficos) de carácter convencional mediante los que nos comunicamos, con sus unidades básicas (palabras) o símbolos que representan significados en una relación arbitraria.

El lenguaje abarca tanto el uso de la lengua como otras formas de comunicación (lenguaje no verbal). Es un fenómeno universal en todas las culturas, y una facultad innata del hombre que se desarrolla con la interacción social.

Está en constante evolución marcado por las distintas corrientes expresivas que caracterizan a una época concreta.

Es fundamental para crear relaciones sociales únicas que nos distinguen como personas. Para Chomsky el lenguaje es «un sistema mental que permite a los hablantes generar y entender un número infinito de oraciones a partir de un conjunto finito de elementos». Para Saussure el lenguaje es una capacidad humana que se conforma de signos y permite expresar ideas, pensamientos y sentimientos. El lenguaje está muy relacionado con los aspectos sociales, culturales, psicológicos y biológicos del hombre, ya que es la facultad o capacidad distintiva de las personas para expresar ideas, necesidades, pensamientos, sentimientos, o deseos.

El lenguaje es la capacidad de poder intercambiar información más compleja y abstracta mediante un código de signos, que deben conocer ambos interlocutores para que la comunicación sea eficaz.

 

Los lenguajes que las sociedades humanas han desarrollado pueden clasificarse de acuerdo con distintos criterios:

Por el modo de comunicar:

-Lenguaje verbal. Habilidad lingüística innata al incorporar lo que N. Chomsky ha llamado «una intrincada estructura de reglas específicas y principios rectores». Se desarrolla de manera oral en la primera infancia, a través de la interacción social. Es el más complejo e importante, y define a la humanidad como especie, debido a que habilita a las personas a construir una comunidad cultural, por sus tres acciones principales:

  • Transmite lo que sucede en su mundo interno (afectos, emociones, ideas).
  • Categoriza el mundo exterior circundante (conceptos, clasificaciones).
  • Solicita acciones a otras personas (pedidos, órdenes, deseos).

Utiliza signos lingüísticos como recurso principal (palabras habladas o silbantes y frases), y se manifiesta de modo:

  • Oral. Su unidad es la palabra que se intercambia con el habla, usando como canal las ondas sonoras en el aire. Se adquiere de manera espontánea en la infancia y está menos regulado que el escrito, por lo que tiende más a la informalidad.
  • Escrito. Su unidad principal es la palabra que se intercambia con la escritura en un medio impreso o digital. Se adquiere en la escuela y tiende más a la formalidad que el oral.

-Lenguaje no verbal. Implica a la expresión corporal para transmitir significado al interlocutor. Utiliza movimientos físicos específicos, a los que las culturas atribuyen un significado fijo y conocido por sus integrantes. Se manifiesta de dos modos:

  • Lenguaje facial. Utiliza como canal de comunicación el rostro, la parte más expresiva del cuerpo humano.
  • Lenguaje corporal. Usa como canal de comunicación el torso, las extremidades y el cuerpo en general.

Por el contexto en la comunicación:

-Lenguaje formal. Su sistema lingüístico está regulado por códigos de corrección y se exigen fórmulas de respeto o un determinado empleo del vocabulario. Predomina en las esferas laboral, judicial, y académica.

-Lenguaje informal. Su sistema lingüístico no está regulado por códigos de corrección. El hablante elige el léxico y las fórmulas que utilizará en su enunciado. Predomina en la esfera familiar.

Por el tipo de significación:

-Lenguaje denotativo. Es el código lingüístico regido por el diccionario. Es un sistema simple en el que el significado de las palabras de una frase se corresponde con la definición acordada por todos los hablantes de la comunidad.

-Lenguaje connotativo. Es un código de creación alternativo al explícito, por el que se asigna a las palabras de una frase un sentido diferente al expresado en el diccionario. Este nuevo sentido será interpretado por el receptor y depende mucho del contexto.

Por su forma de adquisición:

-Lenguaje natural. Son los sistemas de signos que no necesitan esfuerzo para adquirirse y se integran en el sujeto por estimulación.

-Lenguaje artificial. Son los sistemas de signos que requieren de un proceso deliberado de invención, organización y jerarquización. El sujeto necesita de un estudio sistematizado para poder incorporarlos.

 

Las funciones del lenguaje de Jakobson presentan la comunicación humana como una interacción de los seis elementos que intervienen: emisor (produce y transmite un mensaje), receptor (decodifica ese mensaje), mensaje (lo transmitido de emisor a receptor), referente (el tema del mensaje), código (el sistema de signos con el cual el mensaje ha sido construido) y canal (el medio físico por el que circula). Todas las oraciones que construimos se emiten con una intención específica, ya sea informar de algo, convencer a alguien, expresar sentimientos… Con esta idea, y siguiendo a Bühler y Jacobson, y teniendo en cuenta que todas ellas pueden concurrir mezcladas, podemos establecer las siguientes funciones básicas del lenguaje:

 

Función

Intención

Recurso

Ejemplo

Emotiva o expresiva: define la relación entre el emisor y el mensaje.

Expresa sentimientos, emociones, opiniones y actitudes del emisor ante el objeto.

Entonación exclamativa o interrogativa. Pron. y formas verbales en 1.ª persona.

¡Qué susto me di!

¿No te lo he dicho yo siempre?

Representativa o referencial: define la relación entre el mensaje y la idea u objeto al que se refiere.

Informa del mensaje. El hablante transmite al oyente conocimientos objetivos sin reflejar su reacción subjetiva.

Léxico claro, apropiado y sencillo, sin adornos, ni emotividad; entonación neutra.

El oro es un buen conductor de la electricidad.

Conativa o apelativa: define la relación entre el mensaje y el receptor. Se centra en el receptor.

Manda, pregunta, aconseja o llama la atención del receptor para que actúe de forma concreta.

Pronombres y formas verbales en 2.ª persona. Imperativo. Entonación exclamativa o interrogativa.

¡Pepe! ¡Siéntate!

¿Cómo te llamas?

Poética o estética: define la relación del mensaje con él mismo. Aparece siempre que la expresión utilizada atrae la atención sobre su forma.

Expresa un mensaje de forma bella en el lenguaje oral, y literario donde el referente es el mensaje que pasa de instrumento a objeto.

Propio de la lengua literaria: vocabulario selecto, lenguaje cuidado y uso de recursos que evoquen belleza.

Las nubes, cual copos de algodón, esponjosos, flotan en el azul del cielo.

Fática o de contacto: orientada al canal de comunicación, su contenido informativo es muy escaso o nulo. Enunciados muy redundantes.

Su fin es consolidar, detener o iniciar la comunicación, y asegurar que el canal funciona.

Expresiones sencillas, preguntas cortas para comprobar si el receptor escucha y comprende.

- Oiga… ¿me oye?

- Diga, diga… le escucho.

Metalingüística: centrada en el código (la gramática, los diccionarios y la lingüística).

Explica y aclara aspectos del código. Se da si la lengua se toma a sí misma como referente. Si utilizamos el código para hablar del código.

Frases sencillas y claras, términos precisos y concisos, sin ambigüedad.

Perro es una palabra primitiva y perrito es derivada.

 

El habla es la realidad física y concreta del idioma, o el uso individual que cada persona hace de su lengua. Es el último acto que se da en la comunicación y se compone de: la articulación (realización de los sonidos de la lengua); la voz (el uso de las cuerdas vocales); y la fluidez (ritmo con el que cada individuo es capaz de comunicarse).

El habla es la expresión verbal del lenguaje humano. Es un sistema complejo por el que se convierte una idea en un conjunto de sonidos que tienen significado para quien los escucha.

El habla se manifiesta en la variación fonética, léxica y gramatical que existe dentro de una misma lengua.

El habla es la manera en que una persona utiliza las palabras, la gramática y la pronunciación para comunicarse en su lengua materna.

Cada individuo tiene su propio estilo de habla, y está sujeta a cambios geográficos, culturales, físicos, la edad, educación…

 

El habla se puede manifestar como:

  • Dialecto. Variedad de una lengua que se emplea en áreas geográficas determinadas, o grupos sociales, y se caracteriza por tener ciertas diferencias en la fonética, el vocabulario y la gramática.
  • Jerga. Es el lenguaje especializado que utilizan los miembros de un grupo profesional, técnico o social, y que se caracteriza por tener un léxico y una sintaxis propios.
  • Argot. Es un tipo de jerga que tiene carácter secreto o codificado, y que a menudo se asocia con grupos marginales o criminales, pero puede ser utilizado por cualquier grupo de personas que comparten intereses o características culturales similares.

La principal diferencia entre la jerga y el argot es el contexto en el que se utilizan. Mientras que la jerga se utiliza en un contexto profesional, técnico o social específico, el argot se utiliza en grupos marginales o subculturas para diferenciarse de la sociedad. La jerga suele tener un vocabulario y una gramática más específicos y definidos, mientras que el argot puede incluir términos y expresiones que no tienen un significado claro o que pueden tener significados diferentes para personas fuera del grupo. Además, el uso de la jerga suele ser más aceptado y reconocido socialmente, mientras que el uso del argot puede ser visto como una forma de exclusión o rechazo a la sociedad en general.

 

Semejanzas y diferencias entre lenguaje, lengua y habla.

En general se considera que todas las lenguas son lenguajes, pero no todos los lenguajes son lenguas. Una lengua equivale a un idioma, pero un lenguaje es un sistema de comunicación o expresión de conocimientos, como el lenguaje matemático.

La capacidad cognitiva de comunicarse en el plano abstracto se llama lenguaje, mientras que las distintas manifestaciones en las diferentes comunidades de hablantes se denomina lengua o idioma. De la lengua de una comunidad cada individuo elige, con su personal modo de expresarse, una parte, y esta parte es su habla, modo individual de expresión o el acto individual del ejercicio del lenguaje, y que Saussure define como la realización concreta de la lengua.

  • La lengua es el conjunto de habilidades que una persona posee para comunicarse con palabras. El lenguaje se relaciona con la forma en que las personas construyen significados dentro de un contexto social específico; incluyendo signos verbales y no verbales.
  • La lengua es un sistema de signos en donde cada elemente está distribuido y organizado de forma unificada (producto social que asimila el individuo), mientras que el habla es el uso individual del sistema (lo que hacemos al hablar).
  • La lengua es un sistema de comunicación hablada, y el lenguaje la forma más amplia de la capacidad humana para expresarse.
  • El lenguaje es universal, mientras que cada lengua y habla son únicas y específicas de cada comunidad lingüística e individuo.
  • La lengua es un sistema abstracto que existe independientemente de los hablantes individuales, mientras que el habla es una manifestación concreta y personal de la lengua, y el lenguaje una facultad humana que abarca diferentes formas de comunicación.
  • La lengua varía según el contexto geográfico y sociocultural, pero el lenguaje es una facultad universal presente en todas las culturas.
  • La lengua es la forma en que las personas interactúan, intercambian información y expresan sus pensamientos e ideas. Mientras que la lengua tiene un carácter social que se relaciona con diferentes comunidades lingüísticas; y el lenguaje tiene un carácter fisiológico al provenir del aparato fonador, lo que quiere decir que todos tenemos la capacidad de lenguaje, pero no de todas las lenguas.
  • El lenguaje es una capacidad innata, mientras que la lengua y el habla son adquiridas a través de la educación e interacción social.
  • La lengua es un sistema inmaterial y social que se compone de signos y reglas gramaticales compartidos por una comunidad lingüística, y el habla es material e individual, y está influenciada por factores personales, sociales y culturales.
  • La lengua se concreta en el habla, mientras que el lenguaje es la facultad humana que le hace apto al individuo para expresarse.
  • La lengua es el idioma propiamente dicho con el que nos comunicamos, mientras que el lenguaje es la forma que tenemos del idioma.
  • El lenguaje es la capacidad humana de comunicación a través de signos, la lengua se refiere a un sistema específico de signos utilizado por una comunidad lingüística, y el habla se refiere al uso concreto que una persona hace de una lengua determinada.
  • El habla se transmite de forma oral mientras que la lengua puede ser escrita con el uso de códigos.
En esta incluyo la entrada Lengua Lenguaje del miércoles, 18 de octubre de 2023.

martes, 3 de diciembre de 2024

EL RESUMEN

La palabra resumen deriva del latín «resumĕre» (volver a tomar), y consiste en reducir o sintetizar el contenido de un texto, documento o exposición oral, haciendo un extracto que recoja lo esencial con precisión.

Un resumen es un texto que expone de forma abreviada, fiel y concisa las ideas más relevantes de otro documento más extenso y complejo, para obtener una visión general de su contenido.

Es una técnica mediante la cual llevamos un texto a su expresión más esencial, anotando las ideas y aspectos más importantes y relevantes, con nuestras propias palabras (síntesis) sin hacer críticas. La síntesis es un escrito en el que se mencionan las ideas principales, subrayadas en otro escrito, o las notas tomadas en una exposición oral y que, a diferencia del resumen, puede incorporar un análisis e información que no aparece en el original.

La extensión del resumen no será mayor del 25 % del texto original. El resumen indicativo que recoge los enunciados principales sin dar explicaciones detalladas se escribe en voz pasiva y presente, y no debe sobrepasar las 50 palabras. El resumen informativo que informa de los contenidos explícitos y todos sus enunciados se escribe en voz activa y pretérito, y su extensión oscilará entre las cien y trescientas palabras, dependiendo de la longitud del documento original.

Sus características son:

  • Brevedad. Será conciso al sintetizar la información esencial del texto, evitando detalles superfluos o suplementarios.
  • Originalidad y autoría. No es una copia, sino un texto autónomo y personal que recoge lo principal de otro texto.
  • Claridad. Transmitirá las ideas principales de manera clara y comprensible, sin utilizar un lenguaje complicado.
  • Contextualizado y efectivo. Expondrá el contexto del original, los propósitos del autor y el tema que desarrolla.
  • Flexibilidad. El estilo podrá variar de acuerdo con la capacidad de síntesis y la habilidad para redactar el texto.
  • Objetividad. Se redacta en tercera persona, sin emitir opiniones o valoraciones y respetando la idea del autor.
  • Autosuficiencia. El lector debe entender lo principal del original, sin leer el documento original completo.
  • Coherencia y congruencia. Al seguir un orden lógico en la información que se está resumiendo.
  • Precisión y concisión. Escrito con oraciones cortas que condensan las ideas esenciales.
  • Fidelidad. Reflejará fielmente el contenido del texto original sin distorsionarlo.
  • Jerarquía. Tendrá estructura y orden en las ideas.

Técnicas para resumir un texto:

Fichas de resumen. Son tarjetas en las que se almacena el resumen personal. Consta de un título en el encabezado, la introducción (donde se explica de manera sucinta el contenido), el cuerpo o desarrollo del resumen (donde se condensan las ideas principales, de forma objetiva, coherente y clara), y la conclusión (a la que llega el autor o autores del texto original, así como, su finalidad, hallazgos, implicaciones y limitaciones, y la firma y nombre del autor o autores a los que se confiere la responsabilidad del trabajo).

Esquema o expresión gráfica de las ideas más importantes de un texto. Se debe hacer después de leer, subrayar y dominar el contenido del texto. Debe estar escrito con palabras propias. Cada idea irá en línea y con un guion al frente. Debe ser atractivo para despertar el deseo de leer y aprender. El blanco debe predominar sobre el escrito, es decir pulcro y ordenado.

Lista de ideas. Se basa en resaltar las ideas principales (expresan información básica y profundizan el tema central) y secundarias (mencionan ejemplos, detalles, información accesoria, o aclaraciones de la idea principal) del texto, expresadas en una oración.

Sumario o resumen. Se presenta con una redacción mucho más ágil y directa que la utilizada en el original. Lo ideal es que en pocas líneas se presente el tema y se convenza de su importancia, interés, potencial o atractivo.

Subrayado. Es una técnica básica, que centra la atención, ahorra esfuerzo y favorece la asimilación. Para subrayar bien primero debes hacer una lectura general, y sólo después de una segunda lectura más lenta y comprensiva se subraya. Se enfatiza párrafo a párrafo, pues en cada uno suele haber una idea fundamental y otra complementaria. Con él haces el esquema, y con este el resumen con las palabras propias del autor (síntesis), y si le añades explicaciones o aclaraciones que no son del original será un resumen comentado. Ten en cuenta que los nombres y verbos que se repiten hablan del tema principal, y los adjetivos de la opinión del autor. Se subrayan ideas y no palabras, destacando las ideas básicas, con palabras concretas que las sintetizan, pero sólo la idea clave de cada párrafo. Lo subrayado formará frases con sentido completo. Después pregúntate sobre el texto y si la respuesta está subrayada, correcto. El subrayado es importante, pues:

  • Facilita la revisión y el recuerdo.
  • Aumenta la capacidad de expresión oral y escrita.
  • Forma parte de las técnicas de estudio del estudiante.
  • Resume la información de un texto para preparar un examen.
  • Motiva el proceso lector, y favorece el estudio activo y el interés.
  • Potencia la atención, la perfección selectiva, la fijación y la memoria.
  • Suministra información objetiva y básica de un contenido más amplio.
  • Ejercita el sentido práctico, e incrementa el sentido crítico de la lectura.
  • Favorece la asimilación y desarrolla la capacidad de análisis y de síntesis.
  • Es condición indispensable para confeccionar buenos esquemas y resúmenes.
  • Realiza gran gimnasia intelectual, con el constante ejercicio de análisis y síntesis.
  • Califica las competencias de los estudiantes, su comprensión lectora y de síntesis.
  • Brinda el núcleo de la información generada durante un período de tiempo extenso.
  • Predispone la atención de manera selectiva, evitando la distracción y pérdida de tiempo.
  • Sintetiza la idea principal del tema, lo que ayuda a repasar muchas materias en poco tiempo.
  • Aumenta la concentración mental por la conexión, organización y estructuración de conceptos.
  • Acelera la velocidad lectora, con lo que la lectura se hace más provechosa, rápida y participativa.

Puedes subrayar usando diferentes técnicas:

  • La doble línea para nombres (=).
  • El corchete ([]) para párrafos y aclaraciones.
  • El asterisco * para señalar al margen anotaciones.
  • El círculo para rodear epígrafes o comienzos del tema.
  • La | en la parte izquierda de párrafos enteros a destacar.
  • Líneas, (_) recta la principal y (~) ondulada la secundaria.
  • Colores: rojo idea principal, azul secundaria y verde terciaria.
  • Rectángulo para encerrar frases fundamentales, clasificaciones, etc.
  • Las marcas, que estimes oportunas, para cumplir con el fin propuesto.

Para hacer un buen resumen:

  • Realiza una lectura comprensiva y atenta del original para identificar las ideas principales que son la fuente del resumen.
  • Reflexiona sobre el título y el tema principal para seleccionar las palabras claves y comunicarlas con nuestras propias palabras, cuidando la ortografía y la gramática.
  • Organiza la información para que la estructura, contenido y comunicación siga un orden lógico y eficaz.
  • Escribe lo subrayado con oraciones coherentes. En los resúmenes de estudio, las definiciones pueden ser iguales a las del texto original, pero si el resumen es evaluativo, se emplearán sinónimos y nombres abstractos.
  • Analiza los párrafos para subrayar las ideas principales y descartar las secundarias.
  • Al redactar el resumen evita los acrónimos, siglas o abreviaturas. Si es necesario, escríbele entero, y al utilizarlo por primera vez pon entre paréntesis («en adelante…»).
  • Usa marcadores temporales (al principio, primero, luego, más tarde, finalmente) y conectivos (preposiciones, conjunciones y adverbios). No empieces el resumen con una preposición, o este artículo…
  • Usa frases cortas con la forma verbal en voz activa y tercera persona del singular en todo el resumen.
  • Busca un término general que englobe las enumeraciones (nueces, avellanas, anacardos = frutos secos).
  • Exprésate de modo claro, fluido, conciso, legible y breve. Evita la redundancia, el estilo telegráfico, cambia frases por nombres, verbos o adjetivos, cambia participios o adjetivos por proposiciones subordinadas.
  • Inclínate por la síntesis del final del libro, y sigue el orden de los apartados del esquema, idea principal, secundaria…
  • Establece una jerarquía clara de ideas, eligiendo de lo general a lo particular, o de lo principal a lo accesorio.
  • Revisa el escrito final, elimina las cosas que sobren y añade un título, autor, y editorial.

Compara y verás que, en los dos párrafos dicen lo mismo:

El agua es un bien natural muy necesaria para la vida del hombre, de los animales y de las plantas. El agua ocupa el setenta por ciento de la superficie de la tierra, por lo que hay agua en multitud de lugares: en los océanos y en los mares, en los lagos en los ríos, en el interior de la tierra, en la nieve y en el cielo, en las nubes y en el aire, pero a pesar de ello es un bien que hay que cuidar.

El agua que ocupa el setenta por ciento de la superficie terrestre es un bien natural, necesaria para la vida, que hay que cuidar.

EL SILOGISMO

  Comenzaremos aclarando los conceptos de lógica, premisa y falacia. La lógica es la ciencia que comprende las leyes y formas del conocimi...