Imagina un hombre joven, amable, inteligente y muy consciente de sí mismo. Siempre está preocupado por algo, y hoy lo está por un pequeño lunar que se ha visto. Mira en internet y se alarma mucho más por los comentarios. Sus pensamientos se debaten sobre opciones de asesoramiento, discutiendo consigo mismo, juzgándose, cuestionándose, rumiando un sinfín de recuerdos, conjeturas, y miedos. Luego pone la lupa en sus defectos y comienza a darles vueltas. Tras una hora, se da cuenta, de que no está más cerca de tomar una decisión, se siente deprimido, y se hunde en un diálogo interno negativo repitiéndose, esto siempre pasa, nunca se arregla…
Pensar es la capacidad de reflexionar, analizar, e interrogar los procesos del pensamiento; es una cualidad del hombre y la causa de sus éxitos. Pero vivimos en un mundo muy estimulado, y pensar demasiado acelera nuestros instintos cognitivos ordinarios, y nos altera. El cerebro nos ayuda a comprender y resolver problemas, pero pensar demasiado hace lo contrario. Lo llames preocupación, ansiedad, estrés, rumiación u obsesión, la cualidad que caracteriza el pensamiento excesivo es que sienta mal y no ayuda, ya sea por analizar, juzgar, evaluar, reflexionar, controlar o preocuparse, o todas ellas, y es un problema si:
- Piensas en tus pensamientos demasiado.
- Hay muchas cosas que te preocupan y preocupan.
- A menudo cuestiona, duda, analiza o juzga sus pensamientos.
- Tiene problemas para tomar decisiones y, más aún para la elección.
- En las crisis, crees que tus pensamientos son la fuente de tus problemas.
- Te ves participando en patrones de pensamientos negativos una y otra vez.
- Estás enfocado en comprender tus pensamientos y profundizar en el funcionamiento interno de tu mente.
- No puedes evitar volver a un pensamiento muchas veces, incluso cuando ya ha pasado y no se puede hacer nada.
Las causas del pensamiento excesivo rara vez son el foco del pensamiento excesivo. Así en el ejemplo del joven, su pensamiento excesivo no tiene nada que ver con el lunar de su espalda, ni con elegir al psicólogo adecuado, o lo que le dijo fulano hace tiempo…. Decimos «si pudiera solucionar esto, me relajaría y todo perfecto», pero por supuesto, si esa cosa se resolviera, otra tomaría su lugar rápidamente, ya que nunca fue la causa del pensamiento excesivo, sino el resultado. Para abordar con éxito el pensamiento excesivo, hemos de dar un paso atrás y no tratar de resolverlo con nuestra propia rumiación. Hay quien piensa demasiado sin tener un trastorno de ansiedad diagnosticado, por ello vemos la ansiedad como el por qué, y pensar demasiado como el cómo (el efecto).
La ansiedad se da con trastornos tanto mentales (depresión) como físicos (sudoración excesiva). Elementos como el estilo de vida, traumas pasados e incluso la cultura juegan su papel. Se está ansioso por el dinero, trabajo, familia, relación, vejez o eventos estresantes de la vida. Pero ¿son estas causas de ansiedad y pensamiento excesivo, o son el resultado? La ansiedad es multifactorial, y una razón podría deberse a factores intrínsecos del individuo. El gen COMT y el cromosoma 9 se asocian con la ansiedad, pero tenerlos no significa que la padezcas. Los trastornos de ansiedad tienen sólo una tasa de heredabilidad del 26 %. Si tienes un padre con un trastorno de ansiedad, la probabilidad de tener uno es mayor, pero esto es sólo una probabilidad. Tu genética también puede darte una piel muy clara que se quema con el sol. Poco podemos hacer por nuestra genética, pero podemos hacer mucho sobre todo lo demás. Pensar demasiado a menudo no lleva a ninguna parte, porque quedas atrapado en el ciclo de analizar, rechazar y reconsiderar diferentes posibilidades. El simple hecho de tratar de reprimir tus pensamientos cuando se están descontrolando, a menudo produce el efecto opuesto y empiezas a pensar aún más en lo que te preocupaba.
El eustrés es la presión normal diaria que nos mantiene alerta. Estar vivo es estresante y es normal experimentar presión o incomodidad, pero si es persistente y agobia nuestra capacidad para hacer frente y prosperar, podemos encontrarnos agotados, abrumados, deprimidos, o angustiados. No respondemos al estrés, sino a su percepción «No es la carga, sino cómo la llevas». El estrés es una presión externa (del entorno) sobre nosotros, y la ansiedad es nuestra experiencia interna de esa presión.
Al percibir una amenaza, el eje HPA (hipotálamo, hipófisis suprarrenal) se estimula y el cerebro origina una cascada de neurotransmisores y hormonas como la respuesta clásica de lucha o huida para sobrevivir a la amenaza percibida. Dichos efectos pueden ser:
- Físicos. El cuerpo está diseñado para soportar breves momentos de estrés agudo, pero si se prolonga daña la salud.
- Psicológicos. El estrés refuerza los patrones de pensamiento negativos y el diálogo interno dañino.
- Sociales y ambientales. Genera daño a las relaciones sociales y conductas adictivas o dañinas. Al reflexionar y pensar demasiado nos atrapamos en espirales de ansiedad con efectos devastadores para nosotros. Todos tenemos diferente predisposición, grado de resistencia y exposición al estrés ambiental, pero el área sobre la que tenemos más control es cómo evaluamos las experiencias y avanzamos. Pensar demasiado es un comportamiento destructivo que podemos elegir y detener, es un hecho de la vida, pero opcional. Al pensar demasiado constantemente, el cuerpo se inunda de cortisol y otras hormonas del estrés, poniéndole nervioso, y hace que piense aún más, y que aumente la ansiedad, haciéndole tomar malas decisiones, no dormir bien, comer mal, excluir a personas, y reforzar el ciclo de estrés.
Hay dos fuentes principales de ansiedad que conducen a pensar mucho. Una nosotros mismos que la convertimos en un círculo vicioso del que puede ser difícil escapar, y otra el entorno y sus dos aspectos, el inmediato donde pasamos la mayor parte del tiempo (casa y trabajo), y la experiencia que tenemos de nuestras interacciones con él. Por ello debes desarrollar estrategias para superarla como:
- Buscar el apoyo de amigos, familiares, o un profesional de la salud mental.
- Realizar actividad física regular que reduce el estrés y mejora la salud física y mental en general.
- Cambiar la forma de pensar y sentir acerca de uno mismo para romper patrones de pensamiento vicioso.
- Practicar técnicas de relajación como la respiración profunda, la relajación muscular progresiva o la visualización.
- Identificar y cuestionar los patrones de pensamiento negativos que debes romper, con técnicas cognitivo-conductuales.
- Practicar la atención plena, prestar atención a los pensamientos y emociones sin juzgarlos, y centrarse en el momento presente.
Fórmulas antiestrés
Los cuatro principios de la gestión del estrés (4A: apartar, alterar, aceptar y adaptar). No podemos controlar todo, pero si nuestras situaciones y apartar o evitar un entorno o personas estresantes. Algunas cosas no valen la pena y es mejor eliminarlas, pero si no podemos evitarlo, debemos modificar o alterar los momentos y situaciones del estrés. Al evitar el estrés, no huyes de las obligaciones o niegas problemas, sólo dices no al estrés innecesario y dañino, así que mira tú lista de tareas, cede alguna, o quita las que no son urgentes ni prioritarias. Si no puedes alterarlo, no tienes más remedio que aceptarlo. La aceptación no significa que estemos de acuerdo o nos guste lo sucedido, sólo significa que aceptamos con gracia lo que no podemos cambiar, para centrarnos en lo que sí podemos, y si no podemos cambiar los eventos y situaciones debemos adaptarnos a ellas y lidiar con los factores estresantes para reducir al mínimo su potencial dañino.
Diario del estrés. La mejor forma de tener conciencia del estrés, es escribirlo. Pensar mucho resulta abrumador, pero si lo escribimos podemos analizarlo y evaluarlo. Un diario de estrés ayuda a identificar los factores desencadenantes y la reacción ante ellos. Para cada entrada registra la hora y fecha, cómo se siente (1 relajado; 10 muy estresado), cómo respondió y el resultado general. Usa palabras de síntomas físicos (palma sudorosa). Anota cualquier evento estresante que haya ocurrido recientemente y pudiera ser la causa de su estado actual. Haz una entrada cada vez que sientas que tu estado de ánimo cambia o cuando estés muy estresado. Luego analiza y busca patrones:
- ¿Cuáles son las causas más frecuentes? (lo que viene antes del repentino aumento de estrés o caída en el estado de ánimo).
- ¿Cómo responde a ellos, emocional y conductualmente, y si su enfoque está funcionando?
- ¿Has identificado un nivel de estrés que te resulte cómodo y beneficioso?
- ¿Cómo te afectan estos eventos?
Tras unas semanas el proceso se vuelve automático y desarrollas una conciencia espontánea en el momento en que se produce el estrés. Una vez que sepas las verdaderas causas del estrés, puede usar la técnica adecuada. Si ves que te enfocas más en el diario que en tus emociones, cambia de técnica. Termina la sesión con algo positivo y firme, considerando algunas posibilidades y soluciones de futuro.
La técnica de conexión a tierra 5-4-3-2-1. Da alivio inmediato a una situación estresante o un ataque de pánico. Al pensar demasiado, reflexionamos, masticamos pensamientos pasados o posibilidades de futuro y nos estresamos, pues estamos fuera de sí. Pensamos en «qué pasaría si» y repasamos nuestra mente con recuerdos, ideas, probabilidades, deseos y miedos. Si regresamos al presente, podemos detener parte de ese pensamiento excesivo consultando con los cinco sentidos, pues el cerebro te lleva por todos lados, pero el cuerpo y sus sentidos, están siempre en el presente. Cuando sientas que la ansiedad y el pánico están fuera de control, para, respira y busca:
- Cinco cosas del entorno que puedas ver, tus manos, una pintura… Mira su textura, color, forma, y asimílalo todo.
- Cuatro cosas del entorno que puedas sentir o tocar. El peso del cuerpo contra la silla, etc.
- Tres cosas que puedas oír. Dos cosas que puedas oler. Algo que puedas saborear.
Terapia narrativa y externalización. Se basa en que la persona está separada de sus problemas y que su vida se puede interpretar como una historia, lo que sustenta la externalización (al externalizar sacas el problema). Podemos decir «Pensar demasiado es un problema y voy a encontrar alternativas», o darte cuenta de que tienes el control y eres el autor de tu experiencia. Si tu vida fuera una película, ¿de qué género sería? ¿Qué papel jugarías? Cuando vemos que nuestras interpretaciones y marcos influyen en la experiencia, podemos cambiarla. Por ej., los que piensan demasiado tienden a sentirse impotentes, pero ¿y si cambian la historia y se ven responsables y capaces? Puedes imaginar que guardas tus preocupaciones en una caja fuerte antes de ir a la cama (siempre puedo abrir la caja luego, pero ahora voy a dormir). Si nos sentimos perdidos en la rumiación, podemos usar la historia para dividir o deconstruir un problema grande y aterrador en otros más pequeños y fáciles. Y distinguir los pensamientos que descarrilan y distraen de los que realmente traen cambios significativos. Si te sientes abrumado por las cosas que pueden suceder mañana o el próximo año o cuando sea, déjalas a un lado y mira lo que importa sólo hoy, o tal vez sólo lo que importa en este instante.
Administra tu tiempo y tareas
Hoy tengo mucho trabajo y me pregunto, cómo voy a encajar todo. Me pongo a pensar y a los diez minutos veo que tengo menos tiempo que antes, y sólo me salvan dos cosas, o agregar más horas al día o un horario que administre mejor el tiempo. Si te sientes abrumado por los plazos, es mejor usar estrategias de gestión del tiempo que técnicas de relajación. La gestión del tiempo consiste en identificar lo importante:
- Decide tus valores y prioridades, y reestructura tu agenda con las cosas que más te gustan.
- Observa durante una semana la forma en que empleas el tiempo disponible. Registra cada hora y lo que haces con ella.
- Analiza ¿dónde pasas más y menos tiempo? Observa si el paso del tiempo refleja tus valores.
- Vuelve a observar para ver cómo lo estás haciendo, qué está funcionando, y qué debes ajustar.
- Dedica la mayor parte de tu atención, tiempo y recursos a lo importante, teniendo en cuenta cosas como:
- Escribir las cosas las concreta más: ten una lista de tareas pendientes, calendario, horario o algo físico para anotar tus metas diarias.
- Divide las tareas grandes en otras más pequeñas y establece mini objetivos de camino hacia los más grandes.
- Piensa en el proceso no en el resultado. Con hábitos útiles diarios, logras más a largo plazo que si buscas rapidez y perfeccionismo.
- Acostúmbrate a decir no a las cosas triviales. Delega y traza límites para respetar tu tiempo.
- Sopesa tus acciones para los objetivos más grandes y pregúntate ¿esto me acerca o me aleja? Y actúa en consecuencia.
Método de Eisenhower. La técnica (Urgente/Importante) obliga a abordar de manera eficiente una tarea cuando no disponemos del tiempo o los insumos necesarios. Ayuda a ver lo que realmente importa y lo que sólo actúa como distracción. Comienza asignando a cada tarea, una de las cuatro etiquetas posibles:
- Importante y urgente. Son prioridad, nos acercan al objetivo y deben hacerse inmediatamente. Es bueno tener algún tiempo todos los días programado para imprevistos, pero reevalúe si hay muchos de estos e intente ver cómo podría haberlos planeado.
- Importante pero no urgente. Tome la decisión sobre cuándo hacerlo. Estas son esenciales para sus objetivos a largo plazo.
- No importante pero urgente. Delega o reprograma, pon límites y di no a los compromisos innecesarios.
- No importante y no urgente. Quita, no pierdas el tiempo. El uso de esta técnica no te exime de actuar, a veces, rápidamente, asumir la responsabilidad, o posponer una tarea a favor de otra.
Establecimiento de objetivos SMART. Quien sabe bien lo que quiere y por qué, puede profundizar y superar
enormes desafíos y contratiempos.
Los objetivos SMART son la hoja de ruta desde donde estás hasta donde quieres llegar:
- S (específico). Reduce la distracción por definición. No se limite a decir lo que sucederá, sea claro sobre lo que hará en detalle.
- M (medible). El resultado no es vago ni está sujeto a interpretación. Responda: ¿Cómo sabré que he alcanzado mi meta?
- A (alcanzable). Es realista en tu situación. Un objetivo debe desafiarnos a ir más allá, pero debe ser posible y razonable.
- R (relevante). La meta habla de sus valores más amplios, al encajar el objetivo pequeño en el grande.
- T (tiempo). Establece tiempos y una fecha límite para cuando debas lograr algo.
El objetivo «Quiero ser más saludable», con criterios SMART sería:
Quiero comer al menos cinco porciones de diferentes frutas y verduras al día, para
tener una mejor dieta en general, y quiero hacerlo durante el resto del mes. El
objetivo es específico (frutas y verduras diferentes al día), medible (cantidad),
alcanzable, relevante (objetivo más amplio de una mejor dieta) y limitado en el
tiempo (hasta fin de mes).
Método Kanban. Es un sistema visual que administra los flujos de trabajo y mejora la productividad personal, con unos principios fundamentales:
- Visualiza tu flujo de trabajo y comienza con el que estás haciendo. Escribe el trabajo en un papel (cuanto más pongas menos tendrás que recordar). Usa colores, símbolos o columnas para ordenar las etapas del proceso (pendiente, en proceso, acabado).
- No realices múltiples tareas. Recoge una y complétala, luego toma la siguiente. No dejes tareas sin terminar que te estresen y agobien.
- Dispón de circuitos de retroalimentación. Para construir a tiempo y verificar constantemente cómo lo está haciendo, ajustar y repetir. Mire su proceso y esfuerzos, y vea si realmente están funcionando, para seguir mejorando, e implemente procesos explícitos.
- Mejorar colaborativamente y evolucionar experimentalmente, nos enseña a aplicar el método científico a lo que hacemos. Podemos establecer una hipótesis, probarla y refinar nuestro conocimiento con el uso constante de experimentos.
Bloqueo del tiempo. Planificar con anticipación es más eficaz y provechoso al comenzar con tus prioridades. El trabajo profundo son las tareas «urgentes e importantes» e «importantes, pero no urgentes», mientras que el superficial son las que desea delegar o quitar. Tu horario está para ayudarte, si algo no funciona, modifícalo:
- Comience preguntando qué espera lograr con un día o una semana y en qué prioridades quiere enfocarse.
- Observe las rutinas matutinas y vespertinas que desea establecer de acuerdo con sus prioridades y valores.
- Trate primero las tareas prioritarias, planeándolas para cuando sepa que estará más alerta y enérgico.
- Encuentre espacio para trabajos menos importantes y banales, y programe momentos en los que sea menos productivo.
Cómo encontrar el sosiego
Al relajarte el ritmo cardíaco, la respiración, las hormonas del estrés, el dolor muscular, la fatiga, y la presión arterial bajan, la digestión y los niveles de azúcar mejoran, y aumentas la concentración y confianza, originando menos ansiedad. Además de practicar técnicas de relajación debes:
- Desarrollar habilidades sociales: Expresar con claridad tus pensamientos y sentimientos, y escuchar y comprender los de los demás.
- Practicar el autocuidado: Esto implica dormir lo suficiente, seguir una dieta sana y dedicar un tiempo a aficiones y actividades placenteras.
- Poner límites: Es importante aprender a decir no a tareas y compromisos no esenciales para llevar una vida más equilibrada y significativa.
- Buscar experiencias y retos: Para crecer, aprender, y añadir sentido a la vida, al identificar y perseguir los objetivos que nos mejoran.
Entrenamiento autógeno. Propuesto por J. Schultz induce sistemáticamente estados de calma
del cuerpo y la mente a voluntad. Se trata de calmar aposta el SNC, que es donde
comienzan la ansiedad y el pensamiento excesivo. Hay seis técnicas que promueven
la conciencia y son: Pesadez. Calor. Conciencia, del latido del corazón, respiratoria,
y de las sensaciones abdominales. Centrarse en la frialdad de la frente.
La práctica regular previene el estrés de la vida diaria y aumenta
la autoestima. Sesión de 15-20 minutos. Al hacerlo, concéntrese en una sensación
diferente, primero la pesadez, luego el calor, y así las seis. No te apresures y
siente cómo tu cuerpo se calma cuando dices «estoy tranquilo».
Visualización e imágenes guiadas. Usa los cinco sentidos. Si cierras los ojos e imaginas un limón
agrio y jugoso, seguro que se te hará la boca agua. Con esta lógica, usamos la mente
para hacer como si estuviéramos en… Meditar es concentrarse en un objeto, pensamiento o actividad concretos para aumentar
la conciencia y calmar la mente,
y visualizar es crear imágenes mentales
de escenas o situaciones tranquilas para relajar y concentrar la mente. Ambas ayudan
a centrarse en el momento presente y reducir los pensamientos negativos. A medida que imagina los detalles del lugar,
su olor, color, sonidos, incluso cómo se siente y sabe, también resuma cómo quiere
sentirse, tranquilo, feliz, o contento. Puede crear una pequeña historia de unos
cinco o diez minutos. Al acabar, salga suavemente de su imagen, abra los ojos y
estírese.
Relajación Muscular Progresiva. Consiste en tomar el control de sus músculos, aflojarlos y relajarlos
aposta, así como aumentar la conciencia y grado de control de las sensaciones. Puede
parecer contradictorio, pero logra estados más profundos de relajación muscular
cuando comienza tensando, en lugar de intentar relajar un músculo que ya está estresado.
Tense diferentes partes del cuerpo (de la cabeza a los pies o viceversa) antes de
relajarse y continuar. Con el estrés viene la respuesta de lucha o huida, donde
el cerebro alerta al cuerpo para que libere una cascada de neurotransmisores y hormonas.
Los efectos de estas hormonas es tensar los músculos, razón por la cual las personas
que padecen estrés crónico experimentan cefaleas, dolor y rigidez muscular. E. Jacobson
dijo que, si uno está físicamente relajado, también lo está mentalmente. Propuso
la técnica durante diez o veinte minutos diarios, pudiéndose agregar al inicio
o final del ejercicio, o hacerla como parte de su rutina de meditación o relajación
todas las noches antes de acostarse, junto con alguna visualización, escribir en
un diario, leer suavemente o incluso rezar.
Mientras que los bíceps, la parte superior de los brazos, las manos y los muslos se pueden apretar, los hombros deben encogerse levantándoles bruscamente hacia las orejas. Su frente puede estar arrugada con ceño fruncido profundo, mientras que sus ojos deben estar bien cerrados. Para tensar las mandíbulas y los músculos faciales, sonría cuanto pueda. El estómago se tensará si lo aprieta, mientras que su espalda debe arquearse.
Reorganiza tus patrones de pensamiento
La mente, el cuerpo y las emociones están conectados y se influyen
mutuamente, pero ante la ansiedad, la mente juega el papel principal. Cuando tu
cerebro te dice «Haz esto bien o todo se arruinará para siempre», escuchas el pensamiento
simplista del todo o nada.
La sobre generalización está relacionada con el pensamiento
del todo o nada, en el que hacemos afirmaciones amplias con muy pocos datos (ej.,
«todos los hombres son así» cuando en realidad, sólo un hombre era así). Este pensamiento
aumenta la ansiedad y los sentimientos perfeccionistas.
Internalizar o externalizar. Si asumimos erróneamente que somos la razón de los fenómenos, estamos
interiorizando. El resultado es la autoculpa, la baja autoestima, y la auto reprensión.
Externalizar es ir muy lejos, y culpar a los demás de lo que es nuestro «No es mi
culpa que ella se moleste por lo que dije, no debe ser tan sensible». Ambas distorsiones
conducen a una sensación de impotencia.
Favoreciendo lo negativo y descartando lo positivo. Podemos fallar una prueba de cien, pero si
decimos, «fallé» ignoramos las otras noventa y nueve. Vemos un éxito como una casualidad,
y un accidente genuino es una prueba de que somos malos, o de que las cosas malas
siempre pasan.
Razonamiento emocional. En esta distorsión cognitiva, asumimos que si sentimos que algo es de cierta manera, automáticamente asumimos que nuestros sentimientos deben señalar la verdad de esa cosa «Si lo siento, debe ser verdad». Aunque no sabe cómo resultará, asume que sus sospechas tienen fundamento y se convence de que una mala crítica podría generar problemas y disminuir su autoestima antes de saber la verdad.
El comportamiento antecedente (ABC). Sirve para comprender e identificar
las distorsiones cognitivas, observando lo que viene antes antecedente (desencadenante
de un comportamiento) y después de un comportamiento (acto resultante del
desencadenante que puede ser útil o inútil), y una consecuencia (juzgamos
las acciones como buenas si sus consecuencias son buenas y viceversa) inspirado
por un pensamiento particular. El modelo ABC se enfoca en las acciones y comportamientos
(el pensamiento influye en el comportamiento y este afecta a nuestras vidas). Un
antecedente puede ser una persona, palabra, ambiente, sentimiento, situación, una
hora del día o una combinación de ellas. El objetivo de estas tres partes es saber
que están conectadas. En una hoja con cuatro columnas escribe los eventos a descifrar.
Reúne datos durante una o dos semanas hasta que comience a notar patrones recurrentes.
Hay dos partes para usar el modelo ABC, en la primera recopila datos para encontrar
más información sobre los comportamientos, y luego reestructura los desencadenantes
y las consecuencias para abordar conductas no deseadas.
Si pensamos demasiado, podemos usar el método ABC y considerar qué pensamientos preceden, acompañan y siguen a nuestra acción, y cómo informan de esas acciones. Puede haber muchas consecuencias gratificantes que, sin darse cuenta, consolidan el mal comportamiento. Ej.:
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|
Antecedente |
Comportamiento |
Consecuencia |
|
Evento. |
Cumpleaños
de un amigo. |
Comer rápido
muchos pasteles. |
Sentirse
enfermo y avergonzado. |
Registro de los pensamientos disfuncionales. Al trabajar con los pensamientos desadaptativos que están detrás de los comportamientos indeseables reducimos el pensamiento excesivo y la ansiedad. En un registro de los pensamientos disfuncionales reunimos todos los pensamientos automáticos, incluso inconscientes. El registro es una autopsia a los pensamientos y sentimientos, y descubre qué estaba pasando en tu mente en ese momento, lo cual es útil para hacer cambios perspicaces. Tanto el formato ABC como el registro de pensamientos disfuncionales realizan la misma función, pero uno se enfoca en los comportamientos y el otro más en los pensamientos y sentimientos detrás de ellos. Ej.:
|
Fecha |
Situación |
Pensamiento
automático |
Emoción |
Respuesta
alternativa |
Resultado |
|
Hora |
Registra evento o
entorno anterior a ciertos pensamientos y sentimientos. Un recuerdo,
pensamiento, emoción, idea o sueño. |
Escribe los
pensamientos o imágenes y su grado de creencia o inversión en ellos. |
Escribe la
intensidad y porcentaje que inspiran los pensamientos automáticos. |
Tras el evento
inicial, piense en las distorsiones cognitivas que podría haber hecho y si
hubiera tenido una respuesta diferente y más saludable. |
Escribe tras
identificar y reelaborar los pensamientos y sentimientos originales. |
Deshacerse de las distorsiones cognitivas. Sea cual sea el método, se trata de tomar el control de los patrones de pensamiento que lo ponen ansioso y reemplazarlos con pensamientos que ayuden a echar los pensamientos inútiles y sentirse tranquilo y capaz. El cómo nos sentimos no es por lo que sucede, sino por cómo pensamos sobre lo que sucede. Si cambiamos la forma de ver las cosas, cambiamos la forma en que nos sentimos. Al identificar los pensamientos, pensamos de manera más racional y clara. Escribe todo en tu registro, identifica el desencadenante o lo que sea que haya precedido a la sensación y anótelo. Si surgen pensamientos distorsionados o emociones negativas, pare, y recuerde que tiene el control y opciones, para no caminar por la rumiación y el estrés. Exprese claramente cuál es su pensamiento y escríbalo, así como la emoción asociada e intensidad. Las creencias obstinadas tienen un componente emocional y no desaparecen, aunque las hayas discutido racionalmente. Ej.:
|
Fecha |
Situación |
Pensamiento |
Emoción |
Respuesta |
Resultado |
Usa la TCC para limpiar tu diálogo interno. La terapia cognitiva
conductual nos genera pensamientos útiles y adaptables, pudiendo llegar a la raíz
de los pensamientos retorcidos y construir otros mejores. Para ello debes identificar
las diferentes distorsiones cognitivas, algunas tan simples como el pensamiento
del todo o nada, donde ves todo en los extremos, y descartas los aspectos positivos
para enfocarte en lo malo. Luego fíjate en qué tipo de situaciones, personas o entornos
desencadenan patrones de pensamiento específicos, con el uso del registro de pensamientos
disfuncionales.
Nuestro pensamiento (no el mundo exterior) influye en cómo vemos el mundo y nos comportamos, además crea emociones, que dan forma a nuestra percepción y nos cambia las creencias y el modo de actuar. El pensador excesivo tiene un flujo constante y efusivo de diálogo interno. Este diálogo interno es la narrativa y el comentario constante y mental de la vida, pudiendo ser neutral (sólo notar y observar), positivo (alentar sentimientos de felicidad y fortaleza) o negativo (sentirse mal y ansioso). El diálogo interno negativo se reconoce por su carácter emocional (vergüenza, duda y reproche), y aparte de inexacto, bueno o malo. La TCC controla el diálogo interno que proviene de una baja autoestima crónica, falta de juicio y duda. Cuando el diálogo interno crónico está muy arraigado, la mejor alternativa suele ser más emocional que cognitiva, de aquí que sea mejor identificar y abordar la emoción que hay detrás de algunos pensamientos.
Auto guion. La forma en que nos dirigimos a nosotros mismos, son actitudes y hábitos continuos. El auto guion fomenta y refuerza lo positivo al ir más allá de las declaraciones e ideas individuales. Un auto guion deliberado es la forma de tomar el control del diálogo interno, es un poco como la autohipnosis que atrae tu atención hacia donde tú quieres. El diálogo interno puede ser inconsciente, pero un auto guion deliberado te permite tomar el control consciente. Practícalo cuando estés tranquilo y concentrado para que esté listo y llegue automáticamente cuando te estreses. Escribe frases claves donde puedas verlas. Puede usar el registro de pensamientos disfuncionales para los detalles relevantes. Cada vez que sienta que se desliza hacia un patrón de pensamiento negativo, deténgase e identifique el lugar, la situación o los eventos que precedieron al pensamiento, y qué tipo de distorsión fue. Luego, piensa en una respuesta racional a este pensamiento.
Actitudes y regulación emocional
Las cinco actitudes siguientes te muestran hacia dónde dirigir
tu conciencia de forma consciente:
1: Céntrate en lo que puedes controlar, no en lo que no puedes. El pensamiento excesivo y ansioso se da cuando
nos sentimos impotentes y fuera de control, al estar las cosas fuera de nuestro
alcance. Es como empujar una pared (empujar no te lleva a ninguna parte, pero agota
y desmoraliza). Es cierto que, a veces, tu ámbito de acción es muy limitado y es
posible que sólo tengas disponible una opción entre dos que no te gustan, pero tienes
una opción. A menudo, lo único que puedes controlar es a ti mismo, pero eso es suficiente.
Si puedes controlar algo, hazlo, pero si no puedes, no sirve de nada preocuparse
por ello, y lo mejor es aceptarlo y seguir adelante.
2: Céntrate en lo que puedes hacer, no en lo que no puedes. Similar pero más específico que el anterior.
La ansiedad y el pensamiento excesivo tienen la peculiaridad de ser abstracto, interno
y vago. Son posibilidades, miedos, recuerdos y conjeturas. Si vives así tendrás
una presencia pasiva en el mundo que te rodea. La acción tiene un efecto clarificador
y aleccionador, y te saca de conjeturas mentales y rumiaciones estresantes. Si no
te enfocas en la acción, o si te estresas por lo que no puedes hacer, diriges tu
energía a todo lo que te hará sentir frustrado e inútil. La actitud correcta convierte
la adversidad y los obstáculos en una oportunidad (el inventor, a menudo, llega
a ideas asombrosas porque su plan original falló). Pero si te enfocas en el fracaso
y no en las nuevas posibilidades sugeridas por este fracaso, te estresas.
3: Céntrate en lo que tienes, no en lo que no tienes. A menudo nos olvidamos de apreciar todas las
cosas buenas que tenemos mientras nos fijamos en lo que nos falta. La confianza
y la satisfacción provienen de una perspectiva que se enfoca a las posibles soluciones
e interpretaciones positivas, mientras que la ansiedad proviene de la perspectiva
que se centra en todo lo que está mal. Centrarse en lo que se tiene es una forma
de darle un giro positivo y saludable a cualquier situación. Si mantienes este estado
de ánimo estás preparado para ver soluciones y nuevas oportunidades, pero si piensas
en lo que te falta o lo que está mal, es posible que te pierdas por completo la
solución.
4: Céntrate en el presente, no en el pasado ni en el futuro. La ansiedad vive en otra parte, está en el
pasado preocupándose por lo que ya sucedió, o flota inútilmente hacia el futuro
imaginando un millón de posibilidades (ser hipotético es la mejor modo de caer en
el pensamiento excesivo). Pero el conocimiento consciente y la acción útil viven
en el presente. Atrae tu atención a lo que está sucediendo ahora y reduce el pensamiento
excesivo.
5: Céntrate en lo que necesitas, no en lo que deseas. Hay una simplicidad en la forma de pensar no ansiosa, porque lo que quieres nunca terminará y nunca será del todo alcanzable. Nuestros diálogos internos pueden tejer mundos intrincados que tienen muy poca relación con la vida real. Una forma de distraernos con pensamientos estresantes es no entender lo que es absolutamente necesario para nosotros, y lo que es un extra agradable y opcional. Centrarse en las necesidades en lugar de los deseos ayuda a llegar al núcleo de las cosas y priorizar lo que es importante.
Regula las emociones a través de la acción opuesta. Cuando reconocemos y dominamos nuestras emociones, adoptamos el estado mental emocional que mejor nos sirve. El dominio sobre uno mismo es el dominio sobre el cuerpo, la mente, el corazón y las emociones. La técnica de «hacer lo contrario de lo que te dicen tus emociones» no significa negación o lucha contra los sentimientos genuinos. De hecho, para practicar esta técnica, primero debes pararte en las emociones que sientes cuando piensas demasiado (miedo, pánico, inquietud, vergüenza) y observarlas sin resistencia ni apego. Esta técnica no trata de negar cómo te sientes o aplastar las emociones, sino todo lo contrario, es una excelente manera de comenzar a practicar una mejor regulación emocional y autocontrol. El proceso general es:
- Identifica y reconoce la emoción y úsala sin juicio ni interpretación.
- Mira los pensamientos que la emoción te causa, y los comportamientos que fomenta.
- Identifica la emoción opuesta, para lograr un equilibrio mental y dirigir los pensamientos y comportamientos en una dirección más saludable.
- Durante un período fijo de tiempo (cinco minutos o un día) mantén el estado emocional opuesto. Si vacila, trate de recordar por qué lo hace, y recuerde el costo de los pensamientos y el comportamiento de las emociones negativas.
- Observa los resultados. Cómo se siente en comparación con el principio, cómo cambian sus pensamientos y acciones cuando aposta elige sentirte diferente.