martes, 23 de diciembre de 2025

EL BEHAVIORISMO

 

El behaviorismo es un anglicismo que proviene de la palabra “behavior” y significa conducta en inglés.

Apareció a principios del s. XX en EEUU como reacción al paradigma de la psicología de entonces, por una parte la introspección de Wundt, que utiliza métodos subjetivos para el estudio de la consciencia, las relaciones dinámicas de adaptación al medio del funcionalismo de J. R. Angell y de W. James (enfoque holístico y funcional), el pragmatismo de J. Dewey, el estructuralismo de E. Bradford Titchener y los estudios sobre psicología animal (de J. Loeb, R. MacDougall…), y por otra la reflexología rusa y su concepto de esquema reflexológico o condicionamiento. Aunque fueron los descubrimientos de Pávlov los que animaron a los conductistas a trabajar sobre los conceptos de reflejo y estímulo condicionados, los que cambiaron el rumbo de las investigaciones psicológicas. Este cambio de paradigma epistemológico, así como las críticas de K. Popper (filosofía de la ciencia y el falsacionismo) y sus seguidores, rompieron el esquema E-R y abrieron el camino a la utilización de múltiples variables.

Watson fundador de la escuela conductista, sostiene que se puede desarrollar una psicología científica para predecir y controlar el comportamiento, sin tener en cuenta los procesos mentales ni la conciencia, con leyes y modelos de aprendizaje por condicionamiento. Para considerar a la psicología como ciencia propone que su objeto de estudio sea la conducta manifiesta, susceptible de observación, medición y verificación. Según esta perspectiva, lo importante es la relación entre estímulos (lo que ocurre fuera o dentro de nosotros y que provoca algo) y respuestas (las acciones o reacciones que observamos). Todas las formas de conducta, incluyendo el razonamiento, los hábitos, las reacciones emocionales y el habla son sólo respuestas a estímulos, que pueden ser medidos y observados. Cada estímulo tiene una respuesta, de modo que conociendo una respuesta sabemos qué estímulo la ha provocado, y conociendo la naturaleza de un estímulo podemos predecir la respuesta que dará el organismo. Si es posible controlar los estímulos, entonces es posible controlar la conducta. Es decir, aprendemos en función de lo que nos pasa y de las consecuencias de nuestras acciones. Además se adhiere a los conceptos de la filosofía positiva de A. Comte, opuesta a la introspección y al finalismo.

Watson fue profesor de psicología animal en la universidad John Hopkins. En 1913 publica “La psicología tal como la ve el behaviorismo” (rama experimental absolutamente objetiva de la ciencia natural, con el objetivo teórico de la predicción y control de la conducta). Su discurso inaugural anual de la APA, de la que en 1915 era presidente, versó sobre el libro de Bechterev “El lugar del reflejo condicionado en psicología” que tiene a la columna vertebral como punto clave sobre el reflejo condicionado muscular. En 1919 publicó “La psicología desde el punto de vista de un conductista” y en 1948 escribió “El conductismo” donde defiende que el aprendizaje es un proceso de reflejos condicionados que se produce mediante la sustitución de unos estímulo por otros. Además se atiene a las exigencias del positivismo, que obliga a que la psicología sea, sobre todo, fisiología con un lenguaje fiscalista que cuantifique tanto los estímulos como las respuestas.

Watson dedicado a la psicología animal se limita a la observación del comportamiento externo, pero al comprobar que ocurre lo mismo en la psicología infantil, empieza a prescindir de la introspección y se limita al estudio del comportamiento externo, y con ello la psicología se convierte en una ciencia de lo que el hombre externamente hace de su conducta (estudio de la relaciones que hay entre los estímulos y las respuestas, o conjunto de reacciones ajustadas a los estímulos que las provocan). Es decir, el estudio de la actividad humana se reduce a la relación estímulo-respuesta. El termino estímulo para Watson es un complejo de estímulos a los que llama “circunstancias o situaciones” y dice que es el conjunto de excitaciones (estímulos físicos y fisiológicos) que actúan sobre el organismo en un momento dado. Y las respuesta son los movimientos musculares, las secreciones glandulares y el lenguaje.

Su experimento más conocido, para formar el denominado reflejo condicionado, se basa en el realizado con la ayuda de R. Rayner y protagonizado por el niño Albert. Con el que tomó el esquema estímulo-respuesta como la unidad básica de la conducta humana. Con este proceso se puede explicar, según él, toda la riqueza expresiva del hombre, desde las respuestas reflejas simples hasta los pensamientos más fecundos del hombre. Lenguaje, pensamiento y emociones no son más que respuestas manifiestas o inhibidas.

Luego diversos autores introducen variantes conductistas y neoconductistas, como E. Tolman con su idea de conductismo intencional (condicionamiento clásico). Clark Hull (método hipotético-deductivo. El potencial de reacción es igual a la fuerza del hábito) y Albert Bandura (conductual-cognitiva). La idea del behaviorismo era entender el comportamiento humano como una adaptación al ambiente en el que se encuentra, más allá de lo innato.

Para B. F. Skinner (condicionamiento operante) toda acción humana viene condicionada por una respuesta previa. Publicó en 1971 “Más allá de la libertad y la dignidad” donde argumenta que los conceptos filosóficos de dignidad y libertad no son más que términos que designan la ignorancia que se tiene de las razones por las que los humanos realizan determinadas conductas. La libertad es un espejismo, puesto que el hombre realiza las conductas que han tenido éxito en el pasado y rechaza las que han sido aversivas. En todo acto altruista el hombre busca un reforzamiento social, económico o de satisfacción personal; o la huida de la angustia que provoca no realizar una conducta en la que nos exponemos al sufrir algún daño. Defiende que el estudio del comportamiento debe restringirse a lo que el organismo hace o no hace. Desarrolló el método de Thorndike y, a través del concepto de condicionamiento operante se centró en la observación y manipulación de la conducta. Para conseguir manipular las variables independientes construyó la llamada caja de Skinner. Este se distanció de los planteamientos conductistas iniciales, para crear una nueva versión del conductismo puro que se llamaría neoconductismo, pues hace caso omiso a problemas watsonianos como la relación mente-cuerpo. Se ocupa sólo de la conducta observable y rechaza cualquier método que no se base en la investigación sensorial, para él los datos observados deben ser identificados y establecidos sin ninguna ambigüedad. La psicología es para él la ciencia de la conducta. La unidad simple de la conducta es el reflejo (íntimamente ligado al bienestar del organismo), pero lejos de basar toda su teoría en el concepto de reflejo, afirma que la mayoría de las conductas se seleccionan por sus consecuencias, pues tendemos a hacer cosas que han constituido un éxito en el pasado. Distingue entre conducta respondiente (cuando una conducta corresponde a estímulos provocadores específicos) y conducta operante (cuando no se presentan estos estímulos), así como entre reflejo respondiente (correlación de un estímulo y una respuesta) y reflejo operante (parte funcional de la conducta, espontáneo). Según su teoría del refuerzo, las repuestas emocionales son reforzadas por sus consecuencias, lo que llamó mecanismo retroactivo. Una privación extrema es usualmente una operación emotiva. Las emociones no deben ser consideradas como causas de conducta, las causas son los estímulos. La conducta observada durante una emoción no debe ser confundida con la emoción como estado hipotético (beber no es lo mismo que tener sed). Trata la conducta en términos de reforzantes positivos (recompensa) que añaden algo a la situación existente, en contra de los negativos (castigo) que apartan algo de una situación determinada (las respuestas de un individuo están en función de los estímulos ambientales).

E. L. Thorndike (conexionismo) intentó elaborar una psicología para los humanos parecida a la de los animales con los que había trabajado en su tesis doctoral. En contra de la escuela anecdotista, pensaba que los animales aprenden por ensayo-error-acierto. Estableció que las respuestas satisfactorias para el animal se conectan con la situación en que da la respuesta, de modo que cuando la situación se vuelve a presentar, la respuesta del animal es también la misma. A este fenómeno que establece la conexión entre una respuesta y una situación lo denominó “Ley del efecto”. Las respuestas que tienen consecuencias desagradables se desconectan de la situación, de forma que no vuelven a darse. Otorgó un papel menos importante al castigo, pues sostenía que cuanto más se repite una respuesta, más se conecta ésta con la situación, y a este fenómeno los denominó “Ley del ejercicio”.

 Ideas principales del conductismo:

  • Afirma que todo comportamiento es aprendido y puede ser olvidado mediante nuevas experiencias y entrenamientos.
  • Asegura que el ambiente en el que un individuo se desenvuelve es fundamental para entender su comportamiento.
  • Descarta la introspección, la conciencia y los procesos mentales (pensamiento, intención o emoción) porque no se pueden medir directamente.
  • El aprendizaje del condicionamiento clásico y operante es como la formación de hábitos y respuestas condicionadas.
  • El aprendizaje ocurre mediante estímulos y respuestas. Ante un estímulo, el organismo emite una respuesta observable.
  • El comportamiento se aprende a través de la interacción con el entorno.
  • El mecanismo de los cambios de la conducta es el de asociación de percepciones e ideas.
  • Las recompensas y los castigos influyen en la conducta.
  • Rechaza la idea de que los procesos mentales internos son la causa o explicación de las acciones o comportamientos.
  • Se basa en el análisis objetivo y en la observación de la conducta humana como un producto de la interacción estímulo-respuesta.
  • Se centra en el análisis y estudio de la conducta observable y medible, en lugar de la introspección y los procesos mentales internos.
  • Sostiene que las personas muestran patrones predecibles en su comportamiento que pueden ser estudiados y analizados para entender mejor la mente humana.

Utiliza dos tipos diferentes de condicionamiento para explicar cómo los estímulos ambientales afectan al comportamiento humano:

-El clásico o asociación entre un estímulo y una respuesta involuntaria (Pávlov). Es el aprendizaje por asociación y surge cuando se presenta de forma repetitiva un estímulo seguido de una gratificación. Un estímulo que inicialmente no provoca reacción llega a provocar una respuesta porque se ha asociado repetidamente con otro estímulo que sí la provoca, por ello el primero puede empezar a provocar esa misma respuesta por sí solo. Sus componentes básicos son:

Una consecuencia que aumenta la probabilidad de que una conducta se repita, puede ser reforzador positivo (añadir algo bueno) o reforzador negativo (quitar algo desagradable).

Una consecuencia que disminuye la probabilidad de que una conducta se repita, puede ser castigo positivo (añadir algo desagradable) o castigo negativo (quitar algo desagradable).

-El operante o aprendizaje por consecuencias (la fuerza de las recompensas o castigos tras una acción influyen en su probabilidad futura). Skinner postula que un comportamiento puede ser fortalecido o debilitado por las consecuencias positivas o negativas asociadas a él. En el condicionamiento operante hay patrones que influyen en cómo y cuánto dura el aprendizaje:

Refuerzo continuo: la recompensa se da cada vez que ocurre la conducta. Es útil para enseñar una conducta nueva, pero si se interrumpe la recompensa, la conducta puede extinguirse rápido.

Refuerzo intermitente: la recompensa se da de forma parcial o aleatoria generando conductas más resistentes a la extinción.

Programaciones de intervalo: recompensa tras cierto tiempo.

Programaciones de razón: recompensa tras cierto número de respuestas.

Para su utilización:

  • Recompensa lo que quieres ver crecer. Enfócate en reforzar conductas deseadas en vez de castigar siempre lo que no quieres.
  • Sé consistente al enseñar algo nuevo. Usa refuerzo continuo al principio y luego pasa al intermitente para mantener la conducta.
  • Cuidado con los refuerzos involuntarios no sea que recompenses sin querer conductas indeseadas.
  • Combina técnicas. Para conductas complejas, mezcla reforzamiento con explicación, modelado y apoyo emocional.
  • Evalúa la ética. Asegúrate de que las técnicas respetan la dignidad del otro y su consentimiento.

domingo, 7 de diciembre de 2025

LA SINTAXIS

 

La palabra sintaxis proviene del griego y significa “ordenar u organizar”. Es una rama de la lingüística que estudia la estructura, el orden y jerarquía de las palabras, y explica su unión con un conjunto de reglas y principios que rigen como se combinan para formar sintagmas (SN y SV) y oraciones (simples o compuestas). El análisis sintáctico consiste en atribuirles una función dentro de la oración a todas las palabras y construcciones. Es fundamental para la comunicación efectiva, ya que estudia el orden de las palabras, los tipos de oraciones, las funciones sintácticas y la concordancia.

Un sintagma es un conjunto de palabras que se agrupa alrededor de un núcleo que determina el tipo de sintagma: SN (la barca azul), SV (llegó bien), SAdj (de joven), SAdv (antes de todo) y SP (para todos). También es posible que un sintagma esté formado por una única palabra, como en Víctor trabaja mucho.

El enunciado. Es la unidad comunicativa mínima portadora de intención, sentido y significado entre el hablante y el oyente. Es un mensaje con sentido completo en el contexto en que se produce. Sus características son:

Posee valor comunicativo y entonación propia.

Tiene autonomía sintáctica, es decir, aparecen aislados.

En el habla, se asocian a los actos verbales.

Constan de dos componentes que configuran su sentido y los ordenan como unidad:

La secuencia expresa el contenido de los mensajes, que se manifiesta en la secuencia sintáctica, y pueden ser:

Una sola palabra (¡silencio!).

Una oración (el gorrión común es propio de la península ibérica).

Varias oraciones sintácticamente relacionadas.

Un grupo de palabras que no presenta estructura oracional (¡qué día tan hermoso!).

La modalidad o expresión de la actitud del hablante (modus) en relación con el contenido (dictum) del mensaje. El emisor es quien enuncia, interroga, exclama, desea o duda, y se expresa con los recursos sintácticos y fonológicos.

La entonación. Al hablar, la voz se eleva y desciende alternativamente, esta variación tonal o entonación, unifica cada enunciado, independientemente de su estructura interna. Los rasgos de la entonación son los mismos que los del acento (tono, intensidad y cantidad o duración), pero la entonación difiere del acento, al incorporar en el enunciado un nuevo significado independiente de la secuencia de fonemas. Estás con Ana. ¿Estás con Ana?

Se expresa con la curva melódica y su significado consiste en la modalidad asignada a cada enunciado:

El ascenso tonal caracteriza enunciados inconclusos, preguntas, manifestaciones de admiración y afectivas.

El descenso tonal acompaña al final del enunciado asertivo.

Toda curva melódica se mueve entre tres niveles (grave, medio y agudo). Al inicio, las cuerdas vocales se ponen en tensión, el tono asciende y se mantiene en una línea media con alguna oscilación. Al final, el tono cambia a los graves (cuerdas vocales se distienden) o a los agudos (se tensan). El rasgo pertinente en la entonación es esa inflexión final, mientras que los tonos anteriores pueden fluctuar, sugiriendo estados de ánimo o la actitud del hablante. A esta última fase de la curva melódica de un grupo fónico que varía en función del significado se conoce como tonemas, acento tónico o de intensidad, que diferencian formas idénticas (canto/cantó).

En español hay cinco tipos de tonemas:

-Descendentes:

Cadentes. Marcan la aserción y la conclusión de una secuencia.

Semicadentes. Indican el final de un segmento unitario dentro de la secuencia.

-Ascendentes:

Anticadentes. Señalan la no conclusión de la secuencia y la interrogación.

Semianticadentes. Marcan el final dentro de la secuencia que va a proseguirse.

-Uniformes:

Suspensivos. Marcan la interrupción del tono, cuando se inserta una pausa o segmento más en la secuencia.

 

Cuando la sintaxis se combina con la morfología (estudio de la formación de las palabras), tenemos la morfosintaxis.

En la sintaxis se distinguen unidades o elementos y se conoce como análisis sintáctico. Sus elementos son:

Palabra. Es la unidad mínima o más pequeña de la sintaxis. Siempre cumple una función dentro de la oración y/o dentro de un sintagma o construcción (sustantivos, adjetivos, verbos, adverbios, etc.).

Frase. Conjunto de palabras con sentido completo, aunque no forman una oración por carecer de S o P. Está formada por palabras nominales, como nombres, adj. y adverbios u otras categorías que funcionen como éstas.

Oración. Es la unidad máxima o combinación de palabras más grande de la sintaxis. Presenta un sentido completo y suele tener un S y un P (simples y compuestas).

Cláusula. Es la unidad estructural entre la oración y el sintagma. La cláusula principal no depende de ninguna otra parte de la oración (llego el hombre, después de irse el autobús).

Sintagma. Grupo de palabras menor que la cláusula, que forma una unidad gramatical. Está formada por al menos una palabra, que puede recibir modificadores o no. Existen distintos tipos de sintagmas, según cuál es su palabra más relevante (N, Adj, V, Adv, o Preposicional).

Núcleo. Es la palabra más importante de un sintagma o una construcción.

Complemento o modificador. Es una palabra o construcción que complementa o modifica al núcleo de un sintagma.

Proposición. Es la unidad, que por sí sola, no tiene sentido completo pues depende de la oración.

 

Los pasos necesarios para llevar a cabo un análisis sintáctico son:

Encontrar el verbo y señalarlo.

Buscar el sujeto preguntando quién realiza la acción expresada por el verbo.

Analizar los sintagmas que tenga el sujeto y las palabras que lo componen. Distinguir determinantes, núcleo y adyacentes.

Decidir si el predicado es N o V. Si es N, analizar el atributo. Si es V, analizar los complementos: D, I, C (de qué tipo), etc.

 

Las funciones sintácticas o los papeles más habituales en la oración son: sujeto, verbo y predicado.

Sujeto. Su núcleo es un sustantivo o un pronombre y hace referencia a la persona que lleva a cabo la acción o al elemento sobre el que se habla.

Verbo. Es la palabra que indica la acción en la O, y por lo tanto se halla siempre en concordancia con el núcleo del sujeto.

Predicado. Su núcleo verbal, es un verbo conjugado o una frase verbal. Concuerda en persona y número con el núcleo del sujeto y hace referencia a la acción o información que se dice sobre el sujeto.

 

Cada una de estas estructuras puede contener distintos modificadores o complementos.

Dentro del sujeto (o de cualquier sintagma nominal) se pueden encontrar un modificador:

Directo. Es un artículo o un adjetivo que modifica a un sustantivo de manera directa (el suéter rojo es de lana).

Indirecto. Es una construcción que modifica a un sustantivo y que está formada por una preposición seguida de un término.

Aposición. Es un sustantivo o una construcción sustantiva que añade información sobre el núcleo del sujeto.

Dentro del predicado, pueden aparecer:

CD., es una construcción que modifica al núcleo verbal y que indica el elemento o la persona que recibe la acción del verbo.

CI., es una construcción que modifica al núcleo verbal y que indica al beneficiario o destinatario de la acción del verbo.

CC. Son palabras o construcciones (en general, adverbios o sintagmas preposicionales) que modifican al núcleo verbal e indican las condiciones en las que se desarrolla la acción.

C. de régimen. Es la construcción que comienza con una preposición necesaria para que el verbo complete su sentido.

Atributo. Es la palabra o construcción que solo aparece con verbos copulativos y que menciona características del sujeto.

Predicativos. Son palabras o construcciones que aparecen con verbos predicativos (no copulativos) y que mencionan las características del sujeto o del objeto directo.

Complemento agente. Es una construcción formada por la preposición por seguida de un término, que en las oraciones de voz pasiva indica el individuo que lleva a cabo la acción.

 

La sintaxis se caracteriza por varios aspectos y los más relevantes son:

Orden de las palabras. El orden típico es Sujeto-Verbo-Predicado “María come manzanas”.

Jerárquica. Las oraciones tienen una estructura jerárquica. Esto significa que las palabras se agrupan en unidades más grandes, como frases y cláusulas, que a su vez se combinan para formar oraciones completas.

Concordancia gramatical. Es la forma en que las palabras deben coincidir en género, número, persona y tiempo.

Funciones sintácticas. Cada palabra o grupo de ellas en una oración cumple una función sintáctica específica, como S, P, CD, CI, CC, etc., que determinan el papel que desempeña cada elemento en la oración.

Reglas de formación de oraciones. La sintaxis establece reglas que permiten construir oraciones gramaticalmente correctas. Estas reglas incluyen la combinación de sujeto y verbo, el uso de preposiciones, y la colocación de adjetivos, entre otros.

Flexibilidad y variación. Aunque la sintaxis sigue reglas específicas, también permite cierta flexibilidad en la construcción de oraciones, cambiando el orden de las palabras sin alterar el significado.

Relación con la semántica. La sintaxis está muy relacionada con la semántica (estudio del significado). Aunque la sintaxis se enfoca en la estructura de las oraciones, esta estructura influye directamente en el significado. Por ejemplo, “El perro mordió al hombre” y “El hombre mordió al perro” tienen estructuras sintácticas similares, pero significados completamente diferentes.

domingo, 30 de noviembre de 2025

LA PERÍFRASIS VERBAL

  

La palabra perífrasis significa literalmente “explicación alrededor”, y por eso se la conoce también como circunlocución, ya que implica dar un rodeo para decir algo. Una perífrasis es una figura literaria o expresión lingüística que consiste en usar más palabras de las necesarias para expresar algo con el objetivo de embellecer el lenguaje, aportar originalidad o evocar una idea mediante la descripción de sus rasgos o cualidades, en lugar de nombrarla directamente.

 

La perífrasis verbal es la unión de dos o más, formas verbales que funcionan como un solo predicado. Constan de una forma verbal personal, que ha perdido total o parcialmente su significado léxico, y una no personal, infinitivo, gerundio o participio. No se puede hablar de perífrasis si no es posible omitir el segundo componente y sustituirlo por un pron. En las perífrasis, el significado del auxiliar determina al auxiliado y a la vez exige la presencia del infinitivo. El núcleo del SV tiene que ser desempeñado por una forma verbal, que puede ser un tiempo simple (escribimos), compuesto (ha escrito), forma pasiva (fue escrito) o perífrasis verbal (va a escribir). En ellas el verbo auxiliar aporta el matiz gramatical (tiempo, aspecto, modo, obligación, intención, etc.), mientras que el verbo principal (verboide) aporta información gramatical (tiempo, persona), el significado léxico de la acción y matices de obligación, posibilidad, inicio, duración, etc.

 

Puede haber dos o tres auxiliares, sobre todo en tiempos compuestos y/o pasiva. Solo el primer auxiliar va en forma personal, el resto van en forma no personal (vamos a ser machacados). Normalmente se componen de un verbo:

Auxiliar que aparece en forma personal (conjugado) y aporta los contenidos gramaticales.

Auxiliado que lleva el contenido semántico y va en forma no personal (infinitivo, gerundio o participio).

Un nexo de enlace (prep., conjunción) que puede aparecer o no: tengo que ir; iba a salir.

 

Hay básicamente dos tipos de perífrasis: modales y aspectuales.

Las modales expresan la actitud del hablante (obligación, posibilidad, duda, necesidad, probabilidad o aproximación a lo real). Hay dos tipos:

Obligación: deber + infinitivo. Tener que + infinit. Haber que/de + infinit.

Posibilidad, duda o aproximación: Puede que + subjuntivo. Poder + infinitivo. Deber de + infinit. Venir a + infinit.

Las aspectuales indican desarrollo de la acción en el tiempo (inicio, continuidad, término o resultado). Dentro de ellas las hay de aspecto:

Imperfectivo, muestra la acción sin límites, no le preocupa al hablante indicar si la acción ha comenzado o va a terminar, lo único que le importa es ver la acción en su propia duración. Dentro de ellas están las de aspecto durativo: Estar, andar, seguir, continuar, llevar, ir + gerundio.

Perfectivo, marca claramente algún límite en el que la acción ha cambiado, que la acción está a punto de comenzar o acabar, o que sucede en un momento único y puede ser:

Ingresivo / incoativo: Estar a punto de/estar para + infinitivo. Ir a + infinitivo: va a caer una buena tormenta.

Durativo /progresivo: estar, seguir, continuar, ir, venir, llevar, andar + gerundio.

Resultativo / perfectivo: Estar / llevar / tener / dejar + participio: está hecho desde ayer.

Reiterativo: Tener / volver a / dejar + participio: te vuelvo a decir que lo dejes aquí.

Terminativo: Dejar de / acabar de / terminar de + infinitivo: acabo de entregárselo a Víctor.

Frecuentativo /habitual: soler / acostumbrar a + infinitivo.

Temporal (valor de tiempo, sobre todo futuro perifrástico: ir a + infinitivo.

viernes, 17 de octubre de 2025

LA DÉCADA OMINOSA


Es un periodo clave en la historia contemporánea de España entre 1823-33. El término ominosa fue acuñado por los liberales para describir el carácter represivo del periodo, pero algunos historiadores señalan que, pese a su autoritarismo, hubo intentos de modernización institucional, tras el fracaso del Trienio Liberal, y sirvió para sentar las bases institucionales del Estado español contemporáneo, al tiempo que puso en evidencia las profundas tensiones entre absolutismo y liberalismo. Corresponde al último tramo del reinado de Fernando VII, caracterizado por la restauración del absolutismo y una dura represión contra los liberales.

Comenzó en 1823 con la intervención de los Cien Mil Hijos de San Luis, tropas francesas enviadas por la Santa Alianza para restablecer el absolutismo con Fernando VII, y culminó tras su muerte en 1833, dando paso a la regencia de María Cristina y al inicio de la I Guerra Carlista.

Fdo. VII se casó en 1802 con M.ª Victoria de Nápoles, que murió sin descendencia tras dos abortos. Desposó en segundas nupcias con su sobrina Isabel de Braganza, que dio a luz a una niña que murió a los cuatro meses, al poco tiempo la reina murió, el 26/12/1818, de una cesárea. Vuelto a casar en 1819 con M.ª Josefa Amalia de Sajonia tampoco le dio hijos. Por 4.ª y última vez, en 1829, se casó con otra sobrina, M.ª Cristina de Borbón-Dos Sicilias, teniendo descendencia (Isabel y Luisa Fernanda). El rey confirmó la Pragmática Sanción de 1789 que derogaba la ley Sálica, con lo que comprometió las aspiraciones al trono de su hermano Carlos. El 29/9/1833 Fdo. VII muere, dejando a M.ª Cristina regente de su hija Isabel, iniciándose la guerra entre carlistas y liberales, durante la cual se promulga la Constitución de 1837, con el consenso de moderados y progresistas, que estableció la financiación de la Iglesia por el Estado.

El día 1/10/1823 en que desembarca en El Puerto de Santa M.ª, Fdo. VII declara «nulos y sin valor todos los actos del gobierno constitucional». Una vez en Madrid, nombró un nuevo ministerio dirigido por el marqués de Casa Irujo y luego por Narciso Heredia, que tuvo que seguir las instrucciones que el Rey dio en un escrito titulado Bases. La 2.ª pide la disolución del Ejército y la formación de otro. Se crean comisiones militares y civiles (el 4.º punto de las bases ordena «limpiar todas las personas adictas al sistema constitucional») para castigar a cuantos hubieran colaborado con el gobierno del Trienio o fuesen sospechosos de liberalismo. La muerte de Mariana Pineda, por bordar una bandera liberal es ejemplo de la situación. Teniendo en cuenta las humillaciones por las que Fdo. VII tuvo que pasar y la participación masona en el triunfo de la revolución de 1820 se explica el que la 5.ª base dijera «Trabajar incesantemente en destruir las Sociedades Secretas y toda especie de secta». La última instrucción de las Bases mandaba que no se reconocieran los empréstitos constitucionales porque «este era el castigo más propio para escarmentar a los que fomentan las rebeliones con sus capitales», de lo que se encargó el ministro de Hacienda López Ballesteros, aunque lo mejor de este fue el establecimiento de los Presupuestos generales del Estado con sus ingresos y gastos. Heredia fue destituido de la secretaría de Estado y se nombró a Cea Bermúdez, a los quince meses el 24/10/1824 fue sustituido por el duque del Infantado, incondicional de Fdo. VII, que a pesar de ser muy conservador su presidencia en el consejo de ministros siguió siendo moderada con Ballesteros en Hacienda, Salazar en Marina y Zambrano en Guerra. El 19/8/1826 cesa el duque del Infantado y le sustituye Manuel González Salmón.

Las características de la década son:

  • España quedó al margen de los movimientos liberales europeos.
  • La situación económica y social se deterioró por la mala administración, la deuda pública y las guerras coloniales. La Hacienda estaba en quiebra y se perdieron ingresos de América tras las independencias de la mayoría de colonias americanas. Se intentaron reformas como la creación del Consejo de Ministros, el Ministerio de Fomento y la Bolsa estatal.
  • Surge el descontento general incluso dentro del absolutismo con divisiones entre los “realistas puros” (más intransigentes) y los moderados cercanos al rey. El periodo se caracterizó por la división interna entre los absolutistas: por un lado, estaban los "reformistas", partidarios de suavizar el absolutismo, y por otro los "ultras" o "apostólicos", defensores de la restauración total y del regreso de la Inquisición. A nivel social, muchos liberales tuvieron que exiliarse y hubo depuración del ejército y la administración pública.
  • Se instauró una fuerte censura, se clausuraron periódicos y se prohibieron las tertulias políticas. La Inquisición fue sustituida por tribunales similares. Se anuló la Constitución de Cádiz y toda la legislación liberal del Trienio, y se persiguió a los liberales con dureza. Muchos fueron ejecutados o exiliados.
  • En 1830, Fernando VII promulgó la Pragmática Sanción para permitir que su hija Isabel heredara el trono, y desató un conflicto dinástico y el enfrentamiento con los partidarios de su hermano Carlos María Isidro.

El periodo concluyó con la muerte de Fernando VII en 1833 y la abolición de la Ley Sálica mediante la Pragmática Sanción, que permitió heredar el trono a su hija Isabel II e iniciar el sistema liberal. Esto fue lo que provocó el inicio de las Guerras Carlistas, ya que los partidarios del infante Carlos María Isidro (hermano del rey) no aceptaron a Isabel como reina.

jueves, 16 de octubre de 2025

EL TRIENIO LIBERAL

El Trienio Liberal (1820-23).

El 1/1/1820 Rafael del Riego al mando de un cuerpo del ejército, encabezó un exitoso levantamiento militar, en Cabezas de San Juan, contra Fdo. VII, a la vez que evitó enviar las tropas a América para sofocar el movimiento independentista que ya había obtenido triunfos en Maipú (1817), Chacabuco (1818) y Boyacá (1819). En dicho levantamiento, tuvo un importante papel la masonería, por al menos tres razones, una porque muchos principios del liberalismo tenían su origen en sociedades secretas, otra porque daba cobijo a los liberales que habían decidido no exiliarse y quedarse en España, y la tercera porque el movimiento independentista iberoamericano era liberal y los masones sus principales líderes. El levantamiento triunfó cuando el ejército enviado por el Gobierno para combatir la sublevación se pronunció en Ocaña a favor de la Constitución de 1812 (La Pepa). Entonces se formó en Madrid una Junta Provisional de Gobierno presidida por el cardenal Luis M.ª de Borbón y Vallabriga, hijo del Infante Luis Antonio de Borbón y Farnesio (hermano de Carlos III) y de M.ª Teresa de Vallabriga, y su primera medida fue reimplantar la Constitución de 1812 y sus principios de libertad de reunión, de expresión y de asociación. 

El Trienio Liberal, que se sitúa entre el Sexenio Absolutista (1814-20) y la Década Ominosa (1823-33), fue un período crucial de la historia contemporánea de España, cuando tras el pronunciamiento militar de Rafael del Riego, se restauró la Constitución de Cádiz, se estableció una monarquía parlamentaria y un gobierno de orientación liberal, siendo el primer intento serio de sentar las bases para el liberalismo y el constitucionalismo español.

El 9/3/1820 Fdo. VII es obligado a jurar “La Pepa” lo que supuso el primer triunfo del liberalismo, y su primera oportunidad para ejercer el poder durante los dos primeros años del trienio. Las Cortes reunidas, el 9/7/1820 en el palacio de doña M.ª de Aragón, dio paso a la formación de un gobierno liberal, constituido por personajes que habían elaborado “La Pepa”. Pero cuando Riego fue enviado, por un incidente, a Oviedo, se obstaculizó la actuación de las sociedades patrióticas, que aparecieron en grandes núcleos de población. Estas eran grupos de liberales que discutían libremente los problemas del país y los principios del liberalismo, y también originó que los liberales dejasen de ser un bloque dividiéndose en dos tendencias, por un lado los moderados o doceañistas, llamados así por haber participado muchos de ellos en las Cortes de Cádiz, que consideraban alcanzada la revolución y había que conservarla, son partidarios de pactar con la corona e implicarla en el proceso reformista, y calificaban a sus adversarios de republicanismo y alteración social (Agustín Argüelles, Fco. de Paula Martínez de la Rosa y José M.ª Queipo de Llano Ruiz de Saravia), y por otro los exaltados o veintenos, para los que la revolución no había llegado a su fin y era preciso seguir luchando. Estos tenían especial fuerza entre la oficialidad joven, la milicia nacional y los sectores populares urbanos, con minoría en las Cortes, partidarios de reformar la Constitución de 1812 en un sentido más escorado a la izquierda (estas dos corrientes ideológicas empiezan a delimitar la izquierda y derecha de la España contemporánea).

Las escaramuzas entre Fdo. VII y los liberales fueron continuas, comenzando siempre con una actitud de firmeza por el Rey y claudicando al final. La crisis más famosa fue en el discurso de Argüelles, en la apertura de las Cortes el 1/3/1821, Fdo. VII introdujo un añadido, quejándose de la falta de autoridad del gobierno ante el Rey, de cuya coletilla salió un nuevo gobierno moderado que marcó una segunda etapa en el trienio liberal, que llevó a cabo dos importantes reformas administrativas, una la división de España en 49 provincias y la ley de Instrucción pública que establecía las tres etapas de enseñanza, primaria, media y superior. A partir de octubre de 1821 hay una serie de alzamientos y asonadas de corte liberal exaltado, de forma que el gobierno tuvo que conceder a los rebeldes participación en los resortes del poder, y a partir de julio de 1822 el poder fue detentado, en exclusiva, por los exaltados con Evaristo de San Miguel. La falta de autoridad se tradujo en un endurecimiento de la vida política, con posturas irreconciliables y acciones extremistas (matanzas, deportaciones y destrucciones). La impotencia de las fuerzas realistas para vencer al liberalismo, y la expresa petición de ayuda por Fdo. VII, forzó la intervención militar extranjera decretada el 20/10/1822 en el Congreso de Verona. La invasión confiada a Francia, y los Cien mil hijos de San Luis al mando del duque de Angulema, dictó medidas como cerrar universidades y periódicos; restablecer la censura a librerías y bibliotecas. Como la Inquisición estaba abolida por el Trienio Liberal, algunos obispos, como los de Valencia y Orihuela, crearon Juntas de Fe con un papel similar. Se creó la policía, objeto de prevención y repudio, contra las sociedades secretas. En la primavera de 1823 el gobierno liberal se vio obligado a dejar Madrid y trasladarse a Sevilla junto con las Cortes y el Rey. La derrota de las fuerzas gubernamentales en Despeñaperros obligó a un nuevo traslado a Cádiz que se hizo declarando loco al Rey, hecho que Fdo. VII nunca perdonó. Allí tuvo lugar el único combate de las tropas francesas con el asalto, al poco defendido fuerte del Trocadero. El 29 de septiembre las Cortes dejan libre al Rey y negocian con el duque de Angulema, finalizando la segunda revolución liberal española. 

Con el Trienio las Cortes inician por un lado, el desmantelamiento del Antiguo Régimen que si bien actuó con diligencia para garantizar los bienes de la aristocracia (propiedad privada y privilegio político en el Senado), no tuvo la misma benevolencia con la Iglesia (muchos conventos y monasterios son desamortizados y vendidos en subasta pública), la expulsión de los Jesuitas eliminó el «Fuero Eclesiástico» y sometió al clero a las «Leyes Comunes». Las más importantes derivaron de la orientación moderada que lo caracterizó, circunstancia que provocó, por una parte, el descontento de los sectores más extremistas de la derecha (absolutistas), y por otra, la repulsa de la izquierda (liberales exaltados). Los liberales moderados se separaron definitivamente de los exaltados, uniéndose con las oligarquías del Antiguo Régimen. Como resultado se procedió a disolver las Juntas dominadas por los liberales exaltados, y a desarmar al ejército. El propio Riego recibió la orden de disolver sus tropas, siendo luego destituido, encarcelado y ejecutado en 1823.

La desamortización de los bienes de la Iglesia, además de acrecentar el patrimonio de las clases capitalistas agravó las condiciones de los campesinos. En 1821 se redujo a la mitad el diezmo (proporcional a la cosecha recogida) que pagaban por el cultivo de la tierra, aunque se estableció otro impuesto fijo en metálico. Esta situación desequilibró su precaria situación económica, hasta el punto de que muchas familias tuvieron que abandonar las tierras al no poder hacer frente a los gastos. Por otra parte, la pésima cosecha de 1822 contribuyó a provocar el levantamiento rural e inclinarse más por las tesis absolutistas. Con esta situación de descontento, se produjeron varias intentonas absolutistas, aunque sólo tres de ellas fueron importantes:

  • La sublevación de la Guardia Real (1822) sofocada por la intervención de las Milicias Urbanas armadas por los Ayuntamientos, motivo por el que estas fueron el más firme baluarte del progresismo español durante el s. XIX.
  • Se establece, durante cuatro meses, la Regencia de Urgel en el verano de 1822, para reponer al absolutismo de Fdo. VII.
  • El 7/4/1823 Luis Antonio de Borbón, Duque de Angulema, al mando de los Cien Mil Hijos de San Luis, enviado por la Santa Alianza y apoyado por Fernando VII, invade España para restaurar el absolutismo y acabar con el Trienio Liberal. El 1/10/1823, Fdo. VII disolvió las Cortes, abolió la Constitución y reinstauró la monarquía absoluta. Con ello finaliza el Trienio Liberal y se inicia La Década Ominosa (1823-33).

Durante estos tres años, España experimentó importantes reformas políticas, económicas y sociales como proclamar la soberanía nacional, la libertad de prensa e imprenta, se instituyeron Cortes elegidas por sufragio universal masculino (indirecto), se abolió la Inquisición, los señoríos y la servidumbre indígena en América. Se impulsaron medidas para descentralizar el poder, las desamortizaciones eclesiásticas, las reformas fiscales, y se permitió que se aplicaran, en la práctica, las reformas surgidas en las Cortes de Cádiz. Dicha Constitución sirvió de modelo para movimientos liberales en Italia y Portugal. En América, se intentó negociar con los líderes independentistas, pero fracasó, y las independencias de los territorios americanos se consolidaron, pues la amenaza exterior de las potencias absolutistas europeas (la Santa Alianza) veían con malos ojos el experimento liberal español.

 

martes, 14 de octubre de 2025

EL SEXENIO ABSOLUTISTA


El 11/12/1813, tras vencer a Napoleón en la batalla de Leipzig o de las Naciones, se firma el Tratado de Valençay y el 29/12/1813 José Bonaparte abdica y se restituye a Fdo. VII en el gobierno. La falta de un sistema político, el carácter del rey, la mediocridad de sus consejeros y la inestabilidad ministerial (veintiocho ministros para cinco ministerios) hizo que el sexenio fuese un fracaso.

Los españoles esperaban al rey con expectación y esperanza de aquí el sobrenombre “el Deseado”, pues el pueblo lo ve como el símbolo de la normalidad perdida con la invasión francesa, como el garante de la paz y como el rey legítimo que nunca debió haber perdido el trono (a pesar de su nefasta actitud). El pueblo estaba cansado de los desastres de la invasión napoleónica y de la pésima situación económica. Además del apoyo parcial en el campo clerical, militar y político, su retorno es deseado por los liberales para que aprobase y jurase la Constitución, y por los absolutistas para que anulase la Constitución y disolviese las Cortes.

El sexenio absolutista fue el periodo comprendido entre 1814 y 1820 en España, durante el cual Fdo. VII restauró la monarquía absoluta tras su regreso al trono. Durante su ausencia (durante la guerra de la independencia, estuvo prisionero de Napoleón en Francia) las Cortes de Cádiz habían aprobado la Constitución de 1812 “La Pepa” que limitaba el poder del rey y establecía derechos ciudadanos. Sin embargo, los sectores conservadores le presionaron para restaurar el Antiguo Régimen, dando paso al Sexenio Absolutista tras la Guerra de la Independencia (1808-14).

El 7/3/1814 sale del exilio francés hacia España, entrando el 24/3/1814 por la frontera de Gerona, pero en vez de marchar a Madrid directamente a jurar la Constitución (las Cortes de Cádiz habían decidido no reconocerlo como Rey hasta que no jurara la Constitución) marcha a Zaragoza y luego a Valencia. A su llegada se encontró con que un tercio de los diputados y el Pdte. de las Cortes, le exigían que acabara con el proceso reformador liberal, además el Gral. Francisco Javier de Elío, con toda la oficialidad del II Ejército, juró conservarle en el trono como monarca absoluto, le ofreció sus tropas y le facilitó sesenta y nueve diputados serviles de las Cortes Ordinarias, que redactaron el “Manifiesto de los Persas” presidido por Bernardo Mozo de Rosales, Marqués de Mataflorida, y firmado en Madrid el 12/4/1814, demandando al Rey la restauración del absolutismo.

Se abolió la Constitución de 1812 y el rey concentró todo el poder. A pesar de que Fdo. VII había prometido en Francia respetar a los afrancesados, al llegar da un golpe de Estado al promulgar el RD de 4/5/1814, que «declara nulos y sin valor ni efecto, los Decretos de las Cortes y la Constitución de Cádiz». Desde entonces los partidarios de la monarquía constitucional fueron traidores, y se les reserva la pena de muerte. Se restablecen las instituciones del Antiguo Régimen cuyos pilares básicos son la monarquía absoluta y la iglesia (se la devuelve las propiedades desamortizadas), la Inquisición, los señoríos y privilegios de los nobles.

Consecuencias:

  • Políticas. Se inicia la represión sistemática del adversario político, y la depuración de la administración. El Gral. Fco. Eguía (que sucedió al Gral. Cuesta en el mando del Ejército de Extremadura durante la guerra) fue el encargado de llevar a cabo la represión inicial que supuso la detención de algunos miembros de la regencia, ministros y diputados liberales. La represión estuvo acompañada de la exaltación popular, rompiendo lápidas conmemorativas de la Constitución de 1812. Quienes se manifestaron en contra del régimen absolutista fueron perseguidos, encarcelados, desterrados y ejecutados. Muchos liberales y afrancesados tuvieron que huir al extranjero para evitar represalias del gobierno. Se censura la prensa y el control ideológico a través de la Inquisición (aunque formalmente se abolió en 1813, su espíritu se mantuvo). Se creó la Comisión de Causas de Estado para perseguir a liberales y antiguos diputados de las Cortes de Cádiz. Tras la inestabilidad política con un alto número de ministros en pocos años, la presencia de conspiraciones y pronunciamientos liberales, aunque todos fracasaron menos el de Rafael Riego en 1820, el 10/5/1814 las Cortes quedan disueltas, España volvía al absolutismo, restableciéndose las instituciones de 1808.
  • Económicas y sociales. España estaba devastada tras la guerra. Se estaba gestando la independencia de numerosos territorios de ultramar por el inicio de fuertes movimientos emancipadores en Hispanoamérica, por lo que se pierden muchas colonias americanas, que trajeron el metal acuñable y el comercio de ultramar. Tras la guerra, existía un desorden generalizado en el mundo rural, lo que propició problemas en agricultura, ganadería, manufacturas y comercio, lo que provocó la caída de impuestos y una crisis en la Hacienda nacional. El mantenimiento de los privilegios del Antiguo Régimen provocó un parón en la industrialización del país por no poder llevarse a cabo una reforma fiscal que permitiera la inversión. Era el marasmo de la depresión que los ministros de Hacienda, ocho en seis años. Ante el déficit presupuestario, en 1817 se produce una contracción del tráfico comercial y un nuevo derrumbe de los precios, ante esta situación las esperanzas se dirigen hacia la oposición liberal. Los más ricos, que no pagaban impuestos, bloquean cualquier medida que les obligara a ello, incluida la reforma fiscal del ministro de Hacienda Martín de Garay (1817-18), que proponía implantar una contribución general, con su Plan de Reforma de la Hacienda, y el Plan de Reforma del Crédito Público. Los pobres estaban arruinados y sin capacidad tributaria y los burgueses no querían soportar solos, las cargas fiscales del Estado.
  • La reorganización institucional. Se restablecieron los antiguos Consejos, las Audiencias y los Ayuntamientos tradicionales, eliminando las estructuras constitucionales. Se devolvieron privilegios a los altos estamentos, se abolieron reformas fiscales y se reinstauraron gremios y la Mesta. Desaparece la prensa, las diputaciones y ayuntamientos constitucionales, en el ejército fue necesario probar la pertenencia a la nobleza, provocando una escisión entre los españoles.
  • El aislamiento internacional. España quedó marginada en el contexto europeo del Congreso de Viena, al no aplicar el Rey reformas moderadas. Los territorios españoles en Flandes cedidos a Austria por el Tratado de Utrecht (13/7/1713) sufren una gran modificación y se crea un nuevo Estado, el Reino de los Países Bajos (Bélgica y Holanda). Las fronteras quedaron delimitadas según la Paz de los Pirineos (7/11/1659). Bajo la garantía de la Santa Alianza (Tratado, que el 26/9/1815, firman en Viena el emperador Fco. I de Austria, el rey Federico Guillermo III de Prusia y el Zar Alejandro I de Rusia).
  • Los militares y funcionarios liberales fueron relegados a cargos secundarios, apartados del servicio o privados de sus honores y sueldos. Esto hizo que se organizaran en sociedades secretas y buscaran el apoyo de los sectores liberales, lo que se tradujo en conspiraciones y pronunciamientos militares. Ante esta situación, es fácil comprender que entre 1814/19 los pronunciamientos de militares liberales encaminados a cambiar la situación contaran con el apoyo y colaboración del pueblo llano y burgués, aunque todos fracasaron, los más importantes son:
                El 26/9/1814, Fco. Espoz y Mina (tuvo que refugiarse en Francia), mariscal de campo al acabar la Guerra, se sublevó en Puente la Reina contra el régimen absolutista en un intento fallido de proclamar la Constitución de 1812.
                El 19/8/1815 el mariscal de campo Juan Díaz Porlier “el Marquesito” (por suponerlo hijo bastardo del Marqués de la Romana), con el objetivo de restaurar la Constitución de 1812, contando con el apoyo de la burguesía coruñesa. No hubo enfrentamiento armado, pues el 22 de agosto es traicionado y capturado, llevado al Castillo de San Antón, y ahorcado el 3/10/1815.
                En febrero de 1816 tuvo lugar la Conspiración del Triángulo, una sociedad secreta de inspiración masónica, dirigida por Vicente Richart, con el objetivo de secuestrar al Rey para obligarle a jurar la Constitución de 1812. Richart es capturado y ejecutado el 6/5/1816 en la plaza de la cebada de Madrid.
                El 4/4/1817 los generales Luis Roberto de Lacy y Gautier, y Fco. Milans del Bosch se pronuncian en Barcelona, con el apoyo de gran parte de la burguesía catalana. El pronunciamiento fracasó y el Gral. Lacy condenado a muerte, por el Gral. Castaños. El Gral. José M.ª Torrijos que participo en la conspiración (levantó al ejército en Andalucía) fue llevado a la prisión del Castillo de Santa Bárbara de Alicante, y después a la cárcel del Santo Oficio de Murcia.
                El 20/1/1819 el coronel Joaquín Vidal busca derrocar al general Fco. Javier Elío e instaurar una monarquía parlamentaria con Carlos María Isidro de Borbón como rey. Vidal fue ahorcado en Valencia el 20/1/1819.

El fin del sexenio absolutista vino con el triunfo del pronunciamiento de Rafael Riego en 1820, que obligó a Fernando VII a restablecer la Constitución de 1812, dando inicio al Trienio Liberal (1820-23), que reinstauró el régimen constitucional hasta la nueva restauración absolutista tras la intervención de los Cien Mil Hijos de San Luis.

jueves, 18 de septiembre de 2025

EL APRENDIZAJE

Es la ocupación, común al hombre y el animal, más universal e importante para el progreso en la vida.

Es un proceso de adaptación activo que origina cambios progresivos y relativamente duraderos en la conducta, el comportamiento o la comprensión. Dichos cambios afectan a nivel intelectual y psicomotor y se manifiestan como resultado de la incorporación de nuevos conocimientos, y el desarrollo de habilidades o la modificación de actitudes.

Es el proceso, consciente o inconsciente, mediante el cual el hombre adquiere, modifica, refina o refuerza conocimientos, habilidades, técnicas, destrezas, actitudes o valores a través de la experiencia, el estudio, la observación, la práctica o la enseñanza. Se da en solitario o en colaboración con otros, tanto en un entorno formal, como en el trabajo o la vida diaria. Aprendemos siempre, desde que nacemos hasta que envejecemos.

El aprendizaje es fundamental para el desarrollo personal y social, permitiendo adaptarse a nuevos retos y aprovechar oportunidades a lo largo de la vida. Es vital para el hombre, pues permite adaptarnos, crecer, comunicar, resolver problemas y saber cómo actuar en el medio en que vivimos y en las diferentes situaciones a las que nos enfrentamos.

En el aprendizaje se usan los dos hemisferios cerebrales, el izquierdo que procesa la información lógica, analítica y verbal (precisión, estructura y lenguaje), y el derecho que procesa la información holística, intuitiva y creativa (intuición, emoción y percepción global).

Para lograr el aprendizaje, además de la comprensión, fijación, retención y evocación, es necesario seguir unos pasos encadenados e iniciados con un chispazo o motivo para emprender, seguido de una concienciación del problema que cree en el sujeto la necesidad de resolverlo. Su organización y práctica se produce por diferenciación o discriminación, integración o generalización, y graduación o relación de utilidad.

Desde la recepción de la información hasta su asimilación y aplicación, todos pasamos por un proceso similar en el aprendizaje, pero le abordamos de diferentes formas, aunque podemos hablar de las siguientes etapas comunes:

  • Acceso a la información: para aprender sobre algo, primero debe haber información accesible para el individuo.
  • Procesado: la persona recibe la información expuesta, la procesa empleando sus sentidos y la analiza.
  • Asimilación: en esta se interioriza la información que recibió y procesó antes, es decir, ha ampliado su conocimiento sobre la materia.
  • Aplicación: una vez asimilada la información se pone en práctica lo aprendido, y se da cuenta de lo útil que es el conocimiento adquirido, validándolo y transfiriéndolo a otras situaciones.

Leyes del aprendizaje. Son principios fundamentales que explican cómo se adquieren los conocimientos y habilidades de manera efectiva:

  • Primacía. Es esencial enseñar lo más relevante al principio.
  • Intensidad. Cuanto más entusiasmo, se aprende más fácil y se recuerda mejor.
  • Preparación. El aprendizaje sólo puede tener lugar cuando se está listo para aprender.
  • Transferencia: Esta se refiere a la capacidad de aplicar lo aprendido de un contexto a otro.
  • Recencia. Se recuerda mejor lo más reciente (último), de aquí la importancia del resumen final.
  • Ejercicio. Cuanto más se repita una respuesta, más largo y duradero será su tiempo de retención.
  • Requisito. Para aprender algo nuevo, es necesario tener conocimientos previos que sirvan de base.
  • Finalidad. El aprendizaje será más positivo cuanto más claro sean los objetivos y beneficios aportados.
  • Libertad. El aprendizaje mejora cuando el estudiante tiene autonomía y toma decisiones sobre su proceso.
  • Disposición o motivación. Sólo el aprendizaje deseado que surge de la necesidad personal es fértil y duradero.
  • Efecto. La respuesta seguida de una consecuencia gratificante se repite más que la seguida de una insatisfacción.

Teorías del aprendizajeLas diferentes estrategias e hipótesis en las que se basan crecen de continuo, pues el cómo aprendemos, analizamos y nos relacionamos está en constante desarrollo y cambio. Sus teorías explican el proceso de aprendizaje, además de ser esenciales para el diseño de planes educativos eficaces. Dichas teorías ofrecen perspectivas para interpretar los hechos del aprendizaje y sugerencias ante las dificultades, e implican utilizar herramientas tecnológicas y colaborativas para compartir, adquirir y comparar información de forma continua. Las principales fueron diseñadas desde cuatro perspectivas: conducta observable, proceso mental, emoción y afecto y aprendizaje social. En su formulación debemos tener en cuenta:

Los procesos cognitivos o funciones que permiten adquirir, almacenar, procesar y utilizar la información.

Los factores que potencian o dificultan el proceso de aprendizaje:

Factores internos:

Inteligencia, habilidad cognitiva y estilo de aprendizaje: la capacidad intelectual, la memoria y la atención.

Motivación y actitud: el interés, la curiosidad, la disposición positiva, la autoestima y la autoeficacia favorecen el aprendizaje.

Estado emocional y social: emociones como la ansiedad o la confianza, y factores como el apoyo social o la rivalidad.

Salud física y mental junto a una alimentación y un sueño y descanso adecuados son fundamentales para el aprendizaje.

Factores externos:

Ambiente familiar: el apoyo emocional, recursos educativos y tecnológicos en casa y la valoración por el aprendizaje.

Calidad de la enseñanza: competencia del profesorado, métodos de instrucción y motivación docente.

Contexto escolar y socioeconómico: acceso a materiales y programas extracurriculares, infraestructura educativa y de apoyo.

Cultura y valores sociales: creencias, normas, costumbres y expectativas sociales influyen en los objetivos educativos.

Las posibles intervenciones para diseñar estrategias y métodos de estudio, e identificar posibles dificultades o problemas.

Las teorías más importantes son:

Conductismo: Se basa en las conductas observables y medibles, siendo el aprendizaje el resultado de la asociación entre estímulos y respuestas reforzadas por el ambiente. Su fundador fue John. B. Watson, y sostiene que todo comportamiento puede ser explicado en términos de condicionamiento y aprendizaje. Este es el resultado del condicionamiento, donde las respuestas se asocian a estímulos por repetición y refuerzo. Se alcanza cuando se demuestra una respuesta adecuada ante un determinado estímulo (frente a una regla de tres (estímulo), uno averigua el resultado (respuesta)). El objeto de estudio es la conducta manifiesta que se observa y mide. De esta deriva el:

Condicionamiento operante. El aprendizaje es el resultado de la asociación de estímulos y respuestas (Skinner).

Condicionamiento clásico. Pávlov propone que todo estímulo neutro, cuando se completa el condicionamiento, pasa a ser un estímulo condicionado que provoca una respuesta condicionada.

La Gestalt, considera al aprendizaje intencional, explorador y creativo. Maslow, Koffka y Kohler consideran que el hombre responde al estímulo a través de su percepción (formula las leyes de cierre, semejanza, proximidad, simetría y continuidad).

Cognitivismo: Examina los procesos mentales internos del pensamiento, la percepción, memoria, atención y el razonamiento. El aprendizaje implica desarrollar habilidades intelectuales, para clasificar y estructurar los conocimientos. Es comprendido como un proceso activo de adquisición y almacenamiento de la información. Las teorías cognitivas enfatizan que el conocimiento debe ser significativo. D. Perkins con su premisa, se debe hacer visible lo invisible, pone énfasis en el rol activo de quien aprende, en base a lo que le resulta significativo, pues la persona entiende su mundo por sus experiencias. En este se apoyan:

Psicología genético-dialéctica. Luria, Rubinstein y Wallon dicen que el desarrollo cognitivo se produce a partir del contexto social, histórico y cultural en el que ocurre.

Procesamiento de la información. Basado en la analogía entre la mente humana y las máquinas. Gagné, Newell, Miller, Mayer o Pascual explican los procesos internos del aprendizaje basados en la interconexión y la idea de redes (el ser humano procesa la información como un ordenador). Sus teorías se centran en la integración de las nuevas tecnologías en el proceso educativo. George Siemens y Stephen Downes proponen la teoría del “conectivismo”, que sugiere que el aprendizaje es un proceso de conexión de fuentes de información.

Aprendizaje latente. Los nuevos comportamientos están ocultos hasta que un estímulo les manifiesta (Tolman). Se da en ausencia de reforzamiento o recompensa y sólo se manifiesta en la conducta o actuación.

Constructivismo: Sostiene que el conocimiento se construye activamente por la experiencia del sujeto, relacionando nueva información con experiencias previas y el contexto social. Piaget, Bruner, Rogoff y Vygotsky (enfatiza la interacción social y el entorno como motor del aprendizaje, con el lenguaje y la cultura). Esta teoría depende de la interpretación, es decir, el aprendizaje no se trata de procesar y almacenar información, sino de construirla. La realidad no se percibe de forma objetiva, por lo que aprender es un proceso dinámico que implica interpretar y reorganizar la información. Las actividades deben estar vinculadas a experiencias reales y familiares al alumno y su entorno sociocultural.

Aprendizaje significativo: Propuesta por Ausubel, destaca la importancia de conectar conocimientos previos con la nueva información, facilitando la comprensión profunda con el descubrimiento creativo. Propone, por una parte, una diferencia entre aprendizaje por recepción (el sujeto recibe acabados los contenidos que debe aprender) y por descubrimiento (debe descubrir los contenidos); y por otra entre aprendizaje significativo y mecánico o repetitivo. C. Rogers basa el aprendizaje en la experiencia que, junto a la curiosidad innata, el impulso básico a actuar y su desarrollo lo impulsan a aprender y crecer por inclinación natural. Consiste en unir lo ya sabido con lo nuevo para producir un reajuste en el conocimiento del aprendiz, eliminando lo irrelevante y reafirmando lo pertinente. Es tanto un proceso de expansión de conocimientos como de introspección y reflexión.

Aprendizaje social: Bandura plantea que se aprende observando y modelando el comportamiento de otros, donde los determinantes sociales y la interacción son claves. Se aprende en un contexto social (grupo), y para ello usamos cinco capacidades básicas que son la simbolización, aprendizaje vicario, previsión, autorregulación, y autorreflexión. Con ellas propuso el determinismo recíproco.

Inteligencias múltiples: H. Gardner propone que existen varias inteligencias independientes, influidas por factores culturales y ambientales, y que no todos aprenden igual. Sostiene que la comprensión de la inteligencia no está dominada por una sola capacidad general, y el nivel de inteligencia de cada persona se compone de numerosas y diferentes inteligencias.

Humanismo. Maslow estudia al individuo como un conjunto a lo largo de su vida. Representó la escala de necesidades en una pirámide y un sistema conceptual para pasar de la ignorancia al conocimiento en cuatro fases:

Incompetencia inconsciente: es la etapa en el que no sabemos cómo hacer una tarea o no entendemos un tema, pero tampoco somos conscientes de la falta de conocimiento. No hay inquietud por la ignorancia. El resultado es la ejecución automática de una conducta motora (aprendemos desde que nacemos, sin enterarnos). Es clave para la supervivencia.

Incompetencia consciente: somos conscientes de la falta de conocimiento, y nos disponemos a aprender y adquirir información que nos ayude a progresar.

Competencia consciente: en esta asimilamos y ponemos en práctica el conocimiento que queríamos interiorizar. Se da cuando trabajamos sobre lo que no sabemos para conseguirlo, y se logra.

Competencia inconsciente. Tras aplicar y poner en práctica lo que antes desconocíamos, llegamos a un punto que ya no tenemos que pensar en ello, al haber asimilado toda la información y adquirido el hábito que nos faltaba desarrollar (etapa caracteriza por la maestría).

Tipos de aprendizaje:

En función de los medios que utiliza: Ensayo-error (el más primitivo). Reflexivo (relación causa-efecto; deducir; generalizar; discernir). Apreciativo (con relación a experiencias de éxito/fracaso).

Por la forma de enseñar: Asociativo. No asociativo (habituación/sensibilización). Receptivo. Colaborativo/cooperativo. Observacional, vicario o de imitación (niños). Emocional. Descubrimiento. Memorístico o repetitivo.

Por la forma de aprender: Visual (mapas mentales); verbal; lógico; musical, solitario; auditivo; lectivo y escrito.

Por el enfoque y metodología aplicada, unos se basan en cambios observables (conductismo) y otros en los procesales (cognitivismo).

El aprendiz desarrolla un papel que puede ser activo o pasivo, en solitario o en colaboración con otros, también se vincula con variables sociales, emocionales, culturales y biológicas, en el que la motivación es un componente esencial, ya que, al ser un proceso activo, implica atender selectivamente al medio, emplear la memoria, razonar y aplicar diversas herramientas mentales.

La psicopedagogía estudia los distintos tipos de aprendizaje y sus dinámicas en diferentes áreas y etapas, y se ocupa de diseñar estrategias educativas y planes pedagógicos para potenciar las capacidades de cada individuo. No existe uno fijo o estándar, sino que cada persona utiliza y desarrolla una serie de estrategias que le permite asimilar y poner en práctica lo aprendido. Los tipos de aprendizaje son muy variados, algunos son tradicionales, otros son más recientes e innovadores, fruto de la evolución de la pedagogía y de las nuevas tecnologías. Los más habituales son:

Dialógico. Se construye a través del intercambio de ideas. Se basa en la reflexión conjunta y la colaboración entre los participantes.

Receptivo. El aprendiz recibe y asimila la información que luego reproduce, sin que medie ningún tipo de descubrimiento personal ni modificación.

Ensayo y error. Consiste en probar una respuesta a un problema, tantas veces como sea necesario hasta encontrar la adecuada. Es el aprendiz quien se somete al proceso, viendo qué funciona y qué no, qué tiene sentido… Formula la ley del efecto y dice que la respuesta a un estímulo se refuerza si le sigue una recompensa positiva, y que una respuesta se hace más fuerte con el ejercicio y la repetición (Thorndike).

Memorístico o repetitivo. Con él la información se logra reteniéndola en la memoria. Esta retención memorística o mecanicista se adquiere con repeticiones y procesos mecánicos que hacen que se fije la nueva información con poca comprensión, y si cesan las repeticiones se olvida.

Activo o experiencial. La experimentación del aprendiz es fundamental, pues fomenta la actividad (individual o grupal), la curiosidad y la creatividad. Los alumnos aprenden el cómo de los fundamentos que se aprenden y se enfoca a la asimilación de conocimientos mediante actividades prácticas. La persona no busca tanto escuchar o que le enseñen teoría, sino que se sumerge de lleno en la experiencia para aprender.

Reflexivo u observacional. Tiene un alto contenido analítico y una gran atención al detalle, pero la actividad es poca o nula. Es útil para alumnos metódicos y meticulosos que les guste cuestionarse el porqué de las cosas. En este el individuo se limita a observar una experiencia que otra persona lleva a cabo (sirviendo de modelo), anotando las metodologías empleadas y los resultados obtenidos.

Descubrimiento, heurístico o autónomo. El aprendiz tiene un papel protagonista al aprender por sí mismo, y el profesor (si lo hay) hace de guía, pero sin llegar al resultado final. El alumno ha de tener una fuerte motivación y voluntad de aprender, para ser considerado autodidacta. Es un proceso autorreflexivo en el que uno actúa tanto como estudiante como su propio maestro. Según Bruner, el aprendizaje es más efectivo cuando el estudiante participa activamente en la solución y transferencia de problemas. Piaget propone que el conocimiento es fruto de la interacción entre objeto y sujeto, y para el desarrollo de la inteligencia lógica, propone tres tipos de actividades:

Con la asimilación incorporamos nuevas informaciones o experiencias a las ideas que ya poseemos.

La acomodación modifica el ciclo asimilador y lo acomoda para sí.

La adaptación o equilibrio entre la asimilación y la acomodación, crea nuevas relaciones o estructuras cognitivas.

Deductivo. Partiendo de un conjunto de reglas generales, que el aprendiz comprende y observa, va sacando sus propias conclusiones para poder ponerlas en práctica (va de los general a lo especifico).

Inductivo. Este comienza en una fase de observación para formular después la regla. Es, en cierto modo, lo contrario del aprendizaje deductivo. Como es el mismo aprendiz quien va creando las reglas, estas se retienen durante más tiempo.

Cooperativo o colaborativo. El aprendiz colabora con otros y se intercambian conocimientos y experiencias. Fomenta la interacción, el trabajo en equipo, se refuerzan las destrezas sociales y la motivación, al organizar actividades grupales en el aula. Podemos diferenciar el colaborativo del cooperativo por el grado de intervención y control del profesor sobre el proceso de aprendizaje. En el cooperativo es el profesor quien diseña y controla el proceso de aprendizaje y los resultados a obtener. En el colaborativo los alumnos gozan de mayor autonomía.

Teórico. En este el aprendiz se sirve de modelos teóricos, sobre los cuales indagan, con una metodología estricta y cerrada. Por un lado, se puede obtener un conocimiento profundo sobre un tema, por contra, se presentan dificultades a la hora de poner en práctica lo aprendido, ya que el conocimiento es puramente teórico.

Pragmático. Con este el alumno experimenta y pone en práctica los conceptos teóricos. Se centra en la finalidad de lo aprendido, respondiendo a preguntas como: ¿para qué sirve?, ¿cómo puede aplicarse en la vida real o en una situación hipotética?

Creativo. Este estimula la visión de un tema desde diferentes perspectivas. Promueve y valora la creatividad, poniendo énfasis en la originalidad al abordar las tareas. Este aprendizaje funciona bien en aprendices con el pensamiento lateral muy desarrollado.

Estilos de aprendizaje.

Como cada persona aprende a un ritmo diferente e interioriza la información de manera distinta, los diversos autores tratan de agrupar las diferentes estrategias de aprendizaje, con diferentes modelos sobre estilos de aprendizaje y algunos muy extendidos son:

El modelo de VARK. N. Fleming definió cuatro estilos al observar el rendimiento de los estudiantes, y los agrupó en cuatro categorías (VARK):

Visual (aprendo viendo). Este tiene que ver con la capacidad de retención de información y memorización con recursos visuales, como imágenes y vídeos o herramientas más elaboradas como diagramas, tablas, gráficos, mapas mentales, infografías, etc. Quienes aprenden con recursos visuales y gráficos les es más fácil retener información, ya que ven la relación entre ideas de forma más directa y compacta.

Auditivo (aprendo escuchando y hablando). Las personas con preferencia en este estilo destacan por absorber mejor la información escuchando. Por ello, prefieren oír explicaciones o podcasts, asistir a conferencias, seminarios, exposiciones, debates…Lo crucial es repetir la información o explicar lo aprendido con otras palabras. Al hablar en voz alta, el hablante participa activamente y vuelve a escuchar la información.

Read/Write (aprendo leyendo y escribiendo). Este puede parecerse al visual, pero en este caso, la persona aprende mejor leyendo y escribiendo la información (resúmenes), no a través de recursos gráficos, sino tomando notas en una clase, conferencia o seminario.

Kinestésico (aprendo haciendo). Este se centra en la participación activa y la experiencia directa, es decir, de aprender haciendo (no es lo mismo explicar qué sucede al combinar ciertos elementos químicos que realizar un experimento y comprobarlo).

El modelo de Kolb. En este el investigador presenta las distintas actitudes que uno puede tener frente a una experiencia o idea con el objeto de aprender. Por lo que se enfoca de manera práctica en las que las personas adquieren conocimiento. Según Kolb, los estilos de aprendizaje son:

Convergente. En este la persona busca aplicaciones concretas a ideas y conceptos presentados anteriormente. El objeto es hallar el para qué de las cosas y entender y asimilar mejor una idea específica.

Divergente. Este se centra en la generación de ideas a partir de un concepto central o experiencia determinada. Este tiene como objetivo analizar experiencias concretas y observarlas, reflexionando sobre el porqué de las cosas.

Asimilador. Estas personas reflexionan, observan y conceptualizan tanto experiencias como ideas. No busca experimentar o actuar, ni poner en práctica las ideas, sino asimilar la información viéndola, leyéndola y escuchándola. Además, de elaborar teorías y escenarios alternativos.

Acomodador. Este se centra en sacar conclusiones e ideas a partir de la experimentación. Se basa más en aprender usando la intuición más que el pensamiento lógico, probando distintas cosas hasta entender mejor la aplicación y utilidad de un concepto.

El modelo de Honey-Alonso. El objetivo es la actitud o relación entre la persona y la experiencia, en cómo actúa ante ella con el objeto de aprender. Menciona cuatro estilos de aprendizaje:

Activo. Se centra en aprender al participar en actividades prácticas. No se trata tanto de reflexionar sobre las ideas, teorizar o entender el porqué de las cosas, sino en realizar experimentos y prácticas, y luego observar el resultado o consecuencias que acarrea una u otra.

Reflexivo. Se enfoca en reflexionar y revisar experiencias pasadas. Para ello, es crucial estudiar y analizar los detalles de las mismas, aprendiendo sobre los aciertos y errores que cometieron otros. Es a partir de estas reflexiones que uno piensa en alternativas, concluye las ideas presentadas en la experiencia y las agrupa antes de actuar. Por lo tanto, una persona que prioriza el aprendizaje reflexivo se centra en recopilar toda la información posible y entenderla antes de dar el siguiente paso.

Teórico. Este además de revisar las experiencias pasadas, elabora teorías sólidas y coherentes. Es decir, para entender mejor un concepto o experiencia, la persona busca escenarios alternativos o posibilidades para ver si una idea concreta sigue cumpliéndose o no.

Pragmático. En este, la persona trata de comprender el para qué de todas las cosas. O sea, aprende y asimila mejor cuando sabe para qué son útiles las ideas presentadas. Las personas que aprenden así relacionan conceptos con objetivos concretos.

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