martes, 14 de octubre de 2025

EL SEXENIO ABSOLUTISTA


El 11/12/1813, tras vencer a Napoleón en la batalla de Leipzig o de las Naciones, se firma el Tratado de Valençay y el 29/12/1813 José Bonaparte abdica y se restituye a Fdo. VII en el gobierno. La falta de un sistema político, el carácter del rey, la mediocridad de sus consejeros y la inestabilidad ministerial (veintiocho ministros para cinco ministerios) hizo que el sexenio fuese un fracaso.

Los españoles esperaban al rey con expectación y esperanza de aquí el sobrenombre “el Deseado”, pues el pueblo lo ve como el símbolo de la normalidad perdida con la invasión francesa, como el garante de la paz y como el rey legítimo que nunca debió haber perdido el trono (a pesar de su nefasta actitud). El pueblo estaba cansado de los desastres de la invasión napoleónica y de la pésima situación económica. Además del apoyo parcial en el campo clerical, militar y político, su retorno es deseado por los liberales para que aprobase y jurase la Constitución, y por los absolutistas para que anulase la Constitución y disolviese las Cortes.

El sexenio absolutista fue el periodo comprendido entre 1814 y 1820 en España, durante el cual Fdo. VII restauró la monarquía absoluta tras su regreso al trono. Durante su ausencia (durante la guerra de la independencia, estuvo prisionero de Napoleón en Francia) las Cortes de Cádiz habían aprobado la Constitución de 1812 “La Pepa” que limitaba el poder del rey y establecía derechos ciudadanos. Sin embargo, los sectores conservadores le presionaron para restaurar el Antiguo Régimen, dando paso al Sexenio Absolutista tras la Guerra de la Independencia (1808-14).

El 7/3/1814 sale del exilio francés hacia España, entrando el 24/3/1814 por la frontera de Gerona, pero en vez de marchar a Madrid directamente a jurar la Constitución (las Cortes de Cádiz habían decidido no reconocerlo como Rey hasta que no jurara la Constitución) marcha a Zaragoza y luego a Valencia. A su llegada se encontró con que un tercio de los diputados y el Pdte. de las Cortes, le exigían que acabara con el proceso reformador liberal, además el Gral. Francisco Javier de Elío, con toda la oficialidad del II Ejército, juró conservarle en el trono como monarca absoluto, le ofreció sus tropas y le facilitó sesenta y nueve diputados serviles de las Cortes Ordinarias, que redactaron el “Manifiesto de los Persas” presidido por Bernardo Mozo de Rosales, Marqués de Mataflorida, y firmado en Madrid el 12/4/1814, demandando al Rey la restauración del absolutismo.

Se abolió la Constitución de 1812 y el rey concentró todo el poder. A pesar de que Fdo. VII había prometido en Francia respetar a los afrancesados, al llegar da un golpe de Estado al promulgar el RD de 4/5/1814, que «declara nulos y sin valor ni efecto, los Decretos de las Cortes y la Constitución de Cádiz». Desde entonces los partidarios de la monarquía constitucional fueron traidores, y se les reserva la pena de muerte. Se restablecen las instituciones del Antiguo Régimen cuyos pilares básicos son la monarquía absoluta y la iglesia (se la devuelve las propiedades desamortizadas), la Inquisición, los señoríos y privilegios de los nobles.

Consecuencias:

  • Políticas. Se inicia la represión sistemática del adversario político, y la depuración de la administración. El Gral. Fco. Eguía (que sucedió al Gral. Cuesta en el mando del Ejército de Extremadura durante la guerra) fue el encargado de llevar a cabo la represión inicial que supuso la detención de algunos miembros de la regencia, ministros y diputados liberales. La represión estuvo acompañada de la exaltación popular, rompiendo lápidas conmemorativas de la Constitución de 1812. Quienes se manifestaron en contra del régimen absolutista fueron perseguidos, encarcelados, desterrados y ejecutados. Muchos liberales y afrancesados tuvieron que huir al extranjero para evitar represalias del gobierno. Se censura la prensa y el control ideológico a través de la Inquisición (aunque formalmente se abolió en 1813, su espíritu se mantuvo). Se creó la Comisión de Causas de Estado para perseguir a liberales y antiguos diputados de las Cortes de Cádiz. Tras la inestabilidad política con un alto número de ministros en pocos años, la presencia de conspiraciones y pronunciamientos liberales, aunque todos fracasaron menos el de Rafael Riego en 1820, el 10/5/1814 las Cortes quedan disueltas, España volvía al absolutismo, restableciéndose las instituciones de 1808.
  • Económicas y sociales. España estaba devastada tras la guerra. Se estaba gestando la independencia de numerosos territorios de ultramar por el inicio de fuertes movimientos emancipadores en Hispanoamérica, por lo que se pierden muchas colonias americanas, que trajeron el metal acuñable y el comercio de ultramar. Tras la guerra, existía un desorden generalizado en el mundo rural, lo que propició problemas en agricultura, ganadería, manufacturas y comercio, lo que provocó la caída de impuestos y una crisis en la Hacienda nacional. El mantenimiento de los privilegios del Antiguo Régimen provocó un parón en la industrialización del país por no poder llevarse a cabo una reforma fiscal que permitiera la inversión. Era el marasmo de la depresión que los ministros de Hacienda, ocho en seis años. Ante el déficit presupuestario, en 1817 se produce una contracción del tráfico comercial y un nuevo derrumbe de los precios, ante esta situación las esperanzas se dirigen hacia la oposición liberal. Los más ricos, que no pagaban impuestos, bloquean cualquier medida que les obligara a ello, incluida la reforma fiscal del ministro de Hacienda Martín de Garay (1817-18), que proponía implantar una contribución general, con su Plan de Reforma de la Hacienda, y el Plan de Reforma del Crédito Público. Los pobres estaban arruinados y sin capacidad tributaria y los burgueses no querían soportar solos, las cargas fiscales del Estado.
  • La reorganización institucional. Se restablecieron los antiguos Consejos, las Audiencias y los Ayuntamientos tradicionales, eliminando las estructuras constitucionales. Se devolvieron privilegios a los altos estamentos, se abolieron reformas fiscales y se reinstauraron gremios y la Mesta. Desaparece la prensa, las diputaciones y ayuntamientos constitucionales, en el ejército fue necesario probar la pertenencia a la nobleza, provocando una escisión entre los españoles.
  • El aislamiento internacional. España quedó marginada en el contexto europeo del Congreso de Viena, al no aplicar el Rey reformas moderadas. Los territorios españoles en Flandes cedidos a Austria por el Tratado de Utrecht (13/7/1713) sufren una gran modificación y se crea un nuevo Estado, el Reino de los Países Bajos (Bélgica y Holanda). Las fronteras quedaron delimitadas según la Paz de los Pirineos (7/11/1659). Bajo la garantía de la Santa Alianza (Tratado, que el 26/9/1815, firman en Viena el emperador Fco. I de Austria, el rey Federico Guillermo III de Prusia y el Zar Alejandro I de Rusia).
  • Los militares y funcionarios liberales fueron relegados a cargos secundarios, apartados del servicio o privados de sus honores y sueldos. Esto hizo que se organizaran en sociedades secretas y buscaran el apoyo de los sectores liberales, lo que se tradujo en conspiraciones y pronunciamientos militares. Ante esta situación, es fácil comprender que entre 1814/19 los pronunciamientos de militares liberales encaminados a cambiar la situación contaran con el apoyo y colaboración del pueblo llano y burgués, aunque todos fracasaron, los más importantes son:
                El 26/9/1814, Fco. Espoz y Mina (tuvo que refugiarse en Francia), mariscal de campo al acabar la Guerra, se sublevó en Puente la Reina contra el régimen absolutista en un intento fallido de proclamar la Constitución de 1812.
                El 19/8/1815 el mariscal de campo Juan Díaz Porlier “el Marquesito” (por suponerlo hijo bastardo del Marqués de la Romana), con el objetivo de restaurar la Constitución de 1812, contando con el apoyo de la burguesía coruñesa. No hubo enfrentamiento armado, pues el 22 de agosto es traicionado y capturado, llevado al Castillo de San Antón, y ahorcado el 3/10/1815.
                En febrero de 1816 tuvo lugar la Conspiración del Triángulo, una sociedad secreta de inspiración masónica, dirigida por Vicente Richart, con el objetivo de secuestrar al Rey para obligarle a jurar la Constitución de 1812. Richart es capturado y ejecutado el 6/5/1816 en la plaza de la cebada de Madrid.
                El 4/4/1817 los generales Luis Roberto de Lacy y Gautier, y Fco. Milans del Bosch se pronuncian en Barcelona, con el apoyo de gran parte de la burguesía catalana. El pronunciamiento fracasó y el Gral. Lacy condenado a muerte, por el Gral. Castaños. El Gral. José M.ª Torrijos que participo en la conspiración (levantó al ejército en Andalucía) fue llevado a la prisión del Castillo de Santa Bárbara de Alicante, y después a la cárcel del Santo Oficio de Murcia.
                El 20/1/1819 el coronel Joaquín Vidal busca derrocar al general Fco. Javier Elío e instaurar una monarquía parlamentaria con Carlos María Isidro de Borbón como rey. Vidal fue ahorcado en Valencia el 20/1/1819.

El fin del sexenio absolutista vino con el triunfo del pronunciamiento de Rafael Riego en 1820, que obligó a Fernando VII a restablecer la Constitución de 1812, dando inicio al Trienio Liberal (1820-23), que reinstauró el régimen constitucional hasta la nueva restauración absolutista tras la intervención de los Cien Mil Hijos de San Luis.


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