jueves, 18 de septiembre de 2025

EL APRENDIZAJE

Es la ocupación, común al hombre y el animal, más universal e importante para el progreso en la vida.

Es un proceso de adaptación activo que origina cambios progresivos y relativamente duraderos en la conducta, el comportamiento o la comprensión. Dichos cambios afectan a nivel intelectual y psicomotor y se manifiestan como resultado de la incorporación de nuevos conocimientos, y el desarrollo de habilidades o la modificación de actitudes.

Es el proceso, consciente o inconsciente, mediante el cual el hombre adquiere, modifica, refina o refuerza conocimientos, habilidades, técnicas, destrezas, actitudes o valores a través de la experiencia, el estudio, la observación, la práctica o la enseñanza. Se da en solitario o en colaboración con otros, tanto en un entorno formal, como en el trabajo o la vida diaria. Aprendemos siempre, desde que nacemos hasta que envejecemos.

El aprendizaje es fundamental para el desarrollo personal y social, permitiendo adaptarse a nuevos retos y aprovechar oportunidades a lo largo de la vida. Es vital para el hombre, pues permite adaptarnos, crecer, comunicar, resolver problemas y saber cómo actuar en el medio en que vivimos y en las diferentes situaciones a las que nos enfrentamos.

En el aprendizaje se usan los dos hemisferios cerebrales, el izquierdo que procesa la información lógica, analítica y verbal (precisión, estructura y lenguaje), y el derecho que procesa la información holística, intuitiva y creativa (intuición, emoción y percepción global).

Para lograr el aprendizaje, además de la comprensión, fijación, retención y evocación, es necesario seguir unos pasos encadenados e iniciados con un chispazo o motivo para emprender, seguido de una concienciación del problema que cree en el sujeto la necesidad de resolverlo. Su organización y práctica se produce por diferenciación o discriminación, integración o generalización, y graduación o relación de utilidad.

Desde la recepción de la información hasta su asimilación y aplicación, todos pasamos por un proceso similar en el aprendizaje, pero le abordamos de diferentes formas, aunque podemos hablar de las siguientes etapas comunes:

  • Acceso a la información: para aprender sobre algo, primero debe haber información accesible para el individuo.
  • Procesado: la persona recibe la información expuesta, la procesa empleando sus sentidos y la analiza.
  • Asimilación: en esta se interioriza la información que recibió y procesó antes, es decir, ha ampliado su conocimiento sobre la materia.
  • Aplicación: una vez asimilada la información se pone en práctica lo aprendido, y se da cuenta de lo útil que es el conocimiento adquirido, validándolo y transfiriéndolo a otras situaciones.

Leyes del aprendizaje. Son principios fundamentales que explican cómo se adquieren los conocimientos y habilidades de manera efectiva:

  • Primacía. Es esencial enseñar lo más relevante al principio.
  • Intensidad. Cuanto más entusiasmo, se aprende más fácil y se recuerda mejor.
  • Preparación. El aprendizaje sólo puede tener lugar cuando se está listo para aprender.
  • Transferencia: Esta se refiere a la capacidad de aplicar lo aprendido de un contexto a otro.
  • Recencia. Se recuerda mejor lo más reciente (último), de aquí la importancia del resumen final.
  • Ejercicio. Cuanto más se repita una respuesta, más largo y duradero será su tiempo de retención.
  • Requisito. Para aprender algo nuevo, es necesario tener conocimientos previos que sirvan de base.
  • Finalidad. El aprendizaje será más positivo cuanto más claro sean los objetivos y beneficios aportados.
  • Libertad. El aprendizaje mejora cuando el estudiante tiene autonomía y toma decisiones sobre su proceso.
  • Disposición o motivación. Sólo el aprendizaje deseado que surge de la necesidad personal es fértil y duradero.
  • Efecto. La respuesta seguida de una consecuencia gratificante se repite más que la seguida de una insatisfacción.

Teorías del aprendizajeLas diferentes estrategias e hipótesis en las que se basan crecen de continuo, pues el cómo aprendemos, analizamos y nos relacionamos está en constante desarrollo y cambio. Sus teorías explican el proceso de aprendizaje, además de ser esenciales para el diseño de planes educativos eficaces. Dichas teorías ofrecen perspectivas para interpretar los hechos del aprendizaje y sugerencias ante las dificultades, e implican utilizar herramientas tecnológicas y colaborativas para compartir, adquirir y comparar información de forma continua. Las principales fueron diseñadas desde cuatro perspectivas: conducta observable, proceso mental, emoción y afecto y aprendizaje social. En su formulación debemos tener en cuenta:

Los procesos cognitivos o funciones que permiten adquirir, almacenar, procesar y utilizar la información.

Los factores que potencian o dificultan el proceso de aprendizaje:

Factores internos:

Inteligencia, habilidad cognitiva y estilo de aprendizaje: la capacidad intelectual, la memoria y la atención.

Motivación y actitud: el interés, la curiosidad, la disposición positiva, la autoestima y la autoeficacia favorecen el aprendizaje.

Estado emocional y social: emociones como la ansiedad o la confianza, y factores como el apoyo social o la rivalidad.

Salud física y mental junto a una alimentación y un sueño y descanso adecuados son fundamentales para el aprendizaje.

Factores externos:

Ambiente familiar: el apoyo emocional, recursos educativos y tecnológicos en casa y la valoración por el aprendizaje.

Calidad de la enseñanza: competencia del profesorado, métodos de instrucción y motivación docente.

Contexto escolar y socioeconómico: acceso a materiales y programas extracurriculares, infraestructura educativa y de apoyo.

Cultura y valores sociales: creencias, normas, costumbres y expectativas sociales influyen en los objetivos educativos.

Las posibles intervenciones para diseñar estrategias y métodos de estudio, e identificar posibles dificultades o problemas.

Las teorías más importantes son:

Conductismo: Se basa en las conductas observables y medibles, siendo el aprendizaje el resultado de la asociación entre estímulos y respuestas reforzadas por el ambiente. Su fundador fue John. B. Watson, y sostiene que todo comportamiento puede ser explicado en términos de condicionamiento y aprendizaje. Este es el resultado del condicionamiento, donde las respuestas se asocian a estímulos por repetición y refuerzo. Se alcanza cuando se demuestra una respuesta adecuada ante un determinado estímulo (frente a una regla de tres (estímulo), uno averigua el resultado (respuesta)). El objeto de estudio es la conducta manifiesta que se observa y mide. De esta deriva el:

Condicionamiento operante. El aprendizaje es el resultado de la asociación de estímulos y respuestas (Skinner).

Condicionamiento clásico. Pávlov propone que todo estímulo neutro, cuando se completa el condicionamiento, pasa a ser un estímulo condicionado que provoca una respuesta condicionada.

La Gestalt, considera al aprendizaje intencional, explorador y creativo. Maslow, Koffka y Kohler consideran que el hombre responde al estímulo a través de su percepción (formula las leyes de cierre, semejanza, proximidad, simetría y continuidad).

Cognitivismo: Examina los procesos mentales internos del pensamiento, la percepción, memoria, atención y el razonamiento. El aprendizaje implica desarrollar habilidades intelectuales, para clasificar y estructurar los conocimientos. Es comprendido como un proceso activo de adquisición y almacenamiento de la información. Las teorías cognitivas enfatizan que el conocimiento debe ser significativo. D. Perkins con su premisa, se debe hacer visible lo invisible, pone énfasis en el rol activo de quien aprende, en base a lo que le resulta significativo, pues la persona entiende su mundo por sus experiencias. En este se apoyan:

Psicología genético-dialéctica. Luria, Rubinstein y Wallon dicen que el desarrollo cognitivo se produce a partir del contexto social, histórico y cultural en el que ocurre.

Procesamiento de la información. Basado en la analogía entre la mente humana y las máquinas. Gagné, Newell, Miller, Mayer o Pascual explican los procesos internos del aprendizaje basados en la interconexión y la idea de redes (el ser humano procesa la información como un ordenador). Sus teorías se centran en la integración de las nuevas tecnologías en el proceso educativo. George Siemens y Stephen Downes proponen la teoría del “conectivismo”, que sugiere que el aprendizaje es un proceso de conexión de fuentes de información.

Aprendizaje latente. Los nuevos comportamientos están ocultos hasta que un estímulo les manifiesta (Tolman). Se da en ausencia de reforzamiento o recompensa y sólo se manifiesta en la conducta o actuación.

Constructivismo: Sostiene que el conocimiento se construye activamente por la experiencia del sujeto, relacionando nueva información con experiencias previas y el contexto social. Piaget, Bruner, Rogoff y Vygotsky (enfatiza la interacción social y el entorno como motor del aprendizaje, con el lenguaje y la cultura). Esta teoría depende de la interpretación, es decir, el aprendizaje no se trata de procesar y almacenar información, sino de construirla. La realidad no se percibe de forma objetiva, por lo que aprender es un proceso dinámico que implica interpretar y reorganizar la información. Las actividades deben estar vinculadas a experiencias reales y familiares al alumno y su entorno sociocultural.

Aprendizaje significativo: Propuesta por Ausubel, destaca la importancia de conectar conocimientos previos con la nueva información, facilitando la comprensión profunda con el descubrimiento creativo. Propone, por una parte, una diferencia entre aprendizaje por recepción (el sujeto recibe acabados los contenidos que debe aprender) y por descubrimiento (debe descubrir los contenidos); y por otra entre aprendizaje significativo y mecánico o repetitivo. C. Rogers basa el aprendizaje en la experiencia que, junto a la curiosidad innata, el impulso básico a actuar y su desarrollo lo impulsan a aprender y crecer por inclinación natural. Consiste en unir lo ya sabido con lo nuevo para producir un reajuste en el conocimiento del aprendiz, eliminando lo irrelevante y reafirmando lo pertinente. Es tanto un proceso de expansión de conocimientos como de introspección y reflexión.

Aprendizaje social: Bandura plantea que se aprende observando y modelando el comportamiento de otros, donde los determinantes sociales y la interacción son claves. Se aprende en un contexto social (grupo), y para ello usamos cinco capacidades básicas que son la simbolización, aprendizaje vicario, previsión, autorregulación, y autorreflexión. Con ellas propuso el determinismo recíproco.

Inteligencias múltiples: H. Gardner propone que existen varias inteligencias independientes, influidas por factores culturales y ambientales, y que no todos aprenden igual. Sostiene que la comprensión de la inteligencia no está dominada por una sola capacidad general, y el nivel de inteligencia de cada persona se compone de numerosas y diferentes inteligencias.

Humanismo. Maslow estudia al individuo como un conjunto a lo largo de su vida. Representó la escala de necesidades en una pirámide y un sistema conceptual para pasar de la ignorancia al conocimiento en cuatro fases:

Incompetencia inconsciente: es la etapa en el que no sabemos cómo hacer una tarea o no entendemos un tema, pero tampoco somos conscientes de la falta de conocimiento. No hay inquietud por la ignorancia. El resultado es la ejecución automática de una conducta motora (aprendemos desde que nacemos, sin enterarnos). Es clave para la supervivencia.

Incompetencia consciente: somos conscientes de la falta de conocimiento, y nos disponemos a aprender y adquirir información que nos ayude a progresar.

Competencia consciente: en esta asimilamos y ponemos en práctica el conocimiento que queríamos interiorizar. Se da cuando trabajamos sobre lo que no sabemos para conseguirlo, y se logra.

Competencia inconsciente. Tras aplicar y poner en práctica lo que antes desconocíamos, llegamos a un punto que ya no tenemos que pensar en ello, al haber asimilado toda la información y adquirido el hábito que nos faltaba desarrollar (etapa caracteriza por la maestría).

Tipos de aprendizaje:

En función de los medios que utiliza: Ensayo-error (el más primitivo). Reflexivo (relación causa-efecto; deducir; generalizar; discernir). Apreciativo (con relación a experiencias de éxito/fracaso).

Por la forma de enseñar: Asociativo. No asociativo (habituación/sensibilización). Receptivo. Colaborativo/cooperativo. Observacional, vicario o de imitación (niños). Emocional. Descubrimiento. Memorístico o repetitivo.

Por la forma de aprender: Visual (mapas mentales); verbal; lógico; musical, solitario; auditivo; lectivo y escrito.

Por el enfoque y metodología aplicada, unos se basan en cambios observables (conductismo) y otros en los procesales (cognitivismo).

El aprendiz desarrolla un papel que puede ser activo o pasivo, en solitario o en colaboración con otros, también se vincula con variables sociales, emocionales, culturales y biológicas, en el que la motivación es un componente esencial, ya que, al ser un proceso activo, implica atender selectivamente al medio, emplear la memoria, razonar y aplicar diversas herramientas mentales.

La psicopedagogía estudia los distintos tipos de aprendizaje y sus dinámicas en diferentes áreas y etapas, y se ocupa de diseñar estrategias educativas y planes pedagógicos para potenciar las capacidades de cada individuo. No existe uno fijo o estándar, sino que cada persona utiliza y desarrolla una serie de estrategias que le permite asimilar y poner en práctica lo aprendido. Los tipos de aprendizaje son muy variados, algunos son tradicionales, otros son más recientes e innovadores, fruto de la evolución de la pedagogía y de las nuevas tecnologías. Los más habituales son:

Dialógico. Se construye a través del intercambio de ideas. Se basa en la reflexión conjunta y la colaboración entre los participantes.

Receptivo. El aprendiz recibe y asimila la información que luego reproduce, sin que medie ningún tipo de descubrimiento personal ni modificación.

Ensayo y error. Consiste en probar una respuesta a un problema, tantas veces como sea necesario hasta encontrar la adecuada. Es el aprendiz quien se somete al proceso, viendo qué funciona y qué no, qué tiene sentido… Formula la ley del efecto y dice que la respuesta a un estímulo se refuerza si le sigue una recompensa positiva, y que una respuesta se hace más fuerte con el ejercicio y la repetición (Thorndike).

Memorístico o repetitivo. Con él la información se logra reteniéndola en la memoria. Esta retención memorística o mecanicista se adquiere con repeticiones y procesos mecánicos que hacen que se fije la nueva información con poca comprensión, y si cesan las repeticiones se olvida.

Activo o experiencial. La experimentación del aprendiz es fundamental, pues fomenta la actividad (individual o grupal), la curiosidad y la creatividad. Los alumnos aprenden el cómo de los fundamentos que se aprenden y se enfoca a la asimilación de conocimientos mediante actividades prácticas. La persona no busca tanto escuchar o que le enseñen teoría, sino que se sumerge de lleno en la experiencia para aprender.

Reflexivo u observacional. Tiene un alto contenido analítico y una gran atención al detalle, pero la actividad es poca o nula. Es útil para alumnos metódicos y meticulosos que les guste cuestionarse el porqué de las cosas. En este el individuo se limita a observar una experiencia que otra persona lleva a cabo (sirviendo de modelo), anotando las metodologías empleadas y los resultados obtenidos.

Descubrimiento, heurístico o autónomo. El aprendiz tiene un papel protagonista al aprender por sí mismo, y el profesor (si lo hay) hace de guía, pero sin llegar al resultado final. El alumno ha de tener una fuerte motivación y voluntad de aprender, para ser considerado autodidacta. Es un proceso autorreflexivo en el que uno actúa tanto como estudiante como su propio maestro. Según Bruner, el aprendizaje es más efectivo cuando el estudiante participa activamente en la solución y transferencia de problemas. Piaget propone que el conocimiento es fruto de la interacción entre objeto y sujeto, y para el desarrollo de la inteligencia lógica, propone tres tipos de actividades:

Con la asimilación incorporamos nuevas informaciones o experiencias a las ideas que ya poseemos.

La acomodación modifica el ciclo asimilador y lo acomoda para sí.

La adaptación o equilibrio entre la asimilación y la acomodación, crea nuevas relaciones o estructuras cognitivas.

Deductivo. Partiendo de un conjunto de reglas generales, que el aprendiz comprende y observa, va sacando sus propias conclusiones para poder ponerlas en práctica (va de los general a lo especifico).

Inductivo. Este comienza en una fase de observación para formular después la regla. Es, en cierto modo, lo contrario del aprendizaje deductivo. Como es el mismo aprendiz quien va creando las reglas, estas se retienen durante más tiempo.

Cooperativo o colaborativo. El aprendiz colabora con otros y se intercambian conocimientos y experiencias. Fomenta la interacción, el trabajo en equipo, se refuerzan las destrezas sociales y la motivación, al organizar actividades grupales en el aula. Podemos diferenciar el colaborativo del cooperativo por el grado de intervención y control del profesor sobre el proceso de aprendizaje. En el cooperativo es el profesor quien diseña y controla el proceso de aprendizaje y los resultados a obtener. En el colaborativo los alumnos gozan de mayor autonomía.

Teórico. En este el aprendiz se sirve de modelos teóricos, sobre los cuales indagan, con una metodología estricta y cerrada. Por un lado, se puede obtener un conocimiento profundo sobre un tema, por contra, se presentan dificultades a la hora de poner en práctica lo aprendido, ya que el conocimiento es puramente teórico.

Pragmático. Con este el alumno experimenta y pone en práctica los conceptos teóricos. Se centra en la finalidad de lo aprendido, respondiendo a preguntas como: ¿para qué sirve?, ¿cómo puede aplicarse en la vida real o en una situación hipotética?

Creativo. Este estimula la visión de un tema desde diferentes perspectivas. Promueve y valora la creatividad, poniendo énfasis en la originalidad al abordar las tareas. Este aprendizaje funciona bien en aprendices con el pensamiento lateral muy desarrollado.

Estilos de aprendizaje.

Como cada persona aprende a un ritmo diferente e interioriza la información de manera distinta, los diversos autores tratan de agrupar las diferentes estrategias de aprendizaje, con diferentes modelos sobre estilos de aprendizaje y algunos muy extendidos son:

El modelo de VARK. N. Fleming definió cuatro estilos al observar el rendimiento de los estudiantes, y los agrupó en cuatro categorías (VARK):

Visual (aprendo viendo). Este tiene que ver con la capacidad de retención de información y memorización con recursos visuales, como imágenes y vídeos o herramientas más elaboradas como diagramas, tablas, gráficos, mapas mentales, infografías, etc. Quienes aprenden con recursos visuales y gráficos les es más fácil retener información, ya que ven la relación entre ideas de forma más directa y compacta.

Auditivo (aprendo escuchando y hablando). Las personas con preferencia en este estilo destacan por absorber mejor la información escuchando. Por ello, prefieren oír explicaciones o podcasts, asistir a conferencias, seminarios, exposiciones, debates…Lo crucial es repetir la información o explicar lo aprendido con otras palabras. Al hablar en voz alta, el hablante participa activamente y vuelve a escuchar la información.

Read/Write (aprendo leyendo y escribiendo). Este puede parecerse al visual, pero en este caso, la persona aprende mejor leyendo y escribiendo la información (resúmenes), no a través de recursos gráficos, sino tomando notas en una clase, conferencia o seminario.

Kinestésico (aprendo haciendo). Este se centra en la participación activa y la experiencia directa, es decir, de aprender haciendo (no es lo mismo explicar qué sucede al combinar ciertos elementos químicos que realizar un experimento y comprobarlo).

El modelo de Kolb. En este el investigador presenta las distintas actitudes que uno puede tener frente a una experiencia o idea con el objeto de aprender. Por lo que se enfoca de manera práctica en las que las personas adquieren conocimiento. Según Kolb, los estilos de aprendizaje son:

Convergente. En este la persona busca aplicaciones concretas a ideas y conceptos presentados anteriormente. El objeto es hallar el para qué de las cosas y entender y asimilar mejor una idea específica.

Divergente. Este se centra en la generación de ideas a partir de un concepto central o experiencia determinada. Este tiene como objetivo analizar experiencias concretas y observarlas, reflexionando sobre el porqué de las cosas.

Asimilador. Estas personas reflexionan, observan y conceptualizan tanto experiencias como ideas. No busca experimentar o actuar, ni poner en práctica las ideas, sino asimilar la información viéndola, leyéndola y escuchándola. Además, de elaborar teorías y escenarios alternativos.

Acomodador. Este se centra en sacar conclusiones e ideas a partir de la experimentación. Se basa más en aprender usando la intuición más que el pensamiento lógico, probando distintas cosas hasta entender mejor la aplicación y utilidad de un concepto.

El modelo de Honey-Alonso. El objetivo es la actitud o relación entre la persona y la experiencia, en cómo actúa ante ella con el objeto de aprender. Menciona cuatro estilos de aprendizaje:

Activo. Se centra en aprender al participar en actividades prácticas. No se trata tanto de reflexionar sobre las ideas, teorizar o entender el porqué de las cosas, sino en realizar experimentos y prácticas, y luego observar el resultado o consecuencias que acarrea una u otra.

Reflexivo. Se enfoca en reflexionar y revisar experiencias pasadas. Para ello, es crucial estudiar y analizar los detalles de las mismas, aprendiendo sobre los aciertos y errores que cometieron otros. Es a partir de estas reflexiones que uno piensa en alternativas, concluye las ideas presentadas en la experiencia y las agrupa antes de actuar. Por lo tanto, una persona que prioriza el aprendizaje reflexivo se centra en recopilar toda la información posible y entenderla antes de dar el siguiente paso.

Teórico. Este además de revisar las experiencias pasadas, elabora teorías sólidas y coherentes. Es decir, para entender mejor un concepto o experiencia, la persona busca escenarios alternativos o posibilidades para ver si una idea concreta sigue cumpliéndose o no.

Pragmático. En este, la persona trata de comprender el para qué de todas las cosas. O sea, aprende y asimila mejor cuando sabe para qué son útiles las ideas presentadas. Las personas que aprenden así relacionan conceptos con objetivos concretos.


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