viernes, 30 de septiembre de 2022

EQUINOCCIO

  

El término Equinoccio tiene su origen en la expresión latina “aequinoctium”, compuesta de “aequus” (igual), y “noctis” (noche).

Un equinoccio es:

  • El momento en el que el eje inclinado de la tierra no se inclina hacia el sol, ni se aleja de él, sino exactamente al lado, lo que provoca que el día y la noche sean casi iguales en todo el mundo, pues el sol está directamente sobre el ecuador de la Tierra.
  • El único momento del año en que el sol está sobre el horizonte a 90º menos tú latitud (cenit).
  • Cualquiera de los dos puntos (equinocciales) de la esfera celeste en los que el ecuador celeste se cruza con la eclíptica.
  • Cuando el sol sale por el este y se pone por el oeste, excepto en los polos.
  • Cualquiera de los dos momentos del año en los que el sol cruza el ecuador celeste, en su camino hacia el norte.

Sucede dos veces al año en cada hemisferio, y se distinguen el equinoccio de primavera (entre el 20-21 de marzo) y el de otoño (entre el 22-23 de septiembre), y da inicio a las estaciones de la primavera y el otoño, gracias a la oblicuidad de la eclíptica de 23,5 grados, por lo que los hemisferios norte y sur reciben cantidades desiguales de luz solar a lo largo del año. A partir de marzo, las noches se vuelven más cortas, los días más largos y el clima más cálido. A partir de septiembre el sol se arquea más abajo en el cielo, dando un día más corto y por tanto un clima más frío.

En los equinoccios la parte de la Tierra más cercana al sol es el ecuador exacto. Cuando todo está alineado, en todas partes (en ambos hemisferios), la cantidad de luz solar recibida es la misma, pero solo en el punto Vernal y en el punto Libra. Hay que tener en cuenta que las fechas exactas pueden variar, dependiendo del año. Pues la duración del año, en el calendario gregoriano, no coincide de manera exacta con el tiempo que tarda la Tierra en orbitar al Sol. Ya que la Tierra tarda 365 días, 5 horas, 48 minutos y 46 segundos en dar una vuelta completa al sol. Por lo que, para evitar que haya un desfase, cada cuatro años (año bisiesto) se le agrega un día a febrero y se suman 24 horas más.

Dos veces al año, la órbita de la Tierra y su inclinación axial se combinan para que el sol se sitúe justo por encima del Ecuador, trazando la línea divisoria entre las partes claras y oscuras del planeta a través de los polos norte y sur. El terminador no divide perfectamente el planeta en luz y oscuridad. La atmósfera de la Tierra desvía la luz solar en 60 km, lo que equivale a medio grado. Eso significa que una mitad del planeta sigue estando un poco más iluminada que la otra, incluso en un equinoccio.

Al producirse el equinoccio, ambos hemisferios presentan una orientación similar respecto al sol, y ambos hemisferios reciben cantidades casi iguales de luz solar. Y decimos que no son doce horas exactamente porque la refracción atmosférica retrasa la puesta del sol unos 8 minutos ya que la posición real es 1,5 grados más baja de lo que parece a simple vista.

Cuando te levantes cada mañana, observarás el sol hacia algún lugar del este, se irá desviando algo hacia el sur y justo antes de que oscurezca, el sol se ubica hacia el oeste. Su posición depende de su latitud y la época del año. La latitud es la distancia angular, medida en grados, de un lugar al norte o al sur del ecuador de la Tierra. Una latitud de cero grados está en el ecuador de la Tierra; 90 grados al sur es el Polo Sur y 90 grados al norte es el Polo Norte.

El equinoccio vernal marca el primer día de la primavera y se produce cuando el sol se desplaza hacia el norte a través del ecuador.

El equinoccio de otoño marca el primer día del otoño y se produce cuando el sol cruza el ecuador hacia el sur.

Dado que la Tierra está en movimiento, la posición exacta que se considera un equinoccio sólo ocurre durante un momento. Sin embargo, la palabra se utiliza más comúnmente para referirse al día en que esto sucede. Un equinoccio es un momento del año en el que el Sol se ubica exactamente encima del ecuador, por lo que el astro rey se coloca sobre el cenit y el día y la noche tienen casi la misma duración. Desde esta perspectiva, una línea divide la Tierra en dos mitades: una iluminada por la luz del Sol, y otra oscurecida que corresponde a la noche puesto que no recibe la luz solar. La línea divisoria pasa justo a través de los polos.

Durante los equinoccios el Sol se ubica en uno de los dos puntos de la esfera o bóveda celeste donde el ecuador celeste (un círculo en el mismo plano que el ecuador, es decir, la proyección del ecuador terrestre en la esfera celeste) y la eclíptica se cruzan.

El equinoccio de septiembre de 2022 será el día 23 a las 05:04, y a partir de entonces comienza el otoño astronómico. 

 

HABILIDADES Y DESTREZAS MOTRICES BÁSICAS

 

El ser humano posee unas habilidades innatas que desarrolla desde el nacimiento, con el apoyo de las capacidades perceptivo motrices, al tiempo que evolucionan conjunta y yuxtapuestamente.

Las habilidades motoras, aunque aparecen de forma natural con la evolución humana (se apoyan en la dotación hereditaria), cada persona tiene un proceso y trabajo de adaptación diferentes, para desarrollarlas correctamente y con el mayor potencial.

El patrón motor es el mapa de activación neuromotor de cada movimiento voluntario, es decir, el camino que sigue el impulso nervioso desde el cerebro al músculo que realizará la contracción necesaria para llevar a cabo el movimiento. Los patrones motores básicos son: caminar (el primero y más natural), correr, saltar, lanzar, trepar, y rodar.

La tarea motriz hace referencia a la situación que se ejecuta, de forma determinada y obligada, con la intención de mejorar una habilidad motriz o una aptitud física. Es el acto específico que se realiza para desarrollar y poner de manifiesto una habilidad, ya sea perceptiva o motora. Es el conjunto, eficazmente organizado, de condiciones materiales y obligaciones para la consecución de un objetivo, con la puesta en juego de conductas motrices por parte de uno o más participantes (en la tarea psicomotriz el individuo actúa solo, en la sociomotriz actúa acompañado y coopera/opone).

La ejecución motriz se basa, sobre todo, en los mecanismos de percepción, de decisión, y de ejecución.

La habilidad es la capacidad que tiene la persona para relacionarse con el entorno a través de los movimientos y manipulación de objetos. Es un acto motor adquirido por aprendizaje, realizado de forma natural, en el que se busca la máxima perfección, ahorro energético y velocidad de ejecución. Etimológicamente lleva implícito el nivel de la inteligencia, ya que la habilidad se tiene.

La destreza es más bien adquirida o aprendida, y conlleva un carácter de movimiento más fino y manual.

La habilidad motriz son los movimientos naturales e innatos mientras que la destreza motriz son los movimientos aprendidos.

Es la economía de esfuerzo utilizada al efectuar un movimiento complejo. Para algunos autores, habilidad y destreza son sinónimos. La RAE asimila habilidad y destreza, pues al definir uno de los términos recurre al otro. Las características de la destreza motriz son:

  • Eficiencia en el éxito, y la economía de gestos o movimientos.
  • Especificidad, en cuanto a su forma.
  • Complejidad, en cuanto a su nivel de ejecución, pues implica controlar el sistema neuromuscular.

Las habilidades motrices genéricas son el grado de competencia motriz que se ha de poseer para ejecutar una tarea motriz con eficacia. Son los patrones motores en los que se sustenta el movimiento. Su aprendizaje comienza al nacer y dura toda la vida.

Las habilidades motrices básicas, son los actos motores que se llevan a cabo de forma natural y constituyen la estructura sensomotora básica, soporte del resto de acciones motrices que el ser humano desarrolle.

Las características que hacen que una habilidad motriz sea bási­ca son:

  • Común a todos los individuos, y aparece de manera natural en cada persona.
  • Decisiva y base de los posteriores aprendizajes motrices.
  • Forma parte de la evolución humana, y ha facilitado o permitido la supervivencia de la especie.

Clasificación.

Agrupamos los movimientos básicos en tareas:

  • Que implican, el manejo del cuerpo, la locomoción (andar…), y el equilibrio postural básico (estar de pie o sentado).
  • En las que la acción fundamental se centra en el manejo de objetos, como sucede en las manipulativas (lanzar…).

Algunos autores las clasifican en:

  • Locomotrices. Implican el manejo del cuerpo y su característica principal es la locomoción (andar, correr, saltar…).
  • No locomotrices. Su característica principal es el manejo y dominio del cuerpo y objetos (equilibrio).
  • Proyección/percepción. Caracterizadas por la proyección, mani­pulación y recepción de móviles y objetos (lanzar).

Atendiendo a la estabilidad del medio en el que se realizan, pueden ser:

  • Abiertas. Se hacen en un contexto espacio-temporal inestable (medio impredecible). Feedback externo o periférico (fútbol).
  • Cerradas. El contexto en el que se realizan es estable (entorno predecible) y el feedback interno o extrínseco (lanzar un tiro libre). En un entorno semi-predecible (botar un balón).

En función del grado de implicación cognitiva pueden ser predominantemente:

  • Perceptivas. Tienen una gran demanda de los mecanismos del procesamiento de la información (pasar la pelota a otro).
  • Habituales. Tienen un bajo grado de implicación cognitiva (nadar).

Por el grado de regulación del sujeto sobre la acción, las hay de regulación:

  • Interna o autorreguladas. Si la persona tiene un control total, y decide cuando empezar y terminar (fitness).
  • Externa. En ellas es otro el que toma las decisiones (carrera de 100 m lisos).
  • Mixtas. Son autorreguladas y de regulación externa.

En función de la posición del sujeto y del objeto, encontramos:

  • El sujeto y el objeto en posición estática. O ambos en movimiento.
  • El objeto en dinámico y el sujeto en estático.
  • El sujeto en movimiento y el objeto en estático.

Por la duración del movimiento se diferencian entre:

  • Discretas o discontinuas, son las de una sola ocasión y se puede determinar dónde comienza y acaba la actividad (salto).
  • Continuas o seriadas, son las que presentan carácter cíclico, y se componen de una sucesión de acciones bien establecidas de principio a fin, con un esquema de movimiento repetido sucesivamente, pudiendo realizar los ajustes sobre la marcha (pedalear).

Según la participación corporal o grado de precisión, las hay predominantemente:

  • Globales o de carácter grueso (correr).
  • De carácter fino (lanzar dardos).

Agrupamos las habilidades en desplazamientos, saltos, giros y equilibrios y las destrezas en lanzamientos y recepciones.

Desplazamientos.

Son el hecho de pasar nuestro cuerpo de un punto a otro del espacio, utilizando sólo, el movimiento corporal.

Su realización conlleva una mejora de la coordinación dinámico general y de la percepción y estructuración espacio-temporal.

Es la habilidad básica más importante por ser la base y sustento de la mayoría de las habilidades.

Los desplazamientos sirven para:

  • Llegar antes que los demás, o en el mínimo tiempo posible a un punto determinado.
  • Seguir trayectorias concretas de elementos, o efectuar determinadas acciones.
  • Interceptar y/o esquivar trayectorias determinadas de móviles o compañeros.

Los diferentes tipos son: Carrera. Marcha. Reptación. Cuadrupedia. Arrastre. Transporte. Deslizamiento.

Hay desplazamientos incipientes que se producen en las primeras etapas del desarrollo, y dan lugar a la bipedestación; y otros destinados a la resolución de problemas específicos, y enfocados a la obtención de un fin.

Clasificación.

Por su grado de participación se dividen en:

Activos. En ellos el sujeto es el responsable absoluto y directo de los cambios del cuerpo en el espacio. Los desplazamientos activos, por su eficacia mecánica se dividen en:

Eficaces. Aquellos en los que, durante su realización, el sujeto es más apto para el desarrollo de cualquier otro tipo de tarea motriz. Como los desplazamientos habituales o elementales (marcha y carrera).

Menos eficaces. Aquellos en los que el individuo se encuentra menos apto o dispuesto, para realizar otras tareas motrices simultáneas o posteriores. Como las cuadrupedias, reptaciones, trepas y las propulsiones en medio acuático.

Pasivos. En los que el sujeto no es mayoritariamente responsable de su cambio de posición en el espacio, ni de las condiciones de desplazamiento, ni de la energía que lo posibilita. Como los transportes, arrastres (el sujeto es transportado, mediante un deslizamiento) y los deslizamientos. Son formas en las que por sí solo el individuo, no produce el desplazamiento.

Saltos.

Son movimientos en los que el cuerpo se despega del suelo, realizando la impulsión con uno o ambos pies, quedándose el cuerpo en el aire, momentáneamente, y volviendo a tocar el suelo.

Implica separar los pies del suelo, venciendo la fuerza de la gravedad.

Su realización supone un incremento de la fuerza muscular en las piernas, de la coordinación y del equilibrio.

Clasificación.

Desde un punto de vista estructural, pueden ser:

  • A la pata coja o sobre un pie. La impulsión y la caída se hace con el mismo pie.
  • Alternantes o cambiando de pierna.
  • Con los pies juntos.

Según su finalidad, pueden hacerse en dos líneas espaciales:

  • Longitud, suponen llegar lo más lejos posible.
  • Altura, implican alcanzar la mayor altura posible.

Según la dirección de su trayectoria: verticales y horizontales.

Según su finalidad o funcionalidad: para salvar obstáculos (altura o longitud), para alcanzar o lanzar objetos.

Según el material empleado: sin material, con materiales (cuerdas, aros, pelotas) y con grandes aparatos.

Consta de las siguientes fases:

  • Preparatoria: comprende todas las acciones preliminares de preparación.
  • Impulso o batida: puede darse con uno o dos pies, modificando la altura o el medio.
  • Vuelo o aérea: ya sea en longitud o altura.
  • Caída (amortiguación): la toma de contacto con el suelo, puede finalizar el movimiento, o ser tránsito y enlazar con otro.

Los factores a tener en cuenta a la hora de realizar un salto son la fuerza, coordinación dinámico general, agilidad, y equilibrio.

Giros.

Son los movimientos de rotación con el centro en uno de los ejes corporales.

Suponen mejorar el control postural y la coordinación muscular, en aspectos como el:

  • Equilibrio.
  • Coordinación dinámico general.
  • Esquema corporal.
  • Organización espacio/temporal.

Clasificación.

En función del eje de giro, tenemos los siguientes tipos de giros:

  • Eje vertical, origina giros longitudinales (tirabuzones).
  • Eje transversal, origina giros adelante – atrás (volteretas).
  • Eje sagital o antero-posterior, origina giros laterales (ruedas).

En función de los ejes corporales, se consideran los siguientes planos:

  • Frontal, es vertical, se dirige de izquierda a derecha, y divide el cuerpo, en parte anterior y posterior.
  • Transversal, es horizontal, y divide al cuerpo en parte superior e inferior.
  • Sagital, es vertical, se dirige de delante hacia atrás, y divide al cuerpo, en parte derecha e izquierda.

Según la dirección, el giro puede ser hacia delante, hacia detrás, o lateral.

Según el medio en que tiene lugar hay giros en:

  • Contacto permanente con el suelo (voltereta en colchoneta).
  • Con agarre de manos.
  • El aire (voltereta en el aire).
  • En suspensión, si el individuo está colgado de algún elemento al que se agarra o fija (voltereta en barra fija).

Lanzamientos.

Lanzar requiere la realización de una actividad motriz compleja, que precisa una coordinación inicial entre el cuerpo, el campo visual y la motricidad del miembro ejecutor.

Es la secuencia de movimientos que impliquen arrojar un objeto al espacio, estando ligado su desarrollo a la recepción.

Son movimientos que implican manejar objetos para que el individuo se relacione con el entorno, y suponen enviar algo a alguien sin llevarlo.

Los lanzamientos mejoran la coordinación segmentaria, la fuerza y la percepción y estructuración espacio-temporal.

Clasificación.

Atendiendo a la función que persiguen, podemos diferenciar los siguientes propósitos:

  • Precisión, al acertar un blanco que puede ser fijo o móvil.
  • Llegar lejos, ya sea en longitud o altura.
  • Precisión más velocidad, para alcanzar un objetivo con fuerza.

Atendiendo a los componentes que intervienen en su ejecución y realización:

                Al ejecutor:

Estáticos, cuando el sujeto no realiza ningún tipo de desplazamiento global.

Dinámicos, si el sujeto se desplaza al realizar la tarea.

                Al objeto:

Estáticos, en lanzamientos a objetos estáticos.

Dinámicos, en lanzamientos a objetos en movimiento

En cuanto a su forma: de distancia, precisión, fuerza, apoyo, y en suspensión.

Se producen, de dos formas: Por acompañamiento (Frisbee). Por golpeo (tenis).

Por el objetivo, se clasifican en: Distancia (jabalina). Precisión (bolos).

Sus fases son:

  • Aprensión del móvil.
  • Armado o preparación.
  • Impulso segmentario.
  • Desprendimiento o suelta del móvil.

Recepciones.

Como habilidad básica, derivan de los patrones manipulativos de tomar y agarrar (coger) y posteriormente atajar.

La caracteriza la necesidad de poseer un móvil, y consiste en detener el impulso de un objeto que ha sido arrojado.

Implica, la recepción de un objeto, es decir, coger lo que otro ha lanzado.

Clasificación.

Su clasificación se ajusta a la de los lanzamientos (se trabajan por igual), y los criterios atienden: 

Al sujeto:

  • Estáticos: el sujeto en reposo, el móvil va hacia el sujeto.
  • Dinámicos: el individuo se desplaza, para interceptar la trayectoria del móvil.

A la altura: Alta, media y baja.

A los planos corporales:

  • Plano frontal – eje anteroposterior – aducción/abducción (separación).
  • Plano sagital – eje lateral – flexión/extensión.
  • Plano transversal – eje longitudinal – rotación.

Los tipos de recepción que podemos practicar son:

  • Parar: atrapar un móvil.
  • Despejar: desviar un objeto de su trayectoria.
  • Controlar: implica mantener la posesión del móvil, pero sin cogerlo.

El proceso presenta los siguientes pasos:

  • Información por los órganos de los sentidos (sensaciones).
  • Percepción del número de estímulos a los que atender, el dominio espacial y temporal, y la capacidad de atención.
  • Decisión para la capacidad de reacción y las nociones temporales y espaciales para emitir una respuesta.
  • Ejecución de la condición física, y las habilidades y destrezas básicas.
  • La retroalimentación o feedback de información durante y al final de la tarea, para controlar y ajustar el movimiento.

La diferencia entre recogida y recepción, es que en las recepciones el objeto está en movimiento, y en las recogidas está parado.

 

En todas las habilidades y destrezas motrices está presente la coordinación, y el equilibrio.

La coordinación.

Es la capacidad de integrar capacidades separadas en una más compleja.

Es la capacidad de regular de forma precisa la intervención del cuerpo en la ejecución de una acción justa y necesaria.

Sus características son:

  • Precisión, facilidad y seguridad en la ejecución.
  • Realización con el mínimo gasto.
  • Grado o nivel de automatismo.

La coordinación dinámica general, es la base de todos los movimientos. Se manifiesta, sobre todo, en desplazamientos, giros y saltos.

La coordinación óculo-manual, interviene en el mecanismo perceptivo. Presente, sobre todo, en lanzamientos y recepciones.

La coordinación segmentaria, interviene en ciertas partes del cuerpo, trabajándose, fundamentalmente, las conexiones nerviosas. Se manifiesta en la motricidad fina y el afianzamiento de la lateralidad.

El equilibrio.

Es mantener en una determinada postura, ya sea en posición estática o dinámica.

Está muy ligado al SNC, y su regulación viene establecida por tres tipos de mecanismos:

  • Cinestésico. Relacionado con los receptores musculares. Ayuda en la regulación del tono, fuerza, presión, etc.
  • Laberíntico. Relacionado con el oído medio. Da información de nuestra posición en el espacio.
  • Visual. Información recibida a través de la vista.

Su desarrollo se relaciona, por un lado, con factores psicomotores (coordinación, fuerza, flexibilidad…); y por otro, con aspectos funcionales (base de sustentación, altura del centro de gravedad, número de apoyos, elevación sobre el suelo…).

Podemos hablar de dos tipos de equilibrios:

  • Dinámico. Equilibrio durante el movimiento. Una variante es la reequilibración o búsqueda del equilibrio perdido (salto).
  • Estático. Consiste en asumir una postura y mantenerla durante un tiempo (hacer el pino).

miércoles, 31 de agosto de 2022

AGOSTO SE FUE Y SUS REFRANES TAMBIÉN

 

  • ¡Viva San Roque! (16) Y si viene la peste, que no me toque.
  • A las siete en agosto, ya está fosco, y a la puesta suelo lubriosco.
  • Acaba tu era que San Bartolo (24) se acerca, y la otoñada comienza.
  • Agosto tiene la culpa de que en septiembre no haya fruta.
  • Agosto y vendimia no es cada día y sí cada año, unos con ganancia y otros con daño.
  • Agosto, con lluvia azafrán, miel y mosto, y seco castañas al cesto.
  • Agosto, fríe o enfría el rostro.
  • Agosto, seca las fuentes y septiembre se lleva los puentes.
  • Arada de agosto a la estercada da el rostro.
  • Cuando en verano es invierno, y en invierno verano, nunca bueno.
  • De virgen a virgen, el calor aprieta firme y los sesos derrite (Carmen - Asunción).
  • Desde San Bartolomé (24) se seca la paja por el pie, y muchas moscas yo maté.
  • Dice San Ginés (25) que el que tiene cara de bruto lo es.
  • El agua de agosto fastidia la era, pero apaña la rastrojera.
  • El perro en agosto, a su amo, vuelve el rostro.
  • El mes de las cabañuelas, es el mes de las higueras.
  • El tiempo cambia cuando San Roque (16) da la espalda.
  • En agosto está el secreto de los doce meses completos.
  • En agosto las tormentas son duras y violentas, y las tronadas más pesadas.
  • En agosto prepara la tinaja para el mosto.
  • En agosto relente y agua corriente.
  • En agosto, la sandía y melón un buen refresco son.
  • En agosto, ni mujeres, ni coles, ni mosto.
  • En agosto, ni por leña al mato, ni por agua al pozo.
  • Está de mano en mano, como la porra de San Cayetano (7).
  • Frío de San Vicente (25) y calor de San Lorenzo (10), aprietan mucho y pasan pronto.
  • Hasta la Ascensión (15), no te quites el ropón; y después, quita y pon.
  • Hasta San Bernardo (20), el melonar, lo que tenga bueno es lo que da.
  • La lluvia de Santa Sabina (29) es gracia divina, y la de San Lorenzo (10), siempre llega a tiempo.
  • La salsa de San Bernardo (19), comer con mucho retardo.
  • Labrador que olvidó las cabañuelas perdió el dinero en siembras.
  • Las labores del campo en agosto hacen primores.
  • Las madrugadas de agosto dan frío al viejo y al mozo.
  • Las pollas de enero en agosto en el ponedero.
  • Llueva o no llueva, en agosto la huerta riega.
  • Lo que agosto madura, septiembre lo asegura.
  • Lodos en mayo, en agosto, espigas y grano.
  • Ni en agosto caminar, ni en diciembre navegar.
  • Ni por San Jacinto (17), ni por febrero, tomes el sol sin sombrero.
  • Para la buena sementera, por San Bartolomé (24) las aguas primeras.
  • Por la Virgen de las Nieves (4), el sol empieza a ser más leve.
  • Por la Virgen pintan las uvas, y por San Judas ya están maduras.
  • Por San Agustín (28), hilan las mocitas el candil.
  • Por San Bartolomé (24), berrea el ciervo por primera vez, y tormentas ha de haber.
  • Por San Bernardo (20) aprieta el sol a mazazos, y o te pones gorro o te tapas el rostro.
  • Por San Cayetano (7), el racimo en la mano, por San Miguel (7) el vino en el tonel.
  • Por San Cayetano (7), prepara los aperos para el labrado.
  • Por San Fiacro (30) sol ardiente, buen tiempo en los ocho días siguientes.
  • Por San Justo y Pastor (6), entran las nueces en sabor, las mozas en amor, y las viejas en dolor.
  • Por San Roque (16) la avellana y la nuez al cesto.
  • Por Santa Elena (18), las uvas a la carreta.
  • Por Santa Filomena (11), el fresco sabe a canela.
  • Por Santa Gaudencia (30), ponte la chaqueta para ir de fiesta, pues las tormentas se acercan.
  • Por Santa Lidia (3), el girasol mira hacia el mediodía, y las manzanas brillan.
  • Por Santa Lidia (3), las mañanas empiezan a ser un poco frías.
  • Por Santa Sabina (29), buena está la sardina.
  • Quien en agosto ara, despensa prepara.
  • Quien no trilla en agosto, trilla con mal rostro.
  • Quien vende la lana en la tijera, el queso en la encella, el pan en agosto, y el vino en mosto, su ganancia da a otro.
  • San Agustín (28) llovido, año perdido.
  • San Lorenzo (10) en la parrilla y el labrador en la trilla.
  • San Marcos llena los charcos, Santa Rosa (16) los rebosa, y Santa Lucía los vacía.
  • San Ramón (31), santo varón, que lo para sin dolor.
  • Si da por ser tormentoso, agosto será luctuoso.
  • Si San Ginés (25) se pone montera, ha de llover, aunque no quiera.
  • Siembra por San Lorenzo (10) nabos y llenarás el carro.
  • Veraneando se va el tiempo volando.

lunes, 29 de agosto de 2022

INTELIGENCIA EMOCIONAL

 “Todo aprendizaje tiene una base emocional”. Platón.

El modelo de aprendizaje esencial para la supervivencia de cualquier especie y fundamental para el hombre, en sus primeros años de vida, se basa, sobre todo, en la repetición de asociaciones entre conductas y resultados.  Para modelar su conducta, los adultos utilizan la recompensa-castigo, pero la complejidad del hombre ha desequilibrado este sistema de estímulo-respuesta, provocando que disciplinas como la psicología o la neurociencia dirijan su interés hacia lo que nos provoca conflicto (el cambio) y su catalizador (las emociones).

Tenemos dos mentes, una que piensa y otra que siente y las dos interactúan para construir la vida mental. El cerebro está dividido en dos partes, necesarias y esenciales. Una se encarga de los pensamientos y otra de los sentimientos, ambas están conectadas e interactúan. Nuestro ser racional se encarga del entendimiento y la comprensión y se basa en el conocimiento. La emocional en cambio se rige por sentimientos e impulsos, dejando atrás lo racional.

Nuestro cerebro cuenta con dos amígdalas. En ellas hemos guardado memorias y experiencias de nuestras emociones. Sin ellas, por ejemplo, no tendríamos recuerdos de lo que nos gusta o enfada. También ellas son las encargadas de mandar una reacción “impulso” cuando toman control de la situación, silenciando a la mente racional.

Hasta llegar a la inteligencia emocional (en adelante IE) podemos mencionar a E. Thorndike quien describió el concepto de “inteligencia social” como la capacidad de llevarse bien con otros. Posteriormente D. Wechsler sugirió que los componentes afectivos de la inteligencia pueden ser esenciales para el éxito en la vida. Luego A. Maslow describe cómo la gente puede construir su fuerza emocional. H. Gardner publica “La mente rota”, e introduce el concepto de Inteligencias Múltiples. W. Payne introduce el término IE en su tesis doctoral. Por ultimo los psicólogos P. Salovey y J. Mayer son los principales investigadores de la IE. Pero quien popularizó el concepto fue D. Goleman con su libro “La Inteligencia Emocional”. En él dice que en la prehistoria las funciones de supervivencia eran primitivas y se basaban en respuestas simples para mantener la vida, por ello la zona del tallo encefálico (zona cerebral más primitiva) es la encargada de regular funciones como la respiración, digestión y temperatura corporal. Con el paso generacional, fuimos aprendiendo nuevas maneras de relacionarnos y el sistema límbico (el que regula la conducta emocional) sufrió una enorme evolución, por otra parte el complejo sistema nervioso del hombre, está lleno de conexiones y tiene una zona específica destinada a gestionar los pensamientos de manera consciente.

  • La IE es un constructo que nos ayuda a entender cómo podemos influir de modo adaptativo e inteligente sobre nuestras emociones, y las de los demás.
  • Es la capacidad de entender, comprender y manejar las emociones propias y ajenas, y gestionar los sentimientos.
  • Es un conjunto de habilidades que permiten reconocer, identificar, apreciar y manejar de manera equilibrada nuestras emociones y las de los demás, utilizando la información para crear un comportamiento correcto y adaptado a los objetivos propuestos.
  • D. Goleman la define como la capacidad personal de manejar los sentimientos y expresarse de manera adecuada y efectiva. Es el conjunto de habilidades que permiten mayor adaptabilidad de la persona a los cambios. La emoción tiene mucha carga energética, y provoca una acción o respuesta. Habitualmente, ante determinadas emociones, nuestra respuesta suele ser automática (una reacción ante un estímulo). La IE dice que es posible responder en lugar de reaccionar, introduciendo el concepto de gestión de la respuesta ante un estímulo. Ante una emoción en primer lugar, nos damos una explicación de lo que ha pasado (pensamiento) e inmediatamente tenemos una reacción fisiológica (emoción).

Las emociones están relacionadas con los sentimientos de nuestro interior y pueden ser evocados por pensamientos o situaciones pasadas. Surgen de manera espontánea y pueden o no manifestarse externamente a través de nuestras conductas, decisiones, acciones, actitudes, gestos, etc. Aun cuando no podemos controlar su aparición interior, sí se puede lograr la capacidad de manejarlas de forma adecuada para que no ocasionen daños.

Los cuatro factores de la IE

1. Percibir las emociones con precisión. Cuando nos enfadamos, discutimos o recibimos un elogio o cariño, dedicaremos algún segundo a analizar los sentimientos y emociones. Debemos pensar de dónde vienen y cuáles son. Al reconocerlos, en algunas situaciones podremos manejarlos y minimizar su impacto en nuestra conducta y estado de ánimo, e influir en nuestra salud favorablemente, sobre todo los que son negativos y nos afectan, al asimilar bien las emociones perturbadoras. Escuchar a alguien no significa solo escuchar lo que dice, sino también lo que su cuerpo manifiesta (el lenguaje corporal y las expresiones faciales). Observa gestos, miradas, expresiones, hasta manías, pues el cuerpo tiene mecanismo que se presentan frente alguna emoción:

  • Cruzarse de brazos indica fastidio.
  • Comerse las uñas implica ansiedad.
  • El rubor es característica del enojo o de la vergüenza.

Aprender a reconocer las emociones para algunos puede no resultar sencillo. Para lograrlo se puede practicar un ejercicio diario en el cual tomes una pausa y pienses por un momento cómo te sientes y cómo te has sentido a lo largo del día.

2. Razonar con las emociones, para promover el pensamiento y la actividad cognitiva. Las emociones ayudan a priorizar lo que es prioritario prestar atención, y reaccionar, respondiendo emocionalmente a las cosas que captan nuestra atención.

3. Comprender las emociones, ya que pueden tener muchos significados. Si alguien está expresando emociones de ira, el observador debe interpretar la causa de su ira y lo que podría significar. Muchas veces un pensamiento negativo desemboca en emociones negativas y esto, a su vez, en actos que podemos llegar a lamentar luego. Por lo tanto, es conveniente asegurarnos de nuestros pensamientos y no intentar inferir o adivinar los sentimientos o emociones de los demás.

4. Gestionar las emociones con eficacia. Responder de manera apropiada, y saber cómo y cuándo responder a las emociones de los demás, son aspectos importantes, y fundamentales para la vida social. Las emociones afectan a nuestra atención y rendimiento. Las emociones negativas fuertes, absorben toda la atención del individuo, y obstaculizan cualquier intento de atender a otra cosa. Las acciones están dominadas por los pensamientos, los cuales pueden surgir de forma inconsciente si no sabemos reconocerlos, pero si los reconoces, podrás modificar tus pensamientos y lograr controlar las emociones. Gestionar nuestras emociones de forma inteligente nos ayuda a evitar sentimientos tóxicos.

Practica la meditación, pues si aprendes a manejar la respiración ante situaciones de estrés, tu cerebro no producirá cortisol (hormona que se produce cuando el cerebro no está oxigenado).

Ten tu diario emocional. Escribe lo que sientes, para comprenderte (los escáneres cerebrales han demostrado que escribir tus emociones en una libreta reduce la actividad de la amígdala, responsable de la intensidad emocional). Antes de ir a dormir, puedes intentar apuntar tus emociones de forma que te vuelvas más consciente de ellas.

Expresa tus emociones de forma asertiva. La fórmula general es: “Me siento (emoción) cuando hago (conducta) en la situación (X)”. Pero, no olvides tener en cuenta los siguientes puntos:

Define concretamente la emoción, y exprésala en primera persona.

Comunica la conducta que te provoca esa emoción, no las intenciones. No juzgues, pues la emoción es el reflejo de una situación, por ello, es importante buscar el por qué. Tener IE implica no moralizar las emociones, pues estas no son buenas ni malas, tan solo son indicadores que ayudan a ver qué hay detrás:

  • El miedo implica una falta de recursos ante una situación.
  • La ira surge de la vulneración de derechos o necesidades, y te pone a la defensiva o al ataque.
  • La tristeza indica la pérdida de algo valioso para ti y te prepara para superar esa ausencia.
  • La alegría surge de situaciones que te resultan agradables.

Termina expresando lo que necesitas. Evita usar frases que empiecen por “Tú” y continúen con un juicio o acusación.

Además de reconocerlas, hay que conectar con ellas, aceptándolas y permitiendo que se canalicen de manera adecuada. Si, por ejemplo, reconoces la rabia en un momento dado, no la niegues o reprimas, busca una forma saludable de expresarla sin hacer daño. Las emociones no deben rechazarse, ya que son vitales para el día a día. Son innatas y forman parte del sistema nervioso. De hecho, hay emociones que ya provocan una respuesta biológica dada y aprendida (varían según cultura o normas sociales). Por ejemplo, cuando sentimos vergüenza o rubor, nos sube la sangre y el color a la cara. Ante el miedo el cuerpo se paraliza.

Comprende qué tipo de emoción sientes, ya que muchas veces el cerebro colapsa y confunde una emoción con otra llegando al punto de sentir rabia cuando realmente queremos llorar y nos sentimos tristes. Existen 4 emociones básicas de las cuales surgen todas las demás (alegría, tristeza, ira, miedo), si identificas la emoción que motiva tus acciones, entenderás realmente qué está pasando. Muchas veces pensamos que apagar nuestras emociones es lo mejor para protegernos, sin embargo, los resultados de reprimir las emociones, son todo lo contrario al bienestar. La IE implica escucharte, pues solo eso te dará la capacidad de conocerte mejor. Ante alguna situación, párate un segundo y piensa cuál es la emoción que te motiva a actuar. Poco a poco, irás entendiendo de dónde parten tus emociones y mientras más consciente seas de ellas, tus acciones dejarán de ser impulsivas.

Las cinco habilidades o componentes claves de la IE.

1. Autoconocimiento o autoconciencia emocional. Es la capacidad de comprender nuestros estados de ánimo, y las emociones de los demás. Es tener un profundo entendimiento de nuestras emociones y de los impulsos que las provocan para reaccionar ante ellos de manera positiva. Si quiero cambiar algo, primero tengo que saber qué es lo que hago. No importa cuál sea la situación, siempre podemos elegir cómo reaccionamos ante ella, y siempre con humildad. Es interesante saber recoger los comentarios de personas que se muestran honestas con nosotros y cuyas ideas valoramos. Es importante reconocer la manera en que nuestro estado anímico afecta al comportamiento, cuáles son nuestras capacidades y cuáles nuestras debilidades. Si estamos muy alegres, excitados, tristes o melancólicos, debemos esperar unas horas, o días, hasta que volvamos a tener un estado mental relajado y sereno, con el que será más sencillo tomar decisiones mucho más racionalesConocerse a sí mismo permite darse cuenta de cuando uno está siendo arrastrado por un sentimiento (fortaleza – debilidad).

  • Detecta en qué situaciones surgen sentimientos y emociones en tu ámbito laboral.
  • Analiza y observa tu proceso interno de manera que puedas detectar si son positivas o negativas.
  • Visualiza cómo te comportas hacia el exterior cuando alguna de estas emociones se hace presente en tu interior.
  • Controla y regula los impulsos, la ansiedad, y los estados de ánimo.
  • Se optimista ante las frustraciones.

2. Autorregulación o autocontrol emocional. Implica ser capaz de reflexionar y dominar nuestras emociones, para no dejarnos llevar por ellas, y que no sean éstas quienes nos gobiernen, es decir, expresarlas de forma saludable y no tomar decisiones impulsivas. Es la habilidad para controlar las conductas basadas en impulsos emocionales y así, adaptarnos mejor a la dinámica social. Saber lo que uno siente en un momento dado y comprender el impacto que esos estados de ánimo tienen. Los buenos líderes se regulan a sí mismos y no atacan verbalmente a los demás, ni toman decisiones rápidas ni emocionales, ni estereotipan a las personas o comprometen sus valores. Controla las emociones que generan negatividad (ansiedad, tristeza, ira, etc.), no para reprimirlas, sino para encontrar el equilibrio y no ser prisionero de ellas. Las personas con un buen nivel de autorregulación tienden a ser flexibles y adaptarse bien a los cambios, son buenas en la gestión de conflictos y la difusión de situaciones tensas o difíciles. Si bien no podemos evitar que algo nos moleste, sí podemos controlar la manera de manifestar nuestro desagrado, sin herir. Buena parte de la regulación emocional consiste en ser templados a la hora de reaccionar ante situaciones. Una persona que logra tener una autorregulación emocional, no se abruma con sus sentimientos, y se expresa con moderación y control.

3. Automotivación. Es una capacidad típica de las personas altamente productivas e implica el ser capaz de postergar una gratificación inmediata en pro de alcanzar resultados más satisfactorios, a largo plazo. La motivación es un impulso que da enfoque y dirección, de manera que se es más cuidadoso y menos errático en cada paso. Es la capacidad de orientar nuestras energías hacia una meta u objetivo y perseverar frente a los obstáculos. Cada vez que nos enfrentemos a un desafío o un fracaso tenemos que intentar extraer algo positivo de la situación. El optimismo es un requisito imprescindible para alcanzar metas. Enfocar las emociones hacia objetivos y metas nos permite mantener la motivación y establecer nuestra atención en las metas en vez de en los obstáculos.

4. Empatía o reconocimiento de las emociones de los demás. Es la cualidad de entender y vivir como propios los estados emocionales de otros para así entender sus sentimientos y motivaciones sin asumirlos como propios. Ser empático permite entender la dinámica de poder que a menudo influyen en las relaciones sociales, especialmente en el trabajo. Se fundamentan en la correcta interpretación de las señales que los demás expresan de forma inconsciente, y que a menudo emiten de forma no verbal (gesto, reacción fisiológica, tic…) y nos ayudan a establecer vínculos más estrechos y duraderos con los demás. Una persona que desarrolla la empatía sabe en qué momento es óptimo proponer nuevas ideas. Siempre sé agradecido dejando atrás la negatividad y enfocándote en los buenos aspectos.

Analiza y cuida tus palabras. Recuerda que algunos comentarios pueden ser negativos. Para escucharte debes tener confianza en ti mismo, teniendo un buen uso de las palabras. Aunque estés en desacuerdo, no utilices la crítica como único medio para solucionar, mejor apuesta por una actitud empática. Trata de ponerte en el lugar de otro y ve por lo que puede estar pasando. Mira directamente a los ojos para abrir la puerta de la empatía.

5. Habilidades sociales o relaciones interpersonales. Tener habilidades sociales significa llevar un estilo de comunicación asertivo, por medio del cual se puedan establecer vínculos adecuados y resolver conflictos siempre en el marco de una actitud respetuosa. Es la tendencia a dar siempre la respuesta más adecuada a las demandas sociales del entorno. Como comunicarse eficazmente, influir, persuadir y gestionar conflictos de forma diplomática. Estar abierto a escuchar malas y buenas noticias, siendo capaz de interactuar correctamente con quienes nos rodean, independientemente del lugar y la situación. En los entornos profesionales, las personas con buenas habilidades sociales son capaces de construir buenas relaciones y conexiones con los compañeros de trabajo, saben desarrollar una fuerte relación con jefes, iguales y subordinados. Y esto pasa por saber tratar y comunicarse con aquellas personas que nos resultan simpáticas o cercanas, pero también con personas que no nos sugieran muy buenas vibraciones.

Saber manejar los sentimientos negativos como la depresión, el estrés o inclusive la ansiedad es parte de esta habilidad, e impide responder de forma impulsiva, evitar las discusiones innecesarias, y desarrollar el respeto de quienes nos rodean.

Valorar el trabajo y esfuerzo de otras personas no solo es tener empatía sino entender la importancia de los vínculos sociales.

Dejar fluir las emociones, y no reprimirlas o ignorarlas, sin necesidad de buscar otros mecanismos como tomar alcohol o consumir estupefacientes. Por ende, están menos propensos a sentirse frustrados, tristes o deprimidos.

Tener seguridad y confianza en sí mismo para lograr todo lo que se proponga. Además, no siente complejos de ningún tipo, ni de comentarios externos. Equivocarse es de humanos, y quienes comprenden que fallaron, tendrán la capacidad de personarse a sí mismos, tomando en cuenta que todo es un aprendizaje y sacando lo positivo del hecho.

No toman decisiones sin tener una base sólida. Existen dos tipos de IE (Intrapersonal: Capacidad de formar un modelo realista y preciso de uno mismo. Interpersonal: Capacidad de comprender a los demás; qué los motiva, cómo operan, cómo relacionarse adecuadamente. Cómo reconocer y reaccionar ante el humor, el temperamento y las emociones de los otros. Asociada a la empatía y la capacidad de entender cómo sienten y piensan los otros), ambas buscan posturas sólidas para formar una idea. Es decir, estas personas siempre están dispuestas a aceptar la opinión de terceros, sin embargo, exigen no tomar decisiones a la ligera, ni usan ideas con poca información.

La autocrítica no debe confundirse con culpabilizarse, por el contrario, es poder reconocer las debilidades y errores cometidos asumiéndolos con responsabilidad. Esto permite generar cambios internos que se manifestarán en la conducta externa mejorando cada vez más en las distintas áreas de su vida.

Las personas con IE se caracteriza por:

  • Demostrar empatía. Elogia a los demás. Proporciona comentarios útiles. Se disculpa. Perdona y olvida. Cumple sus compromisos. Ayuda a los demás.
  • Pensar en los sentimientos con la reflexión.
  • Hacer una simple pausa para pensar antes de hablar o actuar.
  • Esforzarse en controlar sus pensamientos, y aunque no tiene mucho control sobre la emoción controla su reacción a esas emociones centrándose en sus pensamientos.
  • Estar en constante aprendizaje, y canalizar las criticas como algo positivo y una oportunidad para aprender, incluso cuando no tiene fundamento, te da una pista sobre cómo piensan los demás.
  • Mejorar el entendimiento de las experiencias negativas, manejar el estrés, la ansiedad y la depresión, y favorecer las relaciones interpersonales.
  • Las personas que logran sus metas siempre tienen presente el objetivo de sus acciones. Este punto no sólo se aplica al trabajo, sino también a la vida misma. Tener siempre presente cuál es el fin último de todos tus esfuerzos te permitirá seguir adelante incluso en la adversidad.
  • Elimina las relaciones tóxicas. Los buenos negocios se alimentan de la buena energía. Las personas tóxicas y negativas pueden destruir una buena relación laboral. Así como también los clientes, pues hay clientes tóxicos que pueden traerte más problemas que ganancias.

 

USO DE POR QUÉ - PORQUÉ - PORQUE - POR QUE

La clave está en si es una pregunta, una respuesta, un sustantivo o una combinación de preposición más pronombre. Las dos únicas variantes...