Si el eclipse del 12/8/2026 te ha sabido a poco, con este artículo prepararás el eclipse solar del 2/8/2027, y el anular del 26/1/2028.
El vocablo eclipse procede del griego ékleipsis, y significa desaparición. Es un fenómeno astronómico en el que la luz de un astro incandescente, como el Sol, es tapada total o parcialmente por otro astro opaco que se interpone (cuerpo eclipsante) y cuya sombra se proyecta sobre otro cuerpo celeste o planeta (Tierra). Los eclipses se dan por la alineación específica de la Tierra, la Luna y el Sol. Esta alineación se produce cuando la recta imaginaria que une estos tres cuerpos celestes coincide en un plano conocido como el plano de la órbita.
Se originan cuando un cuerpo celeste se interpone entre nosotros y alguna
fuente de luz, produciéndose una sombra. Es algo semejante a lo que ocurre
cuando atravesamos un objeto frente a la luz de un retroproyector, su sombra se
proyecta sobre el fondo. Para que los eclipses ocurran, debe darse una
confluencia de factores espaciales entre la Luna, la Tierra y el Sol, cosa que
ocurre una vez cada cierto número de repeticiones orbitales, por eso se
producen con una frecuencia determinada.
Los movimientos de traslación de la Tierra y de la Luna (su satélite natural), implican variaciones en la intensidad de la sombra que proyecta la Luna sobre el planeta en el momento del eclipse solar. Cuánto más cerca está la Luna de la Tierra, más intensa y de diámetro más pequeño es su sombra. Un eclipse total es perceptible solo desde la zona donde se proyecta la sombra. Desde otras regiones cercanas, donde alcanza solo la penumbra de la Luna, el mismo fenómeno se percibe como un eclipse parcial de Sol. Para comprobarlo de manera sencilla puedes sostener una pelota (luna) entre una lámpara (sol) y una pared (el planeta). Al acercar la pelota a la lámpara, la sombra que proyecta sobre la pared es más grande y suave. Al acercar la pelota a la pared, la sombra tiene un diámetro más pequeño y es más intensa.
En un eclipse solar se identifican las siguientes partes:
- Umbra: La parte más oscura de la sombra, donde se puede observar un eclipse total.
- Penumbra: La parte más clara de la sombra, donde se presenta un eclipse parcial.
- Antumbra: Área de sombra donde puede observarse un eclipse anular.
En los eclipses lunares, también se dan estos tres componentes, pero las sombras se proyectan sobre la superficie lunar en lugar de la terrestre.
Existen varios ciclos que regulan los casos de los eclipses:
- Ciclo de Saros: periodo de 18 años, 11 días y 8 horas tras los cuales los eclipses se repiten con geometría regular.
- Ciclo de Tritos: los eclipses se repiten de modos alternos cada 135 meses sinódicos (3986,63 días).
- Ciclo de Inex: los eclipses se repiten en el nodo lunar opuesto cada 29 años. Se asocia con eclipses anulares.
Estos ciclos son fundamentales para la astronomía y la predicción de eventos astronómicos futuros.
Los eclipses solares son mucho más raros de observar que los lunares, ya
que la sombra de la Luna solamente alcanza ciertas partes de la Tierra. Dependiendo
de la posición relativa de los astros y de su naturaleza suelen distinguirse dos
tipos principales:
-Eclipse solar. Es el oscurecimiento total o parcial
del Sol que se ve desde un planeta por el paso de un satélite. Cuando la Luna se
interpone entre el Sol y la Tierra, proyecta sombra en una determinada parte de
la superficie terrestre, y un determinado punto de la Tierra puede estar inmerso
en el cono de sombra o en el cono de penumbra. Los que se encuentren en la zona
en la cual se proyecta el cono de sombra verán el disco de la Luna superponerse
íntegramente al del Sol (eclipse solar total). Quienes se encuentren en una zona
interceptada por el cono de penumbra, verán el disco de la Luna superponerse solo
en parte al del Sol (eclipse solar parcial). Y cuando la Luna nueva se encuentra
en el nodo a una distancia mayor con respecto a la media, entonces su diámetro aparente
es más pequeño con respecto al habitual y su disco no alcanza a cubrir el del Sol.
En estas circunstancias, sobre una estrecha franja de la Tierra incide su prolongación,
y se tiene un eclipse solar anular, pues alrededor del disco lunar queda visible
un anillo luminoso.
El eclipse solar solamente puede ocurrir durante una luna nueva, y según la
proporción de luz que se pueda observar, se clasifican como:
Eclipse solar parcial. La Luna ensombrece
parcialmente la luz del Sol o un segmento visible de su circunferencia, dejando
el resto visible. La Luna solo cubre una parte del Sol, y el efecto visual es
que el Sol parece tener un “mordisco”, lo que le dará una forma de media luna. Los
eclipses solares parciales ofrecen análisis y comprobaciones astrométricas,
pues se registran los momentos de contacto entre los discos lunar y solar.
También se miden durante los eclipses las dimensiones de las estructuras
solares (manchas, gránulos, flóculos, etc.).
Eclipse solar total. La Luna cubre del todo el
disco solar (solo visible desde una franja estrecha de la Tierra donde la Luna
proyecta su sombra) y solo se puede ver la corona solar (capa exterior caliente
de la atmósfera del Sol) y las protuberancias solares. Ocurre cuando la Luna
cubre completamente el Sol, creando una oscuridad temporal en la zona de la
Tierra que se encuentra bajo la umbra lunar. Los habitantes de la zona que está
ubicada en el centro de la sombra de la Luna cuando esta cae sobre la Tierra
verán un eclipse total. El cielo se oscurecerá, y si las condiciones
meteorológicas lo permiten, los habitantes de la zona en el recorrido de un
eclipse solar total pueden ver la corona del Sol, que de otro modo suele estar
oscurecida por la cara brillante del Sol. El efecto de anillo de diamantes
ocurrió al principio y al final de la totalidad durante un eclipse solar total
el 21/8/2017. A medida que los últimos rayos de luz solar pasan a través de los
valles en el limbo de la Luna, y la tenue corona alrededor del Sol apenas
comienza a hacerse visible, esta se ve como un anillo con diamantes brillantes.
Durante un eclipse solar total o anular, los habitantes fuera de la zona
cubierta por la sombra interior de la Luna verán un eclipse solar parcial. A
causa del movimiento de la Luna alrededor de la Tierra y del movimiento de la
Tierra alrededor de sí misma, la sombra de la Luna sobre la superficie
terrestre se mueve a unos 15 km/s. La fase de totalidad para un determinado
punto geográfico no supera por tanto los ocho minutos. Esta zona puede tener
anchura y longitud máxima de 200 y 15.000 km respectivamente.
Habitualmente, desde la Tierra es posible observar en el Sol un disco de
color amarillo correspondiente a la fotosfera (capa de gas). Sobre la fotosfera
está la cromosfera, una fina capa de gas a temperaturas muy elevadas. La capa
más externa, llamada corona, se compone de gases ionizados, cuyas temperaturas
alcanzan los 4 millones de grados. Cromosfera y corona, aunque más calientes
que la fotosfera, están mucho más rarificadas y por lo tanto no son
habitualmente visibles desde la Tierra, pues su luminosidad es inferior no solo
a la de la fotosfera, sino también a la de la luz difusa del cielo. Durante los
eclipses totales de Sol la disminución de luz es tal que la luz difusa del
cielo desaparece casi completamente y se ponen en evidencia cromosfera y
corona.
Eclipse solar anular. La Luna coincide con el Sol
en su posicionamiento, pero no la cubre totalmente, quedando visible un anillo
del disco solar, es decir la corona solar únicamente. Este tipo de eclipse
ocurre cuando la Luna está más lejos de la Tierra en su órbita elíptica. Cuando
la Luna se encuentra en el centro del disco solar durante un eclipse, al estar
tan alejada, la Luna no alcanza a cubrir completamente el Sol, dejando un
anillo de luz visible alrededor de la Luna. Esto crea un efecto conocido como “anillo
de fuego”.
Eclipse solar híbrido. Debido a que la superficie de la Tierra es curva, a veces un eclipse puede cambiar de anular a total a medida que la sombra de la Luna se desplaza sobre el planeta. Este se da cuando, desde ciertos ángulos de la superficie terrestre se lo ve como anular, mientras que, desde otros ángulos, como total. El 20/4/2023 tuvo lugar este tipo de eclipse solar, que cambia de anular a total y viceversa a lo largo de su trayectoria. El fenómeno tiene lugar cuando el tamaño aparente de la Luna se aproxima mucho al del Sol visto desde la Tierra. Los eclipses solares híbridos suceden aproximadamente una vez cada diez años.
Los eclipses solares son muy frecuentes, pero solo pueden verse desde un
punto terrestre específico, dado que la Luna es mucho más pequeña que la
Tierra. Esto significa que en un mismo punto podrá verse un eclipse solar de
algún tipo cada 365 años de media. En promedio, un eclipse de Sol total ocurre
cada 18 meses y dura tan solo unos minutos. Un eclipse parcial es más frecuente,
siendo de dos al año, en promedio.
Por depender de la luz del Sol, los eclipses solares son únicamente durante
el día y en las regiones de la Tierra donde el eclipse es visible. La duración
de un eclipse solar varía, desde unos minutos hasta varias horas, como así
también de la ubicación geográfica desde donde se observe.
En el eclipse solar, la Luna se interpone entre el Sol y la Tierra. En el eclipse lunar, la Tierra se interpone entre el Sol y la Luna.
-Eclipse lunar. Se da cuando la Tierra se interpone entre la Luna y el Sol,
los tres cuerpos celestes permanecen alineados y por unos minutos, es la Tierra
la que ensombrece a la luna. Para que esto suceda, además del alineamiento, la
luna debe estar llena. Cada año, se registran entre dos y cinco eclipses
lunares. Pueden ser observados desde amplias zonas de la superficie terrestre, particularmente
de todo el hemisferio que no es iluminado por el Sol, siempre que la Luna esté por
encima del horizonte. Normalmente la desaparición de la Luna no es total; su disco
queda iluminado por la luz dispersada por la atmósfera terrestre y adquiere un halo
rojizo. La sombra total o umbra producida por la tierra queda rodeada por una región
de sombra parcial llamada penumbra. En las etapas iniciales y postreras del eclipse
lunar, la Luna entra en penumbra. Dependiendo de si la Luna entra o no completamente
en zona de umbra se pueden distinguir los eclipses totales de Luna, cuando el satélite
se sumerge completamente en umbra, los eclipses parciales de Luna, cuando penetra
solo en parte en umbra y solo una parte de la superficie lunar es visiblemente oscurecida,
y los eclipses de penumbra, cuando la Luna pasa solo a través del cono de penumbra,
difícilmente perceptibles a simple vista. La duración máxima de los eclipses totales
de Luna es de 3,5 horas. Pueden ser:
Eclipse lunar total: La Luna entra completamente en
la sombra de la Tierra, adquiriendo un tono rojizo característico (luna de
sangre). Pasa cuando la sombra terrestre oscurece por completo la Luna, cosa
que ocurre de manera paulatina, transcurriendo primero de un eclipse penumbral
a uno parcial, luego el total, y de nuevo el parcial, el penumbral y el fin del
eclipse.
Eclipse lunar parcial. Este se registra cuando solo
una porción de la superficie llega a ser alcanzada por la umbra. Es decir, solo
una parte de la Luna queda dentro de la sombra terrestre. Una parte apenas de
la Luna se sumerge en el cono de sombra que proyecta la Tierra, mostrándose
levemente oscurecida o solo oscurecida en algún segmento de su circunferencia.
Eclipse lunar penumbral o apulso: La Luna pasa por la zona de penumbra, con un oscurecimiento muy sutil. Esto sucede cuando la Luna apenas atraviesa el área de la penumbra, por ello que este evento se vuelve más imperceptible. Dentro del eclipse penumbral existen dos subtipos. El total, que es cuando toda la superficie de la luna queda alcanzada por la penumbra, mientras que, en el parcial, solo una parte de la luna. Ocurre cuando la Luna transita por el cono de sombra de la Tierra, pero únicamente por la región de penumbra, o sea, la menos oscura. Esta sombra difusa puede oscurecer levemente la visión de la Luna o puede alterar su color, pasando de blanco a rojo o naranja. Hay casos también en que la Luna entra solo parcialmente en la penumbra, por lo que es posible hablar también de eclipses lunares penumbrales parciales.
El estudio de los eclipses de Luna es útil para analizar de forma indirecta
las condiciones de la atmósfera terrestre, pues la densidad y coloración de los
conos de umbra y penumbra están muy influidos por la presencia de ozono y polvo
en suspensión en los diversos estratos de la atmósfera.
La Luna puede estar detrás de la Tierra e incluso
así recibir luz solar. Es por ello que todo dependerá de en qué punto de la
Tierra se encuentre la persona en ese momento (debe estar en la mitad del
planeta que sea de noche).
El eclipse de Luna puede verse en todas las regiones terrestres desde donde sea visible el satélite. Puede durar desde 30 minutos hasta una hora.
El año eclipsal es el tiempo que transcurre entre pasos sucesivos del sol a través del mismo nodo de la órbita lunar, que es igual a 346,62003 días. Este periodo es menor que un año sideral porque el cambio de orientación de la órbita lunar causa al nodo a cambiar su posición en el cielo.
Aunque la Luna orbita la Tierra cada mes, no se producen eclipses lunares
12 veces al año, pues la trayectoria que la luna hace en torno al plantea esta inclinado
5º, respecto a la órbita de la tierra alrededor del sol, si se la compara con
el recorrido que hace la Tierra alrededor del sol. Ello provoca que la mayoría
de las veces la Luna pase por encima o por debajo del plano de la órbita
terrestre, y no se produce alineación, evitando que se produzcan eclipses cada
mes. Los eclipses solo ocurren cuando la Luna está cerca de los “nodos” (puntos
donde su órbita se cruza con el plano terrestre) en las fases de luna nueva o
luna llena.
Si las órbitas recorridas por la Tierra y la Luna fueran exactamente coplanarias, se tendrían dos eclipses cada mes, pues en cada Luna nueva (o conjunción lunar) habría un eclipse de Sol, y en cada Luna llena (oposición lunar) habría un eclipse de Luna. Sin embargo, como los planos de las órbitas de la Tierra (eclíptica) y de la Luna están inclinados unos 5º. Los eclipses se producen cuando la Luna, en el novilunio o en el plenilunio se encuentra en uno de los dos puntos en los cuales su órbita intercepta la de la Tierra. Debido a esto el número de eclipses que se pueden producir en el curso de un año varía de un mínimo de dos solares y ninguno lunar a un máximo de cinco solares y dos lunares o bien de cuatro solares y tres lunares. Es teóricamente posible que ocurran dos eclipses solares en lunas nuevas contiguas, y contar con un eclipse lunar entre ellos, pero no es posible que ocurran eclipses lunares en dos lunas llenas sucesivas.
Observaciones antiguas grabadas en tablillas
demuestran que los pueblos mesopotámicos, entre el 3000 y 2000 a. C. ya habían
descubierto el denominado ciclo de saros, periodo de 18 años y 11 días
transcurrido el cual la Luna vuelve a ocupar la misma posición en su órbita con
respecto al Sol, por lo cual los eclipses se repiten aproximadamente con las
mismas modalidades. Cada ciclo de saros comprende un promedio de 71 eclipses,
de los cuales 43 son solares y 28 lunares.
Alrededor del año 1200 a.C., los escribas de Anyang, China, registraron
eclipses en omóplatos de bueyes y caparazones de tortugas, que llamaban huesos
de oráculos. En estos registros los escribas dijeron: “El Sol ha sido
devorado”. Un eclipse solar registrado ha sido identificado por investigadores
de la Universidad de Cambridge, y ocurrió un 30/10/1207 a.C. El texto bíblico
utilizado para el análisis proviene del libro del Antiguo Testamento de Josué,
y dice: “Sol, detente en Gabaón, y Luna, en el Valle de Ajalón. Y el Sol se
detuvo, y la Luna se detuvo, hasta que la nación se vengara de sus enemigos”.
Otro podría haber ocurrido en Ugarit (Siria) sobre el año 1375 a.C.
Los eclipses han sido documentados en diversas culturas, desde los antiguos
babilonios que predijeron eclipses. El eclipse solar del 28/5/585 a.C., fue
utilizado por Tales de Mileto para prever el final de una batalla. Durante la
Edad Media, estos fenómenos eran vistos con gran temor, a menudo asociados con
calamidades y desgracias. Algunos utilizaron los eclipses como una herramienta
política, ya que podían ser presentados como «señales de los dioses».
Desde siempre, los eclipses fascinaron y perturbaron al hombre, cuyas
civilizaciones antiguas veían en ellos un signo de cambio, catástrofe o
renacimiento, cuando no un mal augurio, dado que la mayoría de las religiones
rendían culto al Sol.
Johannes Kepler a principios del siglo XVII, proporcionó una explicación
científica sobre los eclipses.
Los textos cristianos mencionan que la Luna se convirtió en sangre después de
la crucifixión de Jesús, posiblemente refiriéndose a un eclipse lunar, durante el
cual la Luna adquiere un tono rojizo. Usando esta fuente documental, los especialistas
redujeron el margen de una posible fecha de crucifixión al viernes 3/4/33 a.C. porque
ese día ocurrió un eclipse lunar.
En el Corán, se menciona un eclipse solar antes del nacimiento de Mahoma, así
como el día en que falleció su hijo, Ibrahim.
Los mayas mantuvieron meticulosos registros de los fenómenos astronómicos, documentados
en jeroglíficos tallados en piedra, pintados en cerámica y murales, y escritos en
sus códices. En el libro (Astronomía en los códices mayas), Harvey y Victoria Bricker
demostraron que los mayas predijeron el eclipse solar de julio de 1991. El conocimiento
de la astronomía aplicada a la agricultura tradicional, la conservación de los calendarios
mayas y las prácticas ceremoniales continúan, hoy en día, mediante la tradición
oral en muchas comunidades mayas de Mesoamérica.
Albert Einstein propuso por primera vez su teoría de la relatividad general
en 1916. Sin embargo, no fue sino hasta 1919 que los resultados de una expedición
científica sobre los eclipses dirigida por Sir Arthur Eddington validaron esta teoría.
Einstein planteó la hipótesis de que la gravedad es una deformación del tiempo y
el espacio, lo que distorsiona la estructura del universo.
El eclipse de 2019 en América del Sur observado por la NASA proporcionó las
primeras mediciones de cómo los eclipses afectan a la termosfera.
En el 2021, un equipo de científicos descubrió que la corona mantiene una
temperatura casi constante, a pesar de experimentar cambios que ocurren en una
rotación de 11 años conocida como el ciclo solar.
Los eclipses solares totales son particularmente importantes porque
permiten a los científicos ver una parte de la atmósfera del Sol (conocida como
la corona) que es demasiado tenue para ser vista, excepto cuando la luz
brillante del Sol está bloqueada. Los científicos utilizan instrumentos
llamados coronógrafos para bloquear la luz del Sol de una manera similar a un
eclipse total. Estudiar la parte más interna de la corona, visible solo durante
los eclipses solares totales, es clave para responder a la corriente constante
de partículas que el Sol arroja al sistema solar.
El astrónomo Theodor von Oppolzer, calculó las características de todos los eclipses solares y lunares registrados desde el 1207 a. C. y los proyectó hasta el año 2163 d. C.
Observar un eclipse es emocionante, pero es crucial hacerlo de manera
segura para evitar daños a la vista. En el caso de un eclipse solar, nunca se
debe mirar al Sol directamente sin protección adecuada (usar gafas especiales
para eclipses, que cumplen con las normativas de protección solar. Usar un
proyector de agujero o un telescopio con filtros adecuados). Si observas un
eclipse lunar, no hay riesgo para la vista. Nunca debe observarse un eclipse de
Sol de manera directa, pues puede provocar quemaduras en la retina y hasta
ceguera permanente. Existen anteojos diseñados para ver un eclipse, cuyos
cristales son de características similares a las de las máscaras de soldar. A
pesar de verlo a través de anteojos especiales, no se recomienda hacerlo más de
30 segundos seguidos.
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