lunes, 20 de marzo de 2023

LACOMUNICACIÓN NO VERBAL


La comunicación es la transmisión de un mensaje a un destinatario mediante un código común.

Es el proceso físico-mental con la misión de elicitar el mensaje emitido por el hablante.

La función fáctica del lenguaje es su poder comunicativo con gestos o señales, por parte del receptor del mensaje, y del que se han desarrollado dos modelos diferentes sobre las teorías de la información:

  • El de Shanon y Weaver, que consta de cinco elementos ordenados linealmente: la fuente de información, un transmisor (codificador), un canal para la transmisión de las señales, un receptor (descodificador) y un destino.
  • En los años sesenta se desarrolló otro con cuatro elementos: ordenamientos comunicacionales entre individuos, conducta comunicacional, restricciones comunicativas, y marcos de interpretación. Sus enfoques interaccionales son el lingüístico, de la habilidad social, del equilibrio, de programas y el sistémico. El enfoque relacional se desarrolló en el marco teórico de la cibernética y teoría general de sistemas, a partir de la investigación biológica sobre ecología y ecosistemas en general. Representa la comunicación no verbal, que se investigó en los años cincuenta con autores como Ray L. Birdwhistell, E. Goffman, Albert E. Scheflen y Paul Ekman, los cuales descifraron un código que, en palabras de E. Sapir, no estaba descrito en ninguna parte, pero si entendido por todos.

La cinesia estudia el movimiento corporal como medio de expresión. Su pionero, Ray L. Birdwhistell, estimó que el 35 % del significado social de toda conversación corresponde a las palabras habladas. En la cinesia por un lado está el kine que corresponde a movimientos apenas perceptibles, y por otro los kinemas o movimientos mayores y más significantes. Hay que tener en cuenta que el significado del mensaje está siempre contenido en un contexto, y nunca en un movimiento aislado del cuerpo. Se pueden determinar los significados de los gestos, pero nunca afirmar que sólo pueden significar una sola cosa.

La comunicación es el intercambio de información entre dos (emisor y receptor) o más personas, con el fin de recibir o transmitir informaciones u opiniones. Hay dos tipos usuales de comunicación, la oral que se realiza con signos orales o palabras habladas, gritos, llanto, risa…, y la escrita que se realiza con códigos escritos, jeroglíficos, alfabetos, logotipos… Hablar en voz muy baja o muy alta, arrastrar palabras, o utilizar muchos términos de relleno como "ah ", “eh” o “um", pueden hacer que el mensaje y la conexión con el interlocutor se pierdan. El equilibro entre las emociones y las habilidades comunicativas es muy importante, para la calidad de vida y la socialización, pero, aunque comunicarse parece simple, mucho de lo que comunicamos se malinterpreta o no se entiende bien, causando conflictos relacionales.

Hay personas que hablan mucho y no nos caen bien y otras poco habladoras sí, porque su lenguaje corporal y comunicación verbal están coordinados y trasmiten buenas sensaciones. En el lenguaje oral uno puede decir una cosa y pensar otra, o engañar a su interlocutor, pero engañar con el lenguaje corporal es más difícil, pues una gran parte se produce de forma inconsciente, e indica el estado emocional personal. Por ello tras estar dos minutos conversando con alguien a quien acabamos de conocer, concluimos que esa persona no es de fiar, o no nos gusta sin que podamos explicar el motivo "tiene algo que no me gusta". Ese algo es, porque existe una contradicción entre lo que comunica verbalmente y corporalmente. Y, a la inversa, cuando hablamos con alguien es posible que le digamos más de lo que creemos. De aquí se deduce que la frase “la primera impresión es la que cuenta” es acertada.

El lenguaje corporal es innato, imitativo, aprendido, y una forma de comunicación no verbal. Este a diferencia del oral y escrito, no depende de la palabra, y hace uso de elementos extralingüísticos como los gestos, apariencias, posturas, miradas, expresiones, y movimientos corporales (no se incluye la lengua de signos, que es una forma de expresión del sistema lingüístico). También utiliza elementos paralingüísticos como el timbre de voz, la entonación, el ritmo o pausas que infieren estados de ánimo del receptor y el emisor, siendo un espejo perfecto de nosotros mismos, con una gran capacidad connotativa. Otro factor extralingüístico utilizado es la distancia corporal o espacio de invasión (la proxémica analiza la distancia que se establece entre los hablantes y su significación). Nuestro espacio personal está formado por el cuerpo y una zona a su alrededor de unos cuantos centímetros. En general si los extraños invaden nuestro espacio sentimos nerviosismo, enfado, irritación o temor, y se suele retroceder un paso, pero es mejor dar un paso hacia un lado. Se han establecido zonas de acuerdo a la distancia: la zona íntima de 50 cm en la que ingresan familiares, la personal (de unos 120 cm) en la que entran conocidos y, la social (de 3 m) en la que entran los que cohabitan con nosotros pero que son extraños. El contenido del lenguaje no verbal en una comunicación varía entre el 35 y el 75 %.

Gestos. Los neurocientíficos han descubierto que las zonas del cerebro responsables del pensamiento y los recuerdos son contiguas a la que gestiona los gestos. Hay gestos que hemos aprendido a lo largo de la vida que sirven para hacer hincapié en expresiones orales, como la bienvenida (brazos muy desplegados para abrazar; la defensa (brazos cruzados y palmas elevadas dirigidas hacia quien tenemos enfrente); la impotencia o desconocimiento (encoger los hombros repetidamente).

Son muchos los ademanes con los que acompañamos las palabras. Los más comunes son los que ilustran o subrayan lo que se dice, como cuando señalamos algo (tienes el abrigo allí), o sugerimos distancias (avanza más). Con las manos también podemos representar movimientos corporales como blandir el puño, delinear formas o tamaños en el aire, marcar etapas en una narración, etc.

La expresión “te voy a dar un revés” tiene su origen en la interpretación atribuida a mostrar las palmas de las manos. Cuando una persona recibe con gusto a otra, sus palmas se muestran, pero cuando no es de su agrado, las palmas se ocultan.

Cada persona gesticula de una manera, y en cada cultura hay movimientos corporales distintivos, pero la investigación de Paul Ekman descubrió que hay expresiones faciales universales, como el sueño que representamos inclinando la cabeza y apoyando la mejilla sobre una mano. Los gestos aparecen con más frecuencia en personas con dificultad para expresar lo que quiere decir, o cuando ve que su interlocutor no le entiende, lo que motiva la afirmación de que la comunicación no verbal es parte indispensable del mensaje.

Las personas están más abiertas a comunicarse si mostramos respeto hacia ellas y sus ideas. Acciones simples como usar su nombre o tutearle, tener contacto visual que indique sinceridad, hace que el otro se sienta respetado y tenido en consideración. En una relación, un bonito gesto de afecto puede detener, al instante, una situación tensa y negativa.

En un primer encuentro lo mejor es ser un buen oyente, usar correctamente el lenguaje corporal y tener una apariencia física atractiva. Las personas atractivas tienen más probabilidades de salir bien paradas, debido a la creencia generalizada de que los más atractivos son también mejores personas. Así, una buena autoestima hace milagros, en alguien poco atractivo, porque la clave del éxito está en el buen concepto que estas personas tienen de sí mismas y que los lleva a transmitir una imagen positiva a los demás.

La sonrisa. Es una fuente inagotable de significados y emociones, además de contagiosa. Su función biológica es crear vínculos sociales con confianza, posibilitar la comunicación abierta con extraños, y la señal perfecta para iniciar una conversación. Es apropiada si es sincera, pero si es falsa da mala impresión. Expresa alegría, amabilidad, comprensión, ansiedad, duda, y hostilidad enmascarada. Una sonrisa débil y vacilante que no muestra los dientes y se acompaña de una mirada de similares características indica timidez e inseguridad. Y si se acompaña de una mirada franca inspira ternura. La sonrisa que muestra algo los dientes superiores es apropiada para conocidos o vecinos. Una más amplia, que muestre todos los dientes superiores, en cambio, puede desconcertar a la persona que apenas conocemos. La reprimida puede darnos una imagen desastrosa, sobre todo si el otro no sabe de qué nos reímos y la interpreta como burla. Hay varios tipos de sonrisa según lo que comunican:

  • En la falsa el lado izquierdo de la boca se eleva porque la parte del cerebro emocional está en el hemisferio derecho.
  • La sonrisa natural o de Duchenne, produce arrugas junto a los ojos, eleva las mejillas y desciende algo las cejas.
  • La tensa con labios apretados es una clara señal de rechazo.
  • Si en una conversación se produce una risa conjunta, significa que el otro está interesado en la conversación.

La mirada. Hay miradas burlonas, iracundas (los ojos se aprietan, las cejas se juntan y la frente se frunce), de sorpresa (los ojos se abren bruscamente y las cejas se desplazan hacia arriba), e incluso veladas. Las gafas oscuras tienden a producir una impresión negativa, ya que impiden el acceso a una fuente importante de información. Pueden dar sensación de frialdad, distanciamiento o falta de sinceridad, aunque también transmiten inteligencia, seriedad y autoridad. La persona que te habla con gafas oscuras está diciéndote lo inaccesible que es. Con personas que acabamos de conocer se mantiene la mirada dentro del triángulo formado por los ojos y la nariz, y entre amigos se amplía hasta la boca. Bajar la mirada por debajo de la cara se interpreta como un deseo de intimidad, y puede hacer que la persona se sienta nerviosa o enfadada.

E. Goffman comprobó cómo los norteamericanos en lugares públicos se otorgaban, lo que él denomino, desatención cortés, que consistía en reparar visualmente en el otro para que se diera cuenta de que le miraba, pero no lo bastante como para resultar curioso o entrometido. Para muchas culturas, mirar fijo en público conllevaba una intromisión en la intimidad, de ahí que muchas personas no sepan dónde mirar cuando comparten con otra un espacio pequeño, como puede ser el ascensor.

Las personas afectuosas miran mucho; el disgustado trata de evitar la mirada de otros, mientras que la persona que se sienta atraída por alguien tratará de mirarla directamente. Si una persona formula una pregunta personal, ésta mira menos que si formula otra de carácter general o te elogia. Al cruzarnos con un desconocido en un pasillo le miramos a los ojos y luego desviamos la mirada hacia el lado del pasillo por el que pasaremos.

La comunicación con la mirada tiene que ver con la dilatación o contracción de la pupila, la cual reacciona a nuestros estados internos. Por esto los ojos claros suelen ser más atractivos que los oscuros (porque muestran de forma más evidente la dilatación de la pupila). Mirar directamente a los ojos cuando haces una petición es útil para aumentar la capacidad de persuasión.

Las emociones se transmiten, sobre todo, con los ojos y la boca y las facciones de la cara sólo las intensifican. Una mirada puede denotar muchos estados y todos los podemos percibir en fracciones de segundo:

  • Interés o curiosidad: mirar tranquilamente al hablante, o al objeto del que se habla para absorber toda la información.
  • Desinterés: la mirada descentrada y sin movimiento es señal de que alguien se ha ensimismado y que está centrado en sus propios pensamientos.
  • Duda: se concentra la mirada con los ojos inquietos. Las cejas se mueven hacia arriba (incredulidad o irritación).
  • Miedo: los ojos se abren bruscamente; al tiempo, las pupilas se abren mucho para ver todos los detalles posibles de la amenaza. Las pupilas se dilatan cuando sentimos alegría u otros estímulos positivos y se estrechan cuando sentimos miedo o aversión.

Otros significados de los gestos, de las diferentes partes corporales, son:

  • Acariciarse la nuca, el pelo, barba, chupar o juguetear con algún objeto, alisarse la ropa: denotan nerviosismo o duda.
  • Apoyar la barbilla en la mano: con la palma cerrada indica evaluación. Si está abierta falta de interés o aburrimiento.
  • Apretarse el brazo con una mano: denota falta de confianza. Los inseguros lo utilizan para tranquilizarse.
  • Apretarse los brazos con las manos: indica gran ansiedad o enfado.
  • Asentir con la cabeza: es positivo, pero si se realiza varias veces y deprisa es que ya no quiere escuchar más.
  • Cabeza alta y barbilla hacia adelante: expresa agresividad y poder.
  • Contacto visual prolongado: significa que miente, si no pestañea quiere evitar ser descubierto en el engaño.
  • Cruzar los brazos: implica inseguridad, desacuerdo y rechazo.
  • Cruzar un brazo por delante para sujetar el otro: es falta de confianza en uno mismo.
  • Encoger los hombros: significa no saber lo que está ocurriendo.
  • Enfatizar con las manos: ante dos puntos de vista, el que le gusta lo refuerza con la dominante y la palma hacia arriba.
  • Entrelazar los dedos de las manos: transmite una actitud reprimida, ansiosa o negativa.
  • Frotarse un ojo: es un intento de bloquear lo que ve para no tener que mirar a la cara de la persona a la que miente.
  • Inclinar algo la cabeza: significa te escucho y si se acompaña de una sonrisa y contacto visual simpatía hacia el otro.
  • Inclinar la cabeza hacia un lado (sumisión) y hacia atrás que está pensando tu pregunta, y tal vez atraído.
  • Interpone un objeto, mirada hostil o inexpresiva, y postura tensa: rechazo y cautela.
  • Juntar las manos por delante: en el hombre da sensación de seguridad en situación de vulnerabilidad.
  • Levantar las cejas: saludo social que implica ausencia de miedo y agrado. Hazlo ante personas que quieras gustar.
  • Manos en los bolsillos: denota pasotismo y falta de interés en la conversación.
  • Manos por detrás de la espalda: significa confianza y ausencia de miedo.
  • Mirada fija y sostenida: ha sido siempre un signo amenazador.
  • Mirar hacia los lados: expresa aburrimiento, porque de forma inconsciente está buscando vías de escape.
  • Mostrar la palma abierta: expresa sinceridad y honestidad. Cerrar el puño agresividad.
  • Mostrar los pulgares por fuera de los bolsillos: expresa confianza y autoridad, pero en la mujer agresividad.
  • Movimiento lento de cabeza (no estoy del todo convencido). Moderado (de acuerdo). Rápido (continua, o termina).
  • Pestañear repetitivamente: es intentar bloquear la visión del que tiene enfrente (por aburrimiento o desconfianza).
  • Pie adelantado: se hace en la dirección/interés en la que quieres ir.
  • Piernas cruzadas: socialmente significa que se ha retirado de la conversación.
  • Piernas muy separadas: gesto masculino que quiere transmitir dominancia y territorialidad.
  • Piernas y tobillos cruzadas: es una actitud defensiva y cerrada.
  • Postura en jarras: comunica agresividad.
  • Sacar pecho: significa que la persona ha conseguido un logro del que se siente orgulloso.
  • Sentado con una pierna apoyada en la otra: revela una actitud competitiva o preparada para discutir.
  • Temblor de piernas o pies: significa que se encuentra con ansiedad, irritación o ambas.
  • Tocarse la boca o la nariz: mentir, temor a decir algo que no debe, y en ocasiones enfado.
  • Tocarse la oreja: es el deseo inconsciente de bloquear lo que oye, o creer que la persona le oculta algo.
  • Tono (timbre de voz) y volumen (intensidad): tristeza (volumen bajo y tono solemne); alegría (volumen alto y tono duro); nerviosismo (volumen medio-alto y se habla de forma rápida); sorpresa (tono alto, velocidad rápida y pronunciación acentuada); y confianza (volumen alto, tono decidido y a una velocidad media).

sábado, 25 de febrero de 2023

LOS TEMPLARIOS


Desde que los primeros cristianos peregrinan a Tierra Santa, hasta llegar a las órdenes que se crean para protegerlos en su peregrinar, pasan siglos, pero la Orden del Temple que duró menos de doscientos años, ha influido en la cultura y pintura, incluso hoy ocupa un lugar relevante en revistas, libros, documentales, películas…

Tras la muerte de José (tío abuelo de Jesús), los judíos dejan de tener protección y se convierten en esclavos de los faraones en Egipto, donde permanecen unos 400 años, hasta que Moisés los conduce de regreso a Palestina (éxodo judío). En la travesía, tiene el sueño del monte Sinaí (tablas Diez Mandamientos), y construye una urna (Arca de la Alianza) para depositarlas, pero antes de llegar a Canaán, Moisés muere. Le sucede Josué quien libra guerras contra los pueblos de la región, que acaban con Saúl, primer rey judío. Con David Jerusalén se hace capital del reino (1000 a.C.), y su sueño de construir un templo para acoger el Arca, le cumple su hijo Salomón, rey de Israel, que construyó un inmenso templo cubierto de oro, en el monte Moriah (950 a.C.). Salomón al final de sus días, edificó altares a los dioses sidonios (Baal) y amonitas (Milcom y Moloc) para complacer a sus esposas. A su muerte entrega el reino a un siervo suyo, y el 930 a.C. Jerusalén se divide en Judea e Israel.

En el 586 a.C. Nabucodonosor arrasó y saqueó la ciudad, y se llevó cautivos a sus habitantes a Babilonia, pero al ser derrotado por el rey persa Ciro, los judíos regresan a Jerusalén y reconstruyen el Templo (530 a.C.). Jerusalén, por entonces, está dominada por los macabeos. Luego gobierna la dinastía asmonea con Hircano, que al ser depuesto asume el cargo Antipater, bajo la protección de J. César. En el 63 a.C. la conquista Pompeyo, y los judíos (fariseos y saduceos) se rebelan por la gran carga fiscal. El general Tito (hijo de Vespasiano) destruye el Templo, que luego reconstruyó Herodes.

El proceso de evangelización romano se inicia con Paulo de Tarso y Pedro, y en Hispania con san Pablo en el 62, pero hasta que Diocleciano aceptó la fe católica, las persecuciones cristianas duran hasta el 323 en que Constantino se convierte al catolicismo, va a Jerusalén y reconstruyó muchas iglesias, incluida la del Santo Sepulcro, y la ciudad de Bizancio (futura Constantinopla). San Agustín empieza predicando la legitimidad de la guerra santa. Al caer el I. R. de Occidente (476), las guerras bárbaras, culminan con la invasión de los hunos. El año 520, Bento (benedictino) funda el primer monasterio.

Reemplazando el dominio romano, aparece la estructura feudal (caballero-vasallo), y la población sin desarrollo, ni trabajo, ve en la vida monástica una salida. Con la conquista de Tierra Santa en 1095 surgen las peregrinaciones de los cristianos al Santo Sepulcro. Pero el viaje, plagado de peligros y sobresaltos en territorios cristianos, pese a las bulas papales que establecían inmunidad a los peregrinos mientras durase su periplo, era todavía más arriesgado en los países infieles, donde se exponían a ser asaltados por bandoleros que les robaban, asesinaban o vendían como esclavos, y a ser objetivo de beduinos, sarracenos, los temibles ashashins, e incluso de algunos cristianos que se quedan sin recursos para volver a Europa y se dan al bandolerismo. Por ello, y aunque los benedictinos ya poseían dos monasterios (Sª M.ª Latina y Sª M.ª Magdalena), mediante la bula de Pascual II, reconoce la orden del Hospital de san Juan Limosnero de Jerusalén.

Los templarios surgen al convocar el Papa la I cruzada para garantizar la seguridad de los peregrinos. En una maniobra más política que religiosa, por un lado auxilia al Imperio Bizantino que había solicitado apoyo por el asedio turco, y por otro pone fin a luchas internas y unen a los cristianos bajo una misma bandera (la Cruz), pero a pesar de la conquista de territorios palestinos y la fundación del reino de Jerusalén, la seguridad de los cristianos era precaria, por lo que el rey Balduino realiza un llamamiento a los cristianos de Oriente, petición que Balduino II reitera a los de Occidente.

El 1098 san Roberto de Molesmes funda el Císter, con un estricto voto de pobreza, y prohíbe cualquier estudio o lectura profanos. Sus reglas son escritas por san Esteban Harding (abad del Císter) en su “Carta de Caridad”, y el tratado “De laude novoe militae” de san Bernardo (abad de Claraval). Los cristianos sitian Antioquía, se establecen en Jerusalén (1099), y nombran a Balduino rey. Mientras Harding y Bernardo ven en esta conquista la posibilidad de sacar información sobre el gran Templo destruido en las guerras con los romanos, en el 70 d.C., pues los monjes sabían que el monasterio de Claraval fue construido en un terreno donado por H. de Champaña, y se van a la I cruzada a Jerusalén donde se establecen. Pero a pesar de que las tropas de Balduino estaban siempre en guerra por las precarias fronteras, en los primeros años no libraron batalla alguna, sino que se dedicaron a desescombrar túneles y sótanos del antiguo templo de Salomón.

Las Órdenes son organizaciones religioso-militares formadas por monjes que aúnan los ideales ascéticos (monjes) con los militares (caballeros). Todos los miembros de la Orden hacen tres votos (de obediencia al Gran Maestre (en adelante GM) y al Papa, de castidad y de pobreza). Se configura de forma piramidal, en la cúspide el GM, escogido por trece dignatarios, los que luchan (caballeros, sargentos y escuderos), los que rezan (capellanes), y los que trabajan (legos y granjeros); le sigue el senescal, prior, mariscal, comendador (tesorería e intendencia), los preceptores (por la división del orbe cristiano en prefecturas); luego los servidores (militares y oficiales); los freires (soldados-monjes); los artesanos y el personal de apoyo. El equipo de un templario incluía cuatro caballos (tesoro al que muy pocos podían acceder), uno para viajar, otro de carga, otro para su escudero, y un cuarto, el mejor, para la batalla. Los tres puntos fundamentales que los distinguieron de otras órdenes son: su organización militar, su organización económica, y su esoterismo.

Las cruzadas son expediciones dirigidas a conquistar y controlar los lugares sagrados. El objetivo de consolidar los logros recae en las órdenes militares de los Hospitalarios de san Juan de Jerusalén, los Hospitalarios del Temple, y la Teutónica, pero por el escaso interés de estas a los problemas de la Reconquista hispana, se crean las de Calatrava, Alcántara, Montesa y Santiago. Todas muy ligadas a la Iglesia, hasta el punto de que la orden cuyos estatutos no fuesen aprobados por ella no se reconocía como tal. En las cruzadas, la Orden ocupó un lugar esencial, desde el punto de vista militar y político, y todos los autores coinciden en que el factor religioso no basta para explicar este gran fenómeno. Sus causas deben buscarse en las cuestiones políticas, sociales, económicas y culturales de finales del s. XI. Las cruzadas oficiales fueron ocho, y teniendo en cuenta los tres objetivos que, en teoría, las alentaron (conquistar Jerusalén; salvar al Imperio Bizantino; y unir a la cristiandad contra el infiel), su balance final fue negativo. En la última muere Luis IX en Túnez, y tras la expulsión de los europeos de Tierra Santa, los templarios se trasladan a Chipre.

En el 1118, tras volver de Jerusalén, Hugo de Payns, G. de Saint-Omer, A. de Montbard (tío de san Bernardo), A. de Saint-Amand, P. de Montdidier, G. de Bisol, Gondemaro, H. Rigaud, y Rolando, bajo juramento perpetuo, y tras renunciar a sus posesiones y títulos, en presencia del patriarca latino (Garmond de Picquigny) y de Balduino II, crean el Temple, llamándose Pobres Caballeros de Cristo (al inicio viven de limosnas) para, proteger a los peregrinos, combatir al infiel, y defender los intereses (políticos, económicos y sociales) de la cristiandad, con misiones diplomáticas y secretas. Pero antes de ver al papa visitan al fraile inglés, E. Harding, mentor de B. de Claraval.

Balduino II, los instaló junto al antiguo Templo de Salomón. Después dispusieron de todo el complejo, y cambiaron su nombre por el de Caballeros Templarios, porque su cuartel general estaba en el “Templum Domini”. Edificado con las normas que Yahvé dio a Moisés. Dedicaron el edificio a Templo del Señor y se alojaron en la mezquita Al-Aqsa. Tras muchos y largos trámites, la Orden fue aprobada por Honorio II en 1129 (Concilio de Troyes). Tras su aprobación, experimentó un importante y progresivo aumento de bienes, pues la norma de 1039 les excluía de la jurisprudencia civil y eclesiástica, y solo el Papa tenía autoridad sobre ellos. Además de los testamentos que recibían, también están las grandes fortunas de los nobles e ilustres cruzados que entraban en la Orden, como Fulco III de Anjou y Hugo de Champaña, llegando sobre el 1220 a ser la fuerza económica más importante de Europa (primer sistema bancario), pues los ricos dejaban parte de sus riquezas en las seguras manos de la Orden, a cambio de unos honorarios. Un siglo después de su fundación poseía grandes territorios y riquezas, no solo en Tierra Santa, sino también en Francia, España, Portugal e Inglaterra, pues entre sus donados hay freires, caballeros, reyes, emperadores y papas. Esto trajo una creciente antipatía hacia la orden, ya que recibieron bulas papales, que les confería poder para subir los impuestos en las zonas que controlaban. Su fuerza creció con los castillos construidos en Tierra Santa, que servían de bases militares, y como capillas a las que los freires podían retirarse. El castillo de Rosslyn albergó un scriptorium medieval, donde se traducen y copian libros. Bajo su Capilla hay una cripta del panteón de la familia St. Clair.

Los donados son hombres que, se entregan en cuerpo y alma al Temple, con tres clases de daciones: 1ª. La simple (fin espiritual). 2ª. La remunerada o mercenaria. 3ª. La dación “ad hominem” o en servidumbre. Al conseguir un terreno de especial interés, la orden compra los terrenos circundantes, que luego cultiva, cobra derechos de paso, rentas del señorío territorial y banal, además no paga impuestos, ni diezmos, ni anatas. La primera encomienda fue del primer GM, quien donó sus posesiones de Payns. Las donaciones de Portugal, Castilla y León se deben al acoso sarraceno, y a que los templarios combaten con la espada (vedado por entonces a los católicos). La orden, que tenía ya dos prefecturas (Portugal-Castilla-León y Aragón-Cataluña-Provenza), se diversifica, y crean fortalezas paralelas a las ribas sarracenas.

En general, los reyes cristianos, y los cristianísimos (de Francia) acudían a la llamada del papa, pero los monarcas hispano-visigodos estaban exonerados, pues su labor prioritaria era erradicar al islam. En 1127, la reina Teresa de Portugal dona la encomienda de Fonte Arcada y el concejo de Peñafiel. La reina M.ª el castillo de Soure. En 1129 recibe, de Alfonso VII, Calatrava la Vieja y, en Francia, la iglesia de Saint Jean-Baptiste de Aviñón. En 1130 el conde de Barcelona, R. Berenguer III, hace una donación para entrar en la Orden, y en 1131 lega en testamento, además de sus inmuebles, su caballo, armaduras y armas (inherente al caballero cristiano). Alfonso I “el Batallador”, tras crear e 1122 la orden de los Caballeros de Belchite lega el reino de Aragón, herencia que la orden no acepta, pues median intereses con la Santa Sede, de la que Aragón es vasallo, y el testamento es anulado, a cambio de los castillos de Montgaudí, Chalamera, Remolins, Corbins y Monzón, y de un quinto de las tierras ganadas a los musulmanes. En 1132 el conde Armengol VI cede el castillo de Barbará. En 1137 Luis VII lega propiedades en París que acabarán convirtiéndose en el barrio del Temple, donde los caballeros dispondrán de la gran fortaleza en la que será encerrado J. de Molay. En 1169 pasan a poder del temple los castillos de Almourol. Ozereze y Cardiga. En 1177 el de Ponferrada. La orden compra terrenos al Hospital, y al Císter, los párrocos y terratenientes le ceden sus iglesias o terrenos para construir templos y poder ser enterrados en ellos. Edifican sus iglesias, oratorios y capillas con pautas arquitectónicas octogonales (iglesia de la Vera Cruz, Segovia), y fortalezas con triple fortificación. Se apoderan del castillo de Tomar, compran Chipre (1191), y les son cedidos Albentosa, y Monteada. En 1283, el rey Alfonso X de Castilla dona Fregenal y Jerez de los Caballeros.

 En 1232 Gregorio IX (a iniciativa de R. de Peñafort) con la bula “Declinante”, faculta al arzobispo de Tarragona para la búsqueda, captura y ajusticiamiento en la hoguera de herejes en su diócesis. En 1241 convoca un concilio para escarmentar a Federico II el “Anticristo” (rey por su matrimonio con Isabel, hija de Juan de Brienne), pero este hace cercar en altamar las naves que conducen a los purpurados a Roma. Celestino IV, Inocencio IV, y Clemente IV son los siguientes papas que se oponen a su poder, pero Federico II no deja de seguir su particular ideario, y cuando muere en su castillo de Florentino, sus restos son acompañados hasta Palermo por su guardia de sarracenos.

 El monarca más representativo del Temple en la Península fue Jaime I “el Conquistador”, rey de Aragón (1213-76), entregado a su custodia de niño, por orden de su madre. Mantuvo contactos con el Languedoc y la Provenza, e hizo rey de Mallorca a su hijo. En 1262 casó al infante Pedro, su primogénito, con Constanza Hohenstaufen, hija del rey Manfredo de Sicilia y nieta de Federico II (sus herederos recuperan en Sicilia los derechos dinásticos de los Hohenstaufen, desterrados por la Casa de Anjou y la voluntad del papa). En la Península el Temple, defiende fronteras, lucha contra los musulmanes, y conquistan Lérida, Tortosa, Valencia, Sevilla, y participan en la toma de Cuenca, y las Navas de Tolosa.  

El GM posee una autoridad ilimitada, solo debe obediencia al papa (bula de 1139). Los grandes maestres fueron 23 aunque hay autores que tienen dudas sobre el maestrazgo de Andrés de Montbard:

  1. 1118. Hugo de Payns.
  2. Roberto de Craon. En 1139 Inocencio II publica la bula “Omne datum optimum”, recordando que los quiere “Soldados de Dios”, renunciando a la violencia, y les concede el distintivo de la cruz roja del hábito. En 1145, con su III bula da cuerpo a la normativa de la Orden del Temple.
  3. Everardo de Barres, tras el desastre de la II Cruzada, regresa a Francia para acompañar al rey, luego vuelve a Palestina, donde permanece, hasta que se traslada a Claraval, donde profesa como cisterciense hasta su muerte.
  4. Bernardo de Trémelay. Tras sitiar la ciudad santa, su excesiva confianza y avaricia hace que cuarenta caballeros sean apresados y muertos junto a B. de Trémelay. Finalmente, la ciudad es tomada el 22 de agosto.
  5. Andrés de Montbard. Fue elegido con la oposición de otro candidato que tenía el apoyo de Luis VII de Francia.
  6. Bernardo de Blanquefort. En 1166 doce templarios son ajusticiados por entregar una fortaleza al islam.
  7. Felipe de Milly. Fue un partidario importante de la reina Melisenda de Jerusalén.
  8. Odón de Saint-Amand. Fue elegido por su oposición a Saladino.
  9. Arnau de Torroja. Siguió luchando contra Saladino. Murió en Verona.
  10. Gerardo de Ridefort, hecho prisionero por Saladino en el 1188.
  11. Roberto de Sable. En la III cruzada sitió la ciudad de Acre, que luego cayó.
  12. Gilberto Errall. Se produce la IV cruzada.
  13. Felipe de Plessis. Se dan los enfrentamientos más duros con los Hospitalarios de san Juan.
  14. Guillermo de Chartres, edificó el castillo de Château-Pélerin, que la orden abandonó a los musulmanes en 1291, tras la caída de Acre. Muere de peste en 1219.
  15. Pere de Montagut. Federico II Hohenstaufen consigue la entrega de Jerusalén y se hace coronar rey de Tierra Santa.
  16. Armando de Périgord, media en las disensiones entre hospitalarios y teutónicos. Murió en Gaza. En 1236 se rinde Córdoba al ejército castellano-aragonés. En 1241 Fernando III cede a los templarios la ciudad de Caravaca.
  17. Ricardo de Bares. La orden participa en el reino, ya que la Corona ha pasado a manos de los Hohenstaufen, que no residen en Tierra Santa y delegan en un representante imperial. Los cruzados asedian Montségur. En 1245 Federico II pierde la dignidad imperial por decisión del I Concilio de Lyon.
  18. Guillermo de Sonnac. Murió en el asalto a Mansurah.
  19. Rinaldo de Vichiers, se negó a dar el rescate para liberar a san Luis, rey de Francia, prisionero de los sarracenos en África. En el 1250 muere Federico II, y en 1254 Conrado IV, ambos emperadores de Occidente.
  20. Tomás de Bérard recrudece la pugna entre las órdenes del Temple y el Hospital. El papa Alejandro IV publica la bula “Quanto devotius divino”, que confirma la exención de impuestos al Temple. El 1266 y por decisión de Clemente IV, el reino de las Dos Sicilias pasa a Carlos de Anjou, hermano de Luis IX, rey de Francia.
  21. Guillermo de Beaujeu. En 1282 rebelión del reino de las Dos Sicilias contra los franceses que, tras la invasión de Carlos de Anjou, habían aniquilado a los últimos Staufen. Los caballeros se trasladan a Acre, quedando el sepulcro de Cristo, y el gran relicario con un fragmento de la Santa Cruz, en manos musulmanas.
  22. Teobaldo Gaudin. A finales del XII las intrigas y acusaciones entre templarios y hospitalarios son tan insostenibles para la iglesia, que papas como san Luis, o Nicolás IV, abogan por su fusión, pero J. de Molay, lo rechaza. En la batalla de Juan de Acre en 1291 pierden las últimas posesiones en Tierra Santa.
  23. J. de Molay es llamado a Francia desde Chipre, y sometido al escandaloso proceso de herejía que determinó la supresión de la Orden. El 13/10/1307, Felipe IV, ordenó detener a todos los templarios que estuviesen en territorio francés. En París se arresta a J. de Molay y 138 hermanos; se les interroga, en muchas ocasiones con tortura, y reconocen todos los crímenes que se les imputan. El consejo real de Felipe IV los condena a muerte.

La codicia de Felipe IV “el Hermoso”, la gran deuda que tenía con la Orden, o el despecho de no haber sido admitido en ella, presiona y convence a Clemente V, e inicia una campaña de desprestigio dirigida por G. de Nogaret, guardasellos del rey. Bonifacio VIII se negó a plegarse a los designios de Nogaret, y este, con engaños, el 7/9/1303 le hizo prisionero, pero un levantamiento popular le liberó y Nogaret huyó. Al morir Bonifacio VIII el 11/10/1303, fue nombrado Benedicto XI (su papado solo duró 259 días). Nogaret fue enviado con una embajada a Benedicto XI para exigir la absolución de los encausados en la lucha contra Bonifacio VIII, pero el papa no se reunió con él, exceptuándolo de la absolución general el 12/5/1304. El 7/6/1304 emite contra él la bula “Flagitiosum scelus” y le excomulgó. El rey Felipe IV nombra Cardenales de su confianza y logra que Bertrand de Got, pariente suyo, sea nombrado papa como Clemente V (1305-14), siendo el primer papa que traslada la sede a Aviñón. Con este aliado y sus actuaciones anteriores a los predecesores (se le achacaba la muerte de Bonifacio VIII) no lo dudó, y el 13/10/1307 sus comisarios, apresan a los templarios. La bula del 22/11/1307 “Pastoralis Praeminentiae” (ordena el arresto de los caballeros y la confiscación de sus bienes). El 12/8/1308 “Faciens misericordiam” (crea el procedimiento procesal), y con “Regnans in Coelis” (se debate sobre ellos).

Los funcionarios de Felipe IV reúnen testimonios y pruebas tan graves que nadie se opone, y en 1308 presentan los cargos en 127 artículos con todos sus crímenes: Practicar la idolatría, herejía, sodomía, magia, culto al diablo, homosexualidad, prácticas heréticas (baphomet); amenaza de muerte a quien revele cualquier secreto de la orden; traicionar a la cristiandad, con pactos en Palestina con el Sultán del Cairo, y los musulmanes; el juramento de sus miembros para defender y enriquecer a la Orden…

Al estar el GM y el del Hospital en Francia (1306), por el llamamiento de Clemente V, y ante la posibilidad de la derrota, autoriza, sin juicio, la hoguera para 54 templarios (12/5/1310), y otros son torturados. Los hermanos considerados inocentes en el Concilio de Vienne son admitidos en las Ordenes de Calatrava (feudo templario que conserva una cruz patriarcal, 1158); Montesa (creada para evitar que los bienes del Temple pasaran al Hospital); Alcántara, y Santiago. A pesar de suprimir la orden y ordenar su disolución, Clemente V nunca condenó a los templarios. En 2002, la investigadora Barbara Frale, descubrió el “Pergamino de Chinon”, fechado en agosto de 1308.

Con Jaime II de Aragón, y aunque en el juicio celebrado en Tarragona son absueltos, la orden desaparece y se incautan sus bienes. En el 1312, “Vox in excelso” (disuelve la Orden). El 2/5/1312 la “Ad Providam Christi Vicarii” (da las propiedades a los Caballeros Hospitalarios). El 6/5/1312 la “Considerantes Dudum” (define la suerte de los confesos y afines). En 1313 el papa designa una comisión pontificia de tres cardenales quienes emiten el veredicto de cadena perpetua sobre Molay, Charney, Peraus, y Gonneville, pero el 18/3/1314, estos templarios relapsos son acusados de retractación y quemados en la hoguera en el atrio de Notre-Dame. Sobre el cadalso, Molay proclamó “[…] Dios vengará nuestra muerte […]. Clemente, y tú Felipe, traidores a la palabra dada, ¡os emplazo a los dos ante el Tribunal de Dios!… A ti, Clemente, antes de cuarenta días, y a ti, Felipe, dentro de este año…. Estas palabras se cumplieron, Clemente muere 33 días después de infección intestinal, y el rey Felipe a los 9 meses (tras una caída de caballo en Fontainebleau), y en menos de dos años muchos de los ejecutores del proceso son asesinados, juzgados y condenados a la pena capital por delitos comunes o, muertos en extrañas circunstancias. En 1793, tras la ejecución del rey Luis VI en la guillotina un hombre subió al cadalso y gritó “Jacobo de Molay, estás vengado”.

martes, 31 de enero de 2023

¿TEORÍA?


El ser humano, por su capacidad de ampliar el conocimiento constantemente, necesita conocer todo lo que está a su alrededor. Para lo que precisa de una realidad objetiva, y diferentes puntos de vista, con métodos como la experimentación, el razonamiento y la observación (en ocasiones esta antecede a la idea o a la teoría).

El término teoría proviene del griego y significa observar, contemplar, o estudiar un pensamiento sin estar comprobado en la práctica. Con la evolución comenzó a aplicarse a la capacidad para comprender la realidad, y pasó a designar el conjunto de ideas de un determinado tema, que busca transmitir una visión general de algunos aspectos de la realidad.

La palabra idea deriva del griego δέα” (forma o aspecto) y “eidos” (yo vi), y es un funcionamiento mental que aparece tras el razonamiento o imaginación que hay en la mente de cada uno. Si una idea explica todos los hechos, o la evidencia, que hemos descubierto, también la llamamos teoría. Hay dos vertientes, que desarrollan ideas y se convierten en teorías:

  • La suposición es una conjetura, pero si está respaldada y observada, se convierte, automáticamente, en teoría o, en su defecto, en una hipótesis. Las hipótesis se apoyan en múltiples observaciones.
  • Los teoremas son proposiciones de sucesos matemáticos que siguen a un grupo de axiomas con criterios lógicos.

La teoría es un patrón de sucesos físicos que no puede probarse con axiomas básicos. Se diferencia totalmente de las leyes físicas, pues esta es una proposición sobre algo observado con anterioridad, mientras que las teorías son modelos de realidades.

Una teoría está formada por el conjunto de conceptos, proposiciones y definiciones relacionadas entre sí, con el objetivo de explicar o predecir un determinado fenómeno.

Es un postulado mediante el que se explica el funcionamiento de una fenomenología, en cualquier área del conocimiento.

Es el conocimiento especulativo, hipotético, probable, e independiente de toda aplicación, sobre el que no se ha arrojado la suficiente luz como para erigirlo como verdad última.

Es un proceso lógico a base de observaciones, y axiomas, para afirmar bajo qué condiciones se llevarán a cabo ciertos supuestos, que permitan el máximo de certidumbre respecto a lo enunciado, y con ello se pueda deducir o postular otros hechos con ciertas reglas y razonamientos.

Una teoría se constituye con el afán de explicar el origen, razón o funcionamiento de algo, e involucra los siguientes elementos:

  • Patrón, si un fenómeno se repite y se obtiene un mismo resultado, o un porcentaje muy alto, sirven de punto de partida.
  • Hipótesis, ha de interpretarse siempre con bases sólidas, sin ningún marco de error, y reuniendo los suficientes elementos probatorios, o cosas que explica la teoría.
  • Teoría o conjunto de hipótesis que, sin ser un axioma, ni una verdad última, es una tesis (proposición mantenida por la razón) con una gran probabilidad de verdad por lo que sus consecuencias se aplican a toda una ciencia, o a gran parte de ella.

Elementos de la teoría:

  • Concepto: se aplica al conocimiento conjugado de toda la información de algo para dar origen, significado, y el porqué de su ser.
  • Definición: similar al concepto, pero más específico y preciso del significado del término que se estudia.
  • Problema: parte fundamental para que haya hipótesis y que precisamente es lo que hay que solucionar.
  • Abstracción: es el compendio de ideas, conceptos, definiciones y pensamientos que van alrededor de lo que se pretende abstraer.
  • Postulado: son las fórmulas específicas de una hipótesis, que se aceptan solo por acuerdos con la razón, en dos vertientes opuestas y variadas.
  • Hipótesis: en ella se recopila todo tipo de información referente al término o situación que está siendo objeto de estudio.
  • Reflexión: es conocer, aceptar, estudiar y concentrarse únicamente en esa incógnita que genera tantas dudas en las personas.
  • Ley: son normas que prohíben u ordenan algo. Hay autoridad y coacción, poder y rectitud y son tenidas en cuenta para todo.

Clasificación.

Por su finalidad:

  • Predictiva: además de describir lo pasado y presente, hace deducciones futuras de fenómenos concretos.
  • Descriptiva: describe, especifica y detalla todas las características del objeto de estudio.
  • Explicativa: al intentar construir relaciones causa efecto, detalla la relación entre uno o más fenómenos.

Por su método:

  • Científica: la ciencia es observar, escuchar y registrar, y sus deducciones son debatibles con el paso de los años.
  • Práctica: el conocimiento adquirido a través de ella acaba con la incertidumbre al dar un significado verdadero a la situación.
  • Educativa: actúa en el desarrollo sistemático de lo que se estudia, con preceptos que definen y describen diferentes hechos.
  • Limitada: son las que poseen prescripciones pedagógicas, y se limitan al objeto técnico de estudio.
  • General: representan conocimientos y recomendaciones de hipótesis anteriores, de las que salen otras nuevas.

viernes, 13 de enero de 2023

EL ALFABETO ESPAÑOL


De haberse mantenido la escritura en sus orígenes, un complicado y nutrido conjunto de pictogramas figurativos o ideogramas, el acceso universal a la alfabetización se hubiera visto seriamente perjudicado. La facilidad de manejo era algo esencial para extender la utilización del idioma, y la única manera era contar con uno sencillo, con pocos símbolos, pero de cuya combinación se pudiera seguir la expresión de cualquier concepto. 

Según Aristóteles, la escritura no es más que un conjunto de símbolos de otros símbolos, por lo que lo escrito no representa conceptos sino la voz. Una vez establecido el criterio del habla como base de la escritura, fueron las lenguas semíticas las primeras en crear los alfabetos, tal como hoy los conocemos, imponiéndose al silabario, ya que obliga a manejar de entre veinte o treinta signos, frente a los casi ochenta del silabario. El alfabeto que triunfo, se fraguo en Biblos compuesto por sólo veintidós signos distintos, correspondientes cada uno a un sonido distintos, este se adoptó por los griegos y luego los etruscos de Italia copiaron el modelo griego con veintitrés letras.

El alfabeto, según el DRAE, es el "conjunto de los símbolos empleados en determinados sistemas de comunicación".

Es un sistema de escritura que distingue a una lengua con signos bien diferenciados.

Es la serie ordenada de letras, de un idioma, en orden convencional.

El término deriva del latín “alphabetum”, y este de las primeras letras griegas (alfa y beta), y su sinónimo abecedario deriva de las primeras letras del mismo (a, b, c y d).

Su evolución desde el nacimiento de la escritura hasta hoy, pretende conseguir una mayor adecuación entre la comunicación humana y los diferentes sistemas de escritura surgidos y elegidos para representarla. Los métodos iniciales de la comunicación escrita fueron los pictogramas, ideogramas, logogramas, signos silábicos y alfabetos. Como la escritura es posterior y secundaria al lenguaje, se concibe que un mismo sistema de escritura sea utilizado por diferentes lenguas. Su origen, quizás fuera la necesidad de contabilizar y representar operaciones numéricas, con precedentes en las “cuentas simples” y las “cuentas complejas”.

La escritura cuneiforme sumeria del 3200 a.C., se considera la primera manifestación de auténtica escritura. En las tablillas de arcilla impresa (Uruk), se observa una evolución utilitaria, y se aprecia cómo las lenguas del grupo acadio (acadio antiguo, asirio, babilonio, eblaíta, elamita o hitita) combinan la escritura cuneiforme con pictogramas propios de tipo jeroglífico, que tal vez fueran logogramas y fonogramas mezclados. Hacia el 3100 a.C. los escritos del valle del Indo, cuentan con veintidós jeroglíficos egipcios que representan las consonantes, y otros símbolos para las vocales. En Creta, se desarrolla la escritura jeroglífica, de cuyos pictogramas deriva la escritura Lineal A, y Lineal B. Pero estos sistemas de signos tan complejos son patrimonio de muy pocos, por lo que los escribas acaban por reproducir, con un pictograma el sonido de una palabra, luego con procesos de abstracción y simplificación pasan a representar sílabas con el procedimiento Rebus, surgiendo la necesidad de recurrir a sistemas más sencillos y reducidos que representen los diferentes sonidos, lo que lleva a la creación de alfabetos, con menos de treinta signos. Los primeros alfabetos atienden solo a los sonidos consonánticos, aunque se dan intentos por hacer notar las vocales que pueden acompañarlos, como ocurre en arameo o hebreo, hasta llegar al griego, tal y como hoy se entiende.

Los cananeos crearon el alfabeto protosinaítico o protocananeo, y se mantuvo hasta la invasión fenicia. En la zona de la actual Ras Shamra, se hallaron tablillas de arcilla inscritas, de finales de la Edad del Bronce. Ugarit era, entonces, un importante enclave comercial donde se hablaban y utilizaban varios idiomas y sistemas de escritura, con predominio del cuneiforme acadio. Con la destrucción de Ugarit en el 1200 a.C., desaparecen los alfabetos cuneiformes y se reemplazan por el fenicio. Las actividades comerciales de los fenicios hicieron que su alfabeto se propagara rápidamente, además de que era de fácil aprendizaje, cómodo, económico, horizontal y de derecha a izquierda. Se basó en un sistema consonántico, llamado abyad, con veintidós letras, y signos que en cierta posición indicaban una vocal. Logró adaptarse al alfabeto arameo, y al griego (base del latino, cirílico y el copto de Egipto), por lo que el fenicio es el ancestro de los modernos. La relación directa del protocananeo y el fenicio se conoce gracias al hallazgo de inscripciones procedentes de El-Khadr, y de la ciudad de Biblos, siendo la más antigua la del sarcófago de Ahiram, del 1100 a.C., con escritura multidireccional.

Hay inscripciones procedentes de Babilonia y de los alrededores de Eilath, escritas en proto-arábigo, considerado una evolución del protocananeo y precursor del alfabeto sud-arábigo (500 a.C.) con veintinueve letras. En Arabia se dieron escrituras que servían para transcribir lenguas como el talmúdico, safaítico y lihyático. El alfabeto árabe o alifato, deriva del arameo y el nabateo, y es uno de los más extendidos por el avance del islam, pero su papel en la historia de Oriente y del Mediterráneo no cobra importancia hasta después de Cristo. El árabe, que se escribe de derecha a izquierda, tuvo dos variantes, una monumental y otra cursiva, usada ésta en papiros y pergaminos, siendo la más significativa la variante cúfica.

Las escrituras semíticas, como el hebreo, el arameo y sus derivadas, al igual que el fenicio, no anotaban las vocales, si bien empezaron a usar signos con puntos escritos encima o debajo de las letras, llamados “Mater lectionis”, para saber la pronunciación en cada caso. El alfabeto semítico apareció sobre el 1800 a.C., influido por el sistema de escritura egipcio. Estos integraron un total de treinta símbolos. Este alfabeto en su evolución fue pasando por el protosinaítico (s. XV a.C.); ugarítico (s. XIV a.C.); fenicio (s. VIII a.C.); arameo (s. VIII a.C.); hebreo bíblico y antiguo (s. VII a.C.); sudarábigo (s. v a.C.); y tamudeo (s. II a.C.)

Entre las inscripciones hebreas, procedentes de Samaria, Arad y Jerusalén, la más antigua es el “Calendario de Gézer” del s. X a.C., que contiene un catálogo de actividades agrícolas. Esta escritura usada en la literatura religiosa, se abandonó por la diáspora judía, aunque no desapareció del todo, pues aún se encuentra en los rollos del Mar Muerto, en monedas y en textos de época hasmonea (150-30 a.C.), herodiana (30 a.C.-70 d.C.) y hasta casi el 135 d.C. Sin embargo, a partir del s. VI a.C., la comunidad rabínica y los judíos ortodoxos abandonan esta escritura y la sustituyen por el arameo, con el que reescribieron textos sagrados, como la Misná o la Torá. De esta escritura derivaría la escritura hebrea cuadrada, implantada en el s. III a.C. Además, hay otras lenguas semíticas cuyos alfabetos derivan del fenicio, como la moabita (inscripción de Mecha), y la edomita, de los s. VII y VI a.C. Con el arameo se propagó la escritura alfabética de forma espectacular, ya que fue el idioma oficial de los imperios babilónico tardío, asirio y persa; incluso se utilizó en Egipto, Arabia, Cilicia, Anatolia, Afganistán o la India. La zona siriaca se convirtió en el centro del cristianismo dentro del mundo árabe, por ello se tradujo la Biblia (200 d.C.) a este dialecto arameo, denominado siriaco, y se extendió desde Palestina a lo largo de la ruta de la seda.

Las runas aparecen en el s. I-II d.C. vinculadas a las lenguas gótica, danesa, inglesa, frigia, franca, sueca, noruega y de otras tribus de la Germania central. El alfabeto consta de veinticuatro letras y se escribe al modo “bustrofedon”. El ogam de origen celta, se basa en una combinación de trazos y muescas, que aparentan líneas y puntos.

Tras la destrucción de los palacios de Cnosos (1380 a.C.) y Pilos (1200 a.C.), no hay apenas escritos, hasta que surgen los primeros del alfabeto griego, tomado del fenicio (vasija de Dípilon de Atenas, o la copa de Ischia). El griego asignó a cada vocal y consonante un símbolo distinto, siendo el punto de partida para crear nomenclaturas técnicas de matemáticas, lógica, astronomía, física y otras ciencias, y con el paso del tiempo fijo la disposición de la escritura de izquierda a derecha. En Egipto, los cristianos usaban el copto como lengua oficial de la Iglesia y utilizaban un alfabeto copto procedente de uno griego llamado sahídico, con veinticuatro caracteres, a los que unieron seis signos de la escritura demótica egipcia para representar algunos sonidos coptos inexistentes en griego. La otra gran difusión del alfabeto griego fue hacia los alfabetos eslavos, como el cirílico basado en el griego bizantino, y cuya invención se atribuye a san Cirilo (827-869) que, junto con su hermano san Metodio, predicaron el evangelio entre los pueblos eslavos, creando el glagolítico como el primer alfabeto eslavo.

Con la llegada de los romanos a la Península se usó la escritura fenicia y sus variedades, y la griega en las colonias que estos pueblos fundaron en las costas del Sur y Levante; la ibérica con sus tres formas, ibérica, turdetana y bástula; ulfilana (letra del s. IV, con la que el obispo visigodo arriano Ulfila, tradujo la Biblia); visigoda (usada en sus actas y contratos, en el romano usado en la Península tras la caída del Imperio de Occidente); cartaginesa (parecida al fenicio). Tras la conquista romana se generalizó el uso de su escritura, en sus variedades (mayúscula capital, uncial, minúscula, cursiva, albalaes, redonda, cortesana, itálica, y procesal).

El alfabeto romano procede de la variante usada por los griegos calcídicos asentados, en el s. VII a.C., en la Magna Grecia (Alfabeto de Cumas), y del etrusco. El primer alfabeto latino arcaico (s. III a.C.) contaba con veintiuna letras, y se fue difundiendo por el mundo a medida que Roma se convertía en potencia mundial. Hasta el s. IV se empleaban de forma generalizada las letras mayúsculas, sin espacios ni signos de puntuación, pero al escribir cartas y otros documentos, y para facilitar su escritura sobre el papel, fue tomando un aspecto más cursivo, luego Carlomagno aprobó la minúscula. Tras la conquista de Grecia durante el siglo II a.C., la Z volvió a introducirse y se añadió la Y. La adición de G se atribuye a E. C. M. Ruga, liberto que creó la primera escuela de gramática en Roma (250 a.C.). El alfabeto sufrió nuevas adiciones debidas a la iniciativa del emperador Claudio (50 d.C.), si bien no prosperaron, y el alfabeto latino clásico quedó compuesto por veintitrés letras. En el s. XIII, se introdujo la W como la secuencia de dos uves; y para el siglo XVI, se distinguieron los fonemas /j/, /i/, /u/, /v/, dando lugar a la creación de la letra J y la vocal U (en el s. XVIII), quedando el alfabeto latino con veintiséis letras, más modificaciones y letras adicionales según el idioma de que se trate (el español incluye la ñ).

Las Glosas Emilianenses (s. X) del monasterio de San Millán de la Cogolla, son el primer texto conocido en lengua castellana. A finales del XI y con la llegada de los monjes de Cluny se introdujo en los reinos de Asturias, León y Castilla, Aragón y Navarra el alfabeto romano, alternando primero su empleo con la escritura visigoda y en el XII de forma exclusiva. En la Alta Edad Media, el latín evoluciona formando las lenguas romances (español, italiano, francés, portugués, rumano…). Por entonces, también se extendió el uso de la minúscula, relegando el uso de las mayúsculas a casos particulares. La dominación de Roma hizo del alfabeto latino la forma universal de escritura en todas las lenguas occidentales romances, anglosajonas e, incluso otras como el turco, que ha sustituido el alfabeto árabe por el latino o, el japones que, aunque mantienen su sistema tradicional, desde la década de 1980 han incorporado la grafía occidental, denominada por ello romaji. Del mismo modo los chinos intentaron una latinización de los caracteres creando una grafía fonética, el pinyin.

Desde 1803, con la publicación de la 4ª edición del Diccionario Académico, el alfabeto español contiene 29 grafemas (27 letras y 2 dígrafos), cada una de las cuales puede adoptar la figura y tamaño de mayúscula o minúscula. Los dígrafos ch y ll, se consideraron letras (4ª y 14ª, respectivamente, del abecedario, pues cada uno de ellos representa un solo fonema). En el 10º Congreso de la Asociación de Academias de la Lengua Española (1994), se acordó reordenar esos dígrafos en el lugar que el alfabeto latino universal les asigna. Así pues, las palabras que comienzan por Ch se registrarán en la letra C y las que comienzan por Ll, en la letra L, de manera que el alfabeto español consta de 27 letras para representar 24 fonemas. En el Siglo de Oro, el alfabeto estaba casi completo, y en el 1969 se completa con la incorporación de la letra Ñ y la W. Al principio no existían las letras minúsculas, pero, la necesidad de escribir sin tener que levantar la mano, hizo que surgieran las letras minúsculas de forma redondeada, y la cursiva para escritos más cuidados. Las leyes sobre su uso, y la tecnología del s. XX hizo posible la accesibilidad a normas y lenguas en función de sus características.

Hoy el español es idioma oficial en países de los cinco continentes; es la tercera lengua más hablada en todo el mundo; es uno de los idiomas más sencillos de aprender, por su sencilla pronunciación. Sus letras más utilizadas son la a, e, q, s, l, y la más peculiar y representativa la ñ y su virgulilla (aparece con los copistas medievales al poner una raya encima de una ene doble y ahorrar espacio).

El alfabeto español está formado por veintisiete letras (a-b-c-d-e-f-g-h-i-j-k-l-m-n-ñ-o-p-q-r-s-t-u-v-w-x-y-z), al tener solo en cuenta a los signos simples, constituidos por una letra. No forman parte del abecedario los cinco dígrafos (ch, gu, ll, qu y rr), o secuencias de dos letras que representan un único sonido. Las veintisiete letras (veintidós consonantes, y cinco vocales) quedaron oficialmente establecidas al publicarse la nueva Ortografía de la Lengua Española (2010). La RAE recomienda emplear un solo nombre para cada letra, sin considerar erróneas otras denominaciones, y establece para, la b “b”, i “i”, y “ye”, v “uve”, w “uve doble”.

jueves, 12 de enero de 2023

INTELIGENCIAS MÚLTIPLES

 

 

La enseñanza, tradicionalmente, ha venido poniendo el énfasis en la inteligencia lingüística y lógico matemática. Pero en los años 70, el psicólogo Howard Gardner advirtió, que no siempre existía una relación entre una destacada vida académica y la capacidad para generar soluciones en otras áreas de la vida.

En 1983 publicó las “Estructuras de la mente” y dio a conocer su “Teoría de las inteligencias múltiples" , en la que Gardner y su equipo identificaron diferentes capacidades y habilidades. Según su teoría, una persona puede tener más de un tipo de inteligencia, pero solo una prevalece, las demás trabajan en concierto unas con otras, y ante un déficit en un área del cerebro, el resto de las inteligencias cooperan supliendo dicha deficiencia.

Para ser considerada inteligencia y no quedarse en una habilidad, talento o aptitud, propuso una serie de test básicos con diferentes criterios que cada tipo de inteligencia debería superar, y concluyó que el hombre posee un mínimo de ocho inteligencias. Estudios posteriores, y para dar respuesta a las dinámicas sociales, se suman otras capacidades como nuevos tipos de inteligencia, que bien podrían ser el resultado de la combinación de las planteadas por Gardner. Hay autores que dicen que la inteligencia es una forma de percibir la realidad, y concluyen que hay tantas inteligencias como personas, pudiendo mencionar tipos de inteligencia como:

  • Lingüística o capacidad de expresar con palabras habladas, escritas, o gestos los pensamientos de forma locuaz y eficaz. Se aprecia en la facilidad para escribir, leer, narrar… Todo lo relacionado con ella se procesa en el área de Broca. Las madres que canturrean a sus bebes, les hablan, les leen durante el embarazo tienen más posibilidad de desarrollarla.
  • Lógico-matemática. Se ha usado de baremo para saber cuan inteligente era una persona, pues los test del cociente intelectual (CI) se basan en ella. Es la extraordinaria capacidad para calcular, categorizar, deducir, generalizar y solucionar operaciones referidas a la matemática y la lógica de forma eficaz. Su desarrollo se da en los lóbulos parietales izquierdos y en las áreas temporo-occipitales.
  • Espacial o capacidad de crear imágenes mentales y proyectarlas en la realidad. Quienes la poseen pueden, decodificar información; imaginar movimientos con precisión; tener mayor sensibilidad para crear mentalmente obras con forma, color, tamaño y profundidad. Tiene su mayor concentración en el lóbulo occipital.
  • Naturalista. Se observa en las personas con un alto nivel de sensibilidad del mundo natural, comprensión y disfrute del paisaje. Las personas con esta inteligencia tienen una alta sensibilidad para tratar con los seres vivos, un gran dominio para su catalogación y comprobación de fenómenos naturales. Se desarrolla en el hemisferio derecho, y es esencial para la supervivencia y la evolución.
  • Musical. Se desarrolla en las personas con capacidades para discriminar con facilidad diferentes sonidos y notas musicales. La música es un fenómeno que se puede percibir desde la propia gestación. Su desarrollo se focaliza en el lóbulo frontal y temporal. Se presenta como una habilidad para tocar instrumentos, cantar, entender y crear música.
  • Corporal-Cinestésica. Las sensaciones somáticas prevalecen en aquellos que desarrollan esta capacidad, o facilidad para procesar el conocimiento a través de las sensaciones corporales. La habilidad para usar herramientas se considera inteligencia corporal cinestésica. Se relaciona con la expresión de sentimientos o ideas a través del cuerpo.
  • Emocional. Es una mezcla entre la inteligencia interpersonal y la intrapersonal. Se expresa en una alta capacidad para reconocer las emociones propias y ajenas y establecer relaciones sociales en las que prevalece la empatía. Quienes desarrollan esta inteligencia pueden manejar con facilidad sus habilidades sociales y no tienen inconvenientes para trabajar bajo presión.
  • Existencial. Es una inteligencia relacionada con la habilidad para cuestionarse frecuentemente sobre la propia existencia. Quienes poseen este tipo de inteligencia tienden a filosofar sobre aspectos como la psicología humana, la muerte y la vida.
  • Creativa. Esta nos convierte en personas capaces de desarrollar proyectos sumamente innovadores. Hace referencia al desarrollo de habilidades artísticas y su facilidad para expresarlas fuera del plano cognitivo.
  • Colaborativa. Esta tiene relación con la capacidad de las personas para trabajar en equipo de forma óptima. Aporta soluciones en una red o grupo, con el fin de encontrar una solución o desarrollar algo que sea de interés para todos. Es una inteligencia muy valorada en el ámbito empresarial, pues denota grandes niveles de liderazgo.
  • Interpersonal. Es la inteligencia propia de las personas que tienen una gran empatía. Se desarrolla en los lóbulos frontales. Nos faculta para poder advertir cosas de las otras personas más allá de lo que nuestros sentidos logran captar. Permite interpretar las palabras, gestos, objetivos y metas de cada discurso. Es muy valiosa para quienes trabajan en grupos.
  • Intrapersonal. Es la habilidad para conocerse a sí mismo y, en función de eso, desarrollar sus potencialidades. Su desarrollo está en los lóbulos frontales (se encargan de las funciones ejecutivas y de regular el comportamiento), y en los parietales (integran la información). Se relaciona con las siguientes capacidades:

  1. Autoconciencia o autoconocimiento: implica reconocer los propios sentimientos, pensamientos y reacciones, cómo afectan, así como sus causas. Comprende la conciencia emocional, la autovaloración y la autoconfianza.
  2. Autorregulación: habilidad para actuar en base al conocimiento previo de nuestras emociones. Se basa en las habilidades de autocontrol, confiabilidad, adaptabilidad e innovación.
  3. Automotivación: es la capacidad por la que somos capaces de establecer, y cumplir las metas y objetivos propios y de realizar esfuerzos en base a lo que queremos lograr. Se relaciona con la capacidad de logro, el compromiso, la iniciativa y el optimismo.

Diferencias entre la inteligencia interpersonal e intrapersonal. Ambas son de tipo social y emocional, sin embargo, abarcan capacidades y objetivos diferentes. La intrapersonal hace referencia a las capacidades y habilidades para relacionarse con uno mismo, y la interpersonal hace referencia a las capacidades y habilidades en interacciones sociales con otros.

miércoles, 11 de enero de 2023

EL LAZARILLO DE TORMES


 

El Siglo de Oro español comienza con el apogeo político de los primeros años del s. XVI, y hasta mediados del XVII, se produce un gran desarrollo artístico y cultural, en el que se edita la obra precursora de la novela picaresca, que marca un antes y un después en la literatura española y universal. La vida de Lazarillo de Tormes y de sus fortunas y adversidades (El Lazarillo de Tormes) se publica, en 1554, de forma anónima, y a buen seguro sea esta una de las razones que le llevan al autor al anonimato reforzando la forma autobiográfica, dando a entender que el autor es Lázaro, pues dicho autor tuvo conciencia del atrevimiento de su obra, al hacer protagonista a un insignificante personaje que pone de manifiesto su visión antiheroica de la realidad, hace una crítica de los estamentos privilegiados (nobleza y clero), y refleja la hipocresía y falta de moralidad de la sociedad española del s. XVI.

La novela está escrita como una extensa epístola que el supuesto autor envía a un corresponsal al que llama “Vuestra Merced. Su autoría se ha atribuido a diversos autores, siendo los más destacados, el fraile jerónimo Juan de Ortega (se halló un borrador en su celda); Alfonso de Valdés (defendido por diversos filólogos); y Diego Hurtado de Mendoza (según M. Agulló, y unos documentos de López de Velasco, testamentario del escritor andaluz).

Se divide en siete tratados y un prólogo, en el que Lázaro ya adulto y siendo pregonero en Toledo, narra su vida. Cada uno de los tratados es un pequeño relato de igual línea estructural: Lázaro encuentra a un amo que, por su avaricia, crueldad u otra variante, le hace pasar hambre; el protagonista reacciona ante la adversidad e intenta remediarla con su astucia, pero no logra lo que desea y abandona al amo o es abandonado por este. Los tratados más extensos e influyentes para Lázaro, son los tres primeros. Con el ciego y el clérigo, aprende a satisfacer sus necesidades primarias (comer) a cualquier precio (robo, engaño), y con el escudero, descubre la inutilidad de sentimientos nobles como la honra.

La novela refleja lo injusta y cruel que es la vida. A través de los ojos de Lázaro vemos una sociedad deshumanizada en donde la dignidad y el honor brillan por su ausencia, y hace hincapié en la hipocresía moral y social. Por ello, en 1559 se prohibió su lectura, luego en 1573 la santa inquisición censuró dos capítulos (tratados IV y V).

El personaje principal es Lázaro González Pérez, más conocido como el Lazarillo de Tormes. Su niñez trascurre entre penurias y hambruna, por ello, es un muchacho que cambia de amo, hasta nueve veces, con poca fortuna, y representa la figura del pícaro español, que hace cuanto necesite para subsistir. Su familia representa la clase baja. El padre, Tomé González, trabaja en un molino, y su madre, Antona Pérez, al enviudar tiene que trabajar.

El primer tratado presenta a Lázaro contando su infancia en primera persona. A Lázaro González Pérez, sus padres Tomé y Antona le apodaron Lazarillo de Tormes (por servir a un ciego, y por nacer en Tejares, junto al río Tormes). Lázaro es un niño flaco con aspecto de vagabundo. Es huérfano desde muy joven, pues su padre que trabaja en un molino, siendo ladrón, fue descubierto y desterrado a servir a un caballero que lucha frente a los moros y muere en batalla. Lázaro marcha junto a su madre Antona, que cocina y lava ropa a estudiantes y mozos de caballos del comendador de la Magdalena. Antona se casó con un mozo, de raza negra, llamado Zaide, que hace que llegue mejor comida a casa y tuvo un segundo hijo mulato. Pero el padrastro es capturado y azotado por robar. Antona decide poner a Lázaro, por no poderlo mantener, al servicio de un mendigo ciego, como su primer amo. Este era muy avaro, tramposo y egoísta, que maltrata y golpea a Lázaro, y se niega a darle de comer. Decía que podía adivinar el sexo del bebé que portaban las embarazadas en su vientre, solo para ganar dinero. En ocasiones se hacía pasar por médico. Aprovechando la ceguera, el Lazarillo decidió engañarle para beber y comer, primero con una paja de centeno y luego por un agujero que hizo en la jarra de vino y tapó con cera. Utilizó el frío como excusa para guarecerse bajo las piernas del ciego y esperar a que el tapón se derritiera con el calor de la lumbre para beber del chorro que caía. También le engañó con una longaniza en Escalona, y con un racimo de uvas en Almorox. El ciego acabó descubriéndolo y un día cuando le estaba robando vino de su jarra, le golpea con ella en la boca, dejándolo mellado para siempre. Una noche de lluvia, Lázaro engañó al ciego diciéndole que había un río frente a ellos y que para cruzarlo tenía que saltar con todas sus fuerzas; cuando el ciego saltó se dio contra un pilar quedando atontado. El ciego es el personaje que más influye en Lázaro, y le enseña, a base de golpes, a ser astuto, pícaro y tramposo para obtener comida y conseguir dinero para sobrevivir ambos. Lázaro al ver que con su amo no satisface su necesidad de comer, ni llegará a ser feliz, decide dejarlo y buscar en otro lugar.

En el segundo tratado, Lázaro comienza a mendigar por Maqueda y conoce a un clérigo que necesita un ayudante para la misa, por lo que se queda con él, como su segundo amo. Este representa la mezquindad, avaricia, hipocresía y corrupción. Le trata muy mal, y se niega a compartir la comida que le sobra, lo que obliga a Lázaro a robarle pan. Solo comía cuando iban de entierro. Un día el pícaro, con la ayuda de un calderero, se hizo con la llave del arcón donde guardaba el pan, y decide comérselo a escondidas. El clérigo pensó que eran ratones y puso trampas, pero observó que el pan seguía menguando, y empezó a sospechar de una culebra que los vecinos habían visto rondando por allí. Lázaro, que temía ser descubierto, se metió la llave en la boca para esconderla, hasta que una noche se le atravesó y empezó a silbar como una culebra. El clérigo, pensando que era la que le robaba el pan, cogió un garrote y golpeó allí donde escuchaba el silbido, descubriendo que había golpeado al Lazarillo en la cabeza y que éste tenía la llave. Esperó a que se recuperase y le puso en la calle.

En el tercer tratado, Lázaro llega a Toledo y vive de limosnas dos semanas. Luego, conoce a un escudero, a quien convierte en su tercer amo, pues pensaba que tendría grandes riquezas, pero cuando llega a su casa se encuentra con un lugar triste y oscuro, y se percata de que el escudero es un orgulloso y pobre diablo que utiliza su aspecto para disimular su estatus. Vive pendiente de las apariencias y representa la falsa honra y la baja nobleza de la sociedad de la época, hasta el punto de fingir riqueza, aunque había sido repudiado por su familia, sin embargo, por prejuicios se niega a trabajar o mendigar, y obliga al pícaro a pedir limosna y a compartir lo que gana con su amo. El ayuntamiento prohíbe la mendicidad, y pasan ocho días sin comer, hasta que gana un real y envía a Lázaro al mercado. Cuando el dueño de la casa, y la vieja dueña de la cama llegan a cobrar al escudero, este no tiene para pagar el alquiler, y abandona a Lázaro.

En el cuarto tratado, el fraile de la Merced es el cuarto amo, y aunque su aspecto es mundano y algo más generoso que los anteriores, pues da a Lázaro su primer par de zapatos, es un fraile promiscuo, vividor y corrupto. No le gusta estar dentro del convento, y se pasa el tiempo fuera haciendo recados y negocios necesarios para el convento. Por este motivo, decide dejarlo y seguir buscando un lugar en el que sí pueda encontrar comida y felicidad.

En el tratado quinto, Lázaro encuentra a su quinto amo, un buldero (funcionario que sirve a la iglesia católica) que otorgaba bulas de la santa cruzada, a cambio de dinero. Este hombre fue el amo más mentiroso y ruin de todos, ya que era un estafador que estaba aliado con el alguacil del pueblo para engañar a la gente y conseguir dinero. Como nadie compraba las bulas, el buldero decidió inventarse que el alguacil se había metido en una pelea ficticia, en la que moriría, pero milagrosamente resucitaría, porque Dios le protegía por haberle comprado una bula. Es un hombre corrupto que vende bulas falsas (documentos sellados sobre asuntos religiosos y políticos). Representa la falsa religiosidad del s. XVI. Lázaro se acaba cansando de sus estafas y le deja, tras cuatro meses, pues es un desvergonzado sin escrúpulos.

En el sexto tratado, se une a su sexto amo, un maestro pintor de panderos, que representa la clase renacentista culta de la época con el que estuvo muy poco tiempo, ya que le explotaba igual que los otros, a pesar de ser el más honrado. Al tiempo, en una iglesia, Lázaro se encuentra con un capellán oportunista, que será su séptimo amo. El religioso le ofrece un asno y cuatro cántaros, para trabajar de aguadero, siendo el primer trabajo del pícaro con sueldo. Tras cuatro años, y con sus ahorros, se compra su primera espada de Cuéllar, mejora su apariencia comprándose ropa usada y abandona al capellán y su oficio.

En el séptimo y último tratado, Lázaro cuenta cómo sirvió a su octavo amo, el alguacil, aunque lo abandona muy pronto al comprobar lo peligroso de la profesión de representar la ley en aquella época. Luego Lázaro consiguió el oficio de pregonero de Toledo, cargo con el que esperaba ganar el suficiente dinero como para descansar y disfrutar de su vejez. Su noveno y último amo fue el arcipreste de San Salvador, que representa la corrupción religiosa del XVI, y es quien elige a una de sus criadas como esposa para Lázaro. Ambos viven cómodamente en una casa junto a su amo, hasta que, en Toledo, comienzan las habladurías de que debe su bienestar material al arcipreste, quien paga los favores deshonrosos, para Lázaro, entre el religioso y la criada esposa del pícaro. Lázaro tras su aprendizaje y conformado carácter, opta por acallar los rumores pues no está dispuesto a volver a la pobreza por defender algo tan inmaterial como el honor (la cruda realidad vence a los sentimientos más elevados). El asunto se aclara rápidamente, tras hablar del tema los tres, y los lloros amargos de la esposa. Al final disfruta de una vida feliz con una mujer a la que ama, un descanso merecido, una vida tranquila y estable y, sobre todo, deja de pasar hambre.

USO DE POR QUÉ - PORQUÉ - PORQUE - POR QUE

La clave está en si es una pregunta, una respuesta, un sustantivo o una combinación de preposición más pronombre. Las dos únicas variantes...